Belleza que trasciende la apariencia


Transcripción de audio

Y que vuestro adorno no sea externo: peinados ostentosos, joyas de oro o vestidos lujosos, sino que sea el yo interno, con el adorno incorruptible de un espíritu tierno y sereno, lo cual es precioso delante de Dios. (1 Pedro 3:3-4, LBLA)

Esto no quiere decir que no debas prestar ninguna atención a tu peinado. No quiere decir que está mal usar aretes, un brazalete o un collar. Y la razón por la cual no puede significar esto es porque en esta secuencia de peinados, joyas y ropa, supondría que no podría usar prendas de vestir, y, evidentemente, ese no es el significado.

Si la frase “Y que vuestro adorno no sea externo” no quiere decir que no puedes vestirte y “que vuestro adorno no sea tu peinado ostentoso” no quiere decir que no puedas peinarte o “que vuestro adorno no sea joyas de oro” no quiere decir que no puedes usarlas, entonces, ¿qué significa?

Significa que cuando piensas en enfocar tu mente, enfocar tu energía y enfocar tu tiempo en algo, no es ahí a donde se dirige tu pensamiento. Tu mente piensa: “Voy a invertir mi vida, voy a invertir mi creatividad, voy a invertir mi oración, voy a invertir mis esfuerzos en ser bella, con el tipo de belleza que no perece”.

Este cuerpo físico perecerá, te lo prometo, así será. Antes de que mueras, se acabará. Por lo tanto, no pongas tu gran inversión ahí. Te decepcionará si lo haces. Pero tu corazón no te decepcionará. Y no sólo no te decepcionará, sino que Dios mira dentro de él y le agrada cuando una mujer deposita su esperanza en Dios, su valentía, para llegar a decir: “Seré una mujer hermosa con el tipo de belleza que no perece”.

Es un asunto de proporción. Es un asunto de prioridad. No quiero que las mujeres de nuestra iglesia se descuiden. Pero en nuestra cultura, normalmente ese no es el problema. Normalmente el problema es que toda la inversión va al gimnasio, al peinado, a la figura, a las joyas, al maquillaje. Decimos: “Por favor, tengo que tener cierto aspecto”, pero la energía debería fluir hacia la otra dirección.


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