Consideremos cómo estimularnos unos a otros al amor

Hebreos 10:23-25

Mantengamos firme la profesión de nuestra esperanza sin vacilar, porque fiel es el que prometió; y consideremos cómo estimularnos unos a otros al amor y a las buenas obras, no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos unos a otros, y mucho más al ver que el día se acerca.

¿Qué está haciendo usted con su vida?

Cuando se levanta en la mañana, y enfrenta el día, ¿qué se dice a sí mismo acerca de sus esperanzas para el día? Cuando mira desde el comienzo del día hasta el final, ¿qué quiere que ocurra, que sea aquello por lo cual ha vivido? ¿Qué diferencia quiere que haga su vida?

Si dice, ni siquiera pienso así, solo me levanto y hago lo que tengo que hacer, entonces, está alejándose a sí mismo de los medios básicos de la gracia y de la fuente de guía y fortaleza y fruto y gozo. Es evidente en la Biblia, incluyendo en este texto, que Dios quiere que nosotros, conscientemente, nos propongamos algo en nuestros días. La voluntad revelada de Dios para usted es que cuando se levante en la mañana, no divague sin propósito a lo largo del día, dejando que las simples circunstancias dicten qué hará, sino que se proponga algo, que se enfoque en cierto tipo de propósito. Ahora estoy hablando acerca de los niños, de los adolescentes, y de los adultos, de los solteros, casados, de las madres, y de cada negocio que hace.

El despropósito es semejante a la falta de vida. Las hojas muertas en el patio, quizá sean lo que más movimiento tengan en en esa zona, más que el perro, más que los niños. El viento sopla en este sentido, ellas van en este sentido. El viento sopla en ese sentido, ellas van en ese sentido. Tropiezan, rebotan, saltan, se pegan a la cerca, pero no tienen propósito en cualquier sentido que vayan. Están llenas de movimiento y vacías de vida.

Dios no creó seres humanos a Su imagen para que carecieran de propósito, como hojas muertas que vuelan alrededor en el patio de la vida. Él nos creó para que fuéramos poderosos, para que tuviéramos un enfoque, y un propósito para todos nuestros días. Y esto no es opresivo. No es esclavitud. No es agotador. Es energizante y liberador (Gálatas 5:13) lograr encontrar para qué fuimos hechos, y hacerlo con todo el poder de Dios (Colosenses 1:29). Jesús dijo: "Mi comida es hacer la voluntad del que me envió y llevar a cabo su obra” (Juan 4:34). ¡Comida! Proponerse hacer cada día lo que se supone que hagamos es como comer: nos da vida y energía, en lugar de quitarla. Si hace lo que se supone que haga morirá, eventualmente.

Quizá sea joven, o quizá mayor. Esa es decisión de Dios, no de usted. Pero cuando muera, haciendo lo que debe hacer, morirá bien y pleno.

El propósito y enfoque de nuestras vidas como cristianos

1. Mantenga firme la profesión de su esperanza.

¿Consideraría usted, conmigo, lo que nos enseñan estos tres versículos sobre el propósito y enfoque de nuestras vidas como cristianos? Quizá Dios los use para traer un enfoque claro a su vida. Él puede usarlos para hacer estallar toda la confusión y disipar toda la niebla y dar una claridad lúcida, brillante, vivificante, primaveral, al propósito de sus días.

Primero, el versículo 23 dice: "Mantengamos firme la profesión de nuestra esperanza sin vacilar, porque fiel es el que prometió”. Ahora, esto no es algo que usted hace con sus manos o pies. Usted no va a la cocina a hacerlo, o al cuarto, o cruza la calle, o va a la oficina, o a la escuela. Esto no se hace donde los demás puedan verlo. Éste es un asunto del corazón. Mantenga firme la profesión de su esperanza. Retenga su esperanza. Sea una persona llena de esperanza. Esperanza en Dios. Porque Dios le ha hecho promesas y Él es fiel. Él ha prometido escribir una ley en nuestro corazón (10:16), y obrar en nosotros lo que es agradable a Sus ojos (13:21); ha prometido olvidar para siempre nuestros pecados (10:17); ha prometido que seremos hechos perfectos por un solo sacrificio (10:14); ha prometido nunca dejarnos o desampararnos (13:59); y ha prometido producir bien en todo nuestro dolor (12:10). Y así Él cumple Su palabra.

