Por qué se hizo Cristo siervo a los judíos

Así que, nosotros los que somos fuertes, debemos sobrellevar las flaquezas de los débiles y no agradarnos a nosotros mismos. Cada uno de nosotros agrade a su prójimo en lo que es bueno para su edificación. Pues ni aun Cristo se agradó a sí mismo; antes bien, como está escrito: “LOS VITUPERIOS DE LOS QUE TE INJURIABAN CAYERON SOBRE MI” Porque todo lo que fue escrito en tiempos pasados, para nuestra enseñanza se escribió, a fin de que por medio de la paciencia y del consuelo de las Escrituras tengamos esperanza. Y que el Dios de la paciencia y del consuelo os conceda tener el mismo sentir los unos para con los otros conforme a Cristo Jesús,  para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo. Por tanto, aceptaos los unos a los otros, como también Cristo nos aceptó para gloria de Dios. Pues os digo que Cristo se hizo servidor de la circuncisión para demostrar la verdad de Dios, para confirmar las promesas dadas a los padres, y para que los gentiles glorifiquen a Dios por su misericordia; como está escrito: “POR TANTO, TE CONFESARÉ ENTRE LOS GENTILES Y A TU NOMBRE CANTARÉ.”

De la misma manera que ha hecho a través de todo Romanos 14, Pablo continúa usando sus mayores verdades doctrinales bíblicas, para respaldar la más personal, de las conductas prácticas. Veamos primero la conducta que él quiere motivar. Luego miremos al gran respaldo doctrinal para esta conducta.

La Conducta que Pablo Quiere Motivar

La conducta que él está exhortando se encuentra en el versículo 7: “Por tanto, aceptaos los unos a los otros, como también Cristo nos aceptó para gloria de Dios.” Acogernos, recibirnos, aceptarnos o amarnos unos a otros es la conducta práctica que él quiere llevar adelante para la Iglesia romana y para  la Iglesia Bautista Bethlehem. Si Pablo estuviera hoy aquí, nos miraría a los ojos y diría, “Bethlehem, mirad a vuestro alrededor. Cuando vienen y cuando van, acéptense unos a otros. Sean personas que reciben a los demás. Acéptense unos a otros no solo dentro de la Iglesia y no solo en donde estás. Acéptense unos a otros en vuestros hogares.” “Practiquen la hospitalidad” es un mandamiento bíblico cristiano (Romanos 12:13; Hebreos 13:2; 1 Pedro 4:9).

Y el énfasis cae sobre el hecho de que esto debe suceder a pesar de las diferencias no-esenciales que tenemos unos con otros—desacuerdos sobre días, comida y bebida. Y hoy podemos tomarlo como un padrastro porque él se mueve sin solución de continuidad al hablar sobre el débil y el fuerte en el versículo 1 para hablar de los judíos y los gentiles en los versículos 8 y 9. Versículo 1: “Así que, nosotros los que somos fuertes, debemos llevar las flaquezas de los débiles.” Versículos 8-9: “os digo que Cristo se hizo servidor de la circuncisión para confirmar las promesas dadas a los padres, 9 y Para que los gentiles…” Pablo se mueve de los débiles y los fuertes a los judíos y los gentiles, pero el tema es el mismo para ambos: acéptense unos a otros.

Así que probablemente hay alguna profunda tensión étnica detrás de este asunto débil y fuerte. Probablemente los judíos están trayendo algo de su escrúpulo en los alimentos y los gentiles probablemente están trayendo algo de su flexibilidad. Entonces ahora podemos decir que lo que Pablo está instando en el versículo7 no es un mandamiento general para aceptarnos los unos a los otros, sino para aceptarnos unos a otros frente a las líneas étnicas raciales. Luego él diría, “Anímate Bethlehem a ensanchar el nivel de tu aceptación. Cruza el  pasillo. Cruza los salones. Y por supuesto cruza las líneas étnicas. Involucrate en la vida de los demás. Ora hacia eso. Muévete hacia eso.

Y el final del versículo 7 asegura que no vemos esto como un fin en sí mismo. Hacedlo para la gloria de Dios. Versículo 7: “Por tanto, aceptaos los unos a los otros, como también Cristo nos aceptó para gloria de Dios.” Nada humano es un fin en sí mismo. Solo Dios es un fin en sí mismo. Todo lo humano será más humano si no lo hacemos un fin en sí mismo, sino que ponemos su fin en Dios. Y todo lo humano, que es tratado como un fin en sí mismo al final será deshumanizado. Dios nos hizo humanos para su gloria. Y somos plenamente humanos solo cuando vivimos para su gloria. La comunidad humana, la unidad humana, los lazos humanos, la sociedad humana fue ordenada por Dios para su gloria. Por tanto donde la comunidad humana no vive como una comunidad para la gloria de Dios, al final se convertirá en una comunidad destructiva.

