Ayunando por la recompensa del Padre

Mateo 6:16–18

Y cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas; porque ellos desfiguran sus rostros para mostrar a los hombres que están ayunando. En verdad os digo que ya han recibido su recompensa. Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro, para no hacer ver a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

Introducción

Carl Lundquist fue el presidente del Bethel College and Seminary durante casi 30 años. Murió hace cerca de cuatro años de cáncer de piel. En la última década de su vida dedicó mucha energía a estudiar y promover la devoción espiritual personal y las disciplinas de la vida cristiana.

Incluso estableció lo que llamó la "Orden Evangélica del Corazón Ardiente" ["Evangelical Order of the Burning Heart"], y comenzó a publicar una carta de inspiración y exhortación. En la carta de Septiembre de 1989, contó la historia de cómo comenzó a tomar en serio por primera vez el ayuno.

Mi propia consideración seria del ayuno como disciplina espiritual fue resultado de visitar al Dr. Joon Gon Kim en Seúl, Corea. - ¿Es cierto -le pregunté- que usted pasó cuarenta días en ayuno antes de la cruzada evangelística de 1980? - Sí - respondió- es cierto. El Dr. Kim era presidente de la cruzada que se esperaba que traería a un millón de personas a la Plaza Yoido. Pero seis meses antes de la cruzada, la policía informó que estaban revocando su permiso para el evento. Corea, en aquel tiempo, estaba en medio de una confusión política y Seúl estaba bajo ley marcial. Los oficiales decidieron que no se arriesgarían a reunir a tantas personas juntas en un lugar. Así que el Dr. Kim y algunos asociados fueron a una montaña de oración y estuvieron 40 días ante Dios en oración y ayuno por la cruzada. Luego regresaron y fueron a la estación de policía. - Oh -dijo el oficial cuando vio al Dr. Kim- ¡hemos cambiado de opinión y ustedes pueden tener su evento!

Al regresar al hotel reflexioné porque nunca había ayunado así. Quizás nunca había deseado una obra de Dios con la misma intensidad. . . El cuerpo de él está marcado por muchos ayunos de 40 días durante su largo liderazgo espiritual de la obra de Dios en Asia. Tampoco, sin embargo, he visto alguna vez los milagros que ha visto el Dr. Kim.

El Dr. Lundquist continuó contándole uno de los retiros de Burning Heart [Corazones Ardientes] que estaba dirigiendo cuando vio a un estudiante del seminario que no comía. Le preguntó si estaba bien y aprendió que el estudiante estaba casi al final del día 21 de ayuno total, como parte de su búsqueda de la guía de Dios para el próximo capítulo de su vida.

El Dr. Lundquist dijo que en los últimos años de su ministerio descubrió que un ayuno parcial una vez a la semana era muy útil en su vida y trabajo. Él escribió en su carta:

En lugar de tomar una hora para almorzar, uso el tiempo para ir a un cuarto de oración, generalmente el Flame Room en el Bethel Theological Seminary que está cerca. Allí dedico mi descanso del almuerzo para tener comunión con Dios y estar en oración. Y he aprendido una dimensión muy personal de lo que declaró Jesús: "Yo tengo para comer una comida que vosotros no sabéis".

Esto es similar a lo que he pedido que hagan los "Cuarenta en Ayuno" durante el mes de Febrero, un ayuno durante un período de 24 horas una vez a la semana.

"Cuando ayunéis" no "si ayunáis"

Uno de los textos que inspiró al Dr. Lundquist en esos últimos años de su vida fue el que estamos viendo en esta mañana: Mateo 6:16-18. Lo que le llamó la atención en este texto fue la frase en el versículo 16: "Y cuando ayunéis. . . ". Como muchos otros, el Dr. Lundquist notó que no dice: "Si ayunáis", sino "cuando ayunéis". Concluyó, como yo, y como la mayoría de los comentaristas, que Jesús asumió que el ayuno era algo bueno y que debía ser hecho por Sus discípulos. Esto es lo que vimos en Mateo 9:15: cuando el novio es quitado, entonces los discípulos ayunarán.

