Perfecta paz para almas ansiosas


Transcripción de audio

Juan 14:27 (LBLA): “La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo”. Entonces, en la última hora de Su vida, Jesús te está ayudando a no estar ansioso. “No se turbe vuestro corazón”. La paz que tiene en mente podría incluir la paz global, nacional, política, intraétnica o interétnica. Sin embargo, no son lo primero que tiene en mente, y sé que no es así porque dice: “La paz os dejo, Mi paz os doy; Yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón”.

Eso es lo que Él tiene en mente. Por supuesto, hay mil frutos. Esta es la raíz de un nuevo orden mundial, pero lo que se encuentra en Su mente es: “Se ven preocupados. Sus rostros muestran que tienen problemas. Los amo. No me gusta cuando se ven así. No quiero dejarlos así”. Es así de simple. Es así de precioso. Es así de personal. Lo es. Él dice: “Corazón— No se turbe vuestro corazón. No su mundo, sino no se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo. Quiero que seas valiente, Pedro. Quiero que seas una roca”.

“No como el mundo la da”. ¿Cómo da el mundo la paz? Lo hace. El mundo da paz con las cuentas de jubilación. El mundo da paz con un seguro médico. El mundo da paz con refugios antibombas. El mundo da paz con redes de seguridad en la sociedad. El mundo da paz con la policía. El mundo da paz interior de cientos de maneras, por las que estoy agradecido y me alegra que existan. Y Jesús dice: “No voy a darla de esa manera. Eso no es lo que estoy haciendo”. “¿Qué quieres decir, Jesús, cuando dices que no lo estás haciendo de esa manera?”

Y Jesús responde: “No les estoy dando el tipo de paz que se puede quitar cuando la policía se va. No les estoy dando el tipo de paz que puede arrebatarse en la India pase lo que pase. Eso no es de lo que estoy hablando”. ¿Cómo sé que Él quiere decir que la paz interior del mundo está basada en las circunstancias? Por ejemplo, consigue un seguro médico, consigue una buena cuenta de jubilación, vive en el vecindario correcto, consigue las cerraduras correctas en tus puertas, y luego puedes tener paz interior.

“Eso no es lo que te estoy dando. No te la doy como el mundo la da. Te estoy dando paz para que cuando se caigan las cerraduras, la policía se vaya, la turba venga y tu cruz esté en el horizonte, todavía la tengas”. Sé que tiene todo esto en mente porque en Juan 16:33, dice lo mismo, solo que lo hace explícito: “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tenéis tribulación; pero confiad, yo he vencido al mundo”.

La paz que Jesús da no se basa en circunstancias. Es la paz en malas circunstancias, en la tribulación, en medio de no tener ningún seguro médico y en el colapso de la policía —en un colapso social. Es en estas cosas que tenemos paz —la paz que sobrepasa todo entendimiento humano. ¿Por qué Pablo la llamó así en Filipenses 4:7? ¿Qué significa eso? Significa que los seres humanos no pueden comprenderla, y no pueden hacer que suceda. Dios la hace posible.

¿Nos da alguna pista sobre el cómo? Sí, nos la da. Él la llama “Mi paz”. “La paz os dejo, Mi paz os doy”. “Te doy Mi gozo”, que significa: “Amo al Padre. Me deleito en el Padre. El padre me ama. Entra y disfruta de nuestro amor —nuestro gozo. Tengo una paz con el Padre que no tiene rival”, dice Jesús. “Mi paz no tiene rival en el universo. ¿Te gustaría tener un poco de ella? Entra”.

¿Cómo entras? ¿Cómo entras en la paz que Jesús disfruta con el Padre? No hay pecado entre el Hijo y el Padre. El Hijo mira al Padre y ve justicia infinita original. El Padre mira al Hijo y ve justicia infinita reflejada. Se aman infinitamente. Se deleitan en lo que ven.

¿Cómo vas a entrar en eso? Porque Él dice: “Vámonos. Mañana voy a ir a la cruz, y voy a comprar su perdón. Voy a satisfacer la ira del Padre contra todas sus injusticias y voy a proporcionarles una justicia completa, de modo que, si descansan en Mí, confían en Mí, no solo tendrán la paz que Yo hago, sino la paz que tengo con Mi Padre. Estoy haciendo un camino para ustedes hacia la misma experiencia, por el Espíritu que reina en su corazón, derramando la paz que existe entre el Padre y el Hijo. Voy a derramarlo sobre su vida, para que ahora tengan Mi fe, Mi alegría y Mi paz”. Tenemos un gran Salvador y una gran salvación.

En este momento puedes recibir la fe de Jesús. Jesús confiaba totalmente en Su Padre, en Su obra de la cruz, en que Satanás sería derrotado, y se completaría toda Su obra de salvación. Y Él te invita: “Te estoy mostrando estas cosas para que puedas creer conmigo”, y recibe Su gozo, que se muestra más plenamente al soportar la cruz para mostrar al mundo: “Así es como amo al Padre. Estoy así de satisfecho en Él”.

Y puedes entrar en este Vesubio, este amor volcánico infinito entre el Hijo y el Padre. Entra. Recibe esto. Pasa el resto de tu vida nadando en este océano. Si esto suena raro para ti —como si nunca hubieras escuchado a nadie hablar acerca de invitarte al amor que tiene el Hijo, que tiene el Padre, el gozo entre ellos, la paz entre ellos— simplemente disfruta de los próximos treinta años de descubrimiento. Es muy profundo. Es digno de toda tu vida.

No salgas de aquí diciendo: “Oh, es intenso. Hacen cosas intensas en [la iglesia de] Bethlehem”. No hacemos cosas intensas. Nadamos. Simplemente jugueteamos en el misterio y hablamos un poco sobre él. Comparativamente hablando, nadie sabe nada. Recibe Su paz. “Mi paz os doy; Yo no os la doy como el mundo la da”. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo. Confía en Él.


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