¿Por qué estoy aquí?


Transcripción de audio

Dios hace todo lo que hace para mostrar su Gloria para el disfrute pleno y duradero de todos los que aceptan a Cristo como su mayor tesoro. Dios hace cada cosa que hace — cada cosa — para mostrar su gloria para el disfrute de todos aquellos que encuentran en Cristo su mayor tesoro.

Isaías 43:6–7 (LBLA): “Trae a mis hijos desde lejos y a mis hijas desde los confines de la tierra, a todo el que es llamado por mi nombre, a quien he creado para mi gloria”. Sé sin ninguna sombra de duda por qué fuiste creado. Fuiste creado para la gloria de Dios. ¿No es asombroso que pueda decir de pie frente a esas personas, “Sé con absoluta confianza por qué fue creada cada una de las personas que están en esta sala. Fueron creadas para la gloria de Dios”? Ahora bien, esta es una frase ambigua, y la he soltado por ahí durante años y me he dado cuenta de lo ambiguo que suena “para la Gloria de Dios” a oídos de las personas.

Traje esta pequeña analogía para aclarar cómo no deberías glorificar a Dios y cómo deberías glorificar a Dios. Es la analogía telescopio-microscopio porque magnificar y glorificar son muy similares en sus significados bíblicos. Pablo dice, “Mi meta es magnificar a Jesucristo” (ver Filipenses 1:20). Esto es lo mismo que glorificar a Jesucristo.

¡Pero, oh, cuán ambigua es la palabra magnificar! ¿Significa magnificar a Dios como magnifica un microscopio o como magnifica un telescopio? Un microscopio hace que las cosas pequeñas se vean mayores de lo que son, y un telescopio agiganta cosas que para el ojo desnudo se ven más pequeñas de lo que realmente son.

Ahora, ¿de qué manera estás llamado a magnificar a Dios? La respuesta es como un telescopio, no un microscopio. Es blasfemia magnificar a Dios como un microscopio: “¡Oh, pobre Dios! Es tan diminuto, tan pequeño, debo hacerlo ver más grande de lo que es”. Esto es blasfemia. Pero de hecho, en este mundo posterior a la caída, para la mayoría de las personas Dios directamente no aparece en la pantalla de sus radares, o es un punto diminuto que podría mostrarse a través de la neblina del pecado cada dos o tres semanas como un pequeño destello que puedes decir que existe, pero sin ningún significado.

Tu llamado es que estás en el planeta Tierra para colocar un telescopio en los ojos del mundo. Es por esto que existes. Con tu comportamiento, tu paternidad, el modo en que realizas tu trabajo, la forma en que oras y cómo manejas tus cosas en la vida, todos deben leer en ella, “Dios es grande”. Este es el porqué de tu existencia.


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