Un llamado al riesgo cristiano

Al retirar el riesgo eterno, Cristo llama a su pueblo al riesgo temporal continuo.

Para los seguidores de Jesús se ha ido el riesgo final. “No hay ahora condenación para los que están en Cristo Jesús” (Romanos 8:1). “Ni la muerte o la vida... podrá separarnos del amor de Dios en Cristo Jesús nuestro Señor: (Romanos 3:38-39. “ Matarán a algunos de vosotros... Sin embargo, ni un cabello de vuestra cabeza perecerá". (Lucas 21:16, 18) “El que cree en mí, aunque muera, vivirá”. (Juan 11:25)

Cuando la amenaza de muerte se convierte en una puerta al paraíso, se rompe la barrera final al riesgo temporal.  Cuando un cristiano dice del corazón: “Vivir es Cristo y morir es ganancia" es libre para amar cueste lo que cueste. Algunas formas radicales de Islam pueden inducir a mártires-asesinos con sueños parecidos pero la esperanza Cristiana es el poder de amar, no asesinar. La esperanza Cristiana produce personas que dan vida, no personas que quitan la vida. El Cristo crucificado llama a su pueblo a vivir y morir por sus enemigos, como lo hizo El. Los únicos riesgos permitidos por Cristo son los peligros del amor. “Amad a vuestros enemigos; haced bien a los que os aborrecen; bendecid a los que os maldicen; orad por los que os vituperan”. (Lucas 6:27-28)

Con asombrosas promesas de gozo eterno, Jesús desencadenó un movimiento de personas radicales, amorosas, dispuestas a asumir el riesgo. "Pero seréis entregados aun por padres. Y matarán a algunos de vosotros”. (Lucas 21:16) Algunos solamente. Que quiere decir quizás sea usted y quizás no. Eso es lo que significa el riesgo. Pegarse un tiro en la cabeza no es arriesgado. El resultado es inevitable. Es arriesgado servir a Cristo en una zona de guerra. Quizás le disparen a usted. Quizás no.

Cristo nos llama a tomar riesgos para los propósitos del reino. Casi todos los mensajes de consumismo Americano dicen lo opuesto: Aumentar la comodidad y seguridad al máximo – ahora, no en el cielo. Cristo no se une a ese coro. Para cada santo tímido, titubeando al borde de alguna peligrosa empresa evangélica, el dice: “No temas, sólo pueden matarte” (Lucas 12:4). ¡Si, a toda costa aumenten al máximo su gozo! ¿Cómo? Por el bien del amor, arriesguen ser insultados y perseguidos y que digan falsedades contra ustedes, "porque vuestra recompensa en los cielos es grande". (Mateo 5:11-12)

Hay un gran patrimonio bíblico de personas amorosas que se arriesgan. Joab, enfrentando a los sirios por un lado y a los amonitas por el otro, le dijo a su hermano Abishai: “Esfuérzate, y mostrémonos valientes por amor a nuestro pueblo... y que el Señor haga lo que le parezca bien”. (2 Samuel 10:12) Esther rompió la ley real para salvar a su pueblo y dijo: “Y si perezco, perezco”. (Esther 4:16). Sadrac y sus compañeros se rehusaron a adorar al ídolo del rey y dijeron “Nuestro Dios a quien servimos puede librarnos. Pero si no lo hace, has de saber, oh rey, que no serviremos a tus dioses”. (Daniel 3:16-18) Y cuando el Espíritu Santo le dijo a Pablo que en cada ciudad le esperaba encarcelamiento y aflicciones, él dijo: “Pero en ninguna manera estimo mi vida como valiosa para mí mismo, a fin de poder terminar mi carrera". (Hechos 20:24)

Stephen Neil dijo acerca de la iglesia antigua: “Todo Cristiano sabe que tarde o temprano pueda tener que dar testimonio de su fe a costa de su vida”. (A History of Christian Missions, Penguin, 1964, p. 43) Esto era normal. Convertirse en cristiano era arriesgar la vida. Decenas de miles lo hicieron. ¿Por qué? Porque hacerlo era ganar a Cristo, y no hacerlo era perder su alma. “Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por causa de mí, la hallará”. (Mateo 16:25)

En America y alrededor del mundo está aumentando el precio de ser un verdadero cristiano. Las cosas se están normalizando en "esta presente época malvada”. 2 Timoteo 3:12 será cada vez mas claro: “Y en verdad, todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús, serán perseguidos”. Aquellos que han hecho el riesgo evangélico un estilo de vida voluntario serán los más preparados cuando no tengamos alternativa. Por lo tanto, les exhorto, en las palabras de la antigua iglesia: “Así pues, salgamos a El fuera del campamento, llevando su oprobio. Porque no tenemos aquí una ciudad permanente, sino que buscamos la que está por venir”. (Hebreos 13:13-14)

Cuando Dios retiró todo riesgo en el cielo

Desató miles de riesgos de amor.

Pastor John

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