¿Qué hace buenas a las buenas noticias? Ver la gloria de Cristo

17Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad. 18Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.

1Por lo cual, teniendo nosotros este ministerio según la misericordia que hemos recibido, no desmayamos. 2Antes bien renunciamos a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios, sino por la manifestación de la verdad recomendándonos a toda conciencia humana delante de Dios. 3Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; 4en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios. 5Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús. 6Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo. 7Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros

Mi corazón está lleno de deseos para este mensaje. Tengo múltiples niveles de anhelo para lo que me gustaría ver hacer a Dios con estas palabras.

En un nivel quiero darle un vistazo a lo que he estado pensando y escribiendo durante las últimas tres semanas- un libro que pienso que será llamado, Dios es el Evangelio: Meditaciones sobre el amor de Dios como el don de Dios de sí mismo (God Is the Gospel: Meditations on God’s Love as the Gift of Himself).

En otro nivel, mi deseo a es que cultivemos aquí, en Bethlehem, un entendimiento y una convicción común y unificada en relación a lo que significa estar perdidos; a lo que significa mantenerse fiel a las personas perdidas que usted ama; a lo que significa ser salvados; y al cómo Dios lo hace.

En otro nivel, deseo que todos nosotros en Bethlehem seamos maestros audaces y pacientes, para enseñar la verdad de Cristo a los incrédulos que necesiten más que un estilo de vida como testimonio si van a entender el evangelio, a creer y ser salvos.

Y cuarto, y  en otro nivel, oro para que al escuchar mi voz en este mensaje, a algunos de ustedes que no se encuentran espiritualmente vivos, que no tienen el Espíritu de Cristo, les sea concedido arrepentimiento y un conocimiento de la gloria de Dios en el rostro de Cristo.

1. El Bien Más Elevado, Mejor y Concluyente de la Buenas Noticias es la Gloria de Cristo

La palabra “evangelio” significa Buenas Noticias. Mi pregunta es, ¿qué es lo más elevado, mejor y concluyente de escribir este libro y predicar este sermón? ¿La justificación mediante la fe? ¿El perdón de los pecados? ¿La remoción de la ira de Dios? ¿La redención de la culpa y la liberación de la esclavitud al pecado? ¿Ser salvados del infierno? ¿La entrada al cielo? ¿La vida eterna? ¿Ser librado de toda clase de dolor, enfermedad y conflicto? Todas esas son preciosas promesas compradas por la sangre de Cristo para todo aquel que crea en él. Pero no son el bien más elevado, mejor y concluyente del evangelio. De hecho, yo diría que a menos que llevaran a algo más, estas no son buenas noticias en lo absoluto.

Es posible creer en todas estas cosas, quererlas y aceptarlas, y todavía no haber saboreado nunca lo que hace que todo lo bueno de las Buenas Noticias sea bueno. Entonces ¿qué es? ¿Cuál es el bien más elevado, mejor y concluyente que hace que cada parte del evangelio sea una buena noticia?

La respuesta es dada en 2 Corintios 4:4 y 6. Y los paralelismos entre estos dos versículos muestran la profundidad y lo maravilloso de lo que cada un de ellos significa:

En los cuales [en el caso de aquellos que están pereciendo] el dios de este siglo [que es Satanás] cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios. [...] Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.”

Subraye en el versículo 4 las palabras “la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios”. Y en el versículo 6 subraye las palabras paralelas: “iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.”

He aquí una de las declaraciones más importantes en la Biblia acerca del evangelio. Conocemos de 1 Corintios 15:3-4, que los acontecimientos que sirven de cimiento al evangelio son  “Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; 4y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras.” Sí, eso es gloriosamente verdadero. Sin esto no hay evangelio en absoluto. ¿Pero qué debemos ver en esos eventos si van a ser el evangelio para nosotros? 2 Corintios 4:4 nos dice que debemos ver “la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios”. O sea, debemos ver “La gloria de Dios que resplandece en el rostro de Cristo.”

