No digas: “Soy joven”


Palabras de Jeremías, hijo de Hilcías, de los sacerdotes que habitaban en Anatot, en la tierra de Benjamín, a quien vino la palabra del Señor en los días de Josías, hijo de Amón, rey de Judá, en el año trece de su reinado. También vino a él la palabra en los días de Joacim, hijo de Josías, rey de Judá, hasta el fin del año once de Sedequías, hijo de Josías, rey de Judá, hasta el destierro de Jerusalén en el mes quinto. Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo: "Antes que yo te formara en el seno materno, te conocí, y antes que nacieras, te consagré, te puse por profeta a las naciones". Entonces dije: "¡Ah, Señor Dios! He aquí, no sé hablar, porque soy joven". Pero el Señor me dijo: "No digas: 'Soy joven', porque adondequiera que te envíe, irás, y todo lo que te mande, dirás. No tengas temor ante ellos, porque contigo estoy para librarte —declara el Señor". Entonces extendió el Señor su mano y tocó mi boca. Y el Señor me dijo: "He aquí, he puesto mis palabras en tu boca. Mira, hoy te he dado autoridad sobre las naciones y sobre los reinos, para arrancar y para derribar, para destruir y para derrocar, para edificar y para plantar".

Equipando a los laicos para la causa de testificar

Uno de los objetivos principales del proyecto SPAN the NINETIES parte II la creación de un instituto y un centro de formación los miércoles por la tarde (13 de Septiembre), el énfasis en los grupos reducidos y familiares en lugar de en los cultos los domingos por la noche tres veces al mes, y la asignación de nuevas responsabilidades al personal, uno de los propósitos principales de estos cambios es maximizar el equipamiento y el ministerio de los laicos; movilizar todo el sacerdocio de los creyentes; cambiar la mentalidad de la iglesia cada vez más por una que se centre más en promover el evangelismo y el ministerio de dar centrífugo y menos en la mentalidad centrípeta de reunirse y recibir.

Reunirse, recibir, y ser fortalecidos y equipados es completamente bíblico e importante. Por eso contamos con un servicio de adoración todos los domingos, una escuela dominical para todas las edades, el Instituto y centro de formación Bethlehem , las reuniones mensuales de toda la iglesia los Domingos por la tarde, y otros tiempos. Sin embargo, hay una generación de ateos ahí fuera que están pereciendo eternamente sin Jesucristo, y que desconocen la alegría de nuestras celebraciones. Nosotros podemos multiplicar los servicios internos que tanto amamos y que nos hacen sentir tan bien, pero puede que ellos no entren nunca en nuestra iglesia. Y al final, todas nuestras adoraciones y reuniones de estudio podrían resultar en vano en lo que respecta a alcanzar a la gente perdida.

Las celebraciones las dedicamos a la adoración del Rey, al fortalecimiento de sus súbditos reales, enviándolos a la conquista del amor entre los súbditos rebeldes de nuestra ciudad. Pero creemos que los súbditos leales al Rey podrán descubrir sus dones espirituales y participar más personalmente en el ministerio a través de grupos más pequeños, en lugar de las reuniones multitudinarias de los domingos por la tarde. Creemos que muchos de esos súbditos rebeldes que podrían responder al amor de la amnistía del rey estarán más disponibles los domingos por la tarde que en otro momento, no para venir aquí, sino para ir a vuestras casas.

El objetivo del proyecto SPAN II es maximizar el equipamiento y el ministerio de los laicos de esta iglesia por el bien de aquellos que mueren sin Cristo, y por el bien de pueblos completos que nunca escucharon el gran evangelio acerca de que Jesucristo vino al mundo para salvar a los pecadores. Y mi oración y el deseo de mi corazón para Dios, es que bendiga nuestros sueños imperfectos y derrame su espíritu sobre nuestra iglesia, para despertar poder y pasión sin precedentes para el ministerio y amor por los vecinos que perecen. Y con ese fin, predicaré a jóvenes y a mayores estos tres domingos para inspirarlos a buscar el Reino primero y hacer del ministerio la meta de vuestra vida.

