¿Qué pecado te retiene?


Transcripción de audio

Hebreos 11 es el salón de la fama de la fe del Antiguo Testamento - todos esos santos que por fe hicieron esto y aquello. Y aunque muertos, dice, todavía están hablando, y ese es su testimonio (Hebreos 11:4). Están muertos, pero sus vidas, a través de este texto, siguen hablando. Y en Hebreos 12:1, eso se llama testificar: "Por tanto, puesto que tenemos en derredor nuestro tan gran nube de testigos..." Así que sus vidas (las de Abel, Enoc, Abraham y Sara) están dando testimonio mientras corremos.

Por tanto, esta es la ilustración: La vida es una maratón que todos corremos. "despojémonos también de todo peso y del pecado que tan fácilmente nos envuelve, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante" (Hebreos 12:1). No te rindas en esta carrera de vida, de fe y amor. Sigue corriendo. No dejes que nada te detenga, porque estás rodeado de esos testigos que terminaron. Ellos terminaron, y tú puedes terminar.

Nunca he corrido una maratón. La distancia más larga que he corrido han sido doce millas cuando uno de mis hijos estaba en la escuela e hicimos una recaudación de fondos. Yo empujé su bicicleta, así que me imagino que eso cuenta como 26 millas porque estuve empujándola todo el camino. Lo terminas y en vez de acostarte en la hierba, das vueltas -si eres Abraham- y te quedas a un lado mientras John Piper corre y dices: Piper, tú puedes hacerlo". Lo terminé. Tú también puedes terminarlo".

Creo que esa es la imagen de los testigos, esta gran nube de testigos que terminaron por la fe. Y estos testigos nos dicen en nuestro maratón (cuando el viento nos da en la cara y nuestros muslos están gritando que no puedes hacerlo), "tú puedes". Así que la vida es una maratón. Estamos rodeados de testigos que dicen: "Sí, puedes hacerlo".

Y Hebreos 12:1 señala que dos cosas son ciertas acerca de los corredores reales que terminan y no son descalificados al final y acaban en el infierno:


1. No son estúpidos.

2. No hacen trampa.


Desecha todo peso. Si vas a hacer una maratón, no te pongas un abrigo. No lleves pesas. Y no hagas trampas, no lleves drogas en tus venas que mejoren el rendimiento. No hacemos trampas y no somos estúpidos. Creo que ese es el punto del peso y el pecado en este texto.

Así, cuando yo estaba criando a cinco hijos, (o, al menos, lo intentaba) recuerdo que a veces querían hacer algo que yo no aprobaba. Y cuando empezábamos a hablar, decían cosas como: "Papi, ¿qué tiene de malo? Y mi respuesta, en general, a esa afirmación, basada en este texto y en otros, era: "Mira, ¿podemos preguntarnos no solo qué tiene de malo, sino también si te convertirá en un gran corredor? ¿Te ayudará a ser tan devoto de Jesús que nada te impedirá correr lo más rápido posible para terminar la carrera, y a hacerlo con toda tu energía, toda tu mente, todo tu corazón y todo tu amor?'"

Serías un gran corredor entonces. La pregunta no es: ¿Qué tiene de malo? La pregunta es: ¿Ayudará a tu carrera? Así que no creo que la cuestión sea simplemente: "¿Cuál es el estándar más bajo que podemos encontrar? ¿Qué es hacer trampa? No haremos trampa, pero llevaremos pesas. Usaremos abrigos mientras corremos, pero no haremos trampas". Eso es una locura. No vivas tu vida así. Mucha gente trata de encontrar el estándar más bajo posible para ser cristiano. Eso es una locura si conoces a Jesús. Esto es lo que dice Hebreos 12:1: No se corre con pesas.


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