Vestíos del Señor Jesucristo, parte 2

Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos. La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz. Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia, sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne.

Después del capítulo 11 de su carta a los Romanos, Pablo comienza a revelarnos el tipo de vida que fluye de las buenas nuevas que Jesucristo, el Hijo de Dios, vino al mundo a hacer por nosotros lo que la ley no pudo hacer, es decir, quitar nuestra culpa y nuestra condenación de delante de Dios. Así que los capítulos 12 y 13 han sido descripciones del tipo de vida que la gente vivirá si realmente abrazan a Cristo como Salvador, Señor y Tesoro Supremo de sus vidas.

La norma principal de esta vida -esta vida que abraza a Cristo y depende del evangelio- es el amor. Vimos todo esto en el  capítulo 12 y lo hemos visto en el capítulo 13 –“No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros”. Que cada obligación, cada deber, cada ocupación sea un acto de amor. Si usted realmente ama de la manera que Cristo ama, entonces cumple toda la ley. La ley se resume en esto: ‘Ámense unos a otros y amen a sus enemigos’.

Y hagan esto además, dice Pablo, porque conocen el tiempo en que viven (v.11). Conocer bien el tiempo ayuda a amar a las personas  de la manera en que se debe. ¿Qué pasa con este tiempo? Eso es lo que vimos hace dos semanas. En pocas palabras, es el tiempo entre la primera venida de Cristo y su segunda venida. Vivimos en tiempos que coinciden, la Era de perdón, justicia, vida, paz, pureza, salud, luz y gozo ha llegado con la venida de Cristo hace dos mil años. Pero la Era antigua de culpa, pecado, muerte, conflictos, enfermedad, oscuridad y miseria aún permanece. Vivimos en la coincidencia de estas dos eras. En Cristo somos perdonados aceptados y capacitados para santidad y amor. Pero todavía nada es perfecto en esta tierra, todavía batallamos contra el pecado; aún nos enfermamos; aún morimos.

Pero el énfasis de Pablo en este texto no es en las tinieblas que van pasando sino en la luz que está despuntando. El énfasis es que si el amanecer de la Era venidera ha llegado, entonces el sol de justicia, gozo, y paz perfecta seguramente se alzará sobre el horizonte a su debido tiempo.

El Tiempo en que Vivimos

¿Qué pues, dice Pablo acerca de este tiempo en que vivimos?

Él dice en el verso 12a: “a noche está avanzada, y se acerca el día”. No pongan su mente en la oscuridad y en cuanto ésta ha durado. Pongan su mente en la verdad de que el día de la segunda aparición de Cristo –la salida del sol- está cerca porque la aurora de la primera aparición de Cristo llegó. Los poderes de las tinieblas están rotos. Sólo es cuestión de tiempo hasta que desaparezcan completamente ante el sol de justicia.

Y dice en el versículo 11b: “ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos”, su libertad del pecado, su salud perfecta, su capacidad perfecta para gozar de Cristo se acerca cada día más. Cada gemido que usted tenga en su cuerpo mortal le acerca más a la gloria.

Y dice en el verso 11a: “ya hora de levantarnos del sueño”. Este no es tiempo para el sonambulismo espectacular. Tenga cuidado. En el mundo, todo aquello que no despierta más fe en Cristo le pone a dormir. La mayor parte las personas piensan que están despiertos cuando en realidad están dormidos. Las personas saturadas de entretenimiento que no atesora a Cristo sobre todas las cosas, son como quienes que practican la caída libre y piensan que el viento pasando entre sus dedos a 120 millas por hora es la emoción suprema de la vida cuando de hecho no tienen paracaídas y la gravedad que los atrae inexorablemente hacia la tierra es la ira de Dios.

“El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.” (Juan 3:36).

Éste no es tiempo para sonambulismo. Éste es tiempo de despertar, vestirse y amar al prójimo como a nosotros mismos -en la localidad de Mounds View y en cualquier otra parte.

Bien, ahora giramos a la última parte de éste párrafo donde Pablo nos dice qué usar y cómo vivir cuando despertamos del sonambulismo de incredulidad a la luz de Su presencia y poder. Comience conmigo en el verso 12: “La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz.” ¿Pueden ver la palabra “pues”? Esto significa que la manera en que vivimos y vestimos viene del conocimiento del tiempo. El día esta cerca; por tanto quítese el pijama- despójese de sus ropas sonámbulas y mortales- y vístase… ¿Vístase de qué?