Obstáculos que los mayores y los jóvenes pueden encontrarse en el ministerio

En ambos extremos del espectro de edad existen obstáculos especiales para el ministerio. La semana pasada ya hablamos sobre algunos de estos en el extremo superior del espectro; especialmente sobre el ocio y la mentalidad de los jubilados, que resulta tan extraña a las Escrituras. Dijimos que las personas mayores han de ser valoradas (Levítico 19:32), movilizadas y evangelizadas (Salmo 71:18). El tipo de ministerio que puedes hacer cambiará con la edad. Pero no existe ninguna enseñanza bíblica que sugiera que entre los 65 y los 95 los santos deban desentenderse mientras que el mundo perece.

Hoy me centraré en los jóvenes y simplemente dejaré que jeremías explique los tipos de impedimentos que existen para el ministerio de los jóvenes. También dejaré que Dios nos de sus tres respuestas, nos inspire y nos anime a todos nosotros.

En jeremías 1:6 podemos apreciar la respuesta de jeremías ante la llamada de Dios. “Entonces dije: ¡Ah, Señor Dios! He aquí, no sé hablar, porque soy joven.”

Él tiene una sensación de incompetencia (“No sé hablar”) y dice que su incompetencia es causada por su temprana edad para el trabajo que Dios le ha encomendado (“Porque soy joven”).

Me doy cuenta de que Dios no llamó a la mayoría de la gente de esta sala al tipo de ministerio con autoridad profética que encomendó a Jeremías. Pero creo que este principio se puede aplicar a cualquier tipo de servicio de cuidado, divulgación o ministerio en la iglesia que el Señor ponga en tu corazón para hacer. Algunos pueden decir: “No tengo la experiencia que debería, o la madurez que se necesita, o las destrezas que se necesitan”. Pero, a veces, nuestras percepciones sobre nosotros mismos son erróneas. Dios ve cosas que nosotros no vemos y crea cosas en nosotros que no sabemos que pudieran existir. Esto no significa que los dones no cuenten. Significa que cuando el Espíritu Santo, ordinariamente confirmado por el cuerpo de Cristo, te inclina a servir a la gente de una manera determinada, tus objeciones han de encontrarse con la palabra alentadora de Dios.

Tres razones por las que animarse (para jóvenes y mayores)

Dios nos da razones por las que la protesta de Jeremías no debería alejarlo de seguir su llamado. Él dice en el verso 7 "No digas: soy joven". No uses tu juventud como excusa para no adentrarte en algo grande con Dios. Y existen tres razones por las cuales Jeremías (y nosotros) deberíamos estar emocionados (y no relajados) ante el llamado para servir al Señor. Tomémoslas simplemente en el orden en que aparecen en la conversación entre Dios y Jeremías.

1. La vida de Jeremías está arraigada en los objetivos de Dios

Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo: "Antes que yo te formara en el seno materno, te conocí, y antes de que nacieras, te consagré, te puse por profeta a las naciones". (Jeremías 1:5)

La primera razón por la cual Jeremías debería estar animado a llevar el ministerio es que su vida está arraigada a los propósitos soberanos e inquebrantables de Dios. Notemos los cuatro actos de Dios en torno al nacimiento de Jeremías:

1.1. Dios lo conocía

Primero, Dios lo conocía: “Antes de que te formara en el seno materno te conocía” Dios tomó a Jeremías en su relación afectuosa, lo cuidó y lo eligió; Esta es la idea bíblica de que Dios conoce a su gente (Amós 3:2). Esto es cierto para cada hijo de Dios según Romanos 8:29.

1.2. Dios lo consagró

En Segundo lugar, Dios lo consagró. “Antes de que nacieras te consagré” Dios lo apartó para encomendarle una misión sagrada. Lo destinó a hacer algo significativo. Y esto también es cierto para vosotros. Dando a cada cristiano gracia y dones, Dios nos consagró para ser como Jesús y usar nuestros dones para su gloria.