Así que Jesús no está enseñando si debemos ayunar o no. Él asume que ayunaremos, y nos enseña cómo hacerlo y, especialmente, cómo no hacerlo.

La hipocresía: Un peligro en el ayuno

Si el ayuno será establecido en nuestras vidas como un modo de buscar toda la plenitud de Dios (Efesios 3:19), necesitamos saber cómo no hacerlo. Ello implicaría consejos físicos sobre cómo no hacer peligrar nuestros cuerpos, y enseñanzas espirituales sobre cómo no hacer peligrar nuestras almas. Por el lado físico, estaré poniendo a disposición de ustedes un pequeño documento de un doctor en medicina quien nos habló cuando estaba en Orlando en Diciembre pasado.

"Ya han recibido su recompensa"

Pero más importante que eso es la advertencia de Jesús sobre el peligro espiritual de ayunar mal. De éso trata este texto. Jesús nos advierte qué no hacer, y luego nos dice qué hacer.

En el versículo 16 nos advierte que no seamos como los hipócritas: "Y cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas; porque ellos desfiguran sus rostros para mostrar a los hombres que están ayunando". Así que los hipócritas son quienes hacen sus disciplinas espirituales "para mostrar a los hombres". Esta es la recompensa que buscan los hipócritas. ¿Y quién no ha sentido cuán satisfactorio es ser admirado por su disciplina o celo o devoción? Ésta es una gran recompensa entre los hombres. Pocas cosas nos son más gratificantes a los corazones, como personas caídas, que ser alabados por nuestros logros, especialmente por nuestros logros religiosos.

Así que Jesús dice en la última parte del versículo 16: "En verdad os digo que ya han recibido su recompensa”. En otras palabras, si ésa es la recompensa que usted busca en el ayuno, éso es lo que obtendrá y será todo lo que obtendrá. En otras palabras, el peligro de la hipocresía es que es muy exitosa. Busca la alabanza de los hombres. Y tiene éxito. Pero éso es todo.

¿Por qué es esto hipocresía?

¿Pero preguntemos por qué es esto hipocresía? Aquí usted tiene personas religiosas. Ellas deciden ayunar. En lugar de disimular que están ayunando, muestran con claridad que están ayunando. ¿Por qué es eso hipocresía? ¿Por qué no es hipocresía ayunar, y ungir el pelo y lavar el rostro y no dejar que las personas sepan que estoy ayunando? ¿La definición de hipocresía no es tratar de lucir externamente diferente a como somos por dentro? Así que los religiosos están dejando que la realidad se muestre, ¿no? Son lo opuesto a los hipócritas. Ellos ayunan, y lucen como que ayunan. Sin vergüenza. Son reales. Si usted ayuna, parece ayunar.

Pero Jesús les llama hipócritas. ¿Por qué? Porque el corazón que motiva este ayuno se supone que debe ser el corazón de Dios. Es lo que significa ayunar, un hambre de corazón por Dios. Pero el corazón que motiva su ayuno es un corazón de admiración humana. Así que están siendo abiertos y transparentes sobre lo que están haciendo, pero esa misma apertura es engañosa sobre lo que están sintiendo. Si realmente quieren ser abiertos, debieran usar una señal en sus cuellos que dijera: "La recompensa oculta en mi ayuno es la alabanza de los hombres". Entonces no serían hipócritas. Serían abierta y transparentemente vanos.

Así que hay dos peligros en que han caído estas personas. Uno es que están buscando la recompensa equivocada en el ayuno, es decir, la estima de otras personas. Ellos aman la alabanza de los hombres. Y el otro es que ocultan esta recompensa con un pretendido amor por Dios. El ayuno significa amor por Dios, hambre de Dios. Así que con sus acciones están diciendo que tienen hambre de Dios. Pero en el interior, tienen hambre de admiración y aprobación de otras personas. Ése es el dios que les satisface.

