Os habéis acercado al monte Sion

Hebreos 12:18-29

Porque no os habéis acercado a un monte que se puede tocar, ni a fuego ardiente, ni a tinieblas, ni a oscuridad, ni a torbellino, ni a sonido de trompeta, ni a ruido de palabras tal, que los que oyeron rogaron que no se les hablara más; porque no podían soportar el mandato: Si aun una bestia toca el monte, sera apedreada. Tan terrible era el espectáculo, que Moisés dijo: Estoy aterrado y temblando. Vosotros, en cambio, os habéis acercado al monte Sion y a la ciudad del Dios vivo, la Jerusalén celestial, y a miríadas de ángeles, a la asamblea general e iglesia de los primogénitos que están inscritos en los cielos, y a Dios, el Juez de todos, y a los espíritus de los justos hechos ya perfectos, y a Jesús, el mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la sangre de Abel. Mirad que no rechacéis al que habla. Porque si aquéllos no escaparon cuando rechazaron al que les amonestó sobre la tierra, mucho menos escaparemos nosotros si nos apartamos de aquel que nos amonesta desde el cielo. Su voz hizo temblar entonces la tierra, pero ahora Él ha prometido, diciendo: Aun una vez más, yo haré temblar no solo la tierra, sino también el cielo. Y esta expresión: Aún, una vez más, indica la remoción de las cosas movibles, como las cosas creadas, a fin de que permanezcan las cosas que son inconmovibles. Por lo cual, puesto que recibimos un reino que es inconmovible, demostremos gratitud, mediante la cual ofrezcamos a Dios un servicio aceptable con temor y reverencia; porque nuestro Dios es fuego consumidor.

Mientras más reflexionaba en el texto de hoy (12:18-24), más me pareció sabio ponerlo junto al texto de la semana que viene (12:25-29), y verlos los dos juntos. Esto significa que veremos menos declaraciones individuales pero, espero, obtendremos una mejor idea la línea de pensamientos de toda la unidad de Hebreos 12:18-29. Pienso que usted verá que esto es una unidad que pende junta y debe ser leída como un todo. De hecho, se relaciona con el texto de la semana que viene, como usted puede ver en la palabra "porque" en el versículo 18.

¿Cómo obrar cuando confía en que Dios obra por usted?

La semana pasada vimos que los versículos 12-17 eran una exhortación a ser fortalecidos (versículo 12), y a correr por sendas derechas (versículo 13), y a buscar la paz y la santidad (versículo 14), y a no ser, por todos los medios, como Esaú, quien vendió su primogenitura por una comida (versículo 16-17). Vimos que estos mandamientos estaban basados en lo que Dios ya estaba haciendo en nosotros y por nosotros por su amorosa disciplina en los versículos 4-11. Porque Dios está obrando para nuestra santidad (versículo 10) y para nuestra paz (versículo 11), por tanto, no deje de alcanzar esta gracia (versículo 15), sino sujétese (versículo 9) a Dios y busque la misma paz y santidad y fortaleza que él está obrando en usted y para usted con su amorosa disciplina.

Así que las exhortaciones no son modos de obtener que Dios actúe, sino modos de actuar cuando usted confía que Dios ya está actuando para usted. De modo que los versículos 4-11 (la acción de Dios para nosotros) son el fundamento para los versículos 12-17 (nuestras acciones en la búsqueda de la paz y la santidad). Esto es tan importante para nuestra vida diaria. Significa que el modo bíblico de ser motivado a hacer lo que debemos hacer es pensar o meditar en Dios y en lo que Él hace para nosotros (pasado, presente, y especialmente, futuro). Todo este libro de Hebreos está escrito para darnos la verdad sobre Dios, para que pensemos en ella, de modo que no seamos como Esaú, quien falló en perseverar y no obtuvo la gracia de Dios, sino que fue seducido hasta caer en la trampa mortal del placer a corto plazo: una comida.

Pocos escritos pudieran decir con más claridad que el conocimiento correcto es la clave para un actuar correcto. Hebreos 12:4-11 describe el conocimiento correcto sobre Dios y cómo Él obra para nosotros en nuestras adversidades. Hebreos 12:12-17 describe la correcta actuación. Y la relación entre los dos es que el conocimiento correcto es la base de la actuación correcta.

No sea como Esaú

Ahora, cuando avanzamos hacia el versículo 18, vemos lo mismo. Los versículos 18-24 son otro fundamento para la advertencia práctica a que no seamos como Esaú. Este fundamento comienza en el versículo 18 diciendo: "Porque no os habéis acercado a un monte que se puede tocar. . ." Versículos 16-17: "no haya ninguna persona inmoral ni profana como Esaú, que vendió su primogenitura por una comida. . . Porque no os habéis acercado a un monte que se puede tocar. . ." Entonces llegamos a siete versículos que añaden más pensamientos, o conocimientos, correctos sobre lo que es verdadero de usted, si es cristiano (todo con la intención a ayudarle a no ser como Esaú).

