No reine el pecado en tu cuerpo mortal, parte 2

Así también vosotros, consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús.12Por tanto, no reine el pecado en vuestro cuerpo mortal para que no obedezcáis sus lujurias;13ni presentéis los miembros de vuestro cuerpo al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de ente los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia.14Porque el pecado no tendrá dominio sobre vosotros, pues no estáis bajo la ley sino bajo la gracia

El Campo de Batalla y Sus Participantes

La semana pasada describimos de estos versículos el campo de batalla y sus participantes en la lucha. Permítame repasarlos rápidamente.

  1. Versículo 12: Hay un trono o reino. “No reine el pecado en vuestro cuerpo mortal.”
  2. Hay un debutante al trono: el pecado. “No reine el pecado en vuestro cuerpo mortal.”
  3. Hay un Castillo donde el pecado amenaza reinar: el cuerpo humano. “No reine el pecado en vuestro cuerpo mortal.”
  4. Versículo 12: Hay siervos leales en el Castillo que pueden cruzar al otro lado y unirse a la conspiración como agentes enemigos dentro de las paredes del castillo: los deseos. “No reine el pecado en vuestro cuerpo mortal para que no obedezcáis sus (esto es, las del cuerpo) lujurias.”
  5. Versículo12: Hay una posible rendición progresiva en este conflicto: la obediencia a los deseos desleales. “No reine el pecado en vuestro cuerpo mortal para que no obedezcáis sus lujurias.”
  6. Versículo 13: Hay un rey verdadero en el trono el cual reina en el Castillo: Dios. “Ni presentéis los miembros de vuestro cuerpo al pecado como instrumentos (armas) de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos (armas) de justicia.”
  7. Versículo13: Hay armas en el Castillo que pueden ser usadas para avanzar en la causa del verdadero rey, Dios, o en la causa del debutante al trono, el pecado: los miembros (partes del cuerpo). “Ni presentéis los miembros de vuestro cuerpo al pecado como instrumentos [o [pla, armas] de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos [o [pla, armas] de justicia.”
  8. Versículo 14: Hay una autoridad constitucional en el reino: la gracia, no la ley. “Porque el pecado no tendrá dominio sobre vosotros, pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.”

Como el Enemigo Presenta Batalla

Luego vimos como el enemigo presenta batalla. El pecado es el enemigo, el rebelde, el debutante al trono. Y la manera principal en que el pecado pelea contra nosotros es haciendo traidores a los servidores. El cambia los deseos siervos en conspiradores contra el trono. Deseos que fueron destinados por Dios para servirnos — como el deseo por la comida, el deseo por la bebida, el deseo sexual, el deseo de descansar, el deseo de estar con los amigos, el deseo de ser aprobados por los demás — los cuales son atacados por el pecado, capturados, corrompidos y convertidos en traidores — los deseos de Judas, los deseos de Dalila. Luego estos deseos — ahora al servicio del pecado en vez de Dios — nos seducen a obedecerlos. Cuando eso ocurre entregamos nuestros miembros — los ojos, oídos, la lengua, las manos, los pies, los órganos sexuales, las cuerdas bucales, etc. — para servir a estos deseos y a su amo, el pecado, y nuestros miembros se convierten en armas de iniquidad.

¿Cómo tiene éxito el pecado en esto? ¿Cómo es que los deseos que el captura y transforma en traidores nos hacen esclavos del pecado? Ellos logran esto al hacer que la obediencia a los deseos de Judas parezca muy gratificante. Nos mienten con verdades a medias. “Se sentirá bien.” La obediencia a los deseos de Judas se siente bien. Pero solo por un momento. Más tarde viene la miseria y la destrucción. Es por eso que Hebreos 11:25 se refiere a “los placeres temporales del pecado.” Estos deseos de Judas son muy engañosos. Efesios 4:22 dice que nuestro “viejo hombre” está corrompido por los “deseos engañosos.” 1 Pedro 1:14 se refiere a “los deseos de nuestra antigua ignorancia.”