Aun más específicamente, podemos decir que la vida humana y la comunidad humana fueron concebidas y creadas para glorificar a Dios concientemente. Ustedes no fueron creados y puestos en relaciones para glorificar a Dios inconscientemente o inadvertidamente — como las montañas, las aves y las galaxias lo hacen. Ellas hacen que Dios luzca asombroso sin saber que eso es lo que están haciendo. Eso no es lo que Pablo quiere decir aquí. Él no quiere decir: Amaos unos a otros y alguien podrá ver a Dios bello en eso, sea esa vuestra meta o no. Sabemos que esto no es lo que Pablo quiere decir por la razón que el versículo 6 dice, “Para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.” El propósito es una voluntaria, regocijante, auténtica, aclamación vocal que Dios es grandioso y glorioso.

Así que Bethlehem, para la gloria de Dios, cruza los salones, atraviesa el pasillo, atraviesa el parqueo, atraviesa la ciudad de hogar en hogar, y cruza las líneas étnicas y acéptense unos a otros—en vuestra Iglesia, y en vuestro banco en la iglesia, en vuestra clase de grupos pequeños, en vuestros hogares y en vuestras vidas—vuestras oraciones, dolores y regocijo.

El  Gran Respaldo Bíblico para La Pasión Práctica de Pablo

Luego viene el gran respaldo bíblico para esta pasión práctica que Pablo tiene para nuestras vidas. Y el objetivo básico del argumento es que debemos hacer esto—aceptarnos unos a otros para la gloria de Dios—porque Cristo se hizo servidor a los judíos para la gloria de Dios. Antes de desplegar eso, dejemos que la estructura inspirada del pensamiento de Pablo repose sobre usted. Bethlehem, sé una comunidad cristiana, porque el Mesías, Cristo Jesús, el Hijo de Dios encarnó en la historia como un judío para servir al pueblo judío para la gloria de Dios. Ve usted lo que esto implica estructuralmente: No se una a los que dicen que la doctrina no es relevante para la vida. Pablo está luchando para cultivar una comunidad de aceptación, de amor y aceptación mutua en Roma (y en Bethlehem), y lo hace conduciéndonos dentro de la mayor de las doctrinas bíblicas. Si usted dice que esto no surte efecto en usted, necesita pedirle a Dios que le cambie. La palabra inspirada de Dios hace de la doctrina de Romanos 15:8-9 el fundamento motivador de nuestra conversión en una Iglesia más hospitalaria.

Veamos este fundamento. Aceptaos unos a otros—débil y fuerte, judío y gentil— ¿por qué?...Versículo 8-9: “Pues os digo que Cristo se hizo servidor de la circuncisión [esto es a los judíos] para demostrar la verdad de Dios, para confirmar las promesas dadas a los padres, 9 y para que los gentiles glorifiquen a Dios por su misericordia.”

Veo seis pasos en este argumento. Así que caminemos a través de él y dejen que la plenitud de la doctrina de Pablo llene vuestra mente y forme vuestro pensar y vuestras pasiones. No os conforméis a este mundo, antes bien transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento. Llenen vuestra mente, moldeen vuestra manera de pensar y sentir como aceptar y amar a las personas, meditando sobre el argumento de Pablo aquí.

Paso 1: Jesús Encarnó como Judío

Paso #1: El hijo de Dios se encarnó como judío. Versículo 8: “Pues os digo que Cristo se hizo servidor de la circuncisión.” Aquí está la manera en que Pablo lo presenta en Gálatas 4:4-5, “Pero cuando vino la plenitud del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley.” O sea, Dios envió a su Hijo como judío al mundo. No minimicen la importancia del pueblo judío en la historia. Jesús es el cumplimiento de 2,000 años de la historia judía. Hasta este mismo día la pura existencia del pueblo judío es un asombro. Anne Rice, la novelista vampiro quien recientemente retornó de 30 años de ateísmo, dijo en su nuevo libro Cristo el Señor, “Tropecé sobre un misterio sin solución, un misterio tan inmenso que me rendí tratando de encontrar una explicación porque todo el misterio desafía a creer. El misterio fue la supervivencia de los judíos…fue este misterio lo que me trajo de regreso a Dios.”1 Paso #1, el Hijo eterno de Dios se encarnó como judío.

