Mentalidad de verano

Reflexiones sobre Colosenses 3:2

Jesucristo es refrescante. El huir de Él hacia tiempo libre sin Cristo hace que el alma se reseque. Al principio disminuir la oración y abandonar la Palabra puede sentirse como libertad y diversión. Pero luego nos toca pagar: la superficialidad, la impotencia, la vulnerabilidad al pecado, la preocupación por cosas insignificantes, relaciones superficiales, y una alarmante pérdida de interés en la adoración y en las cosas del Espíritu.

No dejes que el verano haga que tu alma se marchite. Dios hizo el verano como un anticipo del cielo, no un sustituto. Si el cartero te trae una carta de amor de tu prometido, no te enamores del cartero. Eso es el verano: el mensajero de Dios con una carta de amor bañada de sol, árboles verdes, flores renaciendo y lagos resplandecientes para mostrarnos lo que está planeando para nosotros en el siglo venidero, "cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman" (1 Corintios 2:9). No te enamores de los avances de cine, y luego te encuentres incapaz de amar la realidad venidera.

Jesucristo es el centro refrescante del verano. Él es preeminente en todas las cosas (Colosenses 1:18), incluyendo las vacaciones y los días de campo y el fútbol y los largos paseos y las comidas al aire libre. Él nos invita este verano: "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar." (Mateo 11:28). Esto es verdadero placer refrescante de verano.

¿Queremos esto? Esa es la pregunta. Cristo se da asimismo a nosotros en proporción a cuánto queremos de Su refrigerio. "Me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón" (Jeremías 11:12). Una de las razones por las cuales tenemos Reuniones de Renovación cada otro domingo por la noche es para decir a Dios todos juntos: queremos todo tu refrigerio. Realmente lo queremos.

La palabras de Pedro hacia nosotros son: "Arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio" (Hechos 3:19). El arrepentimiento no es sólo el alejarse del pecado, sino también acercarse al Señor con corazones abiertos, llenos de expectación y sumisos.

¿Qué clase de mentalidad de verano es esta? Es la mentalidad de Colosenses 3:1-2, "Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra".

En el verano la tierra está muy presente con nosotros. ¡Y es la tierra de Dios! Pero todo es preludio al verdadero drama de los cielos. Se trata de una probada del banquete real. Se trata de un avance de cine de la realidad de lo que será el verano eterno cuando "la ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella; porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera" (Apocalipsis 21:23). Así que ya ves: el sol del verano es una simple representación del sol que será. La gloria de Dios. El verano es para ver y mostrar eso. ¿Tendremos ojos para ver? ¿Quieres tener ojos para ver? Señor, permítenos ver la luzmás allá de la luz. Busca eso este verano.

Buscando más, porque he sido encontrado,

John Piper

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