Pero esto no nos provee con un enfoque suficiente para el día. Dios no nos creó para que nos enrolláramos bajo la frazada y esperáramos en Él todo el día en la cama. La esperanza en Dios, si no produce efecto alguno en nuestra vida, sería invisible y no traería gloria pública al poder y sabiduría y bondad y fidelidad de Dios. Si el acto de tener esperanzas en Dios fuera todo por lo cuál Él nos creó, entonces el versículo 24 sería palabras vacías. Pero no lo es. Dios nos creó, primeramente, para que tuviéramos esperanzas en Él, y luego para que esa esperanza fuera visible por el efecto que tiene sobre nuestras vidas. Y ése efecto es mencionado en el versículo 24, y debe ser el propósito de cada día que vivamos. Ésta es la razón por la que usted se levanta cada mañana.

2. Estimulándonos unos a otros al amor y las buenas obras

Leámoslo: Versículo 24: "y consideremos cómo estimularnos unos a otros al amor y a las buenas obras". Éste es el enfoque para nuestra vida. Éste es el propósito que tenemos, como cristianos, desde la mañana hasta la noche. Fíjese cuidadosamente: no es lo que usted esperaría. No es: consideremos como amarnos unos a otros al amor y hagamos buenas obras Ésto sería bíblico y correcto. Pero es diferente: "Consideremos cómo estimularnos unos a otros al amor y a las buenas obras". Enfoquémonos en ayudar a otros a convertirse en personas amorosas. Propongámonos estimular a otros a las buenas obras. Y, por supuesto, la implicación sería también que si otros necesitan ayuda y estímulo, entonces nosotros también y, por tanto, estaríamos pensando en qué tipos de caminos podemos idear y sentir y hablar y actuar de modo que nos estimulemos unos a otros al amor y a las buenas obras. El propósito de nuestras vidas no es solo amar y hacer buenas obras, sino ayudar a animar a otros al amor y a las buenas obras.

3. Considerémonos unos a otros

Pero seamos más precisos. Hay algo en este texto que es muy difícil de explicar en español. La palabra "consideremos" ("Consideremos cómo. . ."), es utilizada solo otra vez en el libro, a saber, en Hebreos 3:1, donde el escritor dice: "considerad a Jesús". Es decir, mírenle, piensen en Él, enfóquense en Él, estúdienle, permitan que sus mentes se ocupen en Él. "Jesús" es el objeto directo del verbo "considerad". "Considerad a Jesús" ¿Consideren qué? Considerad a Jesús. Bien, en Hebreos 10:24, la gramática es la misma: el objeto directo de la palabra "consideremos" es "unos a otros". Dice literalmente: "Consideremos unos a otros".

¿Consideren qué?

Considérense unos a otros. Pero esto es casi imposible de llevar al español con el resto de la oración, porque sería muy extraño. Tendría que sonar algo como esto: "Consideremonos unos a otros hacia el estímulo del amor y las buenas obras". Ahora, eso es un español terrible, un buen orden de palabras en griego, pero terrible en español. Lo mejor que podemos hacer, parece, es decir: "consideremos cómo estimularnos unos a otros al amor y a las buenas obras".

Pero quiero que usted note este matiz del original, para que pueda sentir su fuerza como un propósito y enfoque diario para su vida. Este es Dios, literalmente, llamándonos a considerarnos unos a otros, es decir, a mirarnos unos a otros, a pensar unos en los otros, a enfocarnos unos en los otros, a estudiarnos unos a otros, a ocupar nuestras mentes unos en los otros. Y la meta de este enfoque en los demás es pensar en modos de estimularles al amor y a las buenas obras.

