¿Por qué nació ciego este niño?

Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento. Y sus discípulos le preguntaron, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que naciera ciego? Jesús respondió: Ni éste pecó, ni sus padres; sino que está ciego para que las obras de Dios se manifiesten en él". La causa de la ceguera de este hombre es que Dios tiene la intención de mostrar su obra en ese hombre. Nosotros debemos hacer las obras del que me envió mientras es de día; la noche viene cuando nadie puede trabajar. Mientras estoy en el mundo, yo soy la luz del mundo. Habiendo dicho esto, escupió en tierra, e hizo barro con la saliva y le untó el barro en los ojos, y le dijo: Ve y lávate en el estanque de Siloé (que quiere decir, Enviado). El fue, pues, y se lavó y regresó viendo. Entonces los vecinos y los que antes le habían visto que era mendigo, decían: ¿No es éste el que se sentaba y mendigaba? Unos decían: El es; y otros decían: No, pero se parece a él. El decía: Yo soy. Entonces le decían: ¿Cómo te fueron abiertos los ojos? El respondió: El hombre que se llama Jesús hizo barro, lo untó sobre mis ojos y me dijo: “Ve al Siloé y lávate.” Así que fui, me lavé y recibí la vista. Y le dijeron: ¿Dónde está El? El dijo: No sé. Llevaron ante los fariseos al que antes había sido ciego. Y era día de reposo el día en que Jesús hizo el barro y le abrió los ojos. Entonces los fariseos volvieron también a preguntarle cómo había recibido la vista. Y él les dijo: Me puso barro sobre los ojos, y me lavé y veo. Por eso algunos de los fariseos decían: Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el día de reposo. Pero otros decían: ¿Cómo puede un hombre pecador hacer tales señales? Y había división entre ellos. Entonces dijeron otra vez al ciego: ¿Qué dices tú de El, ya que te abrió los ojos? Y él dijo: Es un profeta.

Una de las razones por la que creo y amo a la Biblia es porque lidia con los temas más fuertes de la vida. No esconde, debajo de la alfombra, los temas dolorosos, complejos, provocadores, hirientes, o controversiales. De hecho, algunas veces, Jesús se las arregla para crear controversia con los fariseos, para que salieran a la luz más verdades acerca de sí mismo, de modo que ellos pudieran ser advertidos por los ejemplos de dureza y fueran asombrados por las imágenes de Su gloria.

Uno de los problemas más difíciles en la vida es el sufrimiento de los niños, y el sufrimiento de quienes les aman, especialmente cuando ese sufrimiento temprano se convierte en un sufrimiento por toda la vida con profundas pérdidas. Pocas cosas en mi ministerio me han dado un sentido más profundo de satisfacción que ver a Dios levantar en Bethlehem un corazón, una mente, y una visión, y un ministerio para personas con discapacidades, especialmente para los niños. Agradezco a Dios por la coordinadora de nuestro Ministerio para Discapacitados, Brenda Fisher. Y agradezco a Dios por los padres que han unido sus mentes y corazones, para proclamar una visión para un ministerio como ese.

La Supremacía de Dios en la discapacidad

Usted puede ir a nuestro sitio web (www.hopeingod.org) y leer la declaración de visión que Bob Horning y John Knight pusieron juntos, padres que saben de lo que hablan cuando se refieren a un acercamiento. Esta es la esencia de lo que dicen:

Nuestra visión es que Bethlehem muestre la supremacía de Dios en la discapacidad y el sufrimiento. Queremos que nuestras vidas reflejen un gozo inconmovible en el Señor, de modo que podamos aceptar una vida de sufrimiento en la discapacidad para Su propósito y gloria. Queremos gritar que la vida con una discapacidad y con Jesús es infinitamente mejor que una vida con un cuerpo saludable pero sin Él. Decimos, con Pablo: que "esta aflicción leve y pasajera nos produce un eterno peso de gloria que sobrepasa toda comparación". (2da a los Corintios 4:7). Queremos que esto sea cierto como individuos y en la iglesia como un cuerpo.