En un momento, regresaremos al contenido de estos versículos, pero veamos primero toda la estructura delante nuestro. Al final de esta sección (versículos 18-24), el escritor repite la advertencia con otras palabras: "Mirad que no rechacéis al que habla" (versículo 25). Fue lo que hizo Esaú, él consideró lo que Dios prometió y lo que sería la vida de fe, y dijo: "no hay trato. Dame una sola comida. Puedes tener la herencia de Dios". Así que el versículo 16 y el versículo 25 dicen: "No sean así. No rehúsen la voz de la promesa y gracia de Dios.

Luego, los versículos 25b-28, son otro fundamento para esta exhortación. Versículo 25b: "Porque si aquellos no escaparon cuando rechazaron al que les amonestó sobre la tierra, mucho menos escaparemos nosotros si nos apartamos de aquel que nos amonesta desde el cielo". Y esta descripción del conocimiento correcto continúa a todo lo largo del versículo 27. Entonces, después de este fundamento, el versículo 28 da otra exhortación: "Por lo cual, puesto que recibimos un reino que es inconmovible, demostremos gratitud, mediante la cual ofrezcamos a Dios un servicio aceptable con temor y reverencia". En otras palabras, en lugar de ser como Esaú quien desdeñó la oferta de la gracia por el placer a corto plazo, sea agradecido por la gracia de Dios y adórele con temor y reverencia. Y así llega el fundamento final en el versículo 29: "porque nuestro Dios es fuego consumidor".

Cimas de exhortación y valles de motivación

Ahora, permítanme dibujar nuevamente y con grandes pinceladas esta gran escena. Si usted mira todo el capítulo, verá lo que puede llamar cuatro cimas y cuatro valles. Las cimas son exhortaciones (o acciones correctas), y los valles son motivaciones (o conocimientos correctos), razones para actuar así. Déjenme resumir las cuatro cimas de exhortación. Cima de exhortación # 1 (versículo 1): "Despojémonos también de todo peso y. . . corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante". Luego llega el valle de motivación en los versículos 2-11. Cima de exhortación # 2 (versículo 12-17): Fortalézcanse, hagan sendas derechas para sus pies, busquen la paz y la santidad, y no sean como Esaú, quien vendió su primogenitura por una comida. Luego llega el segundo valle de motivación en los versículos 18-24. Cima de exhortación # 3 (versículo 25a): Mirad que no rechacéis al que habla. Es lo que hizo Esaú. No lo haga. Confíe en Dios. No desdeñe Su gracia. A continuación llega el tercer valle de motivación en los versículos 25b-27. Por último, cima de exhortación # 4 (versículo 28): Agradezca la promesa de Dios de un reino inconmovible y, en esa gran promesa, adore a Dios, sirva a Dios, con temor y reverencia. Porque (y este es el último valle de motivación, aunque explosivo, versículo 29), porque Dios es fuego consumidor.

Así que todo lo que es escrito en este capítulo tiene el propósito de cambiar su vida. De esta mamera está estructurado todo el libro, con densas y largas secciones de doctrina (de conocimiento correcto), todas dirigidas hacia las cimas de motivación: Despójense de pesos y pecados y corran por la senda derecha, buscando la paz y la santidad, no dejen de obtener la gracia de Dios, como Esaú, quien cambió su primogenitura por una comida; no rechacen al que habla desde el cielo, al contrario, sean agradecidos por las sorprendentes promesas de Dios, por un reino inconmovible, y adórenle con temor y reverencia.

Ahora, si ese es el propósito del capítulo y del libro, veamos entonces si podemos resumir los tres valles de motivación en el texto de hoy. Oro para que mientras lo hago, Dios les manifieste el poder en sus vidas por el cuál fueron escritas estas motivaciones.

Motivación #1: El amor de un gran Salvador

La primera está en los versículos 18-24. No sea como Esaú (versículos 16-17), "porque. . . ". Entonces el escritor contrasta la realidad cristiana desde este lado de la cruz de Cristo, con la realidad del Antiguo Testamento en el monte Sinaí (versículos 18-21).

. . Porque no os habéis acercado a un monte que se puede tocar, ni a fuego ardiente, ni a tinieblas, ni a oscuridad, ni a torbellino, ni a sonido de trompeta, ni a ruido de palabras tal, que los que oyeron rogaron que no se les hablara más; porque no podían soportar el mandato: Si aún una bestia toca el monte, será apedreada. Tan terrible era el espectáculo, que Moisés dijo: Estoy aterrado y temblando.

En otras palabras, era la experiencia de la temible santidad divina, sin un mediador, y con una voz tan terrible que el pueblo rogó que la voz parara. Luego continúa y contrasta la realidad cristiana después de la cruz (versículo 22-24):

Vosotros, en cambio, os habéis acercado al monte Sion y a la ciudad del Dios vivo, la Jerusalén celestial, y a miríadas de ángeles, a la asamblea general e iglesia de los primogénitos que están inscritos en los cielos, y a Dios, el Juez de todos, y a los espíritus de los justos hechos ya perfectos, y a Jesús, el mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la sangre de Abel.