Tomemos a los adolescentes, por ejemplo. Hay muchos adolescentes, en Bethlehem, quienes viven para Dios. Ustedes han probado el amor de Dios y han experimentado el poder de Su perdón. Y quieren hacer Su voluntad. Pero, como casi todos los demás, se levantan muchos días y se sienten desanimados. ¿Cuál es el propósito? ¿Por qué ir a la escuela? ¿Por qué trabajar? Y ustedes van decayendo a lo largo del día, tratando de sentirse bien con la música y la comida y los amigos. Pero no sienten que haya propósito, o enfoque alguno.

Le animo a escuchar la Palabra de Dios en Hebreos 10:24. Cuando se levante en la mañana: "considere, piense, medite, delibere, rumie sobre otras personas con esta meta consciente: ¿qué puedo hacer hoy para que ellos se sientan estimulados al amor y a las buenas obras? Ahora, hay una razón para vivir y por la cuál enfocarnos cada día, una razón que nunca será aburrida. Cada día es nuevo y diferente. Las personas cambian. Sus circunstancias cambian. Usted cambia. Pero el llamado sigue siendo el mismo: considere, considere, considere a esas personas que están con usted durante el día. ¿Cómo son? ¿Cómo soy yo? ¿Cómo será la situación? ¿Qué ayuda a una persona a volverse amorosa? ¿Cuál es el origen de las buenas obras genuinas? Esta es una razón para vivir que está suficientemente enfocada para ser práctica, y que es suficientemente grande para durar toda una vida.

Reúnanse y anímense unos a otros

Veamos, por tanto, el texto para encontrar la respuesta a cómo lograrlo. El versículo 24 da el enfoque y el propósito: "y consideremos cómo estimularnos unos a otros al amor y a las buenas obras". Luego, el versículo 25 da las instrucciones para lograrlo. Dice: ". . . no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos unos a otros”.

Dos principios: Primero, no se nieguen unos a otros. Segundo, anímense unos a otros. Cuando crecía y escuchaba referencias a este texto eran usándolo, más a menudo, como un argumento a favor de la asistencia regular a los servicios de adoración. "no dejen de congregarse, vengan regularmente a la iglesia". Y ésa no es una aplicación errada del texto pues uno de los modos de estimular y exhortar que tenemos es la predicación de la Palabra de Dios en el Poder del Espíritu de Dios. (Hebreos 13:22 llama al libro de Hebreos una "palabra de exhortación").

Pero, en este contexto, el tipo de congregación en perspectiva parece ser uno donde los miembros se animan "unos a otros". El versículo 25 es explícito: reúnanse y exhórtense unos a otros. El "unos a otros" implica que hay algo mutuo ocurriendo. Uno está exhortando al otro y el otro está exhortando a uno. Cada persona está haciendo o diciendo algo que exhorta. Si usted pregunta a qué corresponde eso en nuestra iglesia, diría que lo que más se le acerca es el grupo pequeño, es por ello que considero tan absolutamente crucial este ministerio. Soy un gran creyente de la predicación. Hay algo en la Palabra de Dios que ruega ser proclamado y anunciado y exultado (además de debatido y enseñado). Pero no tengo la ilusión de creer que la predicación es suficiente en la vida de un creyente. El Nuevo Testamento, especialmente este libro de Hebreos, nos llama una y otra vez a un tipo de ministerio mutuo que involucra a todos los creyentes en la exhortación unos a otros.

Así que le pido que haga un inventario de su vida: ¿dónde está usted en el versículo 25? Hay dos grupos: los que se reúnen para exhortarse unos a otros, y los se han creado el hábito de no congregarse. Vea esa pequeña frase en el versículo 25: "No dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre". La no-participación en un grupo pequeño puede crear una costumbre. ¿Cómo lo hace usted?

David Livingston es mencionado al final de la carpeta de adoración como "Pastor para células y ministerios de adultos". Ello significa que él está allí para ayudarles a romper la costumbre de no participar en grupos pequeños. Dios le está llamando, mediante esta Palabra, a romper la costumbre de no participar, y le está llamando a fortalecer la costumbre de participar en la unidad de un grupo donde se animen unos a otros. Ése no es único el modo de estimular a otros al amor y a las buenas obras, pero es el modo enfatizado en este texto.

