Una Perspectiva General de la Historia de las Misiones

(Basado en El Reino Contraataca: Diez Épocas de Historia Redentora, en Perspectivas en el Movimiento Mundial Cristiano de Ralph Winter)

Fase Uno: 1 – 400 Romanos

Posiblemente, el trabajo de Pablo en Galacia estableció contacto con galos en el oeste y con otros pueblos en el noroeste de Europa.

Las primeras instalaciones de misiones irlandesas siguieron un plano derivado de los centros cristianos en Egipto, no de los centros romanos con su capilla central. Y el primer lenguaje de los cristianos en Galia fue griego, no latín. Por consiguiente, la expansión del Cristianismo no sólo fue a través de la expansión formal y sistemática de la Roma cristianizada, sino espontáneamente a través de conexiones naturales, por ejemplo, del comercio y las familias extendidas.

Para el año 312, habían suficientes cristianos en el Imperio Romano (a pesar de las extendidas y terribles persecuciones) como para que fuera políticamente factible y sabio para Constantino revertir sus propios compromisos y la política del Estado. Él se declara a sí mismo cristiano.

Había una necesidad de cohesión en el Imperio y sólo el Cristianismo de todas las religiones no tenía el nacionalismo en su raíz. No tenía ningún centro geográfico. No era racialmente específico.

Para el año 375, el Cristianismo se convirtió en la religión oficial del Imperio Romano.

Pero no había un gran impulso de evangelizar las partes del norte de Europa, a pesar de que ellos sabían que esos pueblos no tenían el evangelio.

Fase Dos: 400-800 Los Bárbaros

Durante los 100 años de paz para el Cristianismo (310 a 410) había poco esfuerzo oficial de la iglesia por evangelizar las naciones bárbaras hacia el norte. En cambio, el nominalismo y la tranquilidad del Cristianismo oficial hizo poco para empañar la corriente de corrupción interna en Roma y el Imperio dio lugar a la decadencia y la invasión de los visigodos, ostrogodos, vándalos, etc.

Pero el resultado de esto fue que los romanos perdieron la parte occidental del Imperio mientras que los bárbaros, en el verdadero sentido, ganaron la fe cristiana.

Durante los 400 años luego de la caída de Roma, la orden cristiana benedictina estableció 1.000 misiones por todo el Imperio Occidental. Evangelistas ambulantes como Colombo (irlandés) y Bonifacio (alemán) no deben necesariamente ser juzgados junto con los monjes mundanos y legalistas de los días de Lutero.

Hacia el fin del período, Carlomagno se levantó como una especie de Constantino. Adoptó ideales cristianos, pero no se extendió en un serio esfuerzo misional hacia las fronteras del norte - los escandinavos, los vikingos.

Fase Tres: Vikingos

Los pueblos no evangelizados en el norte invadieron el cómodo, pero no evangelizador, Imperio en el sur. Eran marineros vikingos y tomaron numerosos centros cristianos en las islas y en las costas. A diferencia de los parcialmente evangelizados bárbaros que invadieron Roma, estos invasores eran totalmente no alcanzados y destruyeron iglesias, bibliotecas y creyentes.

Los hombres del norte no cesan de asesinar y llevar cautivos a los cristianos, de destruir las iglesias e incendiar los pueblos. Por todas partes, no hay más que cuerpos muertos - cleros y laicos, nobles y comunes, mujeres y niños. No hay camino ni lugar donde el suelo no esté cubierto con cadáveres. Vivimos en aflicción y angustia ante este espectáculo de la destrucción de los cristianos. (Christopher Dawson, Religión y la Ascención de la Cultura Occidental, p. 87)

Pero, una vez más, el poder del cristianismo se mostró a sí mismo. Los conquistadores se convirtieron en los conquistados. A menudo, eran los mojes vendidos como esclavos o las jovencitas cristianas forzadas a ser sus esposas y amantes quiénes eventualmente ganaron a esos salvajes del norte. "En los ojos de Dios, su redención debe haber sido más importante que la horrorosa tragedia de esta nueva invasión de violencia bárbara y maldad que cayó sobre su propio pueblo a quién amaba." (Winter, p. 148)

Las iglesias y monasterios se habían vuelto opulentos en la segunda fase, y es por esto que los vikingos estaban tan atraídos a ellos. Así que hubo un refinamiento que vino a las iglesias a medida que la devastación se expandió.

La fe expandida de nuevo a Escandinavia.

La fase llegó a su fin con otro hombre cristiano poderoso, Inocencio III, pero no hubo misiones impulsadas hacia los pueblos más allá de Europa.

Fase Cuatro: 1200-1600 Crusadas

Los frailes eran una nueva fuerza evangelística, pero la tragedia fue los repetidos esfuerzos por tomar la Tierra Santa por la fuerza - las Cruzadas. Esto fue un arrastre del espíritu vikingo dentro de la iglesia - todas las cruzadas fueron lideradas por descendientes de vikingos.

Francisco de Asis y Raimundo Lulio fueron excepciones brillantes al espíritu de las Cruzadas.

Juicio vino esta vez al imperio no por invasores humanos, pero en 1346 por la Plaga Bubónica, que duró cuarenta años. Un tercio a un medio de la población de Europa murió, y el golpe más duro fue el mejor (120.000 Franciscanos en Alemania solamente), pero no los líderes de la Cruzada en sí. Winter sugiere que la razón es que el juicio fue la eliminación de los mejores mensajeros de la verdad. ¡Este fue un mayor juicio en aquellos que quedaron que en los buenos que murieron (p. 152.1)!

La recuperación llevó a la Reforma y a una fase final que envió el evangelio alrededor del mundo con los barcos mercantiles y de conquista.

Vea p. 151 por un buen resumen de cómo las cuatro fases de expansión fueron juzgadas al final a causa de descansar en sus bendiciones y no compartir energéticamente con los pueblos no alcanzados del mundo.

Fase Cinco: 1600-2000 - A los fines de la Tierra

Vea las tres eras de las misiones modernas.

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