El pecado toma nuestros deseos y hace de ellos unos mentirosos. Ellos prometen satisfacción y felicidad y la entrega es barata y temporal, es una estimulación poco profunda que nos deja insatisfechos e impacientes, sin esperanza, más culpables, más descontentos, más desanimados y más esclavizados. Al final, si no luchamos de la manera que este texto nos lo dice, podemos ser cortados de Dios al infierno. Es por eso que Romanos 6:21 dice, “Porque el fin de esas cosas es muerte.” Y es por eso que 1 de Pedro dice,”Absteneos de las pasiones carnales que combaten contra el alma.” Hay una batalla por el alma en acción. El pecado está luchando por el trono de vuestra alma; está usando vuestros deseos como traidores; y está cambiando los miembros de tu cuerpo en armas de iniquidad.

Por si en tu mente solo tienes los llamados pecados indecentes como la borrachera o la fornicación, el adulterio, el robo, el asesinato piensa esto: El libro de Santiago dice que el miembro más mortal de nuestro cuerpo — el arma de iniquidad más mortal — es la lengua. “Así también la lengua es un miembro pequeño… Mirad, ¡que gran bosque se incendia con tan pequeño fuego! Y la lengua es un fuego, un mundo de iniquidad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, la cual contamina todo el cuerpo, es encendida por el infierno…Pero ningún hombre puede domar la lengua; es un mal turbulento y lleno de veneno mortal.” (Santiago 3:5-8). Eso es lo que pasa cuando el pecado pervierte nuestros deseos para que presentemos nuestras lenguas a estos deseos de Judas como un arma de iniquidad.

¡Qué poderosa arma de destruccion puede ser la lengua! Así que esta estrategia de batalla es para todo el mundo aquí, no sólo para alguien pueda señalar con el dedo.

¿Cómo Pelearemos Contra el Pecado?

Entonces, ¿Cómo pelearemos? Ahora quiero que veamos como Romanos 6:11-14 nos enseña a batallar contra el pecado.

Primero, recuerde que cinco capítulos sobre Dios, el pecado y la justificación han pasado antes del capítulo 6. Pablo no nos enseña como batallar con el pecado hasta que no sepamos como Cristo batalló primero con el pecado, e hizo lo que nosotros no podíamos hacer y lo que la ley no pudo hacer. Esto es asombroso para nosotros americanos pragmáticos. ¡Cinco capítulos para ayudarnos a ver por qué la justificación por la fe, es totalmente esencial como fundamento para batallar contra el pecado! Usted no puede batallar contra el pecado y tener éxito, hasta que usted sepa que su pecado está perdonado. Sobre el único pecado que usted puede triunfar en la práctica, es sobre el que Cristo murió. Si él no hubiera muerto para llevar nuestra condenación, nunca podríamos progresar en la santificación. Usted no se hace santo para ser justificado. Usted es justificado para llegar a ser santo. Es por eso que Romanos 1-5 precede a Romanos 6. El triunfo de usted sobre el pecado en el cuerpo sigue el triunfo de Cristo sobre el pecado en la cruz.

Estrategia #1 — Cristo Murió por Tus Pecados

De manera que la estrategia #1 en vuestra batalla contra el pecado es que Cristo murió por tus pecados. Romanos 3:25 dice, “A quien Dios exhibió públicamente como propiciación por su sangre a través de la fe.” O sea, Cristo derramó su sangre para que la ira de Dios fuera propiciada, es decir, satisfecha, quitada. Como dice Romanos 5:8-9, “Pero Dios demuestra su amor para con nosotros, en que siendo aun pecadores, Cristo murió por nosotros. Entonces mucho más, siendo justificados por su sangre, seremos salvos de la ira de Dios por medio de él.” Esa es la estrategia #1 en nuestra lucha contra el pecado. No la pase por alto. Si lo hace, Satanás le derrotará con una conciencia culpable y desesperada.

