¿Existe un “día del Señor”?


Aceptad al que es débil en la fe, pero no para juzgar sus opiniones 2Uno tiene fe en que puede comer de todo, pero el que es débil sólo come legumbres. 3El que come no menosprecie al que no come, y el que no come no juzgue al que come, porque Dios lo ha aceptado. 4¿Quién eres tú para juzgar al criado de otro? Para su propio amo está en pie o cae, y en pie se mantendrá, porque poderoso es el Señor para sostenerlo en pie. 5Uno juzga que un día es superior a otro, otro juzga iguales todos los días. Cada cual esté plenamente convencido según su propio sentir. 6El que guarda cierto día, para el Señor lo guarda; y el que come, para el Señor come, pues da gracias a Dios; y el que no come, para el Señor se abstiene, y da gracias a Dios. 7Porque ninguno de nosotros vive para sí mismo, y ninguno muere para sí mismo; 8pues si vivimos, para el Señor vivimos, y si morimos, para el Señor morimos; por tanto, ya sea que vivamos o que muramos, del Señor somos. 9Porque para esto Cristo murió y resucitó, para ser Señor tanto de los muertos como de los vivos.

El versículo 5 plantea la pregunta más grande de la interpretación bíblica referente al Día del Señor. Pablo dice: “Uno juzga que un día es superior a otro, otro juzga iguales todos los días. Cada cual esté plenamente convencido en su propio sentir” ¿Quiere decir con estas palabras, que los cristianos más firmes no consideran un día a la semana como separado por Dios para la adoración colectiva, y para actos que consagran ese día como el Día del Señor? ¿Sólo los cristianos débiles se sienten obligados a consagrar un día como especial para el Señor? ¿Está Pablo diciendo que no importa si separamos un día o no, mientras nuestra decisión esté motivada por la gloria de Dios?

Para responder a estas preguntas, quiero que a partir del texto de hoy, hagamos un retroceso en las Escrituras y observemos la extensa representación bíblica del día del Señor. Lo haremos de una manera breve y concisa, en forma de bosquejo, que podría abarcar todo un libro.1

La Semana de la Creación

Comencemos con esta observación: Las semanas existen. Debemos considerarlas. Los días existen porque son el tiempo que demora la rotación de la tierra. Los meses existen porque son el tiempo que demora la luna en crecer y menguar. Los años existen porque son el tiempo que demora la tierra en girar alrededor del sol. ¿Pero por qué existen las semanas? Ellas no corresponden a ningún fenómeno de la naturaleza. La respuesta es que las semanas existen por Génesis 2:2: “Y el séptimo día completó Dios la obra que había hecho, y reposó el día séptimo de toda la obra que había hecho”. La Enciclopedia Británica (artículo sobre “La semana”, 1911) dice: “Aquellos que rehúsan la lectura Mosaica no sabrán, cómo… atribuirla [refiriéndose a la semana] a un origen que tiene mucha apariencia de probabilidad”. En otras palabras, no son convincentes otros intentos de explicar por qué reconocemos el tiempo en semanas. La semana nos remite a la historia de la creación en la Biblia. Dios trabajó seis días y en el séptimo descansó. Aquí está determinado el patrón de la semana.

Los Diez Mandamientos

Luego, en los Diez Mandamientos se hace referencia al sábado como el día de reposo. Éxodo 20: 8-11:

Acuérdate del día de reposo para santificarlo. 9 Seis días trabajarás y harás toda tu obra, 10 más el séptimo día es día de reposo para el Señor tu Dios; no harás en él obra alguna, […] 11Porque en seis días hizo el Señor los cielos y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay, y reposó en séptimo día; por tanto, el Señor bendijo el día de reposo y lo santificó.

La Enseñanza de Jesús en el Día de Reposo

Cuando Jesús vino al mundo como el Mesías, el hijo de Dios, y como el cumplimiento de todo lo que la ley y los profetas enseñaron, entró en conflicto con los fariseos sobre el día de reposo. Este tema es abordado ampliamente en los cuatro evangelios. Juan 5:18 dice: “Por esta causa, los judíos aún más procuraban matarle, porque no solo violaba el día de reposo, sino que también llamaba a Dios su propio Padre, haciéndose igual a Dios”. Este tema es muy extenso y está relacionado totalmente con las reclamaciones divinas de Jesús, quién hizo ciertas declaraciones radicales que determinan la manera en que debemos pensar sobre nuestra celebración del día del Señor. Leamos Mateo 12:1-14:

