Perfeccionados para siempre mediante una sola ofrenda

Hebreos 10:1-18

Pues ya que la ley sólo tiene la sombra de los bienes futuros y no la forma misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que ellos ofrecen continuamente año tras año, hacer perfectos a los que se acercan. De otra manera, ¿no habrían cesado de ofrecerse, ya que los adoradores, una vez purificados, no tendrían ya más conciencia de pecado? Pero en esos sacrificios hay un recordatorio de pecados año tras año. Porque es imposible que la sangre de toros y de machos cabríos quite los pecados. Por lo cual, al entrar El en el mundo, dice: Sacrificio y ofrenda no has querido, pero un cuerpo has preparado para mí; en holocaustos y sacrificios por el pecado no te has complacido. Entonces dije: “He aquí, yo he venido (en el rollo del libro está escrito de mí) para hacer, oh Dios, tu voluntad.” Habiendo dicho arriba: Sacrificios y ofrendas y holocaustos, y sacrificios por el pecado no has querido, ni en ellos te has complacido (los cuales se ofrecen según la ley), entonces dijo: He aquí, yo he venido para hacer tu voluntad. Él quita lo primero para establecer lo segundo. Por esta voluntad hemos sido santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo una vez para siempre. Y ciertamente todo sacerdote está de pie, día tras día, ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados; pero El, habiendo ofrecido un solo sacrificio por los pecados para siempre, se sentó a la diestra de Dios, esperando de ahí en adelante hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies. Porque por una ofrenda El ha hecho perfectos para siempre a los que son santificados. Y también el Espíritu Santo nos da testimonio; porque después de haber dicho: Este es el pacto que haré con ellos después de aquellos días—dice el Señor: Pondré mis leyes en su corazón, y en su mente las escribiré, añade: Y nunca más me acordaré de sus pecados e iniquidades. Ahora bien, donde hay perdón de estas cosas, ya no hay ofrenda por el pecado.

¿Qué ocurre cuando ponemos nuestros ojos sobre Jesús?

¿Le gustaría poner sus ojos sobre Jesús, especialmente en el versículo 14 de Hebreos 10? Necesitamos recordar qué ocurrió cuando Pedro puso sus ojos en el poder y la gracia de Jesús en Lucas 5:8: "Al ver esto, Simón Pedro cayó a los pies de Jesús, diciendo: ¡Apártate de mí, Señor, pues soy hombre pecador!". En otras palabras, ver a Jesús, obviamente, nos hace conscientes de nuestro pecado e indignidad.

Es algo maravilloso. La mayoría estamos en un mundo imaginario mortal la mayor parte del tiempo en lo relativo a cuán seriamente estamos en problemas con Dios a causa del pecado. Nos preocupamos más en no ser detenidos por un policía al ir demasiado rápido que por la seriedad del pecado. Pero el pecado es infinitamente serio. Y la ira de Dios contra los pecadores es el mayor problema en la vida de todos, sea que lo sepamos o no.

Muchas veces, en el libro de Hebreos, somos advertidos sobre la ira de Dios contra los que se alejan de Él en pecado. Por ejemplo, Hebreos 3:10-11: "Por lo cual me disgusté con aquella generación, y dije: “siempre se desvían en su corazón, y no han conocido mis caminos”; como juré en mi ira: “No entrarán en mi reposo.”

Ser ciegos o inconscientes de esta ira de Dios contra los pecadores es algo increíblemente peligroso, como no ser capaz de oler la fuga de gas que se acumula alrededor de la luz piloto en el calentador de agua, lista para explotar su sótano haciéndolo añicos y quemando su casa hasta sus cimientos. ¡Es tan peligroso no ser conscientes de la ira de Dios contra los que se alejan de Él en pecado! Y es tan peligroso porque si usted es ciego a esta realidad de la ira de Dios, no dará pasos para encontrar un remedio para el pecado y escapar de la ira de Dios.

Así que lo digo de nuevo: lo que ocurrió a Pedro cuando cayó a los pies de Jesús y dijo "¡Apártate de mí, Señor, pues soy hombre pecador!", fue maravilloso. Esta no es una experiencia que debe evitarse, sino una que debe apreciarse. ¡Oh que el Señor lo haga esta mañana mientras ponemos nuestros ojos sobre Jesús! Porque cuando ocurre, el Señor da alivio.

Vislumbrando al Señor en Hebreos 10:14

Hay una gran visión del Señor Jesús en Hebreos 10:14. Enfoquémonos por tanto en ese versículo en esta mañana: "Porque por una ofrenda El ha hecho perfectos para siempre a los que son santificados”. Hagamos ahora una aclaración preliminar de las palabras. La palabra "ofrenda" se refiere a la muerte de cristo, la ofrenda de su propio cuerpo en la muerte sobre la cruz. Puede verlo en el versículo 10: "Por este medio hemos sido santificados a través de la ofrenda del cuerpo de Jesucristo, una vez y por todas". El "Él" que hace perfectos es Jesucristo. Lo sabemos simplemente al seguir la línea de pensamiento desde el versículo anterior (13), donde Cristo se sentó a la diestra de Dios y espera allí, triunfante, hasta que todos sus enemigos sean puestos bajo sus pies.

Tercero, los tiempos de las palabras "perfectos" y "santificados" son extremadamente importantes. La LBLA dice: "El ha hecho perfectos para siempre a los que son santificados”. Esta no es la mejor traducción de los tiempos griegos. La traducción "ha hecho perfectos" es buena, porque el acto de perfección está completo. Él ha hecho perfecto a un grupo de personas mediante su sacrificio por los pecados. Este perfeccionamiento es visto como completo y terminado y alcanzado. Está hecho, "para siempre". En unos minutos regresaremos a esa maravillosa realidad.

Pero la traducción "los que son santificados" al final del versículo, pudiera también parecer en español como si la santificación fuera también completa. Ellos "son (ahora, ya) santificados". Pero eso no es lo que el tiempo significa en el griego original. Es el tiempo presente y significa un proceso continuo. Así que esta vez la NVI lo dice exactamente correcto, no la LBLA. La NVI dice: "Porque con un solo sacrificio ha hecho perfectos para siempre a los que está santificando". "Está santificando", eso es exactamente correcto. El proceso de santificación está continuando ahora en las vidas de ellos. Así que la NVI hace que el proceso de la idea del tiempo verbal sea mucho más claro y esto va a ser muy importante para comprender qué está enseñando este versículo. Volvamos ahora y pongamos delante nuestro todo el versículo en su contexto. "Porque por una ofrenda [el sacrificio de su propio cuerpo sobre la cruz], Jesucristo ha perfeccionado para siempre a los que está haciendo santos [o: está santificando] ahora, progresivamente, en esta vida".

Los sacrificios animales repetidos no eran de una vez y para siempre

Hasta este versículo (14) en el capítulo 10, el énfasis ha sido que la muerte de Cristo por el pecado reemplaza la provisión por el pecado en la Ley del Antiguo Testamento. Es un argumento elaborado que no tenemos tiempo de mirar con detalle, pero la idea es bien clara y directa. La ley prescribía sacrificios animales repetidos por el pecado, y la misma repetición de los sacrificios mostraba que no perfeccionaban a los pecadores. No ocurría algo decisivo y definitivo para lidiar con el pecado, porque si hubieran perfeccionado al pueblo una vez y para siempre, los sacrificios hubieran cesado. Versículos 1-2:

Pues ya que la ley sólo tiene la sombra de los bienes futuros y no la forma misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que ellos ofrecen continuamente año tras año, hacer perfectos a los que se acercan. De otra manera, ¿no habrían cesado de ofrecerse [...]?

Así que la idea es clara: la repetición prescrita de los sacrificios por el pecado, en la Ley del Antiguo Testamento, es un testimonio inherente de su ineficacia. No perfeccionaban al pueblo. No lidiaron con el pecado decisivamente, finalmente, de una vez y por todas.

Entonces el escritor se refiere al Salmo 40 (en los versículos 5-8), y muestra que ya en el mismo Antiguo Testamento, es evidente que los sacrificios y ofrendas de animales no eran el plan principal de Dios para lidiar con el pecado, porque, como dice el versículo 4: "Porque es imposible que la sangre de toros y de machos cabríos quite los pecados". Dios lo sabía desde el principio, cuando ordenó que los todos y los machos cabríos fueran ofrecidos. Eran "sombras" como dice el versículo 1. El plan principal fue siempre Cristo. Hacia allá apuntaban todas las sombras. Así que al final del versículo 9 dice: "Él quita lo primero para establecer lo segundo". La primera voluntad de Dios es que hubiera una época de sombras, un libro de lecciones de 2000 años (un franelógrafo histórico) a fin de prepararnos para comprender lo que Cristo hizo realmente por nosotros sobre la cruz.

Grandes diferencias entre Cristo y los sacerdotes del Antiguo Testamento

La gran diferencia entre lo que Cristo hizo y lo que hacían los sacerdotes del Antiguo Testamento es brevemente resumida en los versículos 11 y 12:

Y ciertamente todo sacerdote está de pie, día tras día, ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados; pero El, habiendo ofrecido un solo sacrificio por los pecados para siempre, se sentó a la diestra de Dios.

Note el contraste: muchos sacerdotes y Cristo como nuestro único Sumo Sacerdote; muchos sacrificios y el único sacrificio de sí mismo; repetidas ofrendas y una ofrenda para siempre; y uno que quizás usted pasó por alto: note que (versículo 11) "todo sacerdote está de pie, día tras día", pero cuando Cristo hubo hecho su sacrificio único (versículo 12) "se sentó a la diestra de Dios".

El hecho de que Jesús se haya sentado a la diestra de Dios tiene, al menos, tres significados aquí: uno es que la obra está hecha. Él no tiene que estar "de pie día tras día" para ofrecer sacrificios por el pecado. El sacrificio único de sí mismo fue perfectamente completado.

Segundo, significa que Dios está satisfecho con el sacrificio. Dios honra a Cristo sentándolo a su diestra para mostrar cuán plenamente satisfecho está con la deuda pagada por el pecado. Esta es una gran ilustración para animarnos, mostrándonos que ya se lidió completamente con nuestros pecados. Tercero, significa que Cristo, junto a su Padre, es el Gobernante soberano sobre todos Sus enemigos. Serán derrotados. Es lo que enfatiza el versículo 13: Él está esperando "hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies". En otras palabras, todo lo que Cristo buscó alcanzar al morir, lo alcanzó. Ningún enemigo puede limitar su obra al final. La expiación fue absolutamente completada; el Padre fue absolutamente satisfecho; y todos los enemigos caerán absolutamente ante el reinado de Cristo en el cielo.

Dos verdades que se relacionan directamente con nuestra vida

Ahora llegamos a nuestro enfoque en el versículo 14: "Porque con un solo sacrificio ha hecho perfectos para siempre a los que está santificando”. Vuelva sus ojos hacia Jesús aquí y vea dos verdades sobre Jesús que se relacionan directamente con nuestra vida hoy.

1) Primero, note que Cristo perfeccionó a su pueblo, y ya está hecho. "Porque con un solo sacrificio ha hecho perfectos para siempre a los que está santificando”. Él lo "ha hecho". Y lo ha hecho "para siempre". El perfeccionamiento de Su pueblo está completo y está completo para siempre. ¿Significa esto que los cristianos no pecan? ¿No se enferman? ¿No comenten errores matemáticos en la escuela? ¿Que ya somos perfectos en nuestro comportamiento y actitudes?

Hay una clara razón en este mismo versículo para saber que no es así ¿Cuál es? Es la última frase. ¿Quiénes son las personas perfectas para siempre? Son los que "está santificando". Es por esto que el tiempo es tan importante. Ahora, "los que está santificando" no están plenamente santificados aún, en el sentido de que no cometen más pecado. De otra manera no necesitarían seguir siendo santificados. Así que aquí tenemos una combinación impactante: el mismo pueblo que ha sido hecho perfecto y es el que está siendo santificado. Además, usted también puede recordar, por los capítulos 5 y 6, que los cristianos a quienes él escribe son cualquier cosa menos perfectos. Por ejemplo, en el 5:11, dice: "os habéis hecho tardos para oír". Así que podemos decir, con seguridad, que "perfectos" no significa que seamos sin pecado o perfectos en esta vida.

Entonces, ¿qué significa? La respuesta aparece en los siguientes versículos (15-18). El escritor explica lo que quiere decir al citar nuevamente a Jeremías sobre el nuevo pacto, a saber, que en el nuevo pacto que Cristo ha sellado ahora por Su sangre, hay un perdón total de todos nuestros pecados. Versículos 17-18: "Y nunca más me acordaré de sus pecados e iniquidades. Ahora bien, donde hay perdón de estas cosas, ya no hay ofrenda por el pecado". Así explica la perfección actual en términos de perdón. El pueblo de Cristo es perfecto ahora en el sentido de que Dios echa fuera todo nuestro pecado (9:26), lo perdona, y nunca los recuerda para condenación. En este sentido, somos perfectos ante Él. Cuando nos mira, no nos imputa ni uno de nuestros pecados, pasados, presentes, o futuros. Él no tiene en cuenta nuestros pecados en contra nuestra.

2) El versículo 14 nos dice claramente: "Porque por una ofrenda El ha hecho perfectos para siempre a los que son santificados” Por tanto note, en segundo lugar, para quiénes ha hecho Cristo esta obra perfecta sobre la cruz. Usted lo puede poner provocativamente de esta forma: Cristo ha hecho perfectos una vez y para siempre a todos los que están siendo perfeccionados. O pudiera decir (y el escritor dice otro tanto así en el versículo 10): Cristo ha santificado plenamente a los que ahora están siendo santificados. O Cristo ha alcanzado plenamente y garantizado la santidad de los que ahora están siendo hechos santos.

Esto significa que si está yendo de su imperfección actual hacia más y más santidad por la fe en su gracia venidera, entonces usted puede saber que es perfecto a los ojos de su Padre celestial. Permítame decirlo de nuevo, porque esto está lleno de ánimo para pecadores imperfectos como nosotros, y lleno de motivación para la santidad. Este versículo significa que usted puede tener certeza de que es perfecto y es pleno a los ojos de su Padre celestial, no porque sea perfecto ahora, sino precisamente porque no es perfecto pero está "siendo santificado", que por fe en las promesas de Dios, usted está yendo de su imperfección crónica hacia más y más santidad. (Vea Hebreos 10:32-35; 11:24-26 etc. como ejemplos de cómo santifica la fe en la gracia venidera).

¿Acaso su fe le hace anhelar un progreso en la santidad?

La semana pasada preguntamos: ¿acaso su fe le hace anhelar la segunda venida de Cristo? Hoy pregunto: ¿Acaso su fe le hace anhelar olvidarse del pecado y progresar en la santidad? Ese es el tipo de fe que puede mirar a Cristo en medio de la imperfección y decir: "Ya me has perfeccionado delante de ti". Esta fe dice: "Cristo, hoy he pecado. Pero odio mi pecado porque has escrito la ley en mi corazón, y anhelo obedecerla. Y estás obrando en mí lo que es agradable a tus ojos. Así que odio el pecado que aun cometo, y los pensamientos pecaminosos que contemplo. Y en este odio a mi pecado y en mis exiguos avances en santidad me regocijo porque, según tu promesa en Hebreos 10:14: ya he sido hecho perfecto para siempre por una sola ofrenda de tu preciosa persona".

Esta es la fe verdadera y realista que salva. No es la jactancia del fuerte. Es el clamor del débil en necesidad de un Salvador. Le invito y animo a ser suficientemente débil para confiar así en Cristo.

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