¿Por qué? Porque eso es el evangelio. El evangelio no son solo acontecimientos históricos: Cristo murió, fue sepultado y resucitó. El evangelio es Buenas Noticias. Y no veremos la bondad concluyente en las Buenas Noticias si no vemos en los eventos la gloria de Cristo, quien es la imagen de Dios. Fíjese cuidadosamente en el uso de la palabra evangelio en el versículo 4: Es el “evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios.” Esto es el evangelio. La gloria de Cristo vista y saboreada en la obra de la redención, es la Buena Noticia.

Este es el bien más elevado, mejor y concluyente que hace que todas las otras buenas cosas prometidas en el evangelio, sean buenas. La justificación es una buena noticia porque nos hace ser aceptados por aquel cuya gloria queremos ver por encima de todas las cosas. El perdón es una buena noticia, porque cancela todos los pecados que no nos dejan ver y disfrutar la gloria de Cristo, quien es la imagen de Dios. La remoción de la ira de Dios y la salvación de caer en el infierno son buenas noticias, porque cuando escapo de mi eterna miseria, encuentro eterno placer contemplando la gloria de Dios en el rostro de Cristo. La vida eterna es una buena noticia, “esta es la vida eterna [dijo Jesús]: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado”. Y ser libertados del dolor, la enfermedad y el conflicto son buenas noticias porque, al estar libre de aflicciones, ya no puedo ser distraído del más completo disfrute de la gloria de Cristo, quien es la imagen de Dios.

En otras palabras, 2 Corintios 4:4 y 6 nos dicen cuál es el bien más elevado, mejor y concluyente de las Buenas Noticias: La gloria de Dios que resplandece en el rostro de Cristo, o sea, la gloria de Cristo, quien es la imagen de Dios. Esta es una gloria real, una luz espiritual real que brilla (a través del evangelio) desde la obra salvadora de Cristo, y es vista no con los ojos físicos, sino con los ojos del corazón (Efesios 1:17) o con la mente espiritual (2 Corintios 4:4).

Oh, ¡cuánto oro para que esto sea el común y unificado entendimiento del evangelio, en Bethlehem! ¡Que estemos en casa con esta realidad, y por tanto, en casa con este idioma! ¡Que Dios nos conceda la gracia de comprender, contemplar y abrazar el bien más elevado, mejor y concluyente del evangelio- la gloria de Dios que resplandece en el rostro de Cristo!

2. Todos Hemos Sido Cegado a esta Gloria

Ahora bien, he aquí un segundo punto. Todos estábamos ciegos, o estamos ciegos, a la luz del glorioso evangelio de Cristo, quien es la imagen de Dios. Versículo 4:

En los cuales [en el caso de aquellos que están pereciendo] el dios de este siglo [que es Satanás] cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios.

Dije que quería que entendiésemos, como iglesia, lo que significa estar perdido. Existen muchas maneras de decirlo, aquí se los digo de una. Aclarémosla. Estar perdido- estar pereciendo como el versículo 3 dice- significa ser incapaz de ver la gloria de Cristo en el evangelio, la gloria de Dios que resplandece en el rostro de Cristo mostrada en el evangelio. Estar perdido significa estar cegado a la gloria. Estar perdido es ceguera espiritual a la luz -la luz que realmente resplandece desde el evangelio de Cristo que fue crucificado y  resucitado.

Todos nosotros conocemos personas como estas. O usted podría ser una. Derramamos nuestros corazones con  ellos y les hablamos de sus pecados y contamos acerca de Cristo quien es la única persona en el mundo que ha muerto por sus pecados y ha resucitado de la muerte. Les contamos acerca  de cuan hermoso y grande es su amor, su sabiduría, su poder, su justicia, su mansedumbre, su humildad y su soberanía. Y ellos escuchan y oyen los hechos. Y hasta  pueden creer los hechos de la historia. Pero no ven gloria, ni belleza, ni tesoro.

No se burle cuando vea esto. Más bien llore, tiemble, ore. Podría ser usted mañana, separado de la conservadora gracia de Dios. Ciertamente, una vez fue usted. Y entonces algo ocurrió.