¿Es difícil la discapacidad? Como padres de niños con discapacidades poco usuales, podemos atestiguar de las batallas que los hombres, en particular, enfrentan cuando su hijo tiene una discapacidad. La discapacidad es cara, financiera, emocional, y relacionalmente. No parece ni leve ni pasajera. El mito masculino de la auto-determinación, de control, e independencia, explota en el rostro de la necesidad de tener que ir a los profesionales de la salud, a los trabajadores y educadores sociales, para lidiar con temas que nunca soñamos con enfrentar. A esto decimos, gracias Dios, por no permitirnos vivir la mentira de que hay algo bueno o digno fuera de ti. ¡Gracias por mostrarnos cuánto te necesitamos! Las batallas que nuestras esposas enfrentan son, probablemente, incluso más profundas.

La Biblia: No hace silencio con relación a la discapacidad

El tema pudiera ser el autismo o el síndrome de Down, o el FASD, o una espina bífida, o ceguera, o cualquier cantidad de condiciones impronunciables. Cada una tiene su propio dolor peculiar, su propia forma de convertir décadas en algo en lo que usted nunca planificó. La vida de casado no es lo que usted pensó que sería. Todo queda irrevocablemente cambiado, y la vida nunca será la misma. Y nadie le preguntó si esto era lo que usted quería.

¿Qué podría hacer yo como pastor si tuviera que enfrentar estas cosas, estos niños, estos padres, con una Biblia y decirles nada? ¿Qué pasaría si todo lo que pudiera hacer es inventar mis propios argumentos acerca del sufrimiento y la discapacidad? ¿Qué sucedería si todo lo que yo tuviera fueran opiniones humanas? Agradezco a Dios que esa no es nuestra condición. La Biblia está llena de sufrimiento y dolor. Este es uno de los aspectos que la hace tan creíble. Está llena de cosas que Dios ha dicho y hecho para arrojar luz sobre estos sufrimientos y dolores.

La Luz resplandeciendo en las tinieblas

Veremos que no es casualidad en la historia cuando Jesús dice, precisamente en este contexto, (versículo 5): "yo soy la luz del mundo". No somos dejados en oscuridad en relación con el significado de las tinieblas. La luz de Dios ha venido al mundo, y está resplandeciendo sobre las discapacidades y sobre todo lo demás. Dios no nos ha dejado solos para morir sin esperanzas y sin propósito, o para que manufacturemos nuestro propio propósito.

Pídale, por tanto, a Dios que abra sus ojos, y caminemos todos con Jesús, en la luz que arroja este texto de la Palabra de Dios en Juan 9:1-4.

El Impacto de una vida de discapacidad

Versículo 1: "Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento". Él es un hombre ahora. Pero nació ciego. Y la vida no le fue fácil. En el versículo 18 conoceremos a sus padres. Pero ellos no fueron capaces de cuidarle por mucho tiempo. Así que era un mendigo. Lo sabemos por el versículo 8: "Los vecinos y los que antes le habían visto que era mendigo, decían: ¿No es éste el que se sentaba y mendigaba?" Así que era ciego y era desesperadamente pobre. La vida le había sido muy dura.

El versículo 1 dice que Jesús le vio cuando pasaba. Y los discípulos vieron que él les vio. El versículo 2 dice: "Y sus discípulos le preguntaron, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que naciera ciego?" Esa pregunta es crucial. Pero note algo, la historia no comenzó con la pregunta de los discípulos, o con los discípulos viendo al hombre ciego. La historia comienza con Jesús viendo al hombre ciego: "Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento". Los discípulos se involucran porque Jesús estaba involucrado.