Por aquel tiempo Jesús pasó por entre los sembrados en el día de reposo; sus discípulos tuvieron hambre, y empezaron a arrancar espigas y a comer. 2Y cuando lo vieron los fariseos le dijeron: “Mira, tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en el día de reposo”. 3Pero él les dijo: “¿No habéis leído lo que hizo David cuando él y sus compañeros tuvieron hambre, 4cómo entró en la casa de Dios y comieron los panes consagrados, que no les era lícito comer, ni a él ni a los que estaban con él sino solo a los sacerdotes? [En relación con este tema, la misma historia Marcos 2:27 recoge: “Y él les decía: El día de reposo se hizo para el hombre y no el hombre para el día de reposo”.] 5¿O no habéis leído en la ley, que en los días de reposo los sacerdotes en el templo profanan el día de reposo y están sin culpa? 6Pues os digo que algo mayor que el templo está aquí. 7Pero si hubierais sabido lo que esto significa: “Misericordia quiero y no sacrificio”, no hubierais condenado a los inocentes. 8Porque el hijo del Hombre es Señor del día de reposo. 9Pasando de allí, entró en la sinagoga de ellos. 10Y he aquí un hombre que tenía una mano seca. Y para poder acusarle, le preguntaron diciendo: ¿Es lícito sanar en el día de reposo? 11Y el les dijo: ¿Qué hombre habrá de vosotros que tenga una sola oveja, si esta se le cae en un hoyo en día de reposo, no le hecha mano y la saca? 12Pues, ¡cuánto más vale un hombre que una oveja! Por tanto, es lícito hacer el bien en el día de reposo. 13Entonces dijo al hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y le fue restaurada, sana como la otra. 14Pero cuando los fariseos salieron, se confabularon contra él, para ver cómo podrían destruirle.

Consideremos tres observaciones y luego, cinco declaraciones que Jesús hizo:

Tres Observaciones

Observación # 1: Cuando los fariseos acusaron a los discípulos de Jesús de violar la ley (en el versículo 2) porque recogían espigas y las comían en el día de reposo, Jesús ni siquiera intentó argumentar que recoger espigas y comerlas en ese día, no era una violación del día de reposo. De hecho, la manera hipotética en que les respondió asumía que era una violación de la ley.

Observación # 2: En los versículos 3 y 4 Jesús se refiere al rey David y a sus hombres tomando el pan de la casa de Dios que no les era lícito comer, y en el versículo 5 se refiere a los sacerdotes que trabajaban en el día de reposo y lo profanaban. En otras palabras, las necesidades de los hombres de David y las necesidades del servicio del templo tuvieron prioridad sobre el pan ceremonial y las reglas del  día de reposo.

Observación # 3: Jesús sanó a un hombre con una mano seca en el día de reposo, sabiendo que sus enemigos estaban tratando de atraparle. Intencionalmente provocó la controversia.

Cinco Declaraciones

Jesús hace cinco declaraciones para explicar lo que está haciendo.

Declaración # 1: Versículo 6: “Algo mayor que el templo está aquí”. Y por deducción: «Uno mayor que David está aquí. Si David y sus hombres, y los sacerdotes que servían en el templo eran inocentes, cuanto más mis discípulos. Soy mayor que David y que el templo».

Declaración # 2: Versículo 8: “El hijo del hombre es Señor del día de reposo”. En otras palabras: «No solo soy un rey más grande que David. Soy el creador, el dueño, y el dador de las reglas del día de reposo. Ese día es mío».

Declaración # 3: Versículo 7: “Misericordia quiero y no sacrificio”. Esta cita de Oseas 6:6 nos dice que el amor tiene prioridad sobre las leyes ceremoniales. «Por tanto, vayan a aprender cómo el Antiguo Testamento brinda directrices de cómo usar la ley amorosamente».

Declaración # 4: Marcos 2:27: “El Día de reposo se hizo para el hombre, y no el hombre para el día de reposo”. Esta declaración nos dice, de otra manera, que hacer el bien a las personas, no atenta contra el día de reposo, aunque sacar un hombre de un pozo cueste el sudor de nuestra frente. Lo cual está luego explícito en la próxima declaración.

Declaración #5. Versículo 12: “Por tanto, es lícito hacer el bien en el día de reposo”.

El resultado de todo lo anterior indica que indudablemente existe un día especial para los seguidores de Cristo, pero que ciertamente, hay un nuevo tipo de libertad y un nuevo criterio para lo que es permisible (como vimos en Oseas 6:6). Jesús no trató de esclarecer si la conducta de sus discípulos se ajustaba o no, al modelo de la ley. El llevó el asunto a una nueva dimensión: El día de reposo fue establecido para expresar el gobierno y la autoridad de Jesús, no la de Moisés (creado para adorar a Cristo). El día de reposo fue hecho para aliviar al hombre no para cargarlo. El día de reposo fue hecho para mostrar misericordia y para hacer el bien.

