Dios lo tornó en bien

Las vidas de José y Juan el Bautista

Mensaje del Domingo en la Noche

Excepto los sábados, nuestra familia se sienta a desayunar alrededor de las 7:15 am. Después de nuestro cereal y jugo abrimos la Biblia y leo la Escritura matinal. Entonces oramos, y los chicos se dirigen hacia la escuela. Ahora estamos leyendo Génesis y estamos en medio de esa gran historia de José. Y mientras leía sobre el injusto encarcelamiento de José, hace unos días, fui impactado de repente con la similitud y contraste entre José y Juan el Bautista. Mientras más pienso en ello, más me llama la atención. El efecto principal que tiene la comparación en mí es el consuelo. Ha sido una iluminación a mi espíritu, tanto que sentí que debía interrumpir nuestro estudio de Lucas para compartir las buenas noticias que vinieron a mí.

Esto es lo que haremos. 1) Trataré de exponer las dos historias en sus mentes mencionando unas diez similitudes que he notado entre José y Juan. 2) Luego enfatizaré la disparidad fundamental que me impactó en un nuevo modo. 3) Entonces extraeremos las lecciones implícitas para nosotros.

José y Juan el Bautista Diez similitudes

Tanto José como Juan el Bautista nacieron cuando sus padres eran muy mayores. Lucas 1:7 nos dice: "ambos [Zacarías y Elizabet] eran de edad avanzada". Génesis 37:3: "Y amaba Israel a José más que a todos sus hijos, porque era para él el hijo de su vejez”. Estos eran dos niños muy especiales. No solo porque sus padres fueran mayores, sino porque sus madres habían sido estériles. Génesis 29:31 dice: "Vio el Señor que Lea era aborrecida, y le concedió hijos; pero Raquel era estéril". Y Lucas 1:7 dice que Zacarías y Elizabet "No tenían hijos, porque Elisabet era estéril". Estos dos hijos fueron profundamente deseados por sus padres, y cuando personas piadosas desean algo profundamente, oran fervientemente al Dios para el cual nada es imposible.

Así que la tercera similitud entre José y Juan es que los dos nacieron en respuesta a la oración. Génesis 30:22 dice: "Entonces Dios se acordó de Raquel; y Dios la escuchó y le concedió hijos. Y ella concibió y dio a luz un hijo, y dijo: Dios ha quitado mi afrenta. Y le puso por nombre José [que significa "Él añade"], diciendo: Que el Señor me añada otro hijo". Y en Lucas 1:13, el ángel dice a Zacarías: "No temas, Zacarías, porque tu petición ha sido oída, y tu mujer Elisabet te dará a luz un hijo, y lo llamarás Juan”. Cuando el ángel notificó a María que Elizabet estaba embarazada, la explicación que dio fue: "Porque ninguna cosa será imposible para Dios" (Lucas 1:37). Así que los nacimientos de José y Juan son el fruto de la omnipotencia de Dios. Son la prueba de que Dios puede bendecir donde parece humanamente imposible, y que Él obra así en respuesta a la oración. En retrospectiva, pienso que podemos decir que los nacimientos milagrosos de José y Juan son como anuncios en sus vidas diciendo: "Mi propósito será establecido, y todo lo que quiero realizaré" (Isaías 46:10).

Antes de que apareciera la verdadera grandeza de cada uno de estos hombres, Dios reveló qué había en preparación. Él predijo que cada uno sería grande. El ángel dijo a Zacarías, el padre de Juan: "y muchos se regocijarán por su nacimiento. Porque él será grande delante del Señor" (Lucas 1:14, 15). Fue un poco diferente con José. Él tenía 17 años y Dios le envió sueños. Por ejemplo: "Os ruego que escuchéis este sueño que he tenido. He aquí, estábamos atando gavillas en medio del campo, y he aquí que mi gavilla se levantó y se puso derecha, y entonces vuestras gavillas se ponían alrededor y se inclinaban hacia mi gavilla" (Génesis 37:6, 7). Dios reveló que José sería exaltado sobre sus hermanos, y que ellos se inclinarían a él.