Un modo alternativo de ayunar

En los versículos 17y 18, Jesús da una alternativa a este modo de ayuno, el modo en que quiere que sea hecho. Dice:

Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro, para no hacer ver a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

Ahora, hay todo tipo de ayunos públicos en la Biblia, incluyendo en el Nuevo Testamento, por ejemplo, en Hechos 13:1-3 y 14:23. Si alguien descubre que usted está ayunando, usted no ha pecado. El valor de su ayuno no se destruye si alguien nota que usted saltó el almuerzo. Es posible ayunar con otras personas, por ejemplo: nuestro personal ayuna juntos en un retiro planificado para buscar al Señor, es posible ayunar así y NO ayunar para "mostrar a los hombres". Ser visto ayunando y ayunar para ser visto no es lo mismo. Ser visto ayunando es un evento simplemente externo. Ayunar PARA SER VISTO es un motivo del corazón que quiere exaltarse a sí mismo.

La prueba de Jesús para verificar la realidad de Dios en nuestras vidas

Así que Jesús nos da una instrucción que probará nuestros corazones. Nos dice que, cuando ayunemos, no hagamos esfuerzo alguno para ser vistos. De hecho, debemos hacer esfuerzos en otra dirección, para no ser vistos. Arregle su cabello, lave su rostro, de modo que, en lo posible, las personas ni siquiera sepan que usted está ayunando.

Pero va más allá y dice que la meta debe ser: ser visto por Dios, no por los hombres. "Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro, para no hacer ver a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto". Ayune para ser visto por Dios en secreto.

Lo que Jesús hace aquí es probar la realidad de Dios en nuestras vidas. ¡Oh, cuán fácil es hacer actividades religiosas si otras personas están mirando (predicar, orar, asistir a la iglesia, leer la Biblia, realizar actos de bondad y caridad, etc.)! Y esto no solo es por la alabanza que podamos recibir (en un sentido más sutil), sino por la sensación de que la efectividad real de nuestros actos espirituales están en el eje horizontal entre las personas, no en el eje vertical con Dios. Si los niños me ven orando en las comidas, les hará bien. Si el personal me ve ayunando, puede sentirse inspirado a ayunar. Si mi compañero de cuarto me ve leyendo la Biblia, se sentirá inspirado a leer la suya. En otras palabras, sentimos que el valor de nuestra devoción está en el efecto horizontal que tiene en otros cuando ellos nos ven.

Ahora, eso no es malo en realidad. Pero el peligro es que todo en nuestra vida comience a ser justificado y comprendido solo en el nivel horizontal, por los efectos que pueda tener por que otros lo vean ocurriendo. Y así Dios puede convertirse en una Persona secundaria en nuestras vidas. Pensamos que Él es importante porque este es el tipo de actividades que quiere que hagamos. Pero, entre tanto, Él mismo no es la idea central de nuestras actividades.

Así que Jesús prueba nuestros corazones para ver si Dios mismo será nuestra suficiencia; cuando nadie más sabe qué estamos haciendo. Cuando nadie dice: "¿Cómo te va en el ayuno?" Nadie sabe, ¡nadie, sino Dios! Jesús está llamándonos a una orientación radical hacia Dios mismo. Está motivándonos a tener una relación real, absolutamente auténtica, y personal con Dios. Si Dios no es real para usted, entonces le será miserable soportar algo difícil siendo Dios el único que lo sabe. Todo parecerá carente de significado, le parecerá muy ineficiente debido a que todo el rango de las posibilidades horizontales estará anulado a causa de que nadie sabe lo que usted está experimentando. Todo lo que importa es Dios quien Él es y lo que Él piensa y lo que Él hará.

La promesa de Jesús para quienes se enfocan en Dios

Lo que nos trae a la última parte del versículo 18, y a la promesa que Jesús hace sobre lo que Dios hará para quienes se enfocan verticalmente en Él y no necesitan la alabanza de otras personas para que su devoción sea digna. Él dice: "tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará".