Atento, misericordioso, acercándose a la discapacidad

Y yo podría solo alegar, al pasar (niños, jóvenes, y adultos), vean a las personas con discapacidad. Y no las vean como el sacerdote y levita en el camino a Jericó, quienes se apartaron y fueron por otro lado. Este es nuestro reflejo natural, ver y evitar. Pero no somos un pueblo natural. Somos seguidores de Jesús. Tenemos el Espíritu de Jesús en nuestros corazones. En medio de nuestro quebrantamiento el Salvador misericordioso nos vio y nos tocó.

Si usted quiere ser uno de los seres humanos más bondadosos del planeta, un ser humano al estilo de Jesús, vea a las personas con discapacidades. Véalas. Y vaya a ellas. Dios le mostrará qué decir.

Redimiendo momentos difíciles

Cuando los discípulos vieron la atención que Jesús prestaba al ciego, le pidieron una explicación por su ceguera. Versículo 2: "Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que naciera ciego?" Eso fue, probablemente, lo más compasivo que podían decir en ese momento. Y quizás usted lo dirá también algún día. Sí, lo hará. Pero Jesús es misericordioso (como nuestros padres de niños con discapacidades lo han sido cuando hemos dicho cosas hirientes e insensibles), y él redime los momentos incómodos y las palabras duras.

En este caso, ¿qué hace Jesús? Él responde la pregunta, pero no en las categorías que están usando. Ellos quieren tener una explicación para la ceguera de este hombre. Y él les da una. Pero ellos piden una explicación en la categoría de causa. ¿Qué ocurrió en el pasado que causó la ceguera? Pero Jesús dice que no funciona así, y les da una explicación en la categoría de propósito. No, ¿cuál es la causa de la ceguera? Sino, ¿cuál es el propósito de la ceguera? Permítanme explicarles esto

No causa, sino propósito

Ellos dicen en el versículo 2: "Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que naciera ciego?" En otras palabras, ¿cuál es la causa de esta ceguera? ¿El pecado del hombre? O, ¿el pecado de sus padres? ¿Es esta ceguera un castigo por el pecado de sus padres, o un castigo por su propio pecado, algún tipo de pecado heredado ya en el vientre?

Jesús dice, en efecto, que los pecados específicos del pasado no siempre se relacionan con un sufrimiento específico en el presente. La explicación decisiva de esta ceguera no se encuentra al mirar su causa, sino al mirar su propósito. Versículo 3: Jesús respondió: "Ni éste pecó, ni sus padres; sino que está ciego para que las obras de Dios se manifiesten en él".

El Sufrimiento no se debe a un pecado específico

Medite por un momento en las palabras: "Ni éste pecó, ni sus padres". Esto es muy significativo. El mensaje que Jesús está transmitiendo no es que el sufrimiento no vino al mundo a causa del pecado. Si fue así. Se ve claramente en Génesis 3 y en Romanos 8:18-25. Si nunca hubiera habido pecado, nunca hubiera habido sufrimiento. Todo sufrimiento se debe al pecado. Y parte del significado de los horrores físicos del sufrimiento es mostrar los horrores morales del pecado.

Pero eso no es lo que Jesús está diciendo aquí. Tampoco lo está negando. Lo que está diciendo es: El sufrimiento específico, a menudo (yo diría que la mayoría de las veces), no se debe a un pecado específico. Parece que los discípulos no comprendieron esta distinción (es decir, que la existencia de pecado en el mundo es la causa de sufrimiento en el mundo, pero que los pecados específicos en el mundo no son, generalmente, la causa de sufrimientos específicos en el mundo).

Explicación en los propósitos de Dios

Pero eso es lo que Jesús está diciendo aquí, en el versículo 3: "Ni éste pecó, ni sus padres". En otras palabras, esta ceguera, este sufrimiento específico, no se debe al pecado específico de los padres o del hombre. No busquen aquí una explicación.

Entonces les dice dónde buscar. Busquen una explicación para esta ceguera en los propósitos de Dios. Versículo 3: "Ni éste pecó, ni sus padres; sino que está ciego para que las obras de Dios se manifiesten en él". La explicación de la ceguera yace no en las causas pasadas, sino en los propósitos futuros.