Estrategia #2 — Usted Murió y Resucitó con Cristo

La estrategia #2 es que cuando Cristo murió y resucitó, usted murió y resucitó. Para ser más preciso, Dios, le visualizó juntamente con Cristo de manera que su ejecución por el pecado, sea vuestra ejecución, y su recompensa con la resurrección sea vuestra recompensa. Romanos 6: 6, “Nuestro viejo hombre fue crucificado con él.” Versículo 8: “Hemos muerto con Cristo.” (Ver Gálatas 2:20; 5:24; 6:14) Estas dos primeras estrategias  para derrotar al  pecado en nuestras vidas, sucedieron históricamente fuera de nosotros antes de que naciéramos. Esta es la historia.

Estrategia #3 — Hemos Sido Unidos con Cristo

La estrategia #3: Dios nos unió con Cristo por medio de la fe.  Esta es la aplicación para nosotros de lo que se cumplió por nosotros en la cruz y en la vida de Jesús. Romanos 6:5, “Hemos sido   unidos a él en la semejanza de su muerte.”¿Cómo sucedió esto? Pablo responde  en 1 a los Corintios 1:30, “Mas por obra (de Dios) suya [“de él,” evx auvtou] estáis vosotros en Cristo—considerando lo que ha hecho, lo que él es y lo que promete hacer y recibirlo como un regalo y como nuestro tesoro en la vida.

Estrategia #4 — Dios Nos Justifica

La estrategia #4: Dios nos justifica por medio de esta fe porque Estamos unidos con Cristo. El perdona todos nuestros  pecados, y nos atribuye la justicia de Cristo. 2 a los Corintios 5:21 lo presenta así: “[Dios] Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en él.” Mientras Dios consideraba a Cristo como pecador aunque era justo, así también nos considera justos, aunque somos pecadores. Y Dios lo hace porque estamos en Cristo.

Hasta aquí, entonces. La estrategia #1: Cristo murió por nuestros pecados. Estrategia #2: Morimos juntamente con él. Estrategia #3: Dios nos unió con Cristo por medio de la fe. Estrategia #4: Dios nos justifica por nuestra unión con Cristo. Él cuenta nuestros pecados como castigados en Cristo y la justicia de Cristo es acreditada a nosotros. Todo eso precede el mandamiento de Romanos 6:11. Esa es la diferencia entre el cristianismo y cualquier otro programa de logros morales.

Estrategia #5—Considérense a sí Mismos Muertos al Pecado

Pero ahora viene la estrategia #5 en la batalla contra el pecado—y es realmente una extensión de la fe en la estrategia #4. Pero Pablo las expone separadamente, por lo que yo también lo haré. La estrategia #5 es un acto mental de voluntad propia que precede el compromiso directo con la tentación. Esto lo encontramos en Romanos 6:11, “Así también vosotros, consideraos muertos para el pecado pero vivos para con Dios en Cristo Jesús.”

Note dos cosas sobre esta estrategia:

1) Es algo que usted hace con su razón y con su voluntad. Al hacer algo usted primero “lo considera”. (Para “considerar,” vea 2:26; 8:18, 36; 4:14.) “Vosotros consideraos” (logi, zesqe e´autou. j) muertos para el pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús.” El “Así también” al comienzo del versículo 11 se refiere al versículo 10 donde Pablo dice que Cristo murió por el pecado y vive para Dios. “Así también” — como  habéis sido unidos con Cristo en su muerte y su resurrección — “Así también” trae tu mente y tu voluntad a una alineación con esto. Piense de esta manera. Conózcase de esta manera. Cuente esto como la verdad sobre usted mismo. Usted murió y resucitó con Cristo.

