La Biblia nunca ignora nuestros sentimientos


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Justo en este tema, los Salmos nos apoyan en otro aspecto, y es absolutamente crucial. No están a mitad de la Biblia por accidente. Oh, qué precioso, precioso libro. ¿Podrías vivir sin él? ¿Podrías vivir sin los Salmos? ¿Podrías sobrevivir sin los Salmos? ¿Podrías luchar por el gozo sin los Salmos? No tengo idea de cómo alguien puede sobrevivir sin esta ayuda que Dios puso a mitad de nuestra Biblia.

Ellos hacen algo más por nosotros. Nos impiden ser ingenuos, tener un optimismo ingenuo sobre las posibilidades emocionales de las personas caídas. Y nos ayudan a navegar los mares de conflictos emocionales. Cuando nacemos de nuevo, el Espíritu de Dios abre los ojos de nuestros corazones para ver a Dios - para ver a Cristo, para ver su belleza, su gloria en la cruz, en el evangelio - como más valioso, más precioso, más satisfactorio que cualquier cosa. Así es como te conviertes en cristiano: lo ves así.

Sin embargo, aclaran los Salmos, sería ingenuo y anti-bíblico pensar que nuestra mirada permanece en la gloria de Cristo así de clara hasta el final de nuestros días, y que la respuesta de nuestro corazón a esa visión de la gloria sigue siendo tan intensa que la vida cristiana es una visión clarísima de Dios y un gozo ininterrumpido en Él. Eso no le pasa a nadie - excepto a una persona, y Él está en los cielos.

Los Salmos, más que cualquier otro libro en la Biblia, ilustran ese hecho aleccionador. La visión de Dios de los salmistas a menudo está oscurecida. Su gozo en Dios a menudo está en conflicto y asediado.

Porque yo estoy a punto de caer,
y mi dolor está continuamente delante de mí. (Salmo 38:17, LBLA)

Porque estoy solitario y afligido.
Las angustias de mi corazón han aumentado. (Salmo 25:16–17)

Nada hay sano en mi carne
a causa de tu indignación;
en mis huesos no hay salud
a causa de mi pecado.
Porque mis iniquidades han sobrepasado mi cabeza;
como pesada carga, pesan mucho para mí. (Salmo 38:3–4)

¿Por qué te abates, alma mía,
y por qué te turbas dentro de mí? (Salmo 42:5)

Sin embargo, tú nos has rechazado y nos has confundido,
y no sales con nuestros ejércitos.
Nos haces retroceder ante el adversario,
y los que nos aborrecen tomaron botín para sí.
Nos entregas como ovejas para ser devorados,
y nos has esparcido entre las naciones. . . .
Todo el día mi ignominia está delante de mí,
y la vergüenza de mi rostro me ha abrumado. (Salmo 44:9–11, 15)

Cansado estoy de mis gemidos;
todas las noches inundo de llanto mi lecho,
con mis lágrimas riego mi cama.
Se consumen de sufrir mis ojos. (Salmos 6:6–7)

Por eso nos apegamos a los Salmos. Son nosotros. Dolor. Soledad. Aflicción. Problemas. Culpa. Cargas. Enfermedad. Depresión. Crisis. Vergüenza. Lamentos. Llanto. Noches inundadas de lágrimas.

¿Estás en el mundo? Eso somos nosotros - a menos que seamos completamente hipócritas. Ahora bien, si un blandengue predicador de la prosperidad responde y dice: “Un momento, eso es antes de Cristo. Eso es antes del Pentecostés. Vivimos al otro lado de Cristo - el otro lado de la plenitud del Espíritu Santo. No caminamos en ese tipo de derrota y miseria ", yo digo:"Entonces, ¿por qué dijo Pablo: 'tengo gran tristeza y continuo dolor en mi corazón.' "(Romanos 9:2)? ¿Continuo dolor en el corazón del hombre que dijo que estuvieran gozosos con qué frecuencia? Siempre (1 Tesalonicenses 5:16). Quién lo hubiera dicho.

Este es el milagro de la vida cristiana. "Continuo dolor. Mis parientes están muriendo. ¿Qué esperas que sienta?” Está siempre gozoso. ¿Puedes hacer eso? Sí, puedes hacerlo si estás habitado por el Espíritu Santo. No es fácil. Es un milagro, pero puedes. No hay manera de sobrevivir sin eso.

¿Por qué escribió Pablo: “en honra y en deshonra, en mala fama y en buena fama; como impostores, pero veraces; como desconocidos, pero bien conocidos; como moribundos, y he aquí, vivimos; como castigados, pero no condenados a muerte; como entristecidos, mas siempre gozosos ” (2 Corintios 6:8–10)? Esa es mi frase favorita. Oh Dios, gracias por que ésto está en la Biblia.

Como entristecido, mas siempre gozoso - ese es el objetivo de mi vida. Tengo tantas cosas tristes en mi vida que algunos días apenas puedo soportar. Y me dicen que me regocije siempre, pero no solo siempre - en todo. “Como entristecidos, mas siempre gozosos; como pobres, pero enriqueciendo a muchos; como no teniendo nada, aunque poseyéndolo todo.” (2 Corintios 6:10). Me encanta Pablo.


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