3. Solo Dios Puede Quitar la Ceguera y Hacernos Ver a Cristo Como lo Que Es

Ese es mi tercer punto. Solo Dios puede conceder vista espiritual y liberar del poder cegador del diablo. Vemos esto en el versículo 6: “Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo”. Así es como todos fuimos salvados. Oh, que Bethlehem tenga una visión común y unificada no solamente para lo que el evangelio es -la gloria de Dios que resplandece en el rostro de Cristo- y no solamente para lo que es estar perdido -estar ciego a esa gloria- sino también para lo que es la salvación- tener nuestros ojos abiertos de modo que la luz de la gloria de Dios que resplandece en el rostro de Cristo brille en nuestros corazones y la veamos, la saboreemos y atesoremos.

Esto es obra de Dios. Usted no se salvó a sí mismo. Lo salvó la gracia soberana. Dios -mire el versículo 6- De la misma manera que dijo “¡Sea la luz!” cuando creó el mundo, hizo lo mismo en su corazón. Fue así de soberano, así de predispuesto, así de creativo y así de amable. Dios dijo -en nada, debido a nosotros – ‘Sea la luz’. Y las escamas cayeron de los ojos. Y el velo fue levantado. Y la luz de la gloria entraba a raudales en nuestras mentes. Vimos a Jesús como realmente era en su verdadera y hermosa gracia, amor, poder sabiduría, justicia mansedumbre y paciencia. Y creímos. Ya no nos podíamos volver y alejarnos.

Oh, ¡Cuanto amamos escuchar historias como esta! He aquí una de un varón Judío en Netherlands.

Lunes 4 de Abril, 2005 6:09 PM.

Dios Bendiga a todo aquel que lea esto...

No puedo creer que me hayan tomado dos años completos para comprender lo que se decía en el sermón en audio “La educación para la exaltación en Cristo”.

Yo soy judío, un judío cristiano y hace solo dos minutos que creo que Jesús es Dios. Jesús es Elohim... el que tiene al hijo, tiene la vida. Dios utilizó ese sermón en audio para aplastar la mente de este terco judío. Tengo que decir, que yo tenía problemas con el hecho de que el nombre del Padre fuese pronunciado puesto que en la cultura judía no es común pronunciar el nombre del Padre, ya que no sabemos como se pronuncia. Pero decidí seguir escuchando... Mis ojos fueron abiertos. Justo hoy yo estaba enojado con Dios. Y le decía: “¿Por qué me estás dejando buscar sin encontrar respuestas?” Bueno, la encontré ahora. ¡Jesús es Elohim! Me aseguraré de que este mensaje sea difundido fuera de aquí en Europa (yo soy de Netherlands), no lo puedo creer... Bueno, actualmente lo creo, ¡Jesús es Elohim! ¡¡¡¡Alaben a Jesús  alaben a Elohim!!!!

Vuestro hermano en Cristo

Joseph (no es su verdadero nombre)

4. Dios Utiliza a los Mensajeros de la Palabra Para Abrir los Ojos de los Ciegos

Ahora bien, esta historia nos lleva al cuarto punto. [1. El Bien más elevado, mejor y concluyente de las buenas noticias es la gloria de Cristo. 2. Todos hemos estado ciegos a esta gloria. 3. Solo Dios puede quitarnos la ceguera y hacernos ver a Cristo como el que realmente es] Dios utiliza mensajeros de la palabra para abrir los ojos de los ciegos y librarlos del diablo. Dios le usará a usted.

He aquí lo insólito de la relación entre los efectos cegadores de Satanás y la labor de los mensajeros del evangelio. Se encuentra en Hechos 26:17b-18  donde Jesús le está dado a Pablo su encargo en el camino a Damasco.

...te envío [a los gentiles], para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados.

Este es exactamente el remedio que se demanda en 2 Corintios 4:4. Fíjese en el objetivo: convertirlos de las tinieblas a la luz -y 2 Corintios 4:4 habla de estar ciego a la “luz del evangelio de la gloria de Cristo”- y convertirlos del poder de Satanás a Dios -y 2 Corintios 4:4 habla del dios de este mundo cegando las mentes de los incrédulos para que no puedan ver la gloria de Cristo.