Pablo elige una palabra que implica que la vida cristiana no es solo una vida desvelada, sino una batalla en total alerta el dice, “Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz.” Mientras estábamos caminando dormidos en incredulidad -inconscientes de la realidad de Cristo- caminábamos en tinieblas y la ropa que usábamos era “las obras de las tinieblas” ahora, Dios nos despierta del estupor de incredulidad, abrazamos a Cristo como Señor, Salvador y Tesoro de nuestras vidas y nos ceñimos… la armadura- el armamento. Porque la vida cristiana es una batalla. Estar despiertos es estar en guerra.

Él usa el lenguaje “vestíos” nuevamente en el verso 14: “vestíos del Señor Jesucristo.” Así que necesitamos preguntar: ¿Cómo la armadura de luz y el Señor Jesucristo se relacionan entre sí? ¿Cuál es la diferencia, si la hay, entre vestirse con la armadura de luz, en el verso 12, y vestirse del Señor Jesucristo en el verso 14?

Ustedes ya son Hijos de Dios -Por Tanto Vístanse, y Peleen Así.

Antes de preguntarnos esto permítanme aclarar algo para que no tratemos de librar esta batalla como sino estuviera ya ganada. Aquí la completa presunción es que todos ustedes que pertenecen a Cristo son hijos del día. Ustedes ya han pasado de las tinieblas a la luz. Ya han sido trasladados del dominio de las tinieblas al Reino de Cristo. Ya son nuevas criaturas en Cristo. Ya son hijos de Dios. Lo que queda es vestir así, vivir así y luchar así. Las ropas y la lucha no le hacen hijo de luz. Ellas muestran que usted es hijo de luz.

Esto es evidente en el curso del libro de Romanos –el hecho de que los capítulos 1-11 preceden a los capítulos 12 y 13. Vea, primero alcanzamos justicia con Dios por la fe en lo que Cristo ha hecho y luego nos vestimos, vivimos y peleamos como la gente del día. Pero esto está aún más claro en otros dos lugares donde Pablo habla acerca de usar las vestiduras de un creyente. Escuchen Colosenses 3:12: “estíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia.” Ustedes ya son escogidos de Dios, santos de Dios, amados de Dios. Por tanto dice, vístanse del carácter que refleja su nueva identidad.

Y en el otro lugar en todo el Nuevo Testamento en que Pablo habla de ‘vestirse de Cristo’ habla como si ya estuviera hecho. Gálatas 3:27, “porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos”. El bautismo es una representación externa de lo que sucede en la conversión por fe. Y lo que sucedió allí fue que usted se vistió de Cristo de una vez y por todas. Esto significa que el mandamiento ‘vestíos de Cristo’ es un llamado a convertirse en lo que usted ya es –alguien que se reviste de Cristo.

Así que ahora, mientras avanzamos, recuerde que el vestirnos de la armadura de luz o vestirnos de Cristo en los versos 12 y 14, no son instrucciones para convertirse de nuevo en cristiano. Pablo nos está llamando a ser lo que somos en Cristo. Ustedes son hijos de luz hijos del día. Por tanto, vístanse así, vivan así, luchen de esa forma.

¿Cuáles Son las Armas de Luz, y Cómo Vestirnos con Ellas se Relacionan con Vestirnos del Señor Jesucristo?

Entonces, ¿Cuáles son las armas de luz en el verso 12? ¿Y como vestirnos de ellas se relacionan con vestirnos del Señor Jesucristo en el verso 14? Yo pienso que la respuesta es dada en 1 Tesalonicenses 5:7-8. Ustedes recuerdan que la última vez que buscamos este texto dijimos que es el paralelo más cercano en Pablo a lo que dice aquí en Romanos 13:11-14. Pablo está usando el mismo lenguaje y tratando los mismos temas. Él dice, “Pues los que duermen, de noche duermen, y los que se embriagan, de noche se embriagan. 8Pero nosotros, que somos del día, seamos sobrios, habiéndonos vestido [Y aquí viene la “armadura de luz”] con la coraza de fe y de amor, y con la esperanza de salvación como yelmo.”

Así que Pablo menciona dos piezas de la armadura personal, es decir la coraza y el yelmo, y define lo que significa, lo que quiere decir cada una. Al decir coraza, él quiere decir fe y amor. Y al decir yelmo, quiere expresar la esperanza y salvación. Por tanto la armadura de luz está compuesta por la fe, la esperanza y el amor.

Entonces regresamos a Romanos 13:12 y el texto expresa ahora: “Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz” o sea, vistámonos de fe, esperanza y amor. En este mundo de sonambulismo, dondequiera que usted se vuelve hay un arma de las tinieblas dirigida a su pecho y cabeza- sus emociones, su voluntad y su razón. Y el propósito de estas armas terrenales no es asustarle. Justo lo opuesto, su propósito es arrullarle en un espectacular sueño saturado por el entretenimiento.

Y Pablo dice que debemos despertar para la batalla en que estamos. Debemