Cómo orar por media hora

El pasado domingo llamé en el nombre del Señor para orar esta semana de forma concertada por el tiempo de cosecha en Bethlehem. Si 1982 va a ser el año, la marca del mismo será un movimiento generalizado de oración. Antes de dar una cosecha, Dios mueve a su gente a rogar por ella. Por eso es que empezamos 1982 en oración y en ayuno. Si podemos orar por la cosecha, la cosecha vendrá. La oración fortalece el deseo y éste nos mueve a un testimonio compasivo.

Con frecuencia Dios nos convierte en las respuestas a nuestras propias oraciones. Inmediatamente después de ordenar a los apóstoles que oraran para que el Señor de la cosecha enviara trabajadores, Jesús los envía (Mateo 10:5). Sé que si nos cargamos lo suficiente como para orar larga y seriamente por los no creyentes que nos rodean, no pasará mucho tiempo hasta que el Señor nos mueva hacia ellos. No habrá necesidad de presiones. La oración lo hará.

Espero que vengan este domingo para escuchar cómo eso empezó a ser verdad en mi propia vida. El sermón se llama “¿Cuánto vale Jesús?” La oración me condujo a esa pregunta y dicha pregunta a un vecino. Quiero contarles la historia este domingo. Creo que será alentador para ustedes.

Hay quienes se han preguntado: ¿Cómo hace para dedicar media hora a la oración, por no decir dos o tres horas? La respuesta a esta pregunta es triple:

  1. Tienes que estar decidido a hacerlo. No te propongas orar hasta estar agotado, sino orar media hora entera. La oración es trabajo. No es siempre una “hora dulce”. Jesús hizo muchas obras con facilidad, pero oró con “gran clamor y lágrimas” (Hebreos 5:7)
  2. Piensa acerca de lo que quieres ver cambiar en tu corazón y en tu vida y en tu familia y en tu vecindario y en la iglesia y en el mundo. Haz una lista si es necesario. Usa esa lista al orar, dándole a Dios motivos de las Escrituras de por qué esos cambios son cosas que seguramente él haría.
  3. Pon la Biblia enfrente de ti y simplemente lee una línea y conviértela en una oración. Parafraséala, expándela, aplícala a ti o a otros. Esto funciona mejor con los pasajes éticos de la Escritura como Mateo 5-7; Romanos 12; 1 Corintios 13; Gálatas 5,6; Efesios 4-6; Colosenses 3,4; 1 Tesalonicenses 5; 1 Juan, etc. Puedes orar todo el día una vez lo entiendas. Y quedarás sorprendido de cuántas percepciones aparecen cuando lees la Escritura con seriedad y tratas de orar según lo que necesita tu vida. Si surgen problemas teológicos o de interpretación, dile al Señor que resolverás esos problemas más adelante y continúa. Si nos esforzamos por obedecer lo que entendemos, vendrá más luz sobre las partes difíciles.

Estoy orando por sus oraciones. ¡Qué solidez y fuerza tendremos como iglesia si cientos de nosotros aprendemos a orar la Palabra de Dios Todopoderoso!

Tu compañero en la oración,

Pastor John

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