Transcripción de Aadio

En el cielo ¿Experimentarán algunos santos más gozo que otros? La pregunta de hoy viene de parte de Jordy, un nuevo pastor en las praderas albertanas de Canadá: “Querido Pastor John, recientemente escuché la Conferencia de pastores deseando a Dios de 2004 (Dinero, ministerio, y la magnificencia de Cristo), y uno de los temas que surgieron en el panel de oradores era el concepto de las distintas recompensas en el cielo. Usted y Randy Alcorn, citando a Edwards, sostuvieron que la recompensa es una capacidad aumentada para el gozo en Cristo. ¿Podría extenderse un poco más acerca de dónde está obteniendo este entendimiento de forma bíblica?”

Déjenme aclarar que no tengo la intención de decir que no existan otras formas en la era por venir en que nuestras recompensas sean experimentadas de forma diferente. Jesús dice que tu reinarás sobre diez ciudades y yo sobre cinco ciudades (consulten Lucas 19:17–19). Y pienso que eso significa de forma muy concreta y específica que puede suceder justo de esa forma: Puede que tú seas el alcalde de diez grandes ciudades, y yo el de de cinco ciudades pequeñas. Y no quiero decir que esas especificidades pierdan toda su concreción.

Así que no lo tomen de esa forma. Pero lo que encontramos en el Nuevo Testamento es que la grandeza de nuestras recompensas en la era por venir se corresponde con la vida de obediencia que hayamos vivido aquí. No ganamos las recompensas. Son otorgadas con gracia por Dios. No las merecemos. Y serán evidencia de que Dios mira favorablemente su propia obra de gracia en nuestras vidas, que se produce a través de nosotros. Así que, las recompensas no tienen el propósito de ser evidencias de haberlas ganado, sino más bien de ser ocasiones para la felicidad en el cielo, no para la decepción.

Pero si son ocasiones para la felicidad y algunas personas tienen recompensas más grandes que otras, ¿no habrá algunas personas más felices que otras? Aún así, ¿no es la imagen del cielo un lugar en que cada lágrima es enjugada y cada tristeza quitada (Apocalipsis 21:4) y en la que la presencia de Dios es plenitud de gozo para todos los creyentes (Salmos 16:11)? así que, por un lado, se les ha prometido a todos los santos plenitud de gozo. Creo que eso es correcto. Y por otra parte, se nos ha prometido distintas recompensas, que son ocasiones para mayor o menor gozo. ¿Cómo encaja eso? Esa es la pregunta.

Permitan que simplemente lea unos pocos pasajes para tener un fundamento textual claro de este asunto. Estos son textos que tratan sobre la diferenciación de las recompensas en la era por venir:

  • 2 Corintios 5:10 (LBLA), “Porque todos nosotros debemos comparecer ante el tribunal de Cristo, para que cada uno sea recompensado por sus hechos estando en el cuerpo, de acuerdo con lo que hizo, sea bueno o sea malo”.
  • Apocalipsis 2:23, “y os daré a cada uno según vuestras obras”
  • Efesios 6:5–8, “Siervos . . . [haced] de corazón la voluntad de Dios. Servid de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres, sabiendo que” - esto es verdaderamente importante - “cualquier cosa buena que cada uno haga, esto recibirá del Señor, sea siervo o sea libre” Eso es sorprendente. Cada buena acción conlleva una respuesta especial por parte de Dios en la era por venir.
  • Lucas 19:17, “Bien hecho, buen siervo, puesto que has sido fiel en lo muy poco, ten autoridad sobre diez ciudades” Y luego pone a otro al frente de cinco (Lucas 19:19).
  • Mateo 10:41, “El que recibe a un profeta como profeta, recibirá recompensa de profeta; y el que recibe a un justo como justo, recibirá recompensa de justo. Y cualquiera que como discípulo dé de beber aunque sólo sea un vaso de agua fría a uno de estos pequeños, en verdad os digo que no perderá su recompensa”.

Así que habrá todas estas diferencias entre nosotros en la era por venir. Pero todos tendremos plenitud de gozo. Por tanto, ¿cuál es la solución?

Bien, este es el indicador textual: Solo podemos hacer que funcione filosóficamente de la forma en que Edwards lo hace, pero aquí tenemos un indicador textual que sugiere que bíblicamente está en lo correcto. Lucas 6:37–38 dice así: “No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad” — como al ser generosos — “y os será dado; medida buena, apretada, remecida y rebosante, vaciarán en vuestro regazo. Porque con la medida con que midáis, se os volverá a medir” ¿Qué significa eso? El regazo de todos está lleno, pero “con la medida con que midáis, se os volverá a medir” Bien, esto es lo que dice Lenski, y está en lo correcto:

“En otras palabras, por nuestro dar” — nuestro ser generosos con las personas — “construímos la medida” — esto es, el tamaño de la copa que Dios va a utilizar — “que será utilizada para volvernos a medir. Nuestra propia medida es utlizada para volvernos a medir. Al usarla nosotros mismos declaramos que deseamos que Dios la use para nosotros al final”.

¿Les faltará o les resultará defectuosa la plenitud de la felicidad a aquellos que le den a Dios un pequeño cucharón? No, no les faltará, porque Jesús dice, “medida buena, apretada, remecida y rebosante, vaciarán en vuestro regazo” Estarán llenos, más que llenos. Es todo gracia. Pero nuestra capacidad para la plenitud ha sido determinada, parece ser — es mi interpretación — por su generosidad hacia los demás. De otro modo, el texto pareciera perder su esencia. Así que todos están a plenitud en el cielo, pero algunas copas son más grandes, algunos contenedores son mayores que otros.

O, ¿qué hay de Lucas 12:33? “Vended vuestras posesiones y dad limosnas; haceos bolsas que no se deterioran, un tesoro en los cielos que no se agota, donde no se acerca ningún ladrón ni la polilla destruye” En otras palabras, la forma en que nos proveemos con bolsas de dinero que no envejecen y atesoramos en el cielo es dando al necesitado. Las bolsas que no envejecen y el tesoro en el cielo son metáforas para el gozo celestial. No creo que Jesús quiera decir bolsas de dinero en el cielo, literalmente. ¿A quién le importa? Lo poseemos todo, ¿cierto? Pablo dice que los poseemos todo (1 Corintios 3:21). No necesitamos nada de dinero en el cielo. Es una ilustración de la medida de nuestra felicidad en Cristo como tesoro.

¿Y cómo nos preparamos para experimentar ese gozo? Jesús dice, “Den a los necesitados”. Ponemos tesoro en el cielo, y claramente quiere decir: Ocúpense en eso, porque si no lo hacen, no tendrán tanto. Para poner tesoro en el cielo, es decir, para aumentar nuestro gozo en el cielo, no lo hacemos reteniendo tesoros en la tierra, sino utilizando nuestras posesiones de forma sacrificial y generosa. Y si hacemos eso mucho, nuestros tesoros serán grandes en el cielo. Nuestras capacidades para el gozo serán mayores.

Entonces, Sí. Creo que Edwards y muchas más personas están en lo correcto al decir que todos los creyentes disfrutan de plenitud de gozo o placer en la era por venir, pero algunas personas tendrán copas más grandes, y más capacidad para esa felicidad que las demás. Sin embargo, ninguno tendrá envidia y ninguno alardeará, porque parte de la plenitud es el amor perfecto.