En relación al crédito de Dios

Proverbios 19:17

A Jehová presta el que da al pobre
y el bien que ha hecho, se lo volverá a pagar

Tengo un gran problema imaginándome a mi mismo como el prestamista de Dios. ¿Cómo puedo yo posiblemente presumir de decir que yo he prestado a Dios de mi almacén y ahora El me debe? ¿No dijo Dios, "Si yo estuviera hambriento, no te lo diría, porque el mundo y todo lo que está en él es mio" (Salmo 50:12)? Seguramente esto significa que insultamos a Dios cuando presumimos de negociar con El. Nos olvidamos que todo lo que tenemos para negociar es de El. Somos meramente administradores o depositarios de las posesiones de Dios. El es el dueño legítimo de todo lo que existe. Así que ¿cómo puede un administrador prestarle a su patrón lo que ya le pertenece a él? Pablo hace esto muy simple en Romanos 11:35 que nadie ha dado a Dios nunca un regalo que El haya tenido que devolver.

Para entender Proverbios 19:17 yo pienso que debemos empezar con una enseñanza más fundamental de este libro: "Confía en el Señor con todo tu corazón y no te apoyes en tu propia prudencia" (Proverbios 3:5). La única manera de tener una vida plena es parar de confiar en nuestra sabiduría y comenzar a confiar más en Dios para que nos provea de las vías necesarias en nuestros quehaceres

Ahora una persona que sabe que Dios apunta a bendecirlo a el por causa de su fe mas bien que por su "visión" de acumulación de riqueza, verá a los necesitados desde una nueva perspectiva. El dirá, "Bueno, aquí hay una persona que se parece mucho a mi. El no tiene poder o medios para negociar con Dios. Todo lo que puede hacer es creerle. Eso es todo lo que yo puedo hacer. Así que es mejor no presumirle a esta persona. Y no solamente eso, aquí hay una oportunidad para mí de expresarle mi confianza en Dios. Si yo le doy a este pobre hombre algo de mi dinero o algo de mi tiempo o algo de mi energía para ayudarle a encontrar un trabajo, entonces no tendré mucho dinero, tiempo y energía para hacer las cosas que yo planeaba hacer para hacerme feliz. Eso significa que yo tendré que confiar en Dios y no en mi propia sabiduría. Pero eso no tiene ningún riesgo, porque yo se cuanto Dios ama a los que confían en El. De hecho Dios ama a los que confíen en El tanto que siempre bendice a aquellos que confían en El con una vida mas plena que si ellos no hubiesen confiado en El. Entonces, por supuesto que le daré a este pobre hombre mi ayuda."

Si ser bueno con los pobres es un acto de confianza en Dios para que nos cuide, hay un sentido para el cual Dios se convierte en un deudor. El es un deudor para su propia gloria. Si yo creo en El y estimo su palabra y sabiduría y amor dignos de contar con ellos, entonces Dios esta honorablemente y gloriosamente obligado a defender la dignidad de su sabiduría, palabra y amor. La confianza es la única actitud humana que mira lejos de nuestra propia suficiencia y lleva a la suficiencia de Dios. Cuando la suficiencia de Dios esta en juego, El prevalecerá.

Entonces, mientras realmente no le prestemos nada a Dios al ser buenos con los pobres, nos ponemos a nosotros mismos en una situación donde Dios nos debe bendecir-esto es, si hemos hecho nuestras bondades por la dependencia en la bondad de Dios para cuidarnos.

Desde la panadería,

Pastor John

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