Pienso que, a menudo, Dios revela Sus propósitos antes de cumplirlos, para que cuando finalmente ocurran, sea evidente que Dios los hizo. Pero allí también parece haber otro propósito para estos sueños. Ellos ayudaron a producir el cumplimiento. Hicieron que los hermanos de José se sintieran tan enojados que vendieron a su hermano a los mercaderes madianitas que iban de camino a Egipto. La ironía aquí es terrible: al enviar a José a Egipto para librarse del soñador vanidoso, pusieron en movimiento los mismos eventos que dieron cumplimiento al sueño. Así es cada vez que tratamos de resistir los propósitos de Dios. Siempre terminamos cumpliéndolos, incluso cuando lo hacemos como Judas.

Así que el José de 17 años es enviado a Egipto y a su anciano padre se le dice que el muchacho fue devorado por un animal salvaje. Jacob rasga sus vestiduras y llora por días y rehúsa ser consolado por su familia. Es una de esas escenas donde usted quiere interrumpir la historia y decir: "Jacob, ¡confía en Dios! ¡No es tan malo como parece! ¡Cree en Dios! Ninguna cosa niega Él a los que caminan en justicia. Jacob, ¡esto terminará siendo para tu bien! ¡Espera en Dios!" Pero él no puede escucharnos, y pasarán 20 años (20 largos años) antes de que Jacob vea la misericordia de Dios en todo esto.

Otra similitud entre Juan y José es que los dos fueron enviados por Dios como precursores o preparadores de caminos. De Juan, Jesús dijo: "Este es aquel de quien está escrito: “He aquí, yo envío mi mensajero delante de tu faz, quien preparara tu camino delante de ti" (Lucas 7:27). Él debía preparar un pueblo bien dispuesto para el Señor (Lucas 1:17). El viaje de José a Egipto, incluso forzado como esclavo, era también una misión que preparaba un camino. Él dice al final a sus hermanos: "para preservar vidas me envió Dios delante de vosotros. . . Dios me envió delante de vosotros para preservaros un remanente en la tierra, y para guardaros con vida mediante una gran liberación" (Génesis 45:5,7) Al menos en esto son similares las misiones de José a Egipto y Juan a Israel: el verdadero significado de los dos no estaba en ellos mismos sino en lo que vino después de ellos. Como resultado de la misión de José a Egipto, el pueblo de Dios fue librado del hambre. Justo después de la misión de Juan, el mismo Libertador vino para salvar al pueblo de Dios.

Tanto José como Juan ganaron la reputación de ser hombres dignos de confianza y justos. Marcos 6:20 dice: "porque Herodes temía a Juan, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo mantenía protegido". Y Génesis 39:2 dice cómo era el Señor con José; José fue traído a Potifar, un oficial de Faraón y demostró ser tan justo y confiable que Potifar le puso a cargo de toda su casa (Génesis 39:4). Parte de esta posición firme por la justicia era que tanto Juan como José resistieron la maldad sexual. Se opusieron al adulterio sin disponerse a hacer concesiones. Juan clamó en público contra el matrimonio ilegal de Herodes con Herodías, la esposa de su hermano. Resistió públicamente y en principio al adulterio. José, por otro lado, fue atrapado por la mujer de Potifar en una casa vacía, y ella trató de seducirle: "Acuéstate conmigo" (Génesis 39:7). Pero José la resistió y huyó. Lo que Juan hizo públicamente y en principio, José lo hizo privadamente y en su propio comportamiento personal.

Entonces, en ambos casos terminaron en la cárcel porque la mujer que reprobaron se enfureció. Marcos 6:17 dice: "Porque Herodes mismo había enviado a prender a Juan y lo había encadenado en la cárcel por causa de Herodías, mujer de su hermano Felipe, pues Herodes se había casado con ella". Herodías no podía soportar la prosperidad continua de un hombre justo que resaltaba en escarlata los pecados de ella. Tampoco pudo la mujer de Potifar: gritó a los sirvientes e inventó una historia donde hizo que José fuera el seductor y ella la víctima. Esto enojó a Potifar, y lanzó a José a la prisión de Faraón. Así que ahora, tanto José como Juan están en prisión, a causa de la justicia; y hay otra similitud: ambos tienen cerca de 30 años de edad. Génesis 41:46 dice que José tenía 30 años de edad cuando salió de prisión (que fue como dos años después de entrar, según Génesis 41:1). Y sabemos que Juan era seis meses mayor que Jesús, y Lucas 3:23 dice: "Y cuando comenzó su ministerio, Jesús mismo tenía unos treinta años". No mucho después, Juan fue arrestado. Tenga éso en mente: estos eran hombres jóvenes, cinco años más jóvenes que yo. Pienso que es por esto que la similitud me asió hace unos días en la mesa del desayuno. ¡Estos hombres eran como yo!

