Matrimonio: ¿Es Sólo Perdonar y Soportar, o También Confrontar?

El Sermón del domingo pasado fue originalmente mal llamado "Matrimonio: Confrontar, Perdonar, Soportar". Al final, quité la palabra confrontar/em> - no porque no debía pasar, sino porque no tenía más tiempo. Así que, esto es lo que hubiera dicho si hubiera habido tiempo. Esto anticipará lo que viene, si Dios lo permite, este domingo (FEB-25-07).

Enfocarse en perdonar y soportar puede dar la impresión de que nunca ninguno de nuestros rasgos pecaminosos o molestas idiosincrasias cambian. Entonces, todo lo que podemos hacer es perdonar y soportar. Lo que planeo mostrar desde la Biblia este próximo fin de semana es que Dios da gracia no sólo para perdonar y soportar, sino también cambiar para que menos perdón y tolerancia sean necesarios. Eso también es un don de gracia. Gracia no es sólo poder para devolver bien por mal, sino que también es poder para hacer menos mal. Incluso poder para ser menos fastidiosos.

Pero he abordado esto en una manera intencionalmente indirecta. El énfasis en el perdón y la paciencia vino primero porque creo que es el fundamento esencial y sólido en el que el llamado a cambiar puede ser oído con esperanza y seguridad en vez de con temor y una sensación de ser amenazado. Sólo cuando una esposa o esposo siente que el otro está totalmente comprometido con uno - incluso si él o ella no cambia - es que el llamado a cambiar puede sentirse como gracia más que un ultimátum.

Pero ahora estoy enfatizando que el matrimonio no debe ser - y, si Dios lo permitiera, no necesita ser, un estático tramo de tiempo habitado por personalidades invariables en conflicto duradero. Incluso eso es mejor que el divorcio ante los ojos de Dios, y tiene una gloria propia. Pero, no es la mejor imagen de Cristo y la iglesia. La durabilidad dice la verdad sobre Cristo y la iglesia. El rehusarse a cambiar, no.

En la relación de Cristo con la iglesia, él está claramente buscando la transformación de su novia en algo moralmente y espiritualmente hermoso. Veremos esto el domingo desde Efesios 5:26-27. Esto implica que el esposo, que debe amar como Cristo, tiene la responsabilidad única del crecimiento moral y espiritual de su esposa - lo que significa, que con el tiempo, ella cambiará.

Si un esposo es amoroso y sabio, esto será sentido por una esposa humilde como que está siendo servida, no humillada. Cristo murió para purificar a su novia. Además, Cristo no sólo murió para santificar a su novia, él sigue hablándole en su Palabra con vista a aplicar su sacrificio a ella para su transformación. Del mismo modo, el sabio y amoroso esposo busca hablar de una manera que lleve a su esposa más y más a la conformidad a Cristo. (Más de esto cuando hablemos de liderazgo).

Sumisión, voy a discutir más adelante, no significa que una esposa no puede buscar la transformación de su esposo, incluso mientras lo respeta como su cabeza - su líder, protector y proveedor. Hay muchas razones por las que digo esto. Una es que la oración es algo que la iglesia hace hacia Dios a través de Cristo con vista a pedirle que haga las cosas de una cierta manera. Si estamos enfermos, le pedimos por sanidad. Si estamos hambrientos, le pedidos por nuestro pan diario. Si estamos perdidos, le pedimos por dirección, etc. Como creemos en la soberanía absoluta de Cristo para gobernar todas las cosas, esto significa que miramos a la situación actual que él ha ordenado, y le pedimos que la cambie.

Esta es sólo una analogía de lo que la esposa hace hacia su esposo. Nunca "confrontamos" a Jesús con su imperfección y buscamos su cambio. Él no tiene imperfecciones. Pero sí buscamos sus cambios en la situación que ha traído. Esto es lo que una oración petitoria es. Así que, las esposas, en esta analogía, le pedirán a sus esposos que algunas cosas sean cambiadas en el modo en que él las está haciendo.

Pero la razón principal por la que podemos decir que las esposas, al igual que los esposos, deben buscar la transformación de sus esposos es que los esposos son sólo similares a Cristo en la relación con sus esposas. Ellos no son Cristo. Y una de las mayores diferencias es que los esposos necesitan cambiar y Cristo no. Cuando Pablo dice, "El marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia" (Efesios 5:23), la palabra como no significa que los esposos son idénticos a Cristo en autoridad o perfección o sabiduría o gracia o alguna otra manera. No son "iguales a" Cristo; son "como" Cristo. Ellos son, a diferencia de Cristo, pecadores, finitos y falibles. Ellos necesitan cambiar.

Las esposas no son sólo esposas sumisas. También son hermanas amorosas. Hay una manera única en la que una esposa sumisa es una hermana cariñosa hacia su hermano-esposo. Ella seguirá, de vez cuando, Gálatas 6:1 en su caso: "Si alguno es sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradlo en un espíritu de mansedumbre". Ella hará eso por él.

Ambos obedecerán Mateo 18:15 como sea necesario, y lo harán en el comportamiento único y el contexto pedido en el liderazgo y la sumisión. "Si tu hermano peca, ve y repréndelo a solas".

Así que, desde estas y otras observaciones que pueden hacerse desde el Nuevo Testamento, espero que sea claro que el matrimonio no es meramente perdonar y soportar. También es confrontar - en amorosas y sabias maneras formadas por el llamado al liderazgo y la sumisión. Con esto estaremos tratando en el mensaje que viene. Les ruego sus oraciones.

Pastor John

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