Cuatro clases de iglesias que merece la pena abandonar

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Director of Donor Partnerships

Las historias más tristes que escucho de padres que están criando a hijos con alguna discapacidad no tienen que ver con las escuelas, las compañías aseguradoras o los hospitales. Las historias que provocan las palabras y las lágrimas más amargas son aquellas en las que la iglesia abandona a las familias con un hijo discapacitado porque "son demasiado difíciles de tratar".

Esto pasa de verdad. A demasiados padres se les ha dicho directa o indirectamente por un pastor, líder de la iglesia o voluntario de la escuela dominical: "Usted no tiene cabida aquí". Esto es algo que nadie debería oír en su iglesia. Es algo que nunca debería salir de los labios de un líder del ministerio, si es que realmente creen lo que la Biblia dice sobre la soberanía de Dios y el buen diseño de Dios en la discapacidad.

Pero al escuchar otra historia más de cómo una iglesia a través de los años ha maltratado a una madre y a su hijo a causa de la discapacidad, me parece claro que en realidad existen algunas situaciones en las que es una gracia de Dios que nos sintamos, o directamente nos digan, que nuestra familia no es bienvenida en una iglesia.

De hecho, existen al menos cuatro situaciones en las que es mejor que una iglesia prefiera que nos marchemos.

Es mejor que una iglesia quiera que nos marchemos si:

1. El pastor predica el evangelio de la prosperidad y la salud.

El (denominado) "evangelio" de la prosperidad no es solamente una aberración teológica, sino que además se utiliza para marginar a las familias que sufren por causa de la discapacidad. Después de todo, como se dice en estas iglesias, si tuviéramos suficiente fe, el niño no tendría que sufrir esa discapacidad. Esas absurdas mentiras tienen un efecto terrible sobre las familias.

2. El pastor predica justicia social en lugar del evangelio.

Esta es la iglesia que no predica la realidad del pecado y nuestra necesidad de un salvador. Irónicamente, esas iglesias son frecuentemente las más receptivas, porque se centran en los casos marginales. Pero las familias que viven con un discapacitado necesitan algo más que ser acogidas. Necesitan de un Dios grande que les dé una esperanza real y les ofrezca una justicia real, no solamente un trabajador social divino que les da continuos consejos y se desespera porque el gobierno no les ayuda lo suficiente.

3. La iglesia que prefiere reuniones de entretenimiento a exposiciones serias de la Palabra de Dios.

Para algunas iglesias es una sorpresa que su impresionante música, sus increíbles actividades y su estética contemporánea no sean importantes para todo el mundo. Algunas iglesias preferirían guiar a sus miembros por su modernidad en lugar de dar respuestas auténticas sobre la bondad de Dios frente al sufrimiento.

4. La iglesia valora más la afluencia que el camino del Calvario.

Algunas iglesias aman el orden. Valoran la pulcritud y una forma determinada de hacer las cosas. Es entonces que los baremos se ponen tan altos y tan lejos de la Biblia que un niño con discapacidad o su familia son incapaces de satisfacerlos. Este tipo de iglesia es más leal a su forma de hacer las cosas que al servicio de una familia con necesidad.

En estos casos, es un don y una muestra de la protección de Dios el que seamos apartados de estos lugares.

Pero, dicho esto, algunas veces las iglesias se quedan perplejas o asustadas ante el reto de la discapacidad. Algunas iglesias no saben que hacer, aunque amen a Dios y a su Palabra. En estas ocasiones, cuando la iglesia está centrada en el evangelio, podemos mostrar nuestra confianza en Dios siendo pacientes, confiando en que Dios haga crecer la iglesia y que trabaje en el corazón de los líderes.

Sí, Dios es suficientemente poderoso para darnos la gracia de permanecer firmes en esas circunstancias. Y además, en algunas circunstancias, Él nos da la suficiente gracia cambiarnos de lugar.

(@johnpknight) is Director of Donor Partnerships at Desiring God. He is married to Dianne, and together they parent their four children: Paul, Hannah, Daniel, and Johnny. Paul lives with multiple disabilities including blindness, autism, cognitive impairments, and a seizure disorder. John writes on disability, the Bible, and the church at The Works of God.