Adán, Cristo, y la justificación, parte 2

Por tanto, tal como el pecado entró en el mundo por un hombre, y la muerte por el pecado, así también la muerte se extendió a todos los hombres, porque todos pecaron; 13 pues antes de la ley había pecado en el mundo, pero el pecado no se imputa cuando no hay ley. 14 Sin embargo, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés, aun sobre los que no habían pecado con una transgresión semejante a la de Adán, el cual es figura del que había de venir. 15 Pero no sucede con la dádiva como con la transgresión. Porque si por la transgresión de uno murieron los muchos, mucho más, la gracia de Dios y el don por la gracia de un hombre, Jesucristo, abundaron para los muchos. 16 Tampoco sucede con el don como con lo que vino por medio de aquel que pecó; porque ciertamente el juicio surgió a causa de una transgresión, resultando en condenación; pero la dádiva surgió a causa de muchas transgresiones resultando en justificación.

Cuando Se Hace Difícil Comprender A Un Maestro

Cuando un maestro se vuelve complejo en su enseñanza, entonces, probablemente, una de dos cosas está sucediendo. O está confundido y ha perdido su influencia y no sabe con certeza en qué piensa, o está lidiando con la realidad a un nivel que desafía el lenguaje y pensamientos de los hombres comunes. No toda complejidad significa que un maestro es profundo y sabio; pudiera significar que está confundido y aturdido. Pero cuando algo es difícil de comprender no necesariamente significa que el maestro es inepto. Pudiera significar que ese tema es complejo y difícil.

En Romanos 5:12-21, el pensamiento de Pablo es complejo y difícil de seguir. Pero no creo que Pablo haya perdido su influencia. Él habla, así lo creemos, como un apóstol inspirado, no está confundido o aturdido. Al contrario, está lidiando con la obra salvadora de Cristo a un nivel que alcanza los límites de la mente humana. No teman, por tanto, ni se desanimen si encuentran que el hilo del pensamiento en estos versos es difícil de seguir. Es difícil. Pero lo es porque nos está sumergiendo en la misma estructura de la salvación, de la historia, de la humanidad, de la deidad. Esto debiera hacernos detenernos en estos versos y meditar largamente, y animarnos a excavar fuerte en la cantera de oro y plata de este pozo.

Una Imagen Universal

El domingo pasado mostré toda la escena: la idea de este texto es mostrar la grandeza de la obra de Cristo en la forma en que provee una justificación para pecadores como usted y como yo. Y la forma en que Pablo muestra la grandeza de la obra de Cristo es poniéndola junto a la obra de Adán, el primer hombre, señalando sus similitudes y diferencias.

Notamos al final del verso 14 las palabras: “Adán, el cual es figura del que había de venir”. Ese es el eje alrededor del que gira todo el texto. Adán, el primer hombre, es una figura o patrón, o vislumbre de Jesucristo. Pablo cree que comprenderemos y apreciaremos grandemente la obra justificadora de nuestro Señor Jesucristo mejor si la comparamos a la obra de Adán. Y así admiraremos a Cristo y confiaremos en Cristo y amaremos a Cristo mucho más. Y Dios, quien lo ordenó todo, será honrado. Esa es nuestra intención.

El otro énfasis fundamental de la semana pasada muestra la importancia global de la obra de Cristo. Si Adán es el padre de todos los seres humanos, y si el problema fundamental de todos los hombres es encontrado en su relación con Adán y lo que sucedió cuando Adán pecó, entonces, todos en el mundo, no importa cuándo, dónde, o cómo –cualquier tribu, idioma, cultura, o identidad étnica- tienen el mismo problema. Y esto significa que si Jesucristo no es solo un judío que murió como un sacrificio judío por los pecados, sino que es el “último Adán”, o el “segundo hombre” (como Pablo lo llama en 1ra a los Corintios 15:45, 47), quien provee una justicia mejor que la que perdemos en Adán, entonces Jesús no es un dios tribal, limitado, un salvador local. Él es el único remedio para el juicio de condenación divina que descansa sobre cada alma humana. Lo que significa que es un gran Salvador, con autoridad para salvar a las personas de todos los tiempos y lugares, y de todos los pueblos.

