Cuando Satanás te tienta hacia la desesperación


Transcripción de audio

Quiero darte un texto de Miqueas 7. Me gustaría que todos pudieran aprender el secreto de la culpabilidad valiente. Pienso especialmente en aquellos que tienen personalidades frágiles, que son muy sensibles a sus propios fracasos, que siempre se sienten derrotados, que la mitad de los días de su vida se preguntan si son cristianos. Me encantaría formar en ti un poco de culpabilidad valiente. Así que vayamos a Miqueas —una pequeña profecía en el Antiguo Testamento. Escucha y mira si puedes identificar lo que quiero decir con "culpabilidad valiente" mientras leo este increíble vistazo hacia la justificación solo por fe del Nuevo Testamento. Miqueas 7:7-9 (LBLA),

Pero yo pondré mis ojos en el Señor,
esperaré en el Dios de mi salvación;
mi Dios me oirá.
No te alegres de mí, enemiga mía.
Aunque caiga, me levantaré,
aunque more en tinieblas,
el Señor es mi luz.
La indignación del Señor soportaré,
porque he pecado contra Él,
hasta que defienda mi causa y establezca mi derecho.
Él me sacará a la luz,
y yo veré su justicia.

Déjame guiarte por esto según el orden que tiene más sentido para mí.

Paso uno en el versículo 8: “Aunque caiga, me levantaré”. Él ha caído.

Paso dos en el versículo 9: “Porque he pecado contra Él”. Esta es la naturaleza de la caída. Él pecó. El profeta pecó. No sé lo que hizo. Me alegro de no saberlo, porque puedo escribir mi pecado en ese espacio en blanco.

Paso tres de nuevo en el versículo 8: “No te alegres de mí, enemiga mía”. ¿Ves lo que el enemigo está haciendo? “Ja, ja, cristiano, has pecado. El cristiano pecó. No eres lo que dices ser”. Oh, con qué frecuencia el Diablo y otros pueden atacarnos. “No te alegres de mí, enemiga mía”.

Paso cuatro en el versículo 9: “La indignación del Señor soportaré”, que significa: “Está bien, he pecado. Estoy sentado aquí en mi polvo y cenizas. Me siento terrible. Me siento fatal. Y voy a soportarlo. Dios está enojado conmigo”.

Los padres se enojan con los hijos. ¿Lo sabías? No se trata de furia. No es punitivo. No es un juicio final. Es algo paternal: “Estoy enojado contigo. Tú pecaste contra Mí. Hiciste que Mi Nombre pareciera estúpido, y no Me gusta”.

Paso cinco: Míralo ahora. Tiene culpa y se vuelve realmente valiente. Es claramente culpable. No le gusta la forma en que se siente, y soporta la indignación. Está oscuro. Y ahora regresamos al versículo 7, cerca del final. “mi Dios me oirá”. Y mira la frase justo anterior: Por lo tanto, “esperaré en el Dios de mi salvación”.

Observa la valentía de esta culpa, que comienza a mostrarse aquí. “Sí, Él está enojado conmigo. Sí, estoy sentado en tinieblas. Sí, estoy bajo Su indignación. Sí, me siento culpable y podrido. Y voy a esperar aquí todo lo que sea necesario para que mi Dios se convierta en el Dios de mi salvación, para mostrar que Él es el Dios de mi salvación”.

Ahora, al final del versículo 8: “Aunque more en tinieblas, El Señor es mi Luz”. Bien entonces, ¿estás en tinieblas o estás en la luz? “Estoy en tinieblas. Me siento horrible. Es muy tarde en la noche. Acabo de hacer algo terrible esta tarde en el trabajo. Dije algo que no debería haber dicho, o hice algo, o he sido expuesto por algo que he estado haciendo durante mucho tiempo con mis impuestos, o quisiera morir”.

Y en medio de esa culpa dice: “El Señor es mi Luz”. Eso es valiente. Esto es lo que un pecador justificado debe aprender a hacer. Debemos ser valientes contra el Diablo y ser valientes con nuestras propias almas que nos condenan. Y hemos de decir: “Hay suficiente de un rayo de luz. Solo una pequeña franja de luz que brilla aquí para mí”.

Ahora en medio del versículo 9: Voy a esperar aquí “hasta que defienda mi causa”. “Tengo un Abogado. Sí, Él está frunciendo el ceño. Sí, Él está indignado —pero es mi Abogado”. ¿Puedes hacer eso? ¿Tienes el marco teológico y espiritual en tu cerebro para sentirte culpable y ser valiente para decir que Dios está tanto enojado conmigo como intercediendo por mí? Para nosotros es más fácil hacerlo de este lado de la cruz, porque vemos quién es el Intercesor, ¿no?

Y luego esa sorprendente declaración justo después de eso en el versículo 9: “hasta que defienda mi causa y establezca mi derecho”. Y piensas que podría decir: “Su derecho”, pero no dice: “Su derecho”. Él dice: “Mi derecho”. Escucha a este hombre hablándole al Diablo o a su propia alma, y diciendo: “Sí, pequé. Sí, Dios está enojado conmigo. Sí, me siento culpable. Sí, está oscuro. Hay una pequeña franja de luz. Dios se convertirá en mi salvación. Dios va a interceder por mí. Dios va a ejercer juicio sobre ti, enemigo. No te regocijes sobre mí”.

Si eso no es culpabilidad valiente, no sé lo que sea. No sé cómo vive la gente que no aprende el secreto de la culpabilidad valiente, porque yo peco todos los días. Peco todos los días.

Amo el evangelio. Amo la gracia de Dios. Amo la cruz de Jesús. Y me encanta luchar por el gozo como un pecador justificado, y espero que lo entiendas. Espero que el Espíritu Santo venga ahora y te conceda iluminación para que percibas la dulce suficiencia de la sangre y la justicia de Cristo como el granito bajo tus pies, mientras todas las tinieblas golpean contra tu vida, para que puedas decir:

“No te alegres de mí, Diablo. Tú, enemigo mío, no te alegres de mí. Porque aunque caí, me levantaré. Sí, me sentaré aquí por un tiempo. No sé cuánto tiempo le tomará al Señor irrumpir en mi corazón, vindicarme por completo y restaurarme. Espero que sea más temprano que tarde, pero voy a esperar, porque Él está de mi lado y hará justicia por mí”.


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