Paso #2: Jesús Vino Como Judío para Servir al Pueblo Judío

Paso #2. Él vino como judío para servir al pueblo judío. Él vino como siervo a los judíos. Versículo 8: “Pues os digo que Cristo se hizo servidor de la circuncisión.” Jesús dijo en Marcos 10:45, “Porque ni aun el Hijo del hombre vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.” El servicio primario que Cristo prestó a los judíos fue pagar un rescate por la desobediencia del pueblo para que pudieran ser salvos de la ira de Dios. Juan 3:36 dice, “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que no obedece al hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.” Cristo pagó el rescate para liberarnos de la ira de Dios para que toda persona judía que cree en él sea salva.

Paso #3: Jesús Confirmó las Promesas de Dios

Paso #3. Al venir a servir a los judíos Cristo confirmó las promesas de Dios. Versículo 8: “Pues os digo que Cristo se hizo servidor de la circuncisión para demostrar la verdad de Dios, para confirmar las promesas dadas a los padres.” 2 a los Corintios 1:20 lo presenta de esta manera: “Pues tantas como sean las promesas de Dios, en él todas son sí; por eso también por medio de él, Amén, para la gloria de Dios por medio de nosotros.” O Gálatas 3:16 lo presenta de esta manera: “Ahora bien las promesas fueron hechas a Abraham y a su descendencia. No dice: y a las descendencias, como refiriéndose a muchas, sino más bien a una: y a tu descendencia, es decir, Cristo.” Todo lo prometido a Abraham se encuentra en Cristo. El rescate que el pagó, no solo aparta la ira de Dios, sino asegura y confirma toda la promesa de Dios. Cuando los pecados son cubiertos por la sangre de Cristo, no hay estorbo para que cualquier promesa se haga realidad.

Paso #4: Jesús Hizo esto para Vindicar la Veracidad de Dios

Paso #4. Cristo hizo esta obra que confirma la promesa para vindicar la veracidad de Dios. Versículo 8: “Pues os digo que Cristo se hizo servidor de la circuncisión para demostrar la verdad de Dios, para confirmar las promesas dadas a los padres.” En otras palabras, Pablo nos está diciendo que nos aceptemos unos a otros y que nos sirvamos unos a otros específicamente para la gloria de Dios, porque Cristo vino a servir a los judíos para la gloria de la veracidad de Dios.

Paso #5: Jesús Mostró Misericordia a los Gentiles en la Manera en que Sirvió a los Judíos

Paso #5. Los gentiles—esos somos la mayoría de nosotros—se nos ha mostrado misericordia en la manera en que Cristo sirvió a los judíos. El versículo 9 da una segunda razón de por qué Cristo se hizo siervo a los judíos: Primero, el versículo 8 dice, “Cristo se hizo servidor de la circuncisión… para confirmar las promesas dadas a los padres.” Y luego el versículo 9 añade la segunda razón: “… y para que los gentiles glorifiquen a Dios por su misericordia.” Así que en el mismo acto de servir a los judíos por su encarnación, su rescate y su confirmación de las promesas también él sirvió y tuvo misericordia de los gentiles. Aquí está la manera en que Pablo lo presenta en Gálatas 3: 28-29, “No hay judío ni griego… porque todos son uno en Cristo.29 Y si sois de Cristo, entonces sois descendencia de Abraham, herederos según la promesa.” Cuando nosotros los gentiles ponemos nuestra fe en Cristo, el judío, el Mesías, nos hacemos descendencia de Abraham y herederos de todas las promesas. No merecemos ninguna de estas. Todo es misericordia.

Paso #6: Jesús nos dio esta Misericordia para que Glorifiquemos a Dios por ello

Paso #6. Nosotros los gentiles recibimos esta misericordia para que glorifiquemos a Dios por ello. Versículo 9: “…y para que los gentiles glorifiquen a Dios por su misericordia.” El recibir misericordia en nosotros no es el final supremo de la salvación. El glorificar a Dios por recibir esta misericordia es el final supremo.

Y así usted puede ver como Pablo nunca se ha movido lejos de su propósito práctico en el versículo 7: “Aceptaos los unos a los otros, como también Cristo nos aceptó para gloria de Dios.” Bethlehem, hacedlo para la gloria de Dios. Servios unos a otros de esta manera—para la gloria de Dios. Porque Cristo se hizo siervo a los judíos para que ellos glorificaran a Dios por su verdad y para que los gentiles glorifiquen a Dios por su misericordia. Aceptaos unos a otros para la gloria de Dios porque Cristo vino y murió para la gloria de Dios.

¿Porqué la Navidad? ¿Porqué vino Cristo? Para que pudiéramos glorificar a Dios por su misericordia. Y mostremos cuan preciosa es por la manera en que nos aceptamos unos a otros misericordiosamente para la gloria de Dios.


Notas de Pie

1 Anne Rice, Christ the Lord: Out of Egypt (New York: Alfred A. Knopf, 2005), pp. 308-309.

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