Vayamos entonces hoy a este texto y veamos qué sucedió en Adán y cómo Pablo muestra la obra de Cristo como el remedio divino.

Porque Todos Pecaron

Vayamos al verso 12. Pablo comienza su comparación entre Adán y Cristo con las palabras “tal como”. “Por tanto, tal como el pecado entró en el mundo por un hombre, y la muerte por el pecado, así también la muerte se extendió a todos los hombres, porque todos pecaron...” Y entonces Pablo se interrumpe. Nosotros esperaríamos que continuara su “tal como” con un “así también”. “Por tanto, tal como el pecado entró en el mundo [...] así también por un acto de justicia resultó la justificación de vida para todos los hombres...”. De hecho Pablo retomará el hilo de la comparación en el verso 18. Pero aquí él se interrumpe y no termina.

¿Por qué? Probablemente porque se percata de que ha dicho algo que puede ser malentendido y necesita ser aclarado. ¿Qué es? Bien, es muchas cosas, pero escoge una en particular, porque si puede explicar ésta con claridad, podrá hacer que las otras no sean malinterpretadas. Quiere explicar lo que quiere decir la frase al final del verso 12: “porque todos pecaron.”

Solo ha dicho que por medio de un hombre, Adán, el pecado entró en la humanidad, y por medio del pecado, entró la muerte –la paga, el juicio sobre el pecado. Entonces se explaya en su declaración y dice que esta muerte, este juicio, no fue solo sobre un hombre, sino sobre todos los hombres. ¿Por qué? Ahora surge una ambigüedad. Dice: “porque todos pecaron”. ¿Significa esto que ‘todos pecaron en Adán’? ¿Significa que el pecado de Adán fue el pecado de toda la raza humana, de manera que cuando Adán pecó, de una forma real, misteriosa y profunda, yo pequé, y ustedes pecaron? ¿Acaso el pecado de Adán nos fue imputado, de manera que somos vistos como si estuviéramos pecando en él? ¿O significa que la pena y el juicio de la muerte es debido a nuestros actos individuales de pecado y no al pecado de Adán que nos ha sido imputado? Creo que la respuesta es que Pablo quiere decir que todos pecamos en Adán, que su pecado nos ha sido imputado, y que esa muerte y condenación universal humana es el juicio y castigo de Dios sobre todos nosotros porque de una forma misteriosa y profunda estamos unidos a Adán en su pecado.

¿Qué Importancia Tiene?

Ahora, cualquiera pudiera decir: ¿Qué importancia tiene? ¿No enseña Romanos en 3:23 que “por cuanto todos pecaron [individualmente] y no alcanzan la gloria de Dios”? ¿Y no enseña Romanos 6:23 que “la paga del pecado es muerte”? Y por tanto, si nuestro juicio y condenación son el merecido del pecado que cometemos cada día, ¿qué importancia tiene entonces encontrar un origen más profundo de nuestra culpabilidad, muerte, y condenación –es decir, buscar nuestra unión con Adán en su pecado en el principio?

Creo que es la respuesta a esa pregunta lo que hizo que Pablo se detuviera aquí al final del verso 12 e interrumpiera su comparación para poder aclarar lo que quiso decir con “porque todos pecaron”. Lo que está en juego aquí es toda la comparación entre Cristo y Adán. Y si no entendemos “porque todos pecaron” como “porque todos pecaron en Adán”, toda la comparación entre Cristo y Adán quedará distorsionada y no veremos la grandeza de la justificación por gracia a través de la fe como realmente es.

Permítanme ilustrarles lo que está en juego. Si ustedes dicen: ‘Por un hombre la muerte y el pecado entraron al mundo, y la muerte se extendió a todos porque todos pecaron individualmente’, entonces la comparación con la obra de Jesús pudiera ser: ‘Así también por un hombre, Jesucristo, la justicia y la vida entró en el mundo y la vida se extendió a todos porque todos hicimos obras individuales de justicia’. En otras palabras, la justificación no sería la imputación de la justicia de Cristo en nosotros, sino la realización de actos individuales de justicia con la ayuda de Cristo y luego, sobre esa base, ser tenidos como justos. Cuando Pablo vio ese posible malentendido en sus palabras, se detuvo para explicar.