Los cristianos, al convertirse, no se acercan a una montaña terrenal para encontrarse con Dios. ¡El cristianismo no tiene un centro geográfico! Hemos llegado a la ciudad celestial, a la asamblea del cielo (la gran nube de testigos en el versículo 1), a un Juez divino, pero más importante, a un Mediador (versículo 24) que derramó Su sangre por nuestros pecados, ésa es la principal voz que escuchamos, toda invisible, toda espiritual, y por tanto, accesible desde cualquier lugar.

El contraste más específico entre estas dos experiencias es que en el Monte Sinaí (versículos 19-20), la voz de Dios fue tal que dijeron: "No más, No más" (versículo 19). Pero en la experiencia cristiana, la voz que oímos (vea el versículo 24), es la voz de la sangre rociada de un Mediador. Venimos a Jesús: "el mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla. . ." Y lo que dice es: "Yo te amo. Te perdono. Te compro. Te limpio Te protejo. Te guardo. Siempre estaré allí para ti". Ése es el primer valle de motivación en el texto de hoy.

Por tanto (versículo 25): "Mirad que no rechacéis al que habla”. Es decir, no sean como Esaú. No dejen de alcanzar esta preciosa gracia que les habla en la sangre de Cristo.

Así que este valle de motivación en los versículos 18-24 es que el mensaje principal del nuevo pacto no es la temibilidad de Dios. La motivación a no ser como Esaú no es solo el temor. Es el valor inefable de un sustituto sufriente, y el amor de un gran Salvador, y la dulzura del perdón. La semana anterior mencioné una carta que recibí de alguien que temía ser un Esaú. Le escribí. Y una línea de su respuesta decía: "Lloré mientras leía su carta. . . en gratitud por sus oraciones para que Dios me hablara "dulzura y vida" nuevamente. . ." Ésa es la dulzura de la motivación en el versículo 24.

Motivación #2: Temor y promesa

El siguiente valle de motivación está en los versículos 25-27. Primera está la cima del versículo 25a: "Mirad que no rechacéis al que habla" (como hizo Esaú). Luego la motivación, en dos formas: una amenaza y una promesa. La amenaza del versículo 25 dice: "Porque si aquéllos no escaparon cuando rechazaron al que les amonestó sobre la tierra, mucho menos escaparemos nosotros si nos apartamos de aquel que nos amonesta desde el cielo”. En otras palabras, aunque el temor no es un motivo tierno, atractivo, para derretir el corazón con amor, es muy importante que sepamos cuán terrible es desairar esas palabras tiernas, atractivas que habla la sangre de Jesús a nuestro corazón. El temor quizá no despierte directamente la fe y el amor, pero nos puede estremecer y alejar de nuestro amorío, y puede hacerlo con las cosas que podemos mirar en los ojos de Aquel que puede.

La motivación de la promesa, la otra parte de este valle, está en los versículos 26-27.

Su voz hizo temblar entonces la tierra, pero ahora Él ha prometido, diciendo: Aun una vez mas, yo haré temblar no solo la tierra, sino también el cielo [Hageos 2:6]. Y esta expresión: Aún, una vez más, indica la remoción de las cosas movibles, como las cosas creadas, a fin de que permanezcan las cosas que son inconmovibles. Por lo cual, puesto que recibimos un reino que es inconmovible...

Así llega la cima de exhortación: sean agradecidos por esta promesa y sirvan a Dios con temor y reverencia. La motivación es que un día todo lo que es inestable y precario y peligrosamente volátil (cualquier cosa que nos haga sentir inseguros), será removido. Y todo lo que quede será el reino de Dios sólido como una roca. ¡Oh cuán frágiles somos en esta vida! Somos frágiles a la enfermedad, frágiles a las inundaciones, y a los tornados, y a los rayos, frágiles a la violencia, frágiles al fallo mental, a Satanás, al colapso económico. La vida es muy frágil. Pero Dios promete que todo lo que se estremece será removido y permanecerá el gran reino inconmovible de Dios.

Por tanto, no rechacemos la voz de Dios como hizo Esaú (versículo 25), sino estemos contentos con esta promesa (versículo 28), seamos llenos con una esperanza inquebrantable, y adoremos a Dios con temor y reverencia.

Motivación #3: Dios es fuego consumidor

"Porque", y este es el último valle de motivación, versículo 29: "porque nuestro Dios es fuego consumidor". ¿Es esta una última motivación con temor?

Depende. Si usted confía en las promesas de Su reino inconmovible, y pone su corazón en él, y guarda su tesoro en el reino inconmovible, entonces el fuego consumirá a sus adversarios y refinará el oro de usted (2da a los Tesalonicenses 1:6-9). Pero si rechaza al que habla desde el cielo y, como Esaú, prefiere el frágil reino tembloroso de este mundo, entonces se encontrará con el fuego consumidor de Dios como destrucción, y no como liberación.

Escuchen por tanto la voz de Dios quien habla mediante la sangre de Jesús. "Te perdonaré, te limpiaré. Te aceptaré. Te protegeré. Te guardaré. Te daré un hogar inconmovible. Y siempre estaré para ti, si confías en Mí. Confía en Mí".

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