Una gran diferencia

Ese es casi el fin de las similitudes entre José y Juan. Ahora viene una diferencia decisiva. Y nos impacta a todos mucho más debido a las muchas similitudes. José fue librado para gobernar a Egipto. Juan fue decapitado. Génesis 39:21-23 describe cómo obró Dios para José en prisión:

Mas el Señor estaba con José y le extendió su misericordia, y le concedió gracia ante los ojos del jefe de la cárcel. Y el jefe de la cárcel confió en mano de José a todos los presos que estaban en la cárcel, y de todo lo que allí se hacía él era responsable. El jefe de la cárcel no supervisaba nada que estuviera bajo la responsabilidad de José, porque el Señor estaba con él, y todo lo que él emprendía, el Señor lo hacía prosperar.

De hecho, él le prosperó hasta llegar a estar a la diestra de Faraón, debido a la sabiduría que Dios le dio. Fue un sorprendente giro de eventos.

El giro de eventos para Juan fue también sorprendente. Era tarde en la noche, probablemente en Tiberias sobre el mar de Galilea donde Herodes gobernaba sobre aquella provincia. En el calabozo de Juan apenas podía escuchar el sonido de flautas y liras y panderetas y de vez en cuando el estridente vítor de los amigos de Herodes, mientras miraban a Salomé danzar ante ellos. Herodes probablemente estaba borracho cuando ella terminó. Estaba tan emocionado por la aprobación de sus huéspedes que prometió a Salomé cualquier cosa que quisiera, hasta la mitad de su reino. Su madre se paró en la entrada con sus ojos relampagueando y su corazón malvado estallando en vicioso deleite. "¿Qué pediré?" "La cabeza de Juan el Bautista" Salomé corre de vuelta y con una inclinación y una sonrisa siniestra dice: "Quiero que me des ahora mismo la cabeza de Juan el Bautista en una bandeja" (Marcos 6:25). Herodes trató de encubrir su impacto. Pero los amigos borrachos le miraron con aprobación: este sería un gran deporte. Sí, continúa con la fiesta Herodes. Así que el rey envía un soldado a que traiga la cabeza de Juan.

Ahora recuerde: Juan tiene 30 años de edad. Él pasó la primera parte de su vida en el desierto, en devoción al señor y preparación para Su misión; cuando tenía cerca de 29, vino como un torbellino de justicia a través de Israel, y en un año, más menos, cae en prisión. ¡Veintinueve años de preparación; un año, solo un año en el ministerio!

La puerta de su celda se abre. Levanta la cabeza: "¿Qué pasa?" "El rey nos ordena traerle tu cabeza en una bandeja". "¡Qué! ¿Por qué? ¿Qué ocurrió? ¿Qué he hecho?" "Nada hiciste. Les gustó como danzó Salomé". Probablemente no dieron tiempo a Juan para ponerse nervioso por el problema, mucho menos para encontrar una solución. ¡El justo y santo del gran Mesías, después de solo un año de fiel servicio, es decapitado por antojo de un rey y una gatica sexy! ¿Clamó airado diciendo?: "¡Tanto recibo por servir al Dios vivo! ¡Toma a un hombre de los brazos de su madre, le saca al desierto y luego de un momento de servicio, le lanza afuera a la basura del mundo!" ¿O convocó toda su fe vacilante, inclinado en sumisión y encomendó su agonía y su vida a quien juzga justamente (1ra de Pedro 2:23)? No lo sabemos.

Pero la pregunta más apremiante ante nosotros es: ¿estaba Dios solo con José y no con Juan? ¿Mostró Dios un amor paciente para José, pero abandonó a Juan? No, pienso que no. Cuando Juan estaba en la cárcel, Jesús le prestó un tributo sorprendente: dijo que Juan era un profeta, y más que un profeta: "Os digo que entre los nacidos de mujer, no hay nadie mayor que Juan" (Lucas 7:26, 28). Cuando Jesús escuchó que Juan había sido asesinado, dice Mateo que: "Al oírlo Jesús, se retiró de allí en una barca, solo, a un lugar desierto" (14:13). Pero la razón fundamental por la que pienso que Dios fue fiel a Juan, incluso en medio de esa muerte aparentemente sin sentido, es que Hebreos 11 enseña que los hombres de fe a veces tienen la experiencia de José, y a veces tienen la experiencia de Juan. Note Hebreos 11:34: por la fe hombres y mujeres "escaparon del filo de la espada". Es decir, Dios les prosperó como a José, e hizo que los corazones de sus enemigos fueran cambiados. Pero Hebreos 11:37 dice que otros hombres y mujeres con la misma fe fueron "muertos a espada". Es decir, Dios decidió no intervenir, sino sacarlos del mundo. Es precisamente por el hecho de que José y Juan son hombres justos de fe que sus destinos diferentes son tan útiles para nosotros.

Tres lecciones que aprender de sus vidas

Ahora, aquí están las lecciones que obtuve de estas dos vidas en comparación y contraste. Primero, no asuma que tendrá una larga vida. Tanto Juan como Jesús murieron alrededor de sus treinta años, y ninguno de nosotros es tan obediente como ellos. José vivió hasta los 110 (Génesis 50:22). Segundo, Dios es el el dador supremo de vida y también el que la quita supremamente (Como dijo Job, Job 1:21), y Él la da mientras permanece nuestra misión, y la quita cuando nuestra misión ha terminado. La misión de Juan como precursor había terminado. "Es necesario que El crezca, y que yo disminuya", fue un giro más rápido y decisivo de lo que esperaba Juan. Dios nos mantendrá vivo precisamente tanto tiempo como sea bueno para nosotros y para la iglesia. Cuando nuestra misión haya acabado, él nos tomará.

Tercero, quienes aman a Dios y son llamados según Su propósito, nunca debieran creer que una dolorosa torcedura de eventos es una señal de que Dios está contra ustedes. Por el contrario, la mano izquierda de Dios está obrando en ustedes. Hay tres elementos que hacen que esto sea difícil de creer, pero que estas historias nos permiten vencer. Primero, es difícil creer que Dios está a nuestro favor en nuestras tragedias, si duran 20 años. ¿Quién podría convencer a Jacob que la pérdida de José era para su bien y para el bien del mundo? Ocurrió 20 años antes de que Dios le mostrara que así era. Segundo, es difícil creer que Dios está a nuestro favor en nuestras tragedias, si muchas de ellas vienen una tras la otra. Justo cuando estamos saliendo de una previa, otra nos golpea. Pero mire a José. Al principio era la niña de los ojos del padre, pero entonces fue vendido a los 17 años de edad para ser esclavo lejos de casa. Entonces prospera en casa de Potifar, pero justo cuando las cosas parecen ir bien, es engañado y echado a la cárcel.

¡Cuán fácil pudo haber sido para José tirar la toalla y dejar de confiar en Dios! Pero cuán necio hubiera sido pues en cada contratiempo Dios estaba moviéndole hacia la posición más elevada en Egipto. En cada contratiempo Dios le está moviendo a usted a la gloria. Tercero, es difícil creer que Dios está obrando a nuestro favor cuando nuestro contratiempo no nos da vida, sino, como Juan el Bautista, nos lleva a la muerte. Pero creo, con todo mi corazón, que Génesis 50:20 es tan cierto para Juan el Bautista y Herodes como lo fue para José y sus hermanos. "Vosotros pensasteis hacerme mal, pero Dios lo tornó en bien". Herodías pensó hacer mal; pero Dios lo tornó en bien. No hay mayor consuelo que saber que no importa cuán absurdas e irracionales puedan ser las circunstancias, Dios está en control y Él lo torna para bien. Confiemos siempre en Él.

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