2) Note que esta muerte al pecado y la vida para Dios están “en Cristo”. Pablo aun está, sorprendido, ante el nivel objetivo de lo que es verdadero fuera de usted mismo. Él aun está señalándole hacia la realidad sobre usted mismo, lo cual es objetivo y eterno para usted. En la estrategia del versículo 11, su muerte al pecado y su vida para Dios todavía no es algo en experiencia. Pablo está diciendo: primero traigan a su mente y su corazón el alineamiento con toda aquella realidad objetiva en los primeros cuatro pasos: Cristo murió por usted, usted murió en él, usted fue unido con él por la obra de Dios mediante la fe, usted fue justificado. Ahora piense de esta manera. Conózcase de esta manera. Aférrece a esta realidad como quien es usted en verdad. Reciba y abrace esta obra de Dios y todo lo que significa para usted como su tesoro en la vida. (es por esto que dije que esta estrategia es una extensión de la fe de la estrategia #4. Reconociendo nosotros mismos que haber muerto y resucitado con Cristo es creerlo y abrazarlo con todas sus promesas tan preciosas más allá de todas las cosas terrenales.)

Estrategia #6 — Diga No…y Escoja a Dios

Ahora viene el compromiso directo con la tentación en la estrategia #6: Cuando el pecado envía los deseos de Judas para tentarle a presentar sus miembros como armas de iniquidad, prefiera a otro gobernante, Dios.

Note el “por tanto” al comienzo del versículo 12. “Por tanto, no reine el pecado en vuestro cuerpo mortal para que no obedezcáis sus lujurias.” El compromiso activo de nuestra voluntad en el versículo 12 viene después y está basado en todas las otras estrategias de Dios. La etiqueta en el parachoques y el pulóver de la moralidad, “Solo diga No,” no es cristiano. No solo diga no. Cinco grandes estrategias nos ha precedido, armado y capacitado para decir no. Decir no es la estrategia #6.

Debemos decir No. Cuando el pecado ataca con los deseos de Judas de lujuria, decimos, ¡No! Cuando ataca con los deseos de Judas de codicia, decimos ¡No! Cuando ataca con los deseos de Judas de alcohol, nicotina, marihuana, crack, cocaína, decimos, ¡No! Cuando el pecado ataca con los deseos de Judas de venganza o chisme, decimos, ¡No! Entonces sí, hay un compromiso real de nuestra voluntad. Escoja decir ¡No!

Pero, es mucho más. Está basado en lo que Dios hizo en Cristo, y lo que nos sucedió en Cristo, y quién es Dios por nosotros en Cristo y quiénes conocemos que somos en Cristo. Abrazamos eso como nuestro tesoro. Y por eso decimos, No.

Pero hay una cosa más que expresar acerca de esta última estrategia #6 (versículo 12) — “No reine el pecado en vuestro cuerpo mortal para que no obedezcáis sus lujurias.” Note que el pecado está atacando a través de los deseos. Somos llamados a elegir contra esos deseos. “No reine el pecado.” No presente sus ojos y su lengua para cumplir aquel deseo.

Pero ¿qué es esta elección? Es una preferencia. Elegir es preferir una cosa sobre otra. Si Dios está para recibir la gloria en nuestras elecciones contra el pecado, debe ser porque contemplamos a Dios, lo que él es y sus promesas como preferibles. Elegir es encontrar una cosa preferible a otra. Así que usted en este punto puede describir la batalla en términos negativos: Diga no a los deseos de Judas de pecado sobre la base de lo que Dios ha hecho y lo que usted es en Cristo. Usted está muerto al pecado y sus deseos; ellos no lucen preferibles. O usted puede describir la batalla positivamente: Cuando el pecado envía sus deseos de Judas a tentarle, prefiera a Dios, su obra, sus caminos y sus promesas. Vea a Dios como preferible a los placeres temporales del pecado. Usted está vivo para Dios y él luce preferible. Si Satanás ataca con deseos engañosos, cuente con deseos seguros, que no le dejarán caer, y que le conducirán al gozo eterno.

En otras palabras, el frente de batalla contra el pecado, el cual glorifica a Dios, está basado en lo que él ha hecho por nosotros en Cristo para perdonar todos nuestros pecados y contarnos como justos en él, y es llevado a cabo al experimentar la muerte a los deseos de Judas y la vida a los nuevos deseos, nuevas preferencias — ¡Dios y su camino!

O luchar para conocer lo que Dios ha hecho por usted en Cristo. Y mirar a él continuamente hasta que le vea preferible a todas las demás cosas.

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