Cristo no me envió a bautizar



Me sorprende el que Pablo haya dicho, "Cristo no me envió a bautizar," cuando en realidad una de las últimas cosas que Jesús dijo a sus discípulos fue, "Vayan y hagan discípulos en todas las naciones, bautizándolas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo." Para poder comprender lo que Pablo quiso decir al negar que haya sido enviado a bautizar, tenemos que responder cuatro preguntas:

  1. ¿Pablo se oponía al bautismo o trataba de desanimar a los conversos de ser bautizados?
  2. ¿Por qué Pablo no hizo una costumbre de bautizar a todos los nuevos conversos?
  3. ¿Cuál era el objetivo de la misión de Pablo?
  4. ¿Qué supone todo esto sobre nuestra visión del bautismo?

¿Pablo se oponía al bautismo o trataba de desanimar a los conversos de ser bautizados?

1) En primer lugar, ¿se oponía Pablo al bautismo o trataba de desanimar a los conversos de ser bautizados? En las otras cartas de Pablo y por lo que podemos ver en el libro de los Hechos, la respuesta es No. Al contrario, Pablo asumía que todos los creyentes a los que escribía eran bautizados, y una gran parte de sus enseñanzas se basaban en esta experiencia común para todos los creyentes. Por ejemplo, en Romanos 6:3 Pablo dice, "¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Por tanto, hemos sido sepultados con El por medio del bautismo para muerte, a fin de que como Cristo resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en novedad de vida." Aquí Pablo asume que todos los creyentes han experimentado el bautismo y que se les ha enseñado su significado. Otro ejemplo es la carta de Pablo a los Colosenses, capítulo 2, verso 12, cuando dice a todos los cristianos, "Fuisteis sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos." Aquí de nuevo Pablo no habla del bautismo como una opción que algunos creyentes toman y otros no. El asume que éste es el acto por el cual la gente expresaba su fe y se salvaba. (Debo mencionar que la oración "mediante la fe" en Colosenses 2:12 es una de las principales razones por las que practico el bautismo de los creyentes y no de los niños.) Sin embargo parecería, por las cartas de Pablo que no se oponía, sino que más bien aprobaba el bautismo y basaba parte de sus enseñanzas en él.

Lo mismo vemos en el libro de los Hechos, que registra el trabajo misionero de Pablo. En primer lugar, el mismo Pablo fue bautizado luego de su conversión. Hechos 9:18 dice: "Pablo recobró la vista; y se levantó y fue bautizado. Tomó alimentos y cobró fuerzas." Los varios incidentes sucedidos en las jornadas misioneras de Pablo demuestran que Pablo no desanimaba a sus conversos de ser bautizados, al contrario, los animaba a hacerlo. En Hechos 16 Pablo predica en Filipo y los versos 14 y 15 describen lo que le sucedió a una mujer llamada Lidia: "y el Señor abrió el corazón de ella para que estuviera atenta a lo que Pablo decía. Y fue bautizada ella y su familia." El mismo capítulo registra cómo Pablo poco después fue puesto en prisión en Filipo y hubo un terremoto que abrió las puertas y les dio la oportunidad a Pablo y Silas de llevar al carcelero a creer en Cristo justo ahí en medio de la noche. Veamos cómo sucedió esto (versos 30–33): "Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo? (dijo el carcelero) Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa. Y le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa. Y él, tomándolos en aquella misma hora de la noche, les lavó las heridas; y en seguida se bautizó él con todos los suyos." Este hecho demuestra que Pablo realmente quería ver a sus conversos bautizados—y pronto.

Pero podría ser que la iglesia que Pablo comenzó en Corinto era diferente, y por eso Pablo les escribió diciéndoles "¿acaso he bautizado a alguno de ustedes"? En Hechos 18:11 vemos que Pablo trabajó en Corintio alrededor de un año y medio, y el verso 8 dice, "y muchos de los corintios, oyendo, creían y eran bautizados." De manera que Corinto no era diferente de todos los otros lugares a los que Pablo fue: sus conversos siempre fueron bautizados.

Pero lo interesante en Hechos es que nunca leemos que Pablo era quien bautizaba. Esto concuerda con lo que nos dice en 1 Corintios 1:14, es decir, que bautizó solo a un pequeño grupo de sus muchos conversos. El está agradecido de no haber acostumbrado bautizar a sus conversos.