1.3. Dios lo formó en el seno materno

En tercer lugar, Dios formó a Jeremías en el seno materno. “Antes de que te formara en el seno materno, te conocía”. Lo que Jeremías llegó a ser a través de la configuración genética de su madre y su padre Hilcías no fue ningún accidente. Dios lo formó y diseñó en el seno de su madre. La palabra hebrea (tsur) hace referencia al diseño de una casa o a la escultura de una estatua. El “tú” con el que Dios tiene que trabajar hoy, menos los vestigios y efectos del pecado, es un “tú” que él diseñó y conoce muy bien. Si él te llama para que hagas algo, es porque el diseño es correcto.

1.4. Dios apartó a Jeremías para ser un profeta

En cuarto lugar, Dios apartó a Jeremías para ser profeta. “Te elegí profeta para las naciones”. Por eso nació Jeremías. Ese era su destino, y vosotros tenéis un destino también. Ningún cristiano ha venido al mundo sólo para vivir honestamente, crear una familia, disfrutar de una jubilación y morir. Cada uno de nosotros está llamado a un ministerio.

Así, nuestro primer estímulo para llevar a cabo nuestro ministerio es que nuestra vida está arraigada a los propósitos soberanos e inquebrantables de Dios. No sois vuestros propios amos, sois de Dios. No estáis hechos por vosotros mismos; es Dios quien os ha creado. No lo elegisteis primero a Él; Él os eligió a vosotros primero. No sois un accidente, sois un diseño. Vuestra vida está arraigada en Dios y eso es una gran fuente de fuerza y estabilidad para aceptar el llamado de Dios.

2. La autoridad de Dios está detrás de su partida y su palabra

La segunda razón que Dios da al Joven Jeremías por la que tiene que vencer su temerosa objeción es que la autoridad de Dios está detrás de su partida y su palabra. Podemos encontrarlo en el verso 7.

Pero el Señor me dijo: “No digas: soy joven; porque adondequiera que te envíe, irás, y todo lo que te mande, dirás.”

El énfasis aquí está en que Dios envía donde quiere, y ordena lo que quiere que se diga. La juventud de Jeremías no importa si él ha sido enviado por comisión de Dios y si él habla lo que Dios le encomendó

El mismo tema sobre su palabra se puede apreciar en el verso 9: "Entonces extendió el Señor su mano y tocó mi boca. Y el Señor me dijo: He aquí, he puesto mis palabras en tu boca".

Más adelante, el poder y la efectividad de la palabra de Jeremías se describen en el verso 10: "Mira, hoy te he dado autoridad sobre las naciones y sobre los reinos, para arrancar y para derribar, para destruir y para derrocar, para edificar y para plantar".

Dicho de otra manera, cuando Jeremías pronuncia la palabra de Dios; cuando anuncia juicio o cuando promete bendición, se cumplirá. Los juicios derribarán y las promesas se edificarán. No por el joven Jeremías (¡eso es lo que importa!), sino porque la palabra de Dios es poderosa.

Para todos nosotros, esto significa lo siguiente: hasta el punto de que Dios os ha llevado por el camino del servicio hoy; hasta el punto de que vuestras palabras conforman lo que la Biblia realmente enseña; y hasta el punto de que podéis decir junto con Jeremías: No estoy aquí por mi propia voluntad, ni hablo con mi propia autoridad. He sido enviado por Dios y lo que él me encomiende, diré. Soy humilde por mi juventud, pero estoy alentado porque mi comisión y mi palabra no son propiamente mías.

3. Dios estará con él para librarle

La tercera razón que Dios le da a Jeremías para que no deje que su juventud lo disuada de su ministerio es que Dios estará con él para librarlo. Verso 8:

No tengas temor ante ellos,
porque contigo estoy para librarte,
declara el Señor.

Sobre todo entre los jóvenes, un obstáculo que solemos encontrarnos cuando servimos al Señor es el miedo al rechazo y a la oposición. Toda clase de pensamientos nos vienen a la mente sobre cómo a la gente le puede gustar o no la manera en que servimos a Dios. La gente puede no estar de acuerdo o sentirse ofendida. También podríamos cometer errores y recibir críticas por ello. El miedo al hombre es un gran obstáculo para el ministerio.

Por tanto, Dios nos dice: No temas, porque yo estaré contigo y te libraré. La presencia y el consentimiento de Dios tienen más valor que todos los elogios de los hombres. Y Dios nos dice que estará con nosotros en todos nuestros problemas. Al final triunfarás. Serás más que vencedor. Dios nos promete a todos lo mismo en este día:

  • "Dios ha dicho: 'Nunca te dejaré ni desampararé', de manera que decimos confiadamente: 'El señor es mi ayuda, no temeré. ¿Qué podrá hacerme el hombre?'" (Hebreos 13:5–6)
  • "Si Dios está por nosotros, ¿Quién estará contra nosotros?" (Romanos 8:31)

Entonces dijo Dios a Jeremías y a los jóvenes que hoy en día está llamando a servirle: "No digas, ‘Soy joven’". ¿Por qué?

  1. Porque tu vida está basada en lo propósitos soberanos e inquebrantables de Dios. Has sido elegido, consagrado, formado y nombrado para un gran propósito.
  2. Porque la autoridad de Dios y no la tuya, es la que está detrás de tus acciones y tus palabras.
  3. Porque Dios mismo estará contigo para librarte en todas tus pruebas.

¿De qué forma tendrá lugar tu ministerio sacerdotal?

Ahora permitidme terminar con una observación que espero que persuada a todas las personas que creen en la Biblia de que estas cosas tienen un significado inmediato y personal en vuestra vida. 1 Pedro 2:9 dice a todos los creyentes: "Pero vosotros sois linaje escogido..." Todos los cristianos pertenecen a un linaje. Sois sacerdotes. Tenéis el llamado de un sacerdote. No tenéis la necesidad de estar adivinando o preguntando si habéis sido llamados para el ministerio. Sois sacerdotes por virtud de vuestra llamado a ser cristianos. “Sois linaje escogido, real sacerdocio”.

Esta gran doctrina del sacerdocio de todos los creyentes fue redescubierta durante la Reforma y especialmente en el ala de la Reforma llamada Pietismo, de la cual nosotros formamos parte. Philip Jacob Spener describió de manera muy hermosa en 1675 lo que el sacerdocio significa:

Todos los cristianos no solo están obligados a ofrecer sus oraciones, acción de Gracias, buenas acciones, limosnas, etc., sino también a estudiar laboriosamente la palabra de Dios con la gracia que les ha dado para enseñar a los otros, en especial aquellos bajo su propio techo, para disciplinar, exhortar, convertir y edificarlos; para observar su vida, orar por todos y en la medida de lo posible, preocuparse por su salvación. (Pia Disideria, Fortress Press, 1964, p. 94)

Spener tiene razón. No cabe duda sobre esto. Si eres cristiano, éste es tu llamado sacerdotal. La única pregunta es: ¿De qué forma tendrá lugar tu ministerio sacerdotal durante este otoño? ¿Está el Sumo Sacerdote, Jesucristo, llevándome a ser un líder de un grupo pequeño? ¿Me está llevando a nutrir la fe de los niños los miércoles por la tarde o los domingos por la mañana? ¿Me está llevando a un ministerio de uno a uno personal de adolescentes y nuevos creyentes? ¿Me está conduciendo a prepararme para un estudio bíblico, evangelístico laico? ¿Me está llevando a que visite a los enfermos o a que organice un equipo de fútbol, o incluso, que invierta mi tiempo en esfuerzos a favor de la vida? Mi sacerdocio, ¿me está llamando para el ministerio de la hospitalidad, de la escritura, de la oración de movilización, de la distribución de literatura, de la alimentación de los que tienen hambre o del alojamiento de los sin techo?

Necesitamos orar por esta pregunta, por eso os pido que os inclinéis conmigo y busquemos al Señor de nuevo sobre el gran privilegio de ministrar con Jesucristo en el sacerdocio de todos los creyentes.