Juan 5:16-17

Ahora considere a Juan 5:16-17. Jesús sanó un hombre en el día de reposo y le dijo en Juan 5:8: “Levántate, toma tu camilla y anda”. Esta orden puso al hombre en problemas por el hecho de cargar su camilla en el día de reposo. En Juan 5:16 Juan escribe: “A causa de esto los judíos perseguían a Jesús, porque hacía estas cosas en el día de reposo”. A lo que dice (en el versículo 17): “Pero él les respondió: Hasta ahora mi padre trabaja y yo también trabajo”.

¿Qué significa esta respuesta? Creo que tiene este significado: Cuando Adán pecó, Dios se levantó de su descanso en el día de reposo, después de la creación, y comenzó a trabajar nuevamente, (esta vez no en la creación, sino en la redención) con vistas a una nueva creación, a una nueva humanidad. “Hasta ahora mi Padre trabaja, y yo también trabajo”. «Ustedes no entienden lo que estoy haciendo. Mi padre y yo estamos creando un mundo nuevo, una humanidad nueva, y cuando la terminemos, celebraremos con un nuevo día de reposo».

Y este trabajo de redención y de nueva creación estuvo terminado definitivamente en la cruz. Y tres días después Jesús resucitó de entre los muertos para celebrar la victoria que había ganado, y la nueva creación que finalmente había obtenido e inaugurado. Ahora podía sentarse con su Padre en el trono del universo y entrar en su Día de reposo.

La Iglesia Primitiva y el Primer Día de la Semana

Por esa razón la iglesia primitiva tomó el primer día de la semana como su día de adoración y volvió la espalda al séptimo día. El séptimo día marcó la victoria de la primera creación. El primer día marcó la victoria de la nueva creación con la resurrección de Cristo. Aquí tenemos algunas de las definiciones respecto al primer día de la semana:

En los cuatro evangelios se emplea una manera muy usual de expresar el primer día de la semana, para describir el día de la resurrección de Jesús. Usualmente es traducido “En el primer día de la semana” (Juan 20:1, Lucas 24:1, Marcos 16:2: Te de mia ton sabbaton, o Mateo 28:1: eis mian sabbaton). Literalmente se leería: “el día número uno después del sábado; o sea, el primer día en la secuencia de días determinados por el sábado(Jewett, The Lord’s Day, p. 75). Las palabras usadas para “primer” aparecen 150 veces en el Nuevo Testamento. Y solamente en referencia al día de la resurrección tenemos este uso peculiar.

¿Por qué es tan significativo este uso? Es significativo porque hay solo dos textos fuera de los evangelios donde los escritores se refieren al primer día de la semana como especial para la iglesia, y en esos dos textos se manifiesta ese uso peculiar. Hechos 20:7: “En el primer día de la semana [en de te mia ton sabaton], cuando estábamos reunidos para partir el pan, Pablo les hablaba, pensando partir al día siguiente”. 1ra a los Corintios 16:2: “El primer día de la semana [kata mian sabattou], cada uno de vosotros aparte y guarde según haya prosperado, para que cuando yo vaya no se recojan entonces ofrendas”.

Este uso es simplemente sorprendente desde un punto de vista estadístico. Hay más de 150 usos de la palabras “primer” (aún “primer día”) que no se refieren al primer día de la semana (Por ejemplo: Mateo 26:17; Marcos 14:12; Hechos 20:18; Filipenses 1:5) y solo en referencia al primer día de la semana, como día de congregación cristiana, está la forma idéntica y extraordinaria, empleada para describir el día que Jesús resucitó de entre los muertos.

La cuestión es que la iglesia cristiana cambió el séptimo por el primer día con vistas a la adoración porque ese fue el día en que el Señor Jesús resucitó de entre los muertos (el día que vindicó la obra redentora de su Padre). La nueva creación, la nueva humanidad, fueron compradas y establecidas (pero no consumadas).