¿Por qué Pablo no bautizaba a sus propios conversos?

2) Esto nos lleva a nuestra segunda pregunta: ¿Por qué Pablo no hizo una costumbre el bautizar a todos sus nuevos conversos? ¿Por qué evidentemente dejó que Timoteo o Silas, o Lucas realizaran la inmersión en agua? La respuesta que Pablo nos da en 1 Corintios 1:15 es esta: Evito hacer lo bautiza, por que ninguno de mis convertidos será la tentación de decir que fueron bautizados en mi nombre. ¿Que es la base de esta preocupación?

Pablo tenía tremenda autoridad en la iglesia naciente. Había visto a Cristo resucitado y había sido comisionado por él para enseñar a las iglesias. Había un riesgo, entonces, de que él fuera idolatrado y que la gente se jactara orgullosa de haber sido bautizada por Pablo. Aparentemente este orgullo equivocado había comenzado a crecer en la iglesia de Corinto, y se estaban dividiendo diciendo "Yo soy de Pablo, o yo soy de Apolo o yo soy de Cefas." El cuerpo de Cristo en Corinto estaba siendo dividido por el alardeo de diferentes facciones en relación a su maestro favorito.

Pablo quiere detener este alardeo y las divisiones que estaba causando. De manera que en 3:5 dice, "Quién, pues, es Pablo, y quién es Apolos? Servidores por medio de los cuales habéis creído; y eso según lo que a cada uno concedió el Señor. Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios. Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento." Luego en 3:21 hace una deducción. "Así que, ninguno se gloríe en los hombres; porque todo es vuestro: sea Pablo, sea Apolos, sea Cefas, sea el mundo, sea la vida, sea la muerte, sea lo presente, sea lo por venir, todo es vuestro, y vosotros de Cristo, y Cristo de Dios." En otras palabras, como él dice en 1:31, "Pero EL QUE SE GLORIA, QUE SE GLORIE EN EL SEÑOR."

Pablo trataba de no hacer nada que distrajera la atención del Señor Jesucristo y del poder de su cruz (1:17). Podría ser que al comenzar su ministerio descubrió que cuando él bautizaba a sus propios conversos, ellos se sentían tentados a jactarse de ello. De manera que dejó que sus asociados realizaran casi todos los bautizos, para desviar la atención de si mismo hacia Cristo.

¿Cuál era el objetivo de la misión de Pablo?

3) Esto nos lleva a nuestra tercera pregunta: ¿Cuál era el objetivo de la misión de Pablo? Él dijo, "Cristo no me envió a bautizar sino a predicar el evangelio, y no con sabiduría de palabras, para que no se haga vana la cruz de Cristo." Pablo podía delegar a otros para que bauticen, pero no podía delegar que prediquen el evangelio. El evangelio es el poder de Dios para la salvación de todos aquellos que creen; el bautismo es una expresión simbólica de esta fe. El evangelio es la buena nueva de que todo el que recibe a Cristo como su Salvador y Señor será salvo. El Bautismo es un pedido a Dios para obtener esta salvación. Entonces, la predicación del evangelio es lo más importante, y el trabajo de Cristo en la cruz es mucho más importante que el trabajo de cualquier hombre en el bautismo. Lo que importa no es quién te bautiza sino en quién eres bautizado.

La misión de Pablo era enaltecer a Cristo y salvar a los hombres predicando el evangelio. Estaba dispuesto a dejar cualquier cosa que se interpusiera en su misión.

¿Cuál debería ser nuestra visión del bautismo?

4) En conclusión ¿qué implica todo esto sobre nuestra visión del bautismo? El bautismo es un acto de obediencia al mandamiento de Jesús (Mateo 28:19, 20). Por esa razón nunca debe desviar nuestra atención de Cristo hacia un hombre. Debe expresar nuestro deseo de confiar únicamente en Cristo para ser salvos y gloriarse solo en él. El centro de nuestra atención en este acto no debe ser el método, o el lugar, o la persona que nos está bautizando, sino Jesucristo, su muerte por nosotros y su gloriosa resurrección. Que éste sea nuestro enfoque hoy para su honor y gloria. "Aquel que se gloríe, que se gloríe en el Señor."