Pero ¿qué dice acerca de la obra de Cristo, si decimos que las palabras “porque todos pecaron” significan “porque todos los hombres pecaron en Adán”? Entonces sería algo como esto: “tal como por un hombre el pecado entró en el mundo y la muerte se extendió a todos porque todos pecaron en Adán y su pecado les fue imputado, así también por medio de un hombre, Jesucristo, la justicia es imputada a todos los hombres”. Esa es la gloria de la justificación por gracia a través de la fe. El fundamento de nuestra reivindicación y aceptación ante Dios no está en nuestras obras de justicia, sino en la justicia de Cristo que nos es imputada. Pero todo esto sería distorsionado si las palabras “porque todos pecaron” al final del verso 12 significan ‘porque todos pecaron individualmente’, y no porque todos pecamos en Adán y su pecado nos fue imputado.

El paralelismo que Pablo quiere que veamos y en el que desea que nos gocemos es que:

  • Tal como el pecado de Adán nos es imputado porque estábamos en él,
  • Así la justicia de Cristo nos es imputada porque estamos en él.

Una de las mejores razones para pensar que esto es lo que Pablo quiso decir, se ve al mirar el verso 18 donde realmente finaliza la comparación que había comenzado allí: “Así pues, tal como por una transgresión resultó la condenación de todos los hombres, así también por un acto de justicia resultó la justificación de vida para todos los hombres”. En Adán todos fuimos condenados; en Cristo todos fuimos justificados. La trasgresión de Adán nos fue imputada; y la justicia de Cristo nos es imputada (vea 1ra a los Corintios 15:22).

Pero todo eso se perdería si al final del verso 12 las palabras “porque todos pecaron” se refirieran a pecados individuales y no a nuestro pecado en Adán.

Por tanto, él se detiene para explicar. Pero, ¿cómo lo explica?

Todos Murieron, Aun antes de la Ley

Verso 13-14: “pues antes de la ley [de Moisés] había pecado en el mundo, pero el pecado no se imputa cuando no hay ley. 14 Sin embargo, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés...”. ¿Qué está diciendo Pablo? Algo como esto:

  • El pecado estaba en el mundo antes de la Ley mosaica (verso 13a); él admite que el pecado individual prevalecía en el mundo antes de la Ley de Moisés, no solo el pecado de Adán.
  • Pero el pecado no es imputado (no es tenido en cuenta, no es castigado) donde no hay ley (verso 13b).
  • “Sin embargo, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés” (verso 14b). Es decir, todos murieron, todos fueron castigados.

Ahora, ¿cuál es la implicación que Pablo quiere que veamos? Quiere que nos demos cuenta que la muerte universal de la humanidad no fue debido a los pecados individuales contra la Ley mosaica, sino a que la humanidad pecó en Adán. Eso es lo que trata de explicar. El verso 12 dice que “la muerte se extendió a todos los hombres, porque todos pecaron”. Así que Pablo argumenta y explica: Pero las personas morían aunque sus propios pecados contra la ley no eran la razón de su muerte; no eran tenidos en cuenta. Al contrario, la razón por la que todos pecaron es que todos habían pecado en Adán. El pecado de Adán les había sido imputado.

Pero ahora aparece una objeción a este punto del argumento de Pablo, y Pablo lo puede ver venir. La objeción es que aun antes de la Ley mosaica había mandamientos de Dios a Noé, a Abraham y a otros, de manera que probablemente la muerte se debía a la desobediencia a esas “leyes”, no porque se haya pecado en Adán. Y no solo eso, la objeción podría seguir, Pablo mismo había dicho en Romanos 1:32 que todas las personas, aun los gentiles fuera de Israel –en su conciencia “conocen el decreto de Dios que los que practican tales cosas son dignos de muerte”. Así que parecen existir dos excepciones al argumento de Pablo: Sí, no hay Ley mosaica para pecar antes de Moisés, pero habían revelaciones personales; y hay, además, una ley escrita en el corazón. Por tanto ¿Pablo, has demostrado realmente que los que vivieron entre Adán y Moisés murieron por su pecado en Adán y no por sus pecados individuales contra estas leyes?