Contra-objeción

Permítanme señalar una objeción en este punto. Hay algunos pastores y maestros a quienes les disgusta intensamente la idea de que Dios pudiera desear que un niño naciera ciego, de modo que se lograra algún propósito de Dios. Uno de los modos en que ellos tratan de escapar de la enseñanza de este texto es diciendo que Jesús está señalando el resultado de la ceguera, no el propósito de la ceguera. Cuando Jesús dice, en el versículo 3: "Ni éste pecó, ni sus padres; sino que está ciego para que las obras de Dios se manifiesten en él", él se refiere a que el resultado de la ceguera es que Dios podía usarla para mostrar su obra, no que él planeó la ceguera para mostrar su obra.

Pero hay, al menos, tres razones por las que esa explicación no es factible.

  1. Una es que los discípulos están pidiendo una explicación por la ceguera, y la respuesta de Jesús es dada como una explicación de la ceguera. Pero si usted dirá que Dios no tiene propósito, ni plan, ni designio en la ceguera, sino que él simplemente se encuentra con ella y la usa, entonces no está explicando el origen de la ceguera. No está respondiendo la pregunta de los discípulos. Ellos quieren saber: ¿Por qué está ciego? Y Jesús realmente les da una respuesta. Por esto es que él está ciego, hay propósito en ello. Hay un designio divino. Hay un plan. Dios quiere que su obra sea mostrada en el hombre ciego.
  2. Esta es otra razón por la cual esa sugerencia no funciona. Dios sabe todas las cosas. Él sabe exactamente lo que está sucediendo en el momento de la concepción. Cuando hay un cromosoma defectuoso u otra irregularidad genética en el esperma que está a punto de fertilizar a un óvulo, Dios puede decir simplemente: no. Él ordena los vientos. Él manda sobre las olas. Él manda sobre la esperma y sobre la construcción genética del óvulo. Si Dios ve de antemano y permite una concepción que él sabe que producirá ceguera, él tiene razones para dar este permiso. Y esas razones son sus propósitos. Sus designios. Sus planes. Dios nunca ha encontrado un niño para el cuál él no tuviera un plan. No hay accidentes en la mente o en las manos de Dios.
  3. Y tercero, cualquier intento de negar el control soberano, sabio, y lleno de propósito de Dios sobre la concepción y el nacimiento llevará a una colisión frontal con Éxodo 4:11 y con el Salmo 139:13.  "Y el Señor le dijo [a Moisés]: ¿Quién ha hecho la boca del hombre? ¿O quién hace al hombre mudo o sordo, con vista o ciego? ¿No soy yo, el Señor?" "Porque tú formaste mis entrañas; me hiciste en el seno de mi madre".

Propósito: Mostrar las obras de Dios

El significado de Jesús en Juan 9:3 no es oscuro. Él está diciendo a los discípulos: Abandonen esa fijación en la causalidad como la explicación decisiva para el sufrimiento. Y aléjense de cualquier aceptación de la futilidad, de lo absurdo, o caótico en la vida, o de la carencia de significado de la vida. Y vuélvanse a los propósitos de Dios. No hay un niño, ni un sufrimiento, fuera de los propósitos de Dios.

"Ni éste pecó, ni sus padres". Esta ceguera ocurrió "para que las obras de Dios se manifiesten en él".

Esta no es toda la explicación del sufrimiento en la Biblia. Hay docenas de pasajes relevantes y de puntos importantes que hacer. Pero este pasaje y esta idea son inmensamente importantes. Permítanme señalar uno o dos detalles, y luego retomaremos el pasaje en el próximo mensaje para ver qué sucede y para preguntar: ¿Por qué usa saliva, y por qué fango, y por qué le manda a lavarse en el estanque llamado "enviado", y por qué la referencia a obrar mientras es de día, y por qué hay 41 versículos de controversia? Estaremos lidiando con todo eso más adelante, pero por ahora no perdamos de vista cómo habla Jesús acerca del sufrimiento.