¿Qué tipo de exhortación?

Lo que nos deja una última pregunta. ¿Qué tipo de exhortación estimula a los otros al amor y a las buenas obras? Para algunas personas no es obvio que esta pregunta tenga algo que ver con Dios. Muchas personas creen que el amor y las buenas obras son algo bueno que debe buscarse, y muchos dirían que exhortar a los demás es el modo de hacerlo. Y quizá ni siquiera sean cristianos. O quizá sean cristianos quienes tienen un enfoque poco profundo en Dios. Por ejemplo, en el periódico de ayer, una iglesia es descrita de este modo: "Mientras [el pastor] habla de enviar misioneros, la sensación era que esta congregación existía para elevar la autoestima de sus miembros". Sea o no, una descripción precisa de aquella iglesia, esta es la idea: muchas iglesias tratarían de exhortar así al amor y a las buenas obras.

Pero ése no es el modo bíblico. La clave para exhortar bíblicamente al amor nos es dada en el versículo 23: "Mantengamos firme la profesión de nuestra esperanza sin vacilar, porque fiel es el que prometió”. La clave para amar, en el Nuevo Testamento (el tipo de amor que exalta a Dios y no al hombre), está enraizada en la fidelidad de Dios. ¡Mantenga firme la profesión de su esperanza! ¡Aprecie su esperanza! Porque Dios es fiel. Él cumple Sus promesas. Sin este tipo de esperanza, sosteniéndonos cada día en medio de todas las frustraciones descorazonadoras y de todas las decepciones aplastantes, usted no tendría fuerza o energía o gozo para exhortar a alguien al amor y a las buenas obras. Si confía en Dios y no en sí mismo, siempre tendrá algo estimulante y esperanzador que decir, a saber: "Dios es confiable, se puede confiar en Dios. No tengo fuerzas, pero Dios es confiable".

Recursos para una situación difícil

Permítanme terminar con una ilustración que viene nueve versículos después. ¿Cómo trataría de exhortar y sostener el amor de su grupo pequeño si algunos de ellos son lanzados a prisión en un entorno hostil? Éso es lo que sucedió aquí. Y el resto del grupo sabia que si iban a visitarlos (una reunión de grupo pequeño en la cárcel), todos estarían en un gran problema. ¿De dónde obtendría usted recursos (el valor y la gracia para arriesgar su vida y posesiones) para ir a exhortar a sus hermanos y hermanas en prisión?

Vea los versículos 34-35 para conocer la respuesta: "Porque tuvisteis compasión de los prisioneros y aceptasteis con gozo el despojo de vuestros bienes". Así que ellos fueron a visitarlos y se metieron en problemas. ¿De dónde obtuvieron ése valor para amar y exhortar al amor? Siguiente frase: ". . . sabiendo que tenéis para vosotros mismos una mejor y más duradera posesión". Es decir, a causa de que mantuvieron firme la profesión de su esperanza. Abrazaron su esperanza. Ustedes abrazaron su esperanza en Dios por encima del valor presente del hogar y las cosas, e incluso de la vida. "Por tanto", dice el versículo 25, repitiendo al versículo 23: "no desechéis vuestra confianza, la cual tiene gran recompensa". Ésto es lo que les anima a arriesgar su vida, y este es el mensaje que les llevan. Estimulará al amor en ellos, porque lo hizo en ustedes.

En resumen entonces:

1) Hágase el propósito de considerar a otras personas, de estudiarlas, conocerlas, imaginárselas, con el objetivo de estimularlas al amor y a las buenas obras.

2) Asegúrese de hacerlo reuniéndose a menudo con otros creyentes para el propósito específico de exhortarse unos a otros.

3) Y permitan que la esencia de esa exhortación sea el recordatorio de cuán grande es nuestra esperanza en Cristo, y que Dios es confiable.

Y mientras ve que se acerca el fin de los tiempos, dice el versículo 25, hágalo más, no menos. ¿Por qué? Como dijo Jesús: "Y debido al aumento de la iniquidad, el amor de muchos se enfriará. Pero el que persevere hasta el fin, ése será salvo".

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