Aun Los Que No Tenían Una Trasgresión Semejante A La De Adán

Dije que Pablo ve que esta objeción puede ser hecha y, creo, es que por eso que añade las demás palabras del verso 14. Él no termina diciendo: “Sin embargo, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés...”. Pablo continúa para añadir algunas palabras cruciales: “[la muerte reinó] aun sobre los que no habían pecado con una transgresión semejante a la de Adán”. En otras palabras: sí, él admite que hay otros tipos de leyes desde antes de la Ley mosaica, y sí la gente quebró esas leyes, y sí, se pudiera argumentar que esos pecados eran la causa de la muerte y condenación en el mundo. Pero –dice- hay un problema con ese punto de vista, porque la muerte reinó “aun sobre los que no habían pecado con una transgresión semejante a la de Adán”. Hay algunos que murieron sin haber visto una ley y sin haber escogido pecar contra ella.

¿Quiénes son? Creo que el grupo de personas que ruegan por una explicación más amplia son los niños. Ellos no podían entender la revelación personal. No podían leer la ley con sus corazones y escoger obedecerla o desobedecerla. Sin embargo murieron. ¿Por qué? Pablo responde: es debido al pecado de Adán y la imputación de ese pecado a la raza humana. En otras palabras, la muerte reinó sobre todos los hombres, aun sobre aquellos que no pecaron contra una ley conocida o comprendida. Por tanto, la conclusión es, para usar las palabras del verso 18: “por una transgresión resultó la condenación de todos los hombres.”

La Razón Más Profunda Por La Que La Muerte Reinó

Esta es la explicación de Pablo: al final del verso 12, las palabras: “la muerte se extendió a todos los hombres, porque todos pecaron”, significan que ‘la muerte se extendió a todos porque todos pecaron en Adán’. La muerte no es debido fundamentalmente a nuestro pecado individual, sino a lo que sucedió en Adán.

Ahora, esta es la pregunta más importante: ¿Por qué insertó Pablo justo en este lugar –al final del verso 14, justo después de haber dicho que la muerte reinó sobre aquellos que no pecaron individualmente contra alguna ley conocida como lo hizo Adán- por qué insertó Pablo exactamente en este lugar las palabras más importantes: “el cual es figura del que había de venir”? ¿Por qué dijo Pablo que Adán es figura de Cristo precisamente en este lugar, en este momento?

Si no han entendido nada, entiendan esto porque esto es su vida. Él dice que Adán es patrón o modelo de Cristo porque justo en este lugar es donde es visto el paralelo más importante. ¿Cuál? Este es el paralelo: Las consecuencias judiciales del pecado de Adán son experimentadas por todo su pueblo, no sobre la base de sus acciones individuales como en el caso de Adán, sino sobre la base de la permanencia de ellos en Adán y la imputación del pecado de Adán a ellos. Tan pronto como esto queda explicado en el argumento de Pablo, trae a Cristo como analogía: Las consecuencias de la justicia de Cristo son experimentadas por todo su pueblo no sobre la base de sus obras de justicia, como las que él hizo, sino sobre la base de la permanencia de ellos en él y la justicia de él imputada a ellos.

La Razón Más Profunda Por La Que La Vida Eterna Reina

Ese es el paralelismo más importante. La razón más profunda por la que la muerte reina sobre todos no está en nuestros pecados individuales, sino en el pecado de Adán que nos ha sido imputado. Así que la razón más profunda por la que la vida eterna reina no está en nuestras obras individuales de justicia, sino en la justicia de Cristo que nos es imputada por la gracia a través de la fe.

¡Oh cuánta luz es derramada aquí para explicar por qué Pablo escribió este párrafo! Lo hizo por amor a nuestra fe, y nuestra seguridad y gozo. Lo hizo para subrayar el hecho de que nuestra justificación ante Dios y nuestra liberación de la condenación no están basadas en nuestros actos de justicia sino sobre los actos de justicia de Cristo.

Este es el fundamento de la gran verdad bíblica de la justificación solo por gracia a través de solo la fe. Esta verdad ha rescatado a miles de santos de la desesperación del legalismo y el temor paralizante de la imperfección. Cristo se hizo obediente hasta la muerte, para que en él podamos ser justicia de Dios (vea 2da a los Corintios 5:21). Aquí está el descanso de nuestras almas. Este es el mensaje que toda persona que encuentren algún día necesitará escuchar. Cristo es nuestra justicia. Confíen en él. Confíen en él.

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