Cristo Es Nuestro Día de Reposo Final

Así que ha comenzado el día de reposo final, eterno y comprado por sangre. Entramos en él cuando cesamos nuestras obras y confiamos en Cristo y su obra culminante en la cruz por nosotros. Aquí está el significado final y grandioso del día de reposo. Cristo se ha convertido en nuestro descanso, en nuestro día de reposo. Hebreos 4: 9-10 lo confirma cuando dice: “Queda por tanto un reposo sagrado para el pueblo de Dios.10 Pues el que ha entrado en su reposo, él mismo ha reposado de sus obras, como Dios reposó de las suyas”. En este texto hay una referencia al tiempo pasado: hemos entrado. Pero luego el escritor añade en el versículo 11: “Por tanto esforcémonos por entrar en ese reposo”. En otras palabras, hemos entrado en ese reposo, y todavía debemos hacerlo. La redención está cumplida. Ahora, debe ser aplicada y consumada. Nuestro día de reposo eterno comenzó pero no está completamente presente.

Probablemente por esa razón, la iglesia primitiva no abandonó la celebración de un día, entre siete, como día especial del Señor. En Apocalipsis 1:10 se le llama, “el día del Señor”. “Estaba yo en el Espíritu en el día de Señor”. Ellos sabían que el descanso eterno aún era futuro. Todavía se necesitaba un día para testificar a un mundo auto dependiente y autosuficiente de que nuestras obras no nos salvan o nos definen, Cristo es quien lo hace.

¿Qué es lo que Pablo quiere decir entonces, cuando escribe a los colosenses (en Colosenses 2:16-17): “Por tanto, que nadie se constituya en vuestro juez con respecto a comida o bebida, o en cuanto a día de fiesta, o luna nueva, o día de reposo; 17 cosas que solo son sombra de lo que ha de venir, pero el cuerpo pertenece a Cristo”? Pienso que Pablo quiere decir que Cristo mismo es nuestro día de reposo final. “Venid a mí, todos los que estáis cansados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28). Cristo ha venido y ha comprado nuestro descanso, y se ha convertido en nuestro lugar de descanso. Nos ha sido quitada la carga de salvarnos a nosotros mismos. Hay descanso para nuestras almas.

Pero la sombra permanece porque Cristo no ha regresado todavía. Un día no habrá más semanas porque no habrá más noches, meses o años. El sol y la Luna no se necesitarán, porque “el Señor Dios los iluminará” (Apocalipsis 22:5). Solo habrá día de reposo y no otro día.

Pero todavía no probaremos el reposo final, sino solo en parte, a medida que confiemos en Cristo. Por tanto, el principio del día de reposo no fue abandonado por la iglesia primitiva. Cristo aún ofrece su sombra frente a este mundo cargado, es decir, el primer día de la semana (el día del Señor. Y el significado de ese día es que Jesucristo ha resucitado, Jesús es Señor, Jesús es creador, Jesús es redentor y en Jesús está el único descanso para nuestras almas. El primer día es para adorar a Jesús. Es un día para expresar, mediante nuestras acciones, que Jesús (no nuestras obras, ni el dinero que ganamos por nuestras obras), es nuestro tesoro y nuestra razón de ser. Es un día especial para darle la honra y la gloria al Señor. Es un día para la misericordia. Es un día especial para el hombre.

¿Se Refiere Romanos 14:5 Al Día Del Señor?

Ahora bien, cuando Romanos 14:5 dice: “Uno juzga un día superior a otro, otro juzga iguales todos los días. Cada cual esté plenamente convencido en su propio sentir”, ¿se refiere al día del Señor? Respondo junto a Paul Jewett: “No resulta convincente… tomar la declaración de Pablo en Romanos 14:5 tan absolutamente como hemos considerado a Juan (el apóstol) un judaizante, por haber llamado un día de la semana “el día del Señor” (Apocalipsis 1:10), dándole así la preeminencia”. (The Lord’s Day, p. 78).  Jewett acepta la convicción de Juan pues tiene autoridad apostólica y asume que él no está entre los “débiles” de Romanos 14:2. O sea, Juan no llama un día de la semana “el día de Señor” como una opción entre muchos. Lo llama “el día del Señor” porque él y la iglesia primitiva lo trataban como un día especial entre los demás días.

No puedo dejar de mencionar que me parece una evidencia muy convincente el hecho de que el día del Señor permanezca hasta que Jesús venga y que esté separado para la gloria de Cristo y el bien de las almas. Que el Señor nos dé sabiduría, libertad y gozo mientras mostramos Su obra y Su valor en Su día.


1 Vea: D. A. Carson, From Sabbath to Lord’s Day: A Biblical, Historical and Theological Investigation [Wipf & Stock Publishers, 2000]; Joseph Pipa, The Lord’s Day [Christian Publications, 1997]; Paul K. Jewett, The Lord’s Day [Eerdmans, 1971].