De tal manera amó Dios al mundo, parte 1

Respondió Nicodemo y le dijo: ¿Cómo puede ser esto? Jesús respondió y le dijo: Tú eres maestro de Israel, ¿y no entiendes estas cosas?  En verdad, en verdad te digo que hablamos lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto, pero vosotros no recibís nuestro testimonio.  Si os he hablado de las cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os hablo de las celestiales?  Nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, es decir, el Hijo del Hombre que está en el cielo.  Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que sea levantado el Hijo del Hombre, para que todo aquel que cree, tenga en Él vida eterna.  Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él, no se pierda, mas tenga vida eterna.  Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por Él.  El que cree en Él no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.

Hoy nos enfocamos, y Dios mediante también la semana que viene, en uno de los versículos más famosos en la Biblia, y en los dos versículos siguientes, dados para aclararlo y sustentarlo.

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él, no se pierda, mas tenga vida eterna.  Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por Él.  El que cree en Él no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. (Juan 3:16-18)

No es difícil ver por qué el versículo 16 es uno de los más famosos, más memorizados, más atesorados en la Biblia. En este versículo son mencionadas juntas las más grandes realidades existentes. Dios. Amor. El mundo. El Hijo de Dios. La fe. La muerte eterna. La vida eterna. Todo aquel -ustedes, o no. Estas son las realidades más grandes que pueden existir. ¿Qué podría ser más importante? ¿Qué podría ser más relevante para usted ahora mismo? ¿Qué podría ser más urgente para usted, o más significativo, que saber dónde está según lo que Dios le dice en este versículo?

Vea, por tanto, lo que pienso que debemos hacer con Juan 3:16. Hoy lo veremos rápidamente, haciendo pausas en cada una de esas grandes palabras (exceptuando amó) y comentando sobre cada una de ellas: Dios, mundo, dio, Hijo, cree, pierda, vida. Y buscaremos aplicarlas a nosotros a medida que avancemos en este mensaje. La semana siguiente, si Dios quiere, volveremos y dedicaremos todo un mensaje a la gran palabra que omitimos hoy, es decir, la palabra amó ("Porque de tal manera amó Dios...")

El Conflicto en Juan 3

Preguntaremos, ¿cómo nos ama Dios en este pasaje? ¿Cómo se relaciona el amor de Dios por el mundo, en el versículo 16, con la obra del Espíritu de Dios en el versículo 8? Aquí parece haber una tensión. Muchos la sienten, y muchos tratan de eliminar la tensión en una manera que deshonra, ya sea el significado del versículo 8, o el del versículo 16

Por un lado, el versículo 8 dice que Dios Espíritu sopla donde quiere y da vida a quien escoge. "El viento sopla donde quiere, y oyes su sonido, pero no sabes de dónde viene ni adónde va;  así es todo aquel que es nacido del Espíritu." Dios es libre. Y es Él, y no nosotros, quien tiene la última palabra, la palabra que decide quién, entre los rebeldes y muertos espirituales, será resucitado para nueva vida. Ninguno de nosotros merece ser resucitado. Y ninguno de nosotros tiene el poder para que suceda. Si alguien es rescatado, Dios lo hizo.

Pero por otro lado, Juan 3:16 dice: "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él, no se pierda, mas tenga vida eterna."  Ello, ciertamente, significa que Dios está amando a todos y ofreciendo vida eterna a todos, la misma vida que el Espíritu da en el versículo 8.

Esto es lo que trataremos de comprender la próxima semana. Y les adelanto que me ha sido de gran ayuda el libro: The Difficult Doctrine of the Love of God, de Don Carson. Tiene menos de 90 páginas. Es comprensible, y es muy bueno. Espero que muchos de ustedes lo lean.

Siete Realidades Enormes en Juan 3:16

Pero antes, hay aspectos sorprendentes y grandiosos que deben ser aclarados en este versículo. Siete palabras inmensamente importantes (representando siete grandes realidades), que necesitamos comprender, para que el poder y la belleza de este famoso versículo, puedan tener su efecto completo en nosotros. Y, ¡oh, cuánto anhelo que ustedes, los creyentes de Bethlehem, sepan que este versículo tan básico no es sólo para los principiantes! Es una terapia de electro shock de alto nivel, de alto voltaje, para los problemas matrimoniales, y para los problemas de los solteros, y para los problemas de los adolescentes.

Vayamos, por tanto, a las siete grandes palabras que aparecen en el versículo 16.

1. Dios

"Porque de tal manera amó Dios. . ." No hay razón para pensar que Jesús se refiere a un Dios diferente al del Antiguo Testamento. Él es el Creador Todopoderoso, y Sustentador del universo. Él es personal y no una simple fuerza, es decir: Él piensa, desea y siente. Él ama y aborrece. Y como persona, es moral; es decir, Él trabaja con nosotros en términos de lo que es correcto e incorrecto, bueno y malo. Y como persona moral, Él es invariablemente justo. Él solo hace lo que es correcto. Y la infinita dignidad de su esencia define lo que es correcto. Hacer lo correcto es pensar y sentir y actuar de acuerdo con (en armonía con) la dignidad infinita de Dios.

Todos fuimos hechos por este Dios, y nuestro deber supremo y primero, y nuestra razón de ser, es honrarle y darle gracias (Romanos 1:21). Todos hemos fallado, y todos estamos bajo su justo desagrado. Esto es lo que hace que Juan 3:16 sea tan necesario y precioso. Describe la manera en que Dios actúa para rescatarnos de esta condición.

2. Mundo

"Porque de tal manera amó Dios al mundo. . ." El significado más común para mundo en Juan se refiere a toda la humanidad creada y caída. Juan 7:7: "El mundo no puede odiaros a vosotros, pero a mí me odia, porque yo doy testimonio de él, que sus acciones son malas" Juan 14:17: ". . . el Espíritu de verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque ni le ve ni le conoce."

Así es como Juan utiliza la palabra mundo aquí. Se refiere a toda la humanidad caída que necesita salvación. El "mundo" es el número incontable de personas que se pierden, al cual se refiere la frase "todo aquel" en la segunda parte del versículo: ". . . para que todo aquel que cree en El, no se pierda." El mundo es el gran océano de pecadores que se pierden, de allí viene todo aquel.

3. Dio

"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio. . ." Es necesario hacer dos aclaraciones relacionadas con esta acción de dar. Primero, esta es una dádiva que viene del cielo. Y segundo, esta es una dádiva, no sólo para venir a la tierra, sino para morir. El versículo 17 reemplaza la palabra dio con envió.  Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por El."  Así que la dádiva del versículo 16 es el envío de su Hijo hacia el mundo, en una misión celestial.

En Juan 10:17-18, vemos cuál es clímax de esa misión del Padre. Jesús dice:"Por eso el Padre me ama, porque yo doy mi vida para tomarla de nuevo.  Nadie me la quita, sino que yo la doy de mi propia voluntad. Tengo autoridad para darla, y  tengo autoridad para tomarla de nuevo. Este mandamiento recibí de mi Padre.” La última oración muestra que el Padre envió al Hijo para que el Hijo diera su vida. "…la doy de mi propia voluntad. . . . Este mandamiento recibí de mi Padre."

Así que cuando Juan 3:16 dice:  "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio. . . ," la acción de dar representa a Dios enviando a su Hijo a la tierra, a una misión para morir. Es tan sorprendente (sólo que un millón de veces más) como si usted le dijera a su hijo: "hay algo que quiero que hagas por mí: tengo algunos enemigos que merecen morir, y quiero que vayas y mueras en lugar de ellos, para que ellos puedan tener vida eterna." No importa todo que usted sepa acerca de Dios, asegúrese de saber que Él es así.

4. Hijo

"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito. . ." Los musulmanes, y otros, tropiezan con la idea de que Dios tenga un Hijo. Déjenme mencionar unas pocas verdades que son claras en el Evangelio de Juan, aunque sean misteriosas. A fin de tener un Hijo, Dios no tuvo relaciones sexuales con María. Vuelva al capítulo 1 donde Juan nos da una explicación básica de quién es el Hijo de Dios.

Juan 1:1: "En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios.” Así que aquí Juan nos presenta al Verbo. Y nos dice tres verdades sobre Él. Una, Él es Dios. "el Verbo estaba con Dios." Dos, Él está con Dios, y por tanto, es diferente de Dios. "…el Verbo era Dios." Y tercero, Él existía, por tanto, siempre fue y nunca vino a ser. "En el principio existía el Verbo."

Luego vea el versículo 14: "Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre." Este versículo nos aclara tres verdades.

Primero, el Verbo de Dios a que se refería el versículo 1, es el Hijo de Dios. "El Verbo se hizo carne. . . vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre…."

Segundo, Dios, con quien estaba el Verbo, y quien es diferente del Verbo, es Dios el Padre. Él es "el unigénito del Padre." "En el principio existía el Verbo, y el  Verbo estaba con Dios.” Él estaba con Dios el Padre.

Tercero, por tanto, Jesús es el Hijo de Dios, no porque el Padre tuviera sexo con María, sino porque el Hijo siempre existió, sin comienzo, como "el resplandor de su gloria y la expresión exacta de su naturaleza" (Hebreos 1:3). Él es totalmente Dios. Y el Padre es totalmente Dios. Y junto con Dios el Espíritu, ellos son un Dios, una naturaleza divina. Una esencia y tres personas en una relación eterna, perfecta, gozosa.

