Gozo irrevocable

Domingo de Pascua

Juan 16:22

Por tanto, ahora vosotros tenéis también aflicción; pero yo os veré otra vez, y vuestro corazón se alegrará, y nadie os quitará vuestro gozo.

Quiero que en esta mañana se vayan con estas palabras de Jesús resonando en sus oídos: "Nadie os quitará vuestro gozo". Quiero que las vean por ustedes mismos. ¿Las ven al final del versículo 22? "Yo os veré otra vez, y vuestro corazón se alegrará, y nadie os quitará vuestro gozo". Quiero que las escuchen, no como las palabras de un hombre, sino como las palabras de Dios. Yo no las maquilé para que se sintieran bien. Solo las leí de la Palabra de Dios. Si les hacen sentir bien, ésa es idea de Dios, no solo mía. "Nadie os quitará vuestro gozo". Ésta es la promesa de gozo irrevocable.

El día de San Valentín en Minneápolis

El pasado 14 de Febrero, Noël y yo fuimos al centro para tener una cena especial por el día de San Valentín. Fue una de las muchas fechas que he echado a perder durante nuestros veinte años de matrimonio. El restaurante que había elegido especialmente para ella estaba cerrado. Hacía frío mientras caminábamos tratando de encontrar otro. Terminamos en un lugar de comida rápida en el centro de la ciudad, sentados junto a una ventana que dominaba la Calle 8va.

Nos sentamos allí, mirando esta gran ciudad. La calle estaba oscura y casi desierta. Había basura en el alcantarillado. Las pequeñas tiendas a nivel de la calle parecían desgastadas y de baja calidad. Las pocas personas caminando por allí daban la apariencia que le hace a uno preguntarse si se había vendido más cocaína esa noche que chow meins y rollitos de huevo.

Las deslumbrantes fachadas del hotel parecían bastante débiles contra la oscuridad, como esperando, contra toda esperanza, que los ricos quisieran descender y pasar algún tiempo allí. El magnífico alumbrado nuevo del Norwest Bank que da un toque de hadas al cielo de Minneápolis no arrojaba luz sobre las calles de abajo. Las puertas estaban trancadas.

Tuve el extraño sentimiento de que este vecindario en explosión, de que esta perla urbana y este orgullo del medio-oeste superior, con todas sus tiendas de alta calidad y sus hoteles elegantes y sus rascacielos abrumadores, que todo esto está edificado sobre la arena. Tuve en mi estómago la abrumadora sensación de que millones y millones de dólares que han sido derramados en el centro de Minneapolis, con solo el más leve giro del descontento popular, se convirtieron en un proyecto fraudulento, en un tugurio oscuro, sucio, de mala fama, donde nadie quiere estar.

La fragilidad de esta vida y de este mundo

Menciono esto para ilustrar cómo incluso las grandes empresas de nuestras vidas y culturas son muy frágiles. Planeamos y guardamos y edificamos, y las cosas parecen buenas y exitosas, y entonces comienzan a derrumbarse. Y no podemos creerlo. Nadie viene a comprar. Nadie renta el espacio de oficinas. Los comerciantes comienzan a irse. Las calles quedan desiertas. Los hoteles no pueden atraer las convenciones. Los restaurantes cierran. Los traficantes llegan, las pandillas se posesionan. Y en poco tiempo ha ocurrido lo impensable. La perla está arruinada. Los Timberwolves no se quedan. El nuevo centro de convenciones no puede llenar su agenda. Y todo lo que queda es frágil, barato, y edificios vacíos.

Ha ocurrido en otras partes. Pudo ocurrir aquí. Y puede ocurrir en su propia vida. Somos muy frágiles. No hay mucho que sea cierto y firme y sólido en nuestras vidas. Es por eso que la Palabra de Jesús es muy preciosa para mí: "nadie os quitará vuestro gozo". ¿Han escuchado de garantías incondicionales, garantías que parecen demasiado buenas para ser ciertas? ¿Ha escuchado alguna vez de un producto que dice: "En ésto encontrará placer y nunca nadie se lo quitará"? Si lee eso en una caja o botella, usted sonreiría y diría que es un bombo publicitario.

Pero éso es lo que dice Jesús. Minneápolis puede caer y perderse todo el dinero y fracasar todos los sueños, pero: "Nadie os quitará vuestro gozo". ¿Cómo puede ser? ¿Cómo un reclamo tan inmenso puede permanecer firme cuando las cosas más grandes en nuestro mundo son absolutamente inciertas e inestables? Miremos estas palabras para asegurarnos de comprenderlas y de que entendemos cómo es que Jesús puede garantizar nuestro gozo con una certidumbre tan sorprendentemente absoluta: "Nadie os quitará vuestro gozo".

"Un poco": Jesús y la resurrección

Jesús habla a sus discípulos la noche antes de morir. Trata de ayudarles a comprender lo que está justo delante de ellos. Así que, en el versículo 16, dice: "Un poco más, y ya no me veréis; y de nuevo un poco, y me veréis".

La confusión de los discípulos

Los discípulos están confundidos por esto, y en los versículos 17-18 discuten unos con los otros sobre qué pudiera significar "un poco" y no le verán y luego un poco más y le verán.

Jesús sabe que están confundidos así que dice, en el versículo 20: "En verdad, en verdad os digo que lloraréis y os lamentaréis, pero el mundo se alegrará; estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría". ¿A qué se refiere? Se refiere a su muerte, cuando los discípulos tendrán una profunda y angustiada sensación de pérdida, y a su resurrección, cuando su lamento se convertirá en alegría (Juan 20:20).

Una analogía al nacimiento de un niño

En el versículo 21 compara lo que está a punto de ocurrirle a él y a los discípulos con una mujer en el parto. Por un tiempo hay lamento y ocurre una gran pérdida dolorosa, el bebé que ha estado tan cercano y tan seguro y tan cómodo es ahora expulsado en un nacimiento doloroso, sangriento. Pero de nuevo "un poco más" y el dolor ha pasado y la pérdida no es realmente una pérdida, sino una sorprendente ganancia. El niño no se pierde, sino que está presente en un modo que ahora puede continuar y continuar.

Así será con Jesús. "Un poco más" y estará perdido en una crucifixión dolorosa, sangrienta. En los discípulos habrá llantos y lamentos y temor. Pero Jesús dice, véanlo como un nacimiento. El niño debe salirse del calor del vientre para ser ganado como persona en el mundo. Sí, voy a morir. Sí, será algo doloroso para ustedes. Pero "de nuevo un poco" y me verán de nuevo, y el lamento se convertirá en alegría. Es como dijo en Juan 12:24: "si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, produce mucho fruto”. Ustedes me pierden en un sentido, pero me ganan en un sentido mucho mayor.

Lamento ahora, luego, gozo irrevocable

Por tanto, cuando llegamos al versículo 22, sabemos lo que Jesús tiene en mente, a saber, Su muerte y resurrección. Dice: "ahora vosotros tenéis también aflicción". Y quiere decir que Su muerte está al doblar de la esquina, y que la pérdida y dolor serán grandes para Sus amigos. Entonces dice: "pero yo os veré otra vez". Es decir, resucitaré de entre los muertos. Vendré a ustedes. Les buscaré. (Nota: Después de decir tres veces vv. 16, 17, 19, "me veréis", dice en el versículo 22, "os veré").

Luego dice: "vuestro corazón se alegrará" Éso fue exactamente lo que ocurrió. Dice, en Juan 20:20, que en el primer día de la semana, el día en que Jesús resucitó de entre los muertos, vino a ellos y "les mostró las manos y el costado”. Luego Juan dice: "los discípulos se regocijaron al ver al Señor". Así que la predicción de Jesús en Juan 16:22 se hizo verdadera. "yo os veré otra vez, y vuestro corazón se alegrará".

Y es entonces llegan las sorprendentes palabras en que nos estamos enfocando en esta mañana: "nadie os quitará vuestro gozo". Este gozo es irrevocable. No puede ser destruido. No puede perderse. Es cierto y firme y sólido y verdadero, incluso si todo alrededor de nuestra alma cede. Este gozo no lo hará.

¿Por qué este gozo no cederá?

Ésa es la pregunta clave: ¿Cómo es que Jesús puede hacer una garantía semejante y sin paralelo, una garantía como nada en este mundo? "Nadie os quitará vuestro gozo".

Veamos dos respuestas de este evangelio.

1. La resurrección significa que Jesús nunca morirá

Primero: "nadie os quitará vuestro gozo", porque el gozo de ustedes proviene de estar con Jesús, y la resurrección de Jesucristo significa que Jesús nunca morirá de nuevo; nunca será arrebatado de ustedes.

Dice: "yo os veré otra vez, y vuestro corazón se alegrará". Este texto no ofrece garantías a las personas que no disfrutan estar con Jesús. Si Jesús les dice en esta mañana: "os veré otra vez", y su corazón no se regocija en estar con Él, entonces este texto no es una promesa para usted, es una invitación. Es una invitación a amar a Jesús. Porque si usted no se regocija en Jesús, entonces ése regocijo le será arrebatado. Jesús es el único gozo permanente.

Note la secuencia del pensamiento en el versículo 22: "yo os veré otra vez, y vuestro corazón se alegrará". ¿Por qué se alegrará? Porque Jesús estará de nuevo con ellos. Luego dice: "Nadie os quitará vuestro gozo". ¿Qué gozo nunca puede quitarse? El gozo de estar con Jesús. Ése es el gozo que es garantizado para siempre. Ningún otro gozo. Si usted no lo tiene, entonces el gozo que sí tiene es realmente muy frágil. Más frágil e incierto que el centro de Minneápolis. Y por éso este texto es una invitación a las personas cuyo gozo está principalmente en el dinero o el éxito o la familia o los pasatiempos o el sexo o en el ser gustado o en los juegos o en los deportes o en la iglesia. Es una invitación a ver a Jesús como el único gozo que permanece para siempre. "Yo os veré otra vez, y vuestro corazón se alegrará". Para siempre.

Y, ¿por qué será para siempre? Porque Él ha resucitado de entre los muertos y nunca nos será quitado de nuevo. Él derrotó a la muerte. Ahora vive para siempre y tiene las llaves de la muerte en Sus propias manos. Así que cuando dice: "nadie os quitará vuestro gozo", quiere decir: yo seré el gozo de ustedes, y nunca moriré de nuevo, y por tanto, el gozo de ustedes nunca morirá. El gozo de ustedes durará mientras Yo exista en mi vida resucitada. Nadie podrá quitárselo, porque es gozo en mí y yo viviré eternamente y para siempre.

Ésa es la primera respuesta a la pregunta de cómo puede Jesús dar una garantía tan sorprendente. Nuestro gozo es estar con Jesús y, debido a la resurrección, Él nunca será quitado nuevamente de nosotros.

2. La resurrección significa que usted nunca morirá

La otra razón es esta: "Nadie os quitará vuestro gozo", porque nuestro gozo proviene de estar con Jesús, y la resurrección de Jesucristo significa que nunca moriremos; nunca seremos arrebatados de Él.

¿Ve?, hay dos elementos que necesitan ser ciertos si es que nuestro gozo nunca nos será quitado. Uno es que la fuente de nuestro gozo dure para siempre, y el otro es que nosotros duremos para siempre. Si nosotros o nuestra fuente de gozo fuera mortal, entonces nuestro gozo nos será quitado.

Y, ¡oh, cuántas personas se han conformado solo con eso! Coman, beban, y alégrense, dicen, porque mañana moriremos, y eso es todo. La comida no dura para siempre, y yo no duro para siempre. Por tanto, disfrutémosla tanto como podamos mientras podamos. ¡Que tragedia!

Si usted es tentado a pensar así en esta mañana, por favor, considere tan seriamente como le sea posible que si su gozo fuera por estar con Jesús: nadie le podría quitar su gozo, ni en esta vida, ni en la vida venidera.

Por dos razones: Una, Cristo nunca morirá de nuevo. Y la otra es que usted nunca morirá. Vea Juan 14:18, 19. Son palabras muy parecidas a la que estamos buscando aquí. Jesús dice: "No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros. Un poco más de tiempo y el mundo no me verá más, pero vosotros me veréis; porque yo vivo, vosotros también viviréis”.

"Porque yo vivo, vosotros también viviréis". La resurrección de Jesús significa no solo que Él vivirá para siempre como la fuente de nuestro gozo, sino que nosotros viviremos para siempre si Él es la fuente de nuestro gozo.

Jesús dijo a María en la tumba de Lázaro: "Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque muera, vivirá, y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás" (Juan 11:25-26).

Así que las dos grandes razones por las que "nadie os quitará vuestro gozo" son que Jesús, la fuente de gozo jamás morirá y que los que tienen a Jesús como fuente de gozo nunca morirán.

Alguien pudiera decir: "pero los cristianos sí mueren". Sí, en un sentido morimos. Pero no en el sentido más importante, es decir, nunca es quebrado el gozo que un creyente tiene por estar con Jesús. "Nadie os quitará vuestro gozo". Ni la vida ni la muerte, o ángeles o principados, o lo presente o por venir, o los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá quitar el gozo en Jesucristo. El gozo de estar con Jesús es una línea inquebrantable desde ahora hasta la eternidad. No será cortada por Su muerte o la nuestra.

La oferta es gozo eterno en Cristo

Y por ello le recomiendo a Jesús en esta mañana, dondequiera que usted esté. Si Él no es el gozo de su corazón, quiere serlo. Dice en Juan 6:35: "Yo soy el pan de la vida; el que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed" - ¡NUNCA! Una línea inquebrantable de satisfacción en Jesús, desde ahora hasta la eternidad.

Esta es la palabra del Jesús resucitado a nosotros en esta mañana, ¡a todos los que le tenemos como nuestro gozo! "me veréis. . . y vuestro corazón se alegrará, y nadie os quitará vuestro gozo".

¿Lo diríamos juntos una última vez? Solo que esta vez no digamos: "nadie os quitará vuestro gozo", sino: "nadie nos quitará nuestro gozo". Si usted lo cree en esta mañana, haga que su día de resurrección sea un día de confesión de fe y diga: ¡NADIE NOS QUITARÁ NUESTRO GOZO!

Amén.

Bendición:

El Señor es Rey

El Salvador reina

Y Nadie nos quitará nuestro gozo.

¡Aleluya! ¡Amén!

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