Solid Joys
8 de septiembre
Cómo pagarle a Dios
¿Qué daré al Señor por todos Sus beneficios para conmigo? Alzaré la copa de la salvación, e invocaré el nombre del Señor. Cumpliré mis votos al Señor.
Salmo 116:12-14
El mero uso de la expresión “devolver a Dios todos los beneficios que me ha dado” me pone nervioso. Pagar puede fácilmente implicar que la gracia es como una hipoteca. Es muy generosa, pero hay que devolverla.
Pablo dijo, en Hechos 17:25, que Dios no es “es servido por manos humanas, como si necesitara de algo, puesto que Él da a todos vida y aliento y todas las cosas”. En otras palabras, no puedes dar nada a Dios ni hacer nada por Él, que Él no te haya dado y hecho primero por ti.
Ves esto de nuevo en 1 Corintios 15:10: “Por la gracia de Dios soy lo que soy, y Su gracia para conmigo no resultó vana. Antes bien he trabajado mucho más que todos ellos, aunque no yo, sino la gracia de Dios en mí”. Así que nada de nuestro trabajo puede ser un pago a Dios, porque el trabajo mismo es otro regalo de Dios. Con cada obra que hacemos para Dios, nos endeudamos más con la gracia.
Así, en el Salmo 116, lo que evita que el pago de votos se considere como una deuda es que el “pago” no es, en realidad, un pago cualquiera, sino otro acto de recibir, que magnifica la gracia constante de Dios. Para nada magnifica nuestra capacidad de recursos.
La respuesta del salmista a su propia pregunta: “¿Qué daré al Señor por todos Sus beneficios para conmigo?”, es: “Alzaré la copa de la salvación e invocaré el nombre del Señor”. En otras palabras, invoco al Señor para que llene la copa. Pagar al Señor significa seguir recibiendo de Él para que Su inagotable bondad sea magnificada.
Alzar la copa de la salvación significa tomar en nuestras manos la salvación que satisface al Señor, beberla y esperar más. Lo sabemos por la siguiente frase: “E invocaré el nombre del Señor”. Invocaré más ayuda. ¿Qué debo pagar a Dios por responder con gracia a mi llamado? Respuesta: invocaré de nuevo. Le rendiré a Dios la alabanza y el homenaje de que nunca me necesita, sino que siempre rebosa de beneficios cuando lo necesito (y siempre lo necesito).
Luego, el salmista dice, en tercer lugar: “Cumpliré mis votos al Señor”. Pero ¿cómo se cumplirán? Se cumplirán sosteniendo la copa de la salvación e invocando al Señor. Es decir, se cumplirán por la fe en la promesa de que siempre viene más gracia, una gracia que todo lo satisface.
Estos devocionales los tradujo nuestro colaborador Volvamos al Evangelio.
Fragmento de
Episodio siguiente
La gracia debe ser gratuita
9 de septiembre•2 Corintios 5:7
Episodio anterior
Los adversarios y la fe: ambos dados por Dios
7 de septiembre•Filipenses 1:27–29
Sobre Solid Joys
Solid Joys es un devocional diario escrito y leído por John Piper. Estas lecturas breves y sustanciosas alimentarán tu gozo en Jesús todos los días del año.
