No vivas para cosas menores


Transcripción de audio

Me imagino que, en esta sala, siendo en promedio los seres humanos que son a su edad, la mayoría no están del todo contentos con su apariencia. Los chicos saben que podrían ser más guapos, más fuertes, más altos; y las mujeres desearían que sus caderas o cualquier otra cosa fuesen diferentes. Todo el mundo está insatisfecho con su aspecto, a excepción de unos pocos.

Y eso está bien, creo. Solo somos seres humanos comunes y corrientes, y eso es bueno. No quisiera que se distrajeran pensando demasiado en su apariencia. Pero puedo darles un camino infalible hacia una gran belleza con autoridad bíblica. Cuán hermosos son los pies de los que arriesgaron sus vidas para anunciar las buenas nuevas a otros (Romanos 10:15).

¿Quieres ser una persona hermosa? Y si tus pies son hermosos —¡Dios mío! Quiero decir, los pies son feos y asquerosos. Apestan. Hay que lavarlos, y es lo que solían hacer los siervos. Entonces, si tus pies son hermosos, Dios está diciendo: “Me encanta verte. Me encanta verte. Tú eres Mi hijo y eres hermoso para Mí”. Y deberíamos vernos unos a otros de esa manera.

La razón por la que digo “arriesguen sus vidas” —sé que estoy insertando eso en el texto de Romanos 10— es que Romanos es muy claro: si padecemos con Él, seremos glorificados con Él (Romanos 8:17). Y ese sufrimiento se refiere tanto a las tristezas normales de la vida como a la persecución. Tribulación, angustia, persecución, hambre, desnudez, peligro o espada —“Tal como está escrito: Por causa tuya somos puestos a muerte todo el día” (Romanos 8:35-36, LBLA).

La mayoría de los pueblos no alcanzados que quedan están en lugares en los que no quieren que vayas, y te lo pondrán difícil si vas. Cristo edificará Su iglesia. Nada Lo detendrá. Y Jesús prometió:

“Seréis entregados aun por padres, hermanos, parientes y amigos; y matarán a algunos de vosotros, y seréis odiados de todos por causa de mi nombre. Sin embargo, ni un cabello de vuestra cabeza perecerá. Con vuestra perseverancia ganaréis vuestras almas”. (Lucas 21:16-19)

Esta misión no se terminará sin mártires. Así que al final de Romanos, Pablo celebra a Priscila y Aquila. ¿Qué celebra de ellos? “Saludad a Priscila y a Aquila, mis colaboradores en Cristo Jesús, los cuales expusieron su vida por mí” (Romanos 16:3-4). Él piensa que eso es maravilloso. Está agradecido por ello. Y así será hasta que la misión esté terminada.

Me imagino que la mayoría nunca han oído hablar de John y Betty Stam. Se graduaron del Instituto Bíblico Moody y fueron a China como misioneros cuando tenían 25 años, con China Inland Mission. Era septiembre de 1932 y ministraron durante dos años hasta diciembre de 1934. El jueves 6 de diciembre de 1934, los comunistas entraron en su aldea y los tomaron cautivos. Tenían 25 años. Los rojos anunciaron en las calles que estos extranjeros serían ejecutados. La razón: “Los extranjeros han arruinado a China”.

Los cristianos siempre han sido difamados. Puedes pensar que, si fueras un mártir, al menos dirían la verdadera razón por la que vas a morir en lugar de avergonzarte con una mentira. Pero eso es lo que dijeron. Así que los despojaron de sus ropas exteriores para hacer que la vergüenza fuese aún peor. Los llevaron a la Colina del Águila. Los Stams tenían un bebé que se quedó atrás en el pueblo. Ni siquiera sabían lo que pasaría con él. Salieron de la ciudad.

Un joven soldado alzó la espada mientras John se arrodillaba frente a su esposa y le cortaron la cabeza delante de ella. No gritó. Tembló, cayó sobre su cuerpo, y la misma espada la envió al Rey Jesús.

No hay forma de avanzar en esta misión sin al menos una disposición a que eso te suceda. Si le dices a Jesús “cualquier cosa excepto eso”, no eres un discípulo fiel. No te instamos a asistir a esta conferencia para hacerte la vida fácil; te instamos a que vinieras para que hagas que tu vida cuente —no para hacértela fácil.

Por tanto, no desperdicies tu vida en cosas superficiales. Crece profundamente. Prepárate para morir bien. Da tu vida a lo que vale la pena, sin reservas. Aférrate a la vida que ciertamente es vida. Apaga la televisión. Apaga los vacíos videojuegos. Profundiza con Dios. Pasa mucho tiempo a solas con Dios.

El mundo necesita personas piadosas —no personas superficiales y mundanas que son culturalmente modernas y geniales. Eso no salva a nadie. Debes ser extraño, estar fuera de lugar y lleno de amor sacrificial que se arriesga por las personas.

Así que, cada día, predícate este texto de Romanos. De hecho, simplemente te rogaré que memorices Romanos 8 al completo. Pero aquí está el final:

Entonces, ¿qué diremos a esto? Si Dios está por nosotros, ¿quién estará contra nosotros? El que no eximió ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos concederá también con Él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condena? Cristo Jesús es el que murió, sí, más aún, el que resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Tal como está escrito:

   "Por causa tuya somos puestos a muerte todo el dia;
   somos considerados como ovejas para el matadero."

Pero en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Porque estoy convencido de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni lo presente, ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro. (Romanos 8:31-39, LBLA)

Ese es tu mensaje para las naciones. Es tu esperanza en el sufrimiento. No hay mayor mensaje. No hay mayor esperanza.


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