El Significado supremo solo está en Dios

Hay una verdad importante en las palabras del versículo 3: La ceguera es "para que las obras de Dios se manifiesten en él".

Esa verdad es que el sufrimiento solo puede tener su significado supremo en relación con Dios.

Jesús dice que el propósito de la ceguera es que las obras de Dios se manifiesten. Esto implica que para que nuestro sufrimiento tenga su significado supremo, Dios debe ser supremamente valioso para nosotros, más valioso que la salud y la vida. Hay muchos aspectos de la Biblia que carecen de sentido hasta que Dios se convierte en nuestro valor supremo.

Para la gloria de Dios - tanto cuando Dios sana como cuando no lo hace

Para Jesús, la ceguera de nacimiento es suficientemente explicada al decir: Dios quiere mostrar parte de su gloria a través de esta ceguera. En este caso, es la sanidad, la gloria del poder de Dios para sanar. Pero nada hay ahí que diga que tiene que ser sanidad. Cuando Pablo clamó tres veces por su aguijón en la carne, para que fuera sanado, Jesús dijo: "Te basta mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad" (2da a los Corintios 12:9). Yo manifestaré mi poder, no mediante sanidad, sino al sostenerte.

En otras palabras, la sanidad muestra las obras de Dios en Juan 9, y la gracia sustentadora muestra las obras de Dios en 2da a los Corintios 12. Lo común en estos casos es el valor supremo de la gloria de Dios. La ceguera es para la gloria de Dios. El aguijón en la carne es para la gloria de Dios. Cuando hay una sanidad es para su gloria, y cuando no la hay, es para su gloria.

El sufrimiento solo puede tener un significado supremo en relación con Dios.

De la sanidad al ministerio de morir

Una última observación: Versículo 4: "Nosotros debemos hacer las obras del que me envió mientras es de día; la noche viene cuando nadie puede trabajar". Estas palabras tienen dos significados Una es que las obras de Dios referidas en el versículo 3: "para que las obras de Dios se manifiesten en él", estas obras de Dios serán hechas a través de las manos de Jesús. Jesús sanará la ceguera de este hombre. Las obras de Dios son las obras de Jesús.

Segundo, Jesús debe hacerlo rápido porque se acerca la noche, y su obra habrá acabado. Jesús pasará del un ministerio de sanidad a un ministerio de morir. Él pasará de la obra del día para aliviar el sufrimiento, y comenzará a hacer la obra de la noche, el sufrimiento mismo. Finalmente, él se someterá totalmente al plan de su Padre, donde el Hijo será absorbido por el pecado y por el sufrimeinto del mundo.

Ojos para ver

Y si usted se une a los discípulos preguntando: ¿Por qué? ¿Quién pecó para que este hombre deba sufrir de esta manera? La respuesta, ciertamente, será: No fue él. Fuimos nosotros. Esa es la causa de su sufrimiento. Pero no es la explicación decisiva. La explicación decisiva es: Jesús está sufriendo para que las obras de Dios puedan ser manifestadas en él, las obras de llevar la ira, de quitar la maldición, de levantar la culpa, de proveer justicia, de derrotar la muerte, de dar vida, y finalmente, de eliminar el sufrimiento, totalmente.

"Enjugará toda lágrima de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni habrá más duelo, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas han pasado" (Apocalipsis 21:4). Y por encima de cada pena y de cada discapacidad y de cada pérdida aceptada en fe, serán escritas estas palabras en sangre: "Pues esta aflicción leve y pasajera nos produce un eterno peso de gloria que sobrepasa toda comparación, al no poner nuestra vista en las cosas que se ven, sino en las que no se ven; porque las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas" (2da a los Corintios 4:17-18).

Quiera Dios darnos ojos para ver que la manifestación de sus obras en el sufrimiento de su Hijo, y en el sufrimiento de nuestros hijos, son todas expresiones de Su amor.

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