Solid Joys
29 de noviembre
Lo único que puede limpiar nuestra conciencia
¿Cuánto más la sangre de Cristo, quien por el Espíritu eterno Él mismo se ofreció sin mancha a Dios, purificará nuestra conciencia de obras muertas para servir al Dios vivo?
Hebreos 9:14
Aquí estamos en la era moderna, la era de internet, los teléfonos inteligentes, los viajes espaciales y los trasplantes de corazón, y nuestro problema es fundamentalmente el mismo de siempre: nuestras conciencias nos condenan y nos hacen sentir inaceptables ante Dios. Estamos alejados de Dios, y nuestras conciencias dan testimonio de ello.
Podemos cortarnos, o arrojar a nuestros hijos a un río sagrado, o donar un millón de dólares a la caridad, o servir en un comedor social, o hacer cien formas de penitencia o automutilación, pero el resultado será el mismo: la mancha permanece y la muerte aterroriza.
Sabemos que nuestra conciencia está contaminada, no por cosas externas como tocar un cadáver, un pañal sucio o un trozo de cerdo. Jesús dijo que lo que contamina al hombre es lo que sale de él, no lo que entra (Marcos 7:15-23). Nos contaminan actitudes como el orgullo, la victimización, la amargura, la lujuria, la envidia, los celos, la codicia, la apatía y el miedo.
La única respuesta en esta era moderna, como en cualquier otra, es la sangre de Cristo. Cuando tu conciencia se rebele y te condene, ¿adónde irás? Hebreos 9:14 te da la respuesta: “¿Cuánto más la sangre de Cristo, quien por el Espíritu eterno Él mismo se ofreció sin mancha a Dios, purificará nuestra conciencia de obras muertas para servir al Dios vivo?”.
La respuesta es: acude a la sangre de Cristo. Acude al único agente purificador del universo que puede darte alivio en la vida y paz en la muerte.
Estos devocionales los tradujo nuestro colaborador Volvamos al Evangelio.
Fragmento de
Episodio siguiente
La vergüenza triunfante de la cruz
30 de noviembre•Hebreos 9:25–26
Episodio anterior
La raíz de la ingratitud
28 de noviembre•Romanos 1:21
Sobre Solid Joys
Solid Joys es un devocional diario escrito y leído por John Piper. Estas lecturas breves y sustanciosas alimentarán tu gozo en Jesús todos los días del año.