Así que lo opuesto a la ceguera satánica y las tinieblas espirituales viene exactamente de los mensajeros de Cristo. Y justo cuando nos sentimos más impotentes -¿y quién  no se ha sentido impotente frente a la mortandad espiritual de aquellos que amamos? Justo cuando se sienta más impotente usted debe escuchar esta palabra: ‘ve, porque te estoy enviando para que seas el mensajero de aquello que solamente yo puedo hacer. Solo Dios dice al muerto y oscuro corazón humano: ¡Sea la luz! Y surge la luz. Solo Dios puede resucitar lo que se encuentra muerto. Solo Dios da luz espiritual. Solo Dios hace que Cristo parezca verdadero, hermoso y deseable. Así que vaya, sea su mensajero. Él promete utilizarle.

¿Recuerda usted como Pablo habló sobre esto? Él dijo que es como sembrar y cosechar. “Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios. 7Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento”  (1 Corintios 3:6-7). La semilla debe ser plantada, cultivada, regada, protegida. Pero el milagro de la vida pertenece solo a Dios. Cuando se sienta más impotente, recuerde: Dios envía mensajeros “para abrirles los ojos y se conviertan de las tinieblas a la luz y del poder de Satanás a Dios”. Él nos envía a hacer lo que solo él puede hacer. “Pero tenemos este tesoro en vasos de barro [el evangelio], para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros” (2 Corintios 4:7). Este es un llamado muy alto y a la misma vez muy humilde.

5. En la Boca de Estos Mensajeros, Dios Hace Que la Enseñanza Paciente Acerca de Cristo, Sea el Medio Para Ver la Gloria de Cristo en el Evangelio

Un último punto [1. El bien más elevado, mejor y concluyente de las buenas noticias es la gloria de Cristo, 2. Todos hemos estados ciego a esta gloria. 3. Solo Dios puede quitarnos la ceguera y hacernos ver a Cristo como el que realmente es. 4. Dios utiliza mensajeros de la palabra para abrir los ojos de los ciegos.]  En la boca de estos mensajeros, Dios hace que la paciente enseñanza acerca de Cristo, sea el medio de conceder el arrepentimiento, que sea vista la gloria de la verdad y que ocurra la liberación de las ataduras de Satanás.

He aquí un texto muy estrechamente ligado a lo que hemos estado viendo en 2 Corintios 4:4-6 y Hechos 26:18. Es la palabra de Pablo al tímido Timoteo en 2 Timoteo 2:24-26:

Porque el siervo del Señor [el mensajero del que hemos estado hablando] no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido; 25que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan [vea que es un regalo] para conocer la verdad [el arrepentimiento permite el conocimiento espiritual], 26y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él.

Así que aquí está de nuevo el remedio de Pablo contra la ceguera y las tinieblas Satánicas de 2 Corintios 4:4: Enséñeles la verdad acerca de Cristo. Hágalo pacientemente, lleve su carga sin ser contencioso. Y puede ser que Dios -dentro y a través de usted, pero de todas maneras Dios- les conceda el arrepentimiento. Ese Dios es libre de dar o no, el cambio de corazón y mente que nosotros llamamos arrepentimiento. Si lo hace -y a menudo lo hace, será un glorioso ministerio- entonces tiene lugar el conocimiento espiritual. Las personas no arrepentidas pueden tener conocimiento acerca de Dios y de Cristo. Pero no conocimiento espiritual. No lo que Pablo llama “conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo” (2 Corintios 4:6). Y entonces, por el glorioso poder de Dios a través del arrepentimiento y el conocimiento espiritual de la gloria  de Cristo, el poder del diablo es quebrado para que “escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él.”

Si usted es cristiano, oro para que usted abrace estas cosas y para que sea valiente como mensajero del Jesús que resucitó de entre los muertos. Él le usará –con su enseñanza paciente, acerca de Cristo a los incrédulos- para darle vista a los ciegos y para libertarles de lazo del diablo. No esté avergonzado, no se quede callado, y no sea impaciente. Siga contando y enseñando acerca del glorioso Cristo.

Y si se encuentra usted en esta terrible condición de estar perdido, oro para que el Señor use este mensaje para abrir sus ojos, y convertirle de las tinieblas a la luz y del poder de Satanás a Dios.  Amen.

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