La palabra "recompensará" en la LBLA (La Biblia de las Américas) es probablemente un poco demasiado mercenaria. Parece ser un acuerdo de negocios: Haremos el trabajo de ayunar y Dios nos recompensará con un salario. Esto no está necesariamente implícito en esta palabra, que solo significa "devolver", o "retornar". En algunos lugares puede significar dinero. En otros justicia. En otros puede significar la respuesta de la gracia de Dios a un acto de fe y oración. Es lo que hay aquí, creo.

Dios nos ve ayunando. Él ve que tenemos un profundo anhelo que está llevándonos a ayunar. Ve que nuestro corazón no está buscando los placeres ordinarios de los aplausos y la admiración humana. Ve que no estamos actuando con nuestra fuerza para impresionar a otros con nuestra disciplina, sino con debilidad para expresar a Dios nuestra necesidad y nuestro gran anhelo de que Él actúe. Y cuando Él lo ve, responde. Actúa. Nosotros le hemos visto actuando en estas últimas semanas de ayuno en algunos modos sorprendentes. Hay personas que han sido duras al evangelio y se están abriendo ahora. Hay personas que estaban cerradas a la reconciliación y se están abriendo. Hay personas que estuvieron tibias por mucho tiempo y eran indiferentes, pero ahora despiertan a la grandeza de Dios y a su salvación.

¿Cuál es la recompensa que promete Jesús?

Pero, ¿cuál es la recompensa que promete Jesús de parte del Padre? ¿Será la "alabanza de los hombres"? Si tratáramos de usar a Dios en algún modo indirecto para obtener lo que realmente queremos en lugar de Él (la alabanza de los hombres), entonces estaríamos tratando de engañarlo. Esa no es la recompensa que Él da.

¿Será el dinero? Precisamente el versículo siguiente (v.19) advierte en contra de acumular tesoros en la Tierra (sea que Dios los dé, o no) y dice que debemos acumular tesoros en los cielos, donde no existe la moneda terrenal, sino la fe y el amor.

No, el mejor lugar para encontrar la recompensa de nuestro ayuno está aquí en el Sermón del Monte. Por ejemplo, la oración que Jesús nos enseñó a orar en Mateo 6:9-13, comienza con tres anhelos fundamentales: que el nombre de Dios sea santificado o reverenciado, que Su reino venga, que Su voluntad sea hecha en la tierra como es hecha en los cielos. Ésa es la recompensa fundamental que Dios da por nuestro ayuno. Nosotros ayunamos porque anhelamos que el nombre de Dios sea conocido y honrado, y que Su reino sea extendido y luego consumado en la historia, y anhelamos que su voluntad prevalezca en todas partes con la misma devoción y energía con que la muestran eternamente en los cielos Sus ángeles inagotables que nunca duermen.

Ciertamente Él nos da muchas cosas específicas mediante el ayuno. Y no está mal buscar Su ayuda específicamente en cada área de nuestra vida mediante el ayuno. Pero estas tres peticiones: santificar Su nombre, buscar Su reino, y hacer Su voluntad, son la demostración (si todo lo demás que anhelamos es una expresión de estas peticiones). ¿Queremos que nuestros hijos e hijas sean salvos porque esto santificará el nombre de Dios? ¿Queremos que Corea del Norte se abra por el bien del avance del reino de Jesús? ¿Queremos líderes honrados en el gobierno porque está en juego la santa voluntad revelada de Dios para Su creación? ¿Queremos que Bethlehem se avive y despierte con poder divino y amor y gozo, porque así glorificará el nombre de Dios y hará que avance su reino y traerá Su voluntad?

Esto es lo que Jesús nos llama a hacer: un ayuno radicalmente orientado en Dios. Así que por el bien de su alma, y en respuesta a Jesús, y por el avance del gran propósito salvador del reino de Dios para glorificar Su nombre, únase a "Cuarenta en Ayuno" y arregle su cabello y lave su rostro, y que el Padre que ve en lo secreto vea su corazón abierto ansiándole a Él en ayuno. El Padre que ve en lo secreto está trayendo recompensas para nuestro gozo y para Su gloria.

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