¿Qué está en riesgo en la lucha por redefinir el concepto de matrimonio?


Lo siguiente es una transcripción editada del audio

¿Qué está en riesgo en la lucha por redefinir el concepto de matrimonio?

Debemos involucrarnos en esta lucha, y pienso que está bien establecer – si es posible- una definición legal de matrimonio que incluya un hombre y una mujer.

Lo que está en riesgo es muy, muy importante, no tanto porque Dios juzgará a nuestro país si apoyamos legalmente la imposibilidad de unidad homosexual llamada matrimonio, sino porque el juicio ya ha caído sobre los Estados Unidos. El hecho de que seamos tan tolerantes y aprobemos conductas homosexuales es el juicio de Dios, según Romanos 1. Dios ya nos entregó en gran medida a una mente depravada.

Pero más bien, la razón por la cual los riesgos son altos, es porque si socialmente no nos ponemos de acuerdo en la estructura del matrimonio, las consecuencias en la crianza de los hijos y en el modelo de lo que son Cristo y la iglesia – aunque sin intención de los incrédulos - van a colapsar. Y los efectos espirituales, culturales y sociales de eso son incalculables. No podemos explicar todo lo que sucederá.

El otro día leí estadísticas de todo lo negativo que trae crecer en un hogar de dos hombres o de dos mujeres. Es algo que viene pasando desde hace varios años, así que algunos han comenzado a acumular estadísticas de lo que ocurre con estos niños. Y por mucho que la otra parte diga que son felices, pues bien, de acuerdo con las estadísticas (y los motivo a buscarlo en Internet) los problemas son grandes y demasiados.

Por lo tanto, pienso que es bueno para nosotros como cultura definir el matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer para toda la vida, y mantener al margen las relaciones que consideramos pecaminosas, en vez de apoyarlas con definiciones legales de matrimonio.

¿Cree que los cristianos entienden lo que pasaría si abandonamos la definición de matrimonio de la Biblia?

Tal vez más gente dentro que fuera de la iglesia lo imagina; pero no, probablemente la mayoría de los cristianos no entiende lo que pasaría.

Pienso que en los últimos dos siglos (y especialmente en los últimos cincuenta años) hemos caído en un sentido de individualismo y tolerancia tal, que lo único que algunas personas pueden concebir que es un vicio, es el de no tolerar la elección de estilo de vida de otros.

Si no aceptas un estilo de vida, eres visto como un incitador al odio y un promotor de discursos que fomentan el odio. No me sorprendería si las cosas cambiaran de manera tal que mis prédicas sobre ciertos pecados se conviertan en ilegales, y enfrente represalias legales como prisión o una multa por predicar, por ejemplo, que las conductas homosexuales son un pecado. Porque se dirá, “OK, lo llamas pecado. Estás alentando a fanáticos locos extremistas a hacer cosas crueles y físicas. Por lo tanto, eres responsable de sus comportamientos. Este es un discurso de odio, e irás a la cárcel por hablar de esa manera”.

La exigencia de aprobación es algo muy ominoso.