De qué manera todo padre puede bendecir su hogar


Transcripción de audio

Hermanos, hoy en día existen por todas partes innumerables y sutiles peligros espirituales que se ciernen sobre nuestras familias. Como nunca antes necesitamos guerreros valientes, no con lanzas y escudos, sino con discernimiento bíblico y coraje.

1. Oren por su esposa e hijos todos los días sin falta.

Oren por ellos una y otra vez durante el día. Una y otra y otra vez, protéjanlos. Protéjanlos. Guíenlos por caminos de justicia. No permitan que entren en tentación. Protejan sus vidas. Hagan que sus matrimonios funcionen. Hagan que sus hijos sean fuertes. Protégelos, Dios mío.

Esa es tu tarea: invocar a Dios, hora tras hora, para que bendiga a la familia. Eso es lo que significa ser cabeza de la familia: orar por ellos.

2. Establezcan reglas para su hogar.

Trabajen en ello con sus esposas. La principal responsabilidad es hablar con ellas al respecto. Probablemente sus ideas sean mejores que las tuyas. Pero lo que ellas anhelan es que tomen la iniciativa para hablar. Las mujeres no desean que las dominen; desean que sus maridos tomen la iniciativa para que las cosas sucedan en la esfera moral de su matrimonio. ¿Podrías ayudarme a establecer algunas reglas para estos niños, y luego ayudarme a aplicarlas? No debería ser necesario que dijeran eso.

Ellas quieren que ustedes tomen la iniciativa y que lo hagan juntos. Tomen la iniciativa. Tienen que decidir qué van a ver sus hijos en la tele. Tienen que decidir a qué películas van a ir. Tienen que decidir qué música se está escuchando en el hogar y qué tan bajo está el escote. Esa es tu labor principal, papá.

Sobre el tema de la modestia, soy plenamente consciente de que principalmente son mamá y la hija quienes trabajan en ello desde los dos meses a los 22 años. Y el tipo de traje de baño que le pongas a una niña de dos años marcará una diferencia en su visión de la modestia después. Lo hará. Sin embargo, papá, ellas necesitan desesperadamente tu opinión sobre esto. Necesitan que celebres cuando lo hagan bien y se vean hermosas y modestas. Y necesitan que digas: "No vas a salir de casa con eso puesto. Lo harás sobre mi cadáver". Tenemos padres que, en este punto, simplemente tienen miedo de sus hijas.

Hombres, saben a qué me refiero cuando digo que ustedes conocen lo que dice la inmodestia, y estas niñas no lo saben. Ahora, las niñas que están aquí, pregúntenle a sus papás, porque les aseguro que ustedes, como mujeres, no están predispuestas. No lo entienden. Es posible que tengan que leer bastante para entenderlo, pero los hombres están predispuestos para entenderlo, verlo, y sentirlo.

En la cultura existe una forma de vestir que no es útil, y otra que sí lo es, y las mujeres cristianas no deben pensar: "Déjenme en paz. Me pondré lo que quiera". Esa no es la mentalidad. La mentalidad cristiana es, ¿Cómo puedo bendecir al mundo? ¿Cómo puedo maximizar mi vida para bien en el mundo?

Y papás, ustedes son una clave aquí, positivamente y en términos de advertencia. A veces la vestimenta significa algo que ellas no piensan. ¿Cómo se van a enterar? ¿Por su novio? No, se enterarán por papá. Ahí es donde descubren lo que significa.

3. Inicia siempre la reconciliación.

La Biblia es muy clara acerca de uno de los intrusos espiritualmente más peligrosos en una familia. Permítanme leérselo de Efesios 4:26-27 (LBLA):

No se ponga el sol sobre vuestro enojo ni deis oportunidad al diablo.

¿Cómo se le permite al diablo entrar al dormitorio de un adolescente? ¿Cómo se le permite al diablo entrar de noche al dormitorio de una pareja casada? Respuesta: cuando se van a la cama enojados. Si se van a la cama enojados noche tras noche tras noche tras noche, y ese muchacho está encolerizado contigo allí dentro, y no se dan pasos para la reconciliación, la puerta se abre de par en par y el diablo puede causar estragos durante semanas, meses y años. Destruirá un alma, un matrimonio y una familia.

Entonces, ¿qué van a hacer? Les digo, padres, que es aquí donde el liderazgo del cabeza de familia es tan difícil que ninguna mujer lo querría. Es lo más difícil del mundo. Este liderazgo significa que ustedes deben iniciar la reconciliación - no importa cuántas veces haya sido culpa de ella o de sus hijos. No te puedes dar el lujo de decir: "Ella lo hizo, y si no dice que lo siente, yo me voy a dormir".

De ninguna manera. La justicia podría decir: "sí, esa es la manera correcta de actuar". Pero permítanme preguntarles esto: ¿Es esa la forma en que Jesús trató a su novia? ¿Cuántas veces se ha vuelto a ella de nuevo, y a ustedes? ¿Cuántas veces ha vuelto de nuevo a ustedes, una y otra vez, diciéndoles: "Aquí estoy, listo para hacer las paces"? Mil veces. Setenta veces siete por siete veces siete Él ha vuelto a cuando es tu culpa y no la suya. Y tomó la iniciativa para arreglarlo. Murió para arreglarlo.

¿Diremos como maridos: "Es su turno"? Sí, lo haremos si lo hacemos sin el Espíritu Santo. Sin Cristo, es imposible. Mujeres, no querrán ser cabezas de su hogar, porque estoy responsabilizando a los hombres de que su familia no se vaya a la cama enojada por la noche. Llamen a la puerta de ese adolescente. Oh, esto puede ser algo muy agradable, hermanos, pero no hay nada más difícil.

Llamen a esa puerta y confiesen cualquier incremento de culpabilidad que tengan contra sus muchas faltas, por pequeño que sea. No hay muchas cosas que puedan quebrantar a un adolescente, pero quizás esto podría hacerlo: entrar y decir: "Hijo, mi reacción a lo que hiciste fue exagerada. Lo que hiciste estuvo mal. No se trata de eso. No obstante mi reacción fue exagerada y me gustaría disculparme y decirte que fue algo que hice sin amor. Me salí de mis casillas, lo siento, y quisiera que me perdonaras".

Padres, hablan de dulces sueños, de bálsamos que sanan la mente y el alma. No soy ingenuo. Llevo casado 38 años. Hay esfuerzos por lograr la paz que no funcionan. Pero tienes que intentarlo.

En alguna ocasión, Noël y yo nos hemos arrodillado el uno al lado del otro y apenas hemos podido orar. Quedamos arrodillados allí en silencio. ¿Quién va a orar primero? Ninguno de los dos tenemos ganas. Estamos tan disgustados, y esto entorpece enormemente tus oraciones, y solo puedes decir: "Dios, ayúdanos. Quiero que mejoren las cosas".

Papá, esa es tu tarea. Es lo más difícil del mundo. En todo lo que esté en tus manos, mantén al diablo fuera del dormitorio y de las habitaciones de los niños, no dejando que el sol se ponga sobre su enojo.


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