5. Cree

"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree. . ." Cuatro observaciones sobre esta fe.

Primero, significa que no todos se beneficiarán de lo que Jesús vino a hacer. Pero "todo aquel que cree en Él, no se pierda, mas tenga vida eterna.” El resto perecerá, y no tendrá vida eterna.

Segundo, la palabra misma significa aceptar algo como cierto; y cuando se refiere a una persona, implica confiar en ella en lo que en esencia es esa persona, y hacer lo que ella dice hacer.

Tercero, Juan 1:11-12 muestra que otra palabra que Juan tiene para explicar –cree es recibir. "A lo suyo vino [Jesús], y los suyos no lo recibieron. Pero a todos los que le recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre.” Por tanto, recibir a Jesús y creer en Jesús son frases intercambiables.

Cuarto, si preguntamos: "¿Recibirle como qué?, la respuesta sería: "Recibirle como lo que Él es". Por ejemplo, en Juan 6:35, Jesús dice: "Yo soy el pan de la vida; el que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed.” Así que aquí, creer significa venir a Jesús y recibirle como la comida y bebida que satisface nuestras almas. Esta es una de las razones por la que digo que debemos recibirle como nuestro Tesoro (Mateo 13:44). Y por esto es que la fe es tan transformadora.

6. Pierda

"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él, no se  pierda. . ." Lo más evidente y más importante, es ver que perderse es la alternativa a la vida eterna (". . . no se pierda, mas tenga vida eterna.” Por tanto, si usted perece, no tendrá vida eterna.

Otra verdad que queda clara aquí es que el versículo 18 describe la perdición como un estado de condenación. "El que cree en Él no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado.” Y ello significa que la sentencia judicial de la ira de Dios está sobre nosotros como pecadores y permanece sobre nosotros. Lo vemos en Juan 3:36: "El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que no obedece al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios permanece sobre él." Así que ya estamos bajo condenación a causa de nuestro pecado e incredulidad. Y perdernos significa permanecer eternamente bajo la ira de Dios. Usted no puede imaginar algo peor que tener al Dios omnipotente oponiéndosele eternamente con una ira justa. Ese es el significado de pierda.

7. Vida

"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él, no se pierda, mas tenga vida eterna." Esto no sólo significa que usted existirá eternamente. Todo el mundo existe eternamente. Pero no todo el mundo tiene vida eterna. Esta vida significa, primeramente, que nacemos nuevamente y tenemos vida espiritual. Por Juan 6:63 sabemos que "El Espíritu es el que da vida”. Y sabemos por 1 Juan 5:11 que "esta vida está en su Hijo [el Hijo de Dios] ." Esta vida es vida para Dios; vida que puede ver y disfrutar a Dios como glorioso, y a toda su creación de la manera en que Él quiso que fuera disfrutada.

Por tanto, al creer ocurre que, mediante esa fe, el Espíritu Santo nos une a Cristo, en quien hay vida. Y, en ese instante, nacemos de nuevo, creemos, somos unidos con el Hijo de Dios, y tenemos su vida.

Y por ser vida del Hijo de Dios, permanece para siempre. "Yo soy la resurrección y la vida [dijo Jesús]; el que cree en mí, aunque muera, vivirá,  y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás" (Juan 11:25-26).

Jesús Da Vida; y Muere en Nuestro Lugar

Y, en este punto, no olvide lo que vimos con relación a la palabra dio. "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio. . ." Significando dio para morir. Como Jesús murió en nuestro lugar bajo la ira de Dios, nosotros no nos perdemos bajo la ira de Dios. Él era "el Cordero de Dios," el sacrificio entregado en nuestro lugar, quien llevó nuestro pecado y nuestro castigo (Juan 1:29,36).

Por tanto, tenemos vida eterna porque Cristo murió en nuestro lugar, y porque en Él está la vida. Él elimina el gran obstáculo de la ira de Dios, y suple la vida eterna que no tenemos en nosotros mismos.

¿Es ésta la Vida que Usted Disfruta?

Lo que nos deja sólo una pregunta: ¿Vive usted en el perdón y en la libertad de Juan 3:16? ¿Ha sido usted liberado del temor de la muerte? ¿La incertidumbre de ser amado así moldea sus relaciones interpersonales? No estoy preguntándole si se sabe este versículo. Pero, ¿lo cree? ¿Es ésta su vida? ¿Acaso todo lo que hace está permeado con este versículo?

Quiera Dios concederle una fe así. Crea en esta promesa de Juan 3:16. Reciba el tesoro de Cristo, y viva.

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