El ayuno por las aguas que no faltan, parte 2

1 Clama a voz en cuello, no te detengas; alza tu voz como trompeta, declara a mi pueblo su transgresión y a la casa de Jacob sus pecados. 2 Con todo me buscan día tras día y se deleitan en conocer mis caminos, como nación que hubiera hecho justicia, y no hubiera abandonado la ley de su Dios. Me piden juicios justos, se deleitan en la cercanía de Dios. 3 Dicen: "¿Por qué hemos ayunado, y tú no lo ves? ¿Por qué nos hemos humillado, y tú no haces caso?" He aquí, en el día de vuestro ayuno buscáis vuestra conveniencia y oprimís a todos vuestros trabajadores. 4 He aquí, ayunáis para contiendas y riñas, y para herir con un puño malvado. No ayunéis como hoy, para que se oiga en lo alto vuestra voz. 5 ¿Es ése el ayuno que yo escogí para que un día se humille el hombre? ¿Es acaso para que incline su cabeza como un junco, y para que se acueste en cilicio y ceniza? ¿Llamaréis a esto ayuno y día acepto al SEÑOR? 6 ¿No es éste el ayuno que yo escogí: desatar las ligaduras de impiedad, soltar las coyundas del yugo, dejar ir libres a los oprimidos, y romper todo yugo? 7 ¿No es para que partas tu pan con el hambriento, y recibas en casa a los pobres sin hogar; para que cuando veas al desnudo lo cubras, y no te escondas de tu semejante? 8 Entonces tu luz despuntará como la aurora, y tu recuperación brotará con rapidez; delante de ti irá tu justicia; y la gloria del SEÑOR será tu retaguardia. 9 Entonces invocarás, y el SEÑOR responderá; clamarás, y El dirá: "Heme aquí." Si quitas de en medio de ti el yugo, el amenazar con el dedo y el hablar iniquidad, 10 y si te ofreces al hambriento, y sacias el deseo del afligido, entonces surgirá tu luz en las tinieblas, y tu oscuridad será como el mediodía. 11 Y el SEÑOR te guiará continuamente, saciará tu deseo en los lugares áridos y dará vigor a tus huesos; serás como huerto regado y como manantial cuyas aguas nunca faltan. 12 Y los tuyos reedificarán las ruinas antiguas; levantarás los cimientos de generaciones pasadas, y te llamarán reparador de brechas, restaurador de calles donde habitar.

Introducción y Repaso

Lo que vimos la semana pasada de los versos 1-5 era que la forma en que tratas a las personas el lunes es la prueba de la autenticidad de tu ayuno del domingo. Ellos claman a Dios en el verso 3, "¿Por qué hemos ayunado, y tú no lo ves?" Y Dios responde al final del verso, “He aquí, en el día de vuestro ayuno buscáis vuestra conveniencia y oprimís a todos vuestros trabajadores.” Y Dios pregunta en el verso 5, “¿Acaso es éste el ayuno que yo quiero?” Significa: un ayuno de este tipo no es aceptable. Dios incluso se burla de este ayuno cuando dice en el verso 5 "¿Había que doblegar como caña la cabeza?" Los gestos de esta religión autoinflingida no son más espirituales que una caña que doblega la cabeza en el pantano.

¿Por qué este tipo de ayuno es inaceptable para Dios? ¿Qué hay de malo en ello? Lo que hay de malo es que deja intacto el pecado en sus vidas. El único ayuno auténtico es el ayuno que incluye un ataque espiritual contra nuestro pecado. Con independencia de otras razónes de nuestro ayuno debemos ayunar por nuestra propia santidad. No podemos ayunar por ninguna cosa con autenticidad si vivimos en pecado conocido. La única oración auténtica es aquella que incluye un ataque contra nuestro propio pecado. El único culto auténtico es aquel que incluye por lo menos un ataque implícito contra nuestro propio pecado.

Y lo que enfatiza este texto es que nuestras acciones del lunes son la prueba de si realmente queremos arrancar el pecado de nuestras vidas y, por lo tanto, de si nuestro ayuno, oración y culto del domingo son auténticos. Si somos sinceros el domingo en nuestra oposición fervorosa a los pecados de nuestras vidas, pues el lunes las combatiremos con acción. Puede que no tengamos todo el éxito que nos gustaría, pero lucharemos contra nuestros pecados el lunes si el ayuno del domingo fue sincero.

Si hay una fuente de pecado sin resolver en tu vida y estas ayunando por otras cosas—alguna bendición, alguna curación—Dios va a venir a ti y dirá “El ayuno que quiero es que resuelvas ESE pecado." La forma en que lo hace aqui es muy impresionante. El verso 5 dice que ayunaban y “se humillaban.” La palabra “humillarse” también significa “afligirse." Por lo tanto se afligían con hambre. Pero Dios dice que este no es el ayuno que quiere. Y en el verso 10 usa las mismas palabras “hambriento” y “afligido” y dice que hay unas personas hambrientas y afligidas que lo preocupan mucho, a saber, los que no opten por tener hambre y afligido, pero tienen hambre y afligido porque la gente religiosa oprimen en vez de alimentarlos. Verso 10: “y si te ofreces al hambriento, y sacias el deseo del afligido...[en vez de oprimirles]."

En otras palabras, tu ayuno y humillación del domingo no es realmente un ataque a tu propio pecado de injusticia y dureza de corazón. Porque si lo fuera tus actos del lunes consistirían en aliviar al hambriento y la aflicción del pobre, especialmente tus propios trabajadores. Aquí hay una gran ironía que Dios quiere que veamos. Los pobres y los hambrientos están afligidos, dice el verso 10. Esta gente religiosa adinerada también está hambrienta y afligida-con el ayuno. ¿Pero por qué están ayunando? ¿Es su ayuno en primer lugar una batalla contra su propio pecado?—el pecado de tratar con dureza a sus trabajadores? ¿El pecado de poner un yugo pesado a la espalda de los pobres? ¿El pecado de no atender las necesidades de ropa y techo de los pobres? No. No es por eso por lo que ayunan. Su comportamiento—del lunes—lo demuestra. Por lo tanto Dios va a ellos y les dice “El ayuno que escojo no es el que religiosamente os convierte en hambrientos y afligidos, sino el que hace que ellos sean menos pobres y afligidos. Si quieres atacar el pecado quitándote el pan de la boca, dáselo a las bocas de los pobres. Entonces veremos si realmente ayunáis por justicia.

Cuando estamos vivendo en pecado, por ejemplo el pecado de la dureza de corazón o de la traición o la injusticia, el ayuno agradable a Dios no es una cobertura religiosa de este pecado sino un ataque frontal y directo contra ese pecado. Para estas personas el ayuno no era una lucha contra el gran pecado de su vida, era un camuflaje. Si se convierten un poco en hambrientos y afligidos puede que no importe demasiado el que sean indiferentes al hambre y la aflicción de los pobres. Por lo tanto Dios dice, “Pruebo vuestros corazones. Quedaos sin pan por el bien de los pobres. Dádselo. Ese es el ayuno que escojo”.

El Escogido por Dios: Una Prescripción Médica, no la Descripción de un Trabajo

Entonces lo que hace Dios en los versos 6-12 es describir qué representa vivir este ayuno y cuáles son las espectaculares recompensas de vivir de esta forma. Recordarás que Jesús dijo: “Tu padre, que ve en lo secreto te recompensará." Bueno, estas son algunas de las cosas que Dios promete a aquellos que hacen este tipo de ayuno (cf. Salmos 41:1-3)

Primero miremos la descripción del propio ayuno y luego a las promesas de Dios a aquellos que vivan de este modo. No cometas el error de pensar que esta es la descripción de un trabajo que Dios ha dado a esta gente para mostrarles cómo ganar un sueldo con él. No hay ganancias aquí. No puede negociarse con el Dios de Isaías. Él es soberano y libre y da graciosamente a ellos que confían en él. Isaías 30:15 dice “Porque así ha dicho el Señor DIOS, el Santo de Israel: En arrepentimiento y en reposo seréis salvos; en quietud y confianza está vuestro poder.” La fuerza para realizar el ayuno para el que nos llama Dios no proviene de nosotros. Viene de Dios. Y viene a través de la confianza en él.

Lo que Dios manda no es una descripción de un trabajo, sino la prescripción de un Médico. Puedes ver que en el verso 8, donde dice que si actúas de esta forma—si sigues la prescripción médica del ayunar—"tu recuperación—tu curación—rápidamente disparará." Si confías en el Médico, y lo demuestras obedeciendo sus instrucciones, entonces tu vas a recuperar. Por lo tanto, no pienses que vas a ganar algo de Dios. Confía en su gracia soberana y sigue su prescripción y serás tremendamente bendecido. Pero no se te ocurra pensar que te has ganado o merecido nada.

Lo Que el Médico Prescribe

Miremos la prescripción—el ayuno que Dios escoge. Al principio del verso 6: “¿No es éste el ayuno que yo escogí:

  • Desatar las ligaduras de impiedad,
  • Soltar las coyundas del yugo,
  • dejar ir libres a los oprimidos,
  • Y romper todo yugo?
  • ¿No es para que partas tu pan con el hambriento,
  • Y recibas en casa a los pobres sin hogar;
  • Para que cuando veas al desnudo lo cubras,
  • Y no te escondas de tu semejante?

Posteriormente, en los versos 8 y 9a vienen las promesas de lo que pasará si confías en las direcciones de ayuno del Médico. Pero dejemos esta cuestión por el momento y veamos el resto de la prescripción en los versos 9b-10a.

  • Si quitas de en medio de ti el yugo,
  • El amenazar con el dedo
  • Y el hablar iniquidad,
  • Y si te ofreces al hambriento,
  • Y sacias el deseo del afligido...

Esa es la prescripción del Médico. Ese es el ayuno que prescribe el Médico para el paciente Israel, que está enfermo con la enfermedad de la hipocresía y la dureza de corazón contra los pobres.

Hay 13 componentes, pero parecen entrar en unas siete categorías. Las doy como una llamada a la vida en nuestra iglesia. Debemos descubrir cómo unirnos a esta prescripción del ayuno.

1. Quita la Carga de la Esclavitud

En este ayuno estamos llamados a eliminar la carga de la esclavitud.

Cinco de estos componentes piden la libertad. Verso 6:

  • "Desatar las ligaduras de impiedad,
  • Soltar las coyundas del yugo,
  • Dejar ir libres a los oprimidos,
  • Y romper todo yugo?"

Verso 9:

  • "Si quitas de en medio de ti el yugo..."

Lazos, bandas, yugo, opresión, yugo, yugo. . . El punto aquí es: vive para liberar a la gente, no para cargarla. Jesús dijo en Lucas 11:46, "¡Ay también de vosotros, intérpretes de la ley!, porque cargáis a los hombres con cargas difíciles de llevar, y vosotros ni siquiera tocáis las cargas con uno de vuestros dedos." Estamos llamados a liberar a las personas de las cargas, no para oprimirlos con las mismas.

2. Alimentar al Hambriento

En este ayuno estamos llamados a alimentar el hambriento.

Verso 7: “¿No será [este ayuno] partir al hambriento tu pan?"

3. A los Pobres sin Hogar Recibir en Casa

En este ayuno estamos llamados a recibir a los pobres en casa.

Verso 7: "Reciben en casa a los pobres sin hogar"

4. Vestir al Desnudo

En este ayuno estamos llamados a vestir al desnudo.

Verso 7: "cuando ven a un desnudo cubranlo".

5. Ser Empáticos

En este ayuno estamos llamados a ser empáticos; a sentir lo que los demás sienten porque tenemos la misma carne que ellos.

Verso 7: "y de tu semejante no te apartes?” La idea puede ser la misma que en Hebreos 13:3, “Acordaos de los presos, como si estuvierais encarcelados con ellos, y de los maltratados, pensando que vosotros también tenéis un cuerpo.” Tienes la misma carne que ellos. Así que ponte en su lugar y siente lo que sienten ellos.

6. Aparta el Desprecio por los Demás

En este ayuno estamos llamados a apartar los gestos y las palabras que muestran un crudo desprecio por otras personas.

Verso 9: “ no apuntas con el dedo [literalmente, “mandar” un dedo, que puede acercarse bastante a nuestro crudo "hacer un gesto obsceno” más que a simplemente “señalar a alguien con el dedo”] y [eliminen] hablar maldad." Por lo tanto no pronuncies palabras ni hagas gestos que muestren un desprecio cruel por los demás.

7. Darnos y Satisfacer el Alma de los Afligidos

Finalmente en este ayuno se nos llama a no dar únicamente comida, sino a darnos a nosotros mismos—nuestras almas—y a no meramente satisfacer el estómago de los pobres sino el alma de los afligidos.

Verso 10: “y si te [= el alma] ofreces al hambriento, y sacias el deseo [literalmente: el alma] del afligido..." Este es uno de los mensajes de este fin de semana con John Hayes: el ministerio de los pobres no es simplemente dar cosas. Es darse a uno mismo. No es alivio. Es relación.

Los Resultados Prometidos por el Seguimiento de la Prescripción del Doctor

Ahora, si confiamos lo suficiente en Dios para seguir este ayuno consistente en 7 puntos, ¿qué ocurrirá en nuestras vidas y en nuestra iglesia? Estas promesas merecen unos siete sermones. Pero mencionaré las categorías y rezaré para que Dios os de un corazón para meditar sobre ellas el tiempo suficiente para ver las riquezas.

1. La Oscuridad se Volverá Luz

Si ayunamos de este modo la oscuridad de nuestra vida se volverá luz:

Verso 8: “Entonces tu luz despuntará como la aurora."

Verso 10 (al final): “Entonces surgirá tu luz en las tinieblas, y tu oscuridad será como el mediodía.”

¿Quieres luz en tu vida en vez de oscuridad? Mira los graciosos recursos de Dios—escucha a tu Médico—y entrégate a otra persona necesitada.

2. Fortalecimiento Físico

Si seguimos este ayuno se producirá un fortalecimiento físico.

Verso 8: “Y tu recuperación brotará con rapidez”. . . “Verso 11: “Y [Él] dará vigor a tus huesos”. ¿Quién sabe cuánto la debilidad está en nosotros porque tal vez no vertamos nuestra energía en la debilidad de los demás?

3. Dios a Nuestro Alrededor con Justicia y Gloria

Si seguimos este ayuno Dios estará delante de nosotros y detrás y en el medio con justicia y gloria.

Verso 8, al final: "Delante de ti irá tu justicia; y la gloria del SEÑOR será tu retaguardia." Por lo tanto Dios estará delante de ti con justicia y detrás de ti con su gloria. Verso 9: "Entonces invocarás, y el SEÑOR responderá; clamarás, y El dirá: 'Heme aquí.'" Cada vez que se le llama al papel, Él siempre dice, "¡Aquí!" Cuando hacemos lo que hizo su Hijo, con el poder que da el hijo, "se hizo pobre a fin de que otras se enriquecian con su pobreza" (2 Corintios 8:9), y luego Dios se mueve en nosotros y detrás de nosotros y enfrente de nosotros y a nuestro alrededor con amor omnipotente y protección y cuidado.

4. Dios Nos Guiará Continuamente

Si seguimos este ayuno Dios promete guiarnos continuamente.

Verso 11: “Y el SEÑOR te guiará continuamente". Qué promesa más bonita que es para nosotros como iglesia y Equipo Maestro de Planeamiento. Me pregunto cuánta confusión e incertidumbre hay en algunas de nuestras vidas provenientes de la desatención del ministerio de los pobres. Parece que Dios da su guía más íntima a aquellos que estan decidido a darse a las necesidades de los demás—especialmente los pobres.

5. Dios Satisfará Nuestra Alma

Si seguimos este ayuno, él satisfará tu alma.

Verso 11: “Saciará tu deseo [literalmente: tu alma] en los lugares áridos”. Nuestras almas están hechas para satisfacerse en Dios. Pero hemos aprendido una y otra vez que esta satisfacción en Dios llega a la consumación cuando ampliamos a los demás nuestra satisfacción por él. Darnos a los pobres es el camino a la satisfacción más profunda.

6. Dios Nos Convertirá en Jardín Regado

Si seguimos este ayuno, Dios nos convertirá en jardín regado con manantiales que no fallan.

Verso 11, al final: “Serás como huerto regado y como manantial cuyas aguas nunca faltan.”. Es un principio espiritual paradójico en la Escritura: mientras te vertes, vas a estar lleno. Mientras más das, más obtienes. Cuando estás regado por la Gracia de Dios no te convierte simplemente en un jardín húmedo, regado y vivo; también te convierte en manantial.

Esta promesa llega a su cumplimiento en el Nuevo Testamento cuando Jesús usó este verso en Juan 7:38 "El que cree en mí, como ha dicho la Escritura: 'De lo más profundo de su ser brotarán ríos de agua viva' [un manantial de aguas que no puede fallar]. 39 Pero El decía esto del Espíritu, que los que habían creído en El habían de recibir." Por lo tanto ves que la cosa es creer en Jesús: “El que cree en mi. . . " El Espíritu se mueve de forma más plena cuando nos tomamos por fe en Jesús el camino del amor y la misericordia hacia el indigente.

7. Dios Restituirá las Ruinas de Su Ciudad y Su Pueblo

Finalmente, si seguimos este ayuno, es decir, si nos damos a los pobres, Dios restituirá las ruinas de su ciudad—y su pueblo.

Verso 12: "Y los tuyos reedificarán las ruinas antiguas; levantarás los cimientos de generaciones pasadas, y te llamarán reparador de brechas, restaurador de calles donde habitar."

Confiemos en el Gran Médico—el Señor, nuestro curandero. Aceptemos el ayuno que nos ha prescrito. Significa luz y guía y descanso y restitución y recursos—y todo esto con Dios mismo delante, detrás y en el medio de nosotros. Y no hay nada mejor que eso.

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