La Rebelión de la Desnudez y el Significado de la Vestimenta

La primera consecuencia del pecado de Adán y Eva mencionado en Génesis 3:7 es que "fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; y cosieron hojas de higuera y se hicieron delantales."

De repente les daba vergüenza sus cuerpos. Antes de su rebelión contra Dios, no había vergüenza. "Y estaban ambos desnudos, el hombre y su mujer, y no se avergonzaban" (Génesis 2:25). Ahora hay vergüenza. ¿Por qué?

No hay razón para pensar que es porque ellos repentinamente se volvieron feos. Su belleza no era el foco en Génesis 2:25, y su fealdad no es el foco aquí en Génesis 3:7. ¿Por qué, entonces, la vergüenza? Porque la fundación del amor que guarda el pacto colapsó. Y con ella, la dulce y sumamente confiable seguridad del matrimonio desapareció para siempre.

La fundación del amor que guarda el pacto entre un hombre y una mujer es el intacto pacto entre ellos y Dios - Dios gobernándolos para su bien y ellos disfrutándolo en esa seguridad y confiando en Él. Cuando ellos comieron del árbol del conocimiento del bien y del mal, ese pacto fue roto y la fundación de su propia vigilancia del pacto colapsó.

Ellos experimentaron esto inmediatamente en la corrupción del propio pacto de amor que tenían entre ellos. Sucedió en dos maneras. Ambos se relacionan a la experiencia de la vergüenza. En el primer caso, el que está viendo mi desnudez ya no es confiable, así que tengo miedo de que seré avergonzado. En el segundo, yo mismo ya no estoy en paz con Dios, pero me siento culpable y contaminado e indigno - merezco ser avergonzado.

En el primer caso, soy consciente de mi cuerpo, y me siento vulnerable a la vergüenza porque sé que Eva ha elegido ser independiente de Dios. Ella se ha hecho a sí misma central en el lugar de Dios. Ella es ahora, esencialmente, una persona egoísta. Desde este día en adelante, se pondrá a sí misma primera. Ya no es una sierva. Así que no es fiable. Y me siento vulnerable a su alrededor, porque es probable que ella me sacrifique por su propio bien. Así que, de repente, mi desnudez es precaria. Ya no confío en ella para amarme con un amor puro y que guarda el pacto. Esa es una fuente de mi vergüenza.

La otra fuente es que Adán mismo, no sólo su esposa, han roto el pacto con Dios. Si ella es rebelde y egoísta, y por lo tanto no fiable, yo también lo soy. Pero la manera en que lo experimento en mí mismo es que me siento contaminado, culpable e indigno. Eso es, de hecho, lo que soy. Antes de la Caída, lo que era y lo quedebería haber sido eran lo mismo. Pero ahora, lo que es y lo que debe ser no son lo mismo.

Debo ser sumiso a Dios humildemente y con alegría. Pero no lo soy. Esta enorme brecha entre lo que soy y lo que debo ser tiñe todo sobre mí - incluyendo cómo me siento sobre mi cuerpo. Así que, mi esposa puede ser la persona más fiable en el universo, pero ahora, mi propia sensación de culpa e indignidad me hacen sentir vulnerable. La simple y abierta desnudez de la inocencia ahora se siente inconsistente con la persona culpable que soy. Me siento avergonzado.

Así que, la vergüenza de la desnudez surge de dos fuentes, y ambas debido al colapso de la fundación del amor de pacto en nuestra relación con Dios. Una es que Eva ya no es confiable para quererme; se ha vuelto egoísta y me siento vulnerable de que ella me sacrificará por sus propios fines egoístas. La otra es que ya sé que yo mismo soy culpable, y la desnudez de la inocencia contradice mi indignidad - estoy avergonzado de eso.

Génesis 3:7 dice que ellos trataron de hacer frente a esta nueva situación haciéndose vestimenta: "Cosieron hojas de higuera y se hicieron delantales". El esfuerzo de Adán y Eva por vestirse a sí mismos era un esfuerzo pecaminoso para encubrir lo que verdaderamente había pasado. Ellos intentaron esconderse de Dios (Génesis 3:8). Su desnudez se sintió demasiado reveladora y demasiado vulnerable. Así que intentaron cerrar la brecha entre lo que ellos eran y lo que debían ser mediante cubrir lo que es, y presentarse a sí mismos en una nueva manera.

Por lo tanto, ¿qué significa que Dios los vistió con piel de animales? ¿Estaba confirmando su hipocresía? ¿Estaba auxiliando e incitando su pretensión? Si estaban desnudos y libres de vergüenza antes de la Caída, y si se pusieron ropas para minimizar su vergüenza después de la Caída, ¿Qué está haciendo Dios vistiéndolos incluso mejor que lo que ellos pueden vestirse a sí mismos? Pienso que la respuesta es que Él está dando un mensaje negativo y uno positivo.

Negativamente, Él está diciendo, ustedes no son lo que eran y no son lo que deben ser. La grieta entre lo que son y lo que deben ser es enorme. Cubrirse con ropas es la respuesta correcta a esto - no encubrirla, sino confesarla. De aquí en adelante, vas a vestir ropa, no para encubrir que no eres lo que deberías ser, sino para confesar que no eres lo que deberías ser.

Una implicación práctica de esto es que la desnudez pública de hoy no es un regreso a la inocencia sino una rebelión contra la realidad moral. Dios ordena la vestimenta para dar testimonio de la gloria que hemos perdido, y es rebelión agregada el sacársela.

Y para aquellos que se rebelan en la otra dirección y convierten la vestimenta misma en un medio de poder, prestigio y de obtener atención, la respuesta de Dios no es un regreso a la desnudez sino un regreso a la simplicidad (1 Timoteo 2:9-10; 1 Pedro 3:4-5). La vestimenta no se supone que debe hacer pensar a las personas sobre lo que está debajo de ellas. La vestimenta tiene la intención de dirigir la atención a lo que no está debajo de ellas: manos misericordiosas que sirven a otros en el nombre de Cristo, hermosos pies que llevan el evangelio a donde se necesita, y el brillo de un rostro que ha contemplado la gloria de Jesús.

Ahora, ya hemos cruzado al significado más positivo de la vestimenta que Dios tenía en mente cuando vistió a Adán y Eva con ropa de animales. Esto no era sólo un testimonio de la gloria que perdimos y una confesión de que no somos lo que deberíamos ser, sino también es un testimonio de que Dios mismo nos haría lo que deberíamos ser. Dios rechazó la auto-vestimenta de ellos. Luego, lo hizo Él mismo. Él mostró misericordia con una vestimenta superior.

Junto con los otros signos prometadores en el contexto (como la derrota de la serpiente en Génesis 3:15), la misericordia de Dios apunta al día cuando Él resolverá el problema de nuestra vergüenza de manera decisiva y permanente. Él lo hará con la sangre de su propio Hijo (como hubo, aparentemente, sangre derramada en la matanza de los animales de las pieles). Y lo hará con la vestimenta de justicia y el resplandor de su gloria (Gálatas 3:27; Filipenses 3:21).

Lo que significa es que nuestras vestimentas son un testimonio tanto de nuestro fracaso pasado y presente como de nuestra gloria futura. Estas testifican de la grieta existente entre lo que somos y lo que deberíamos ser. Y testifican de la misericordiosa intención de Dios de crear un puente en esa grieta a través de Jesucristo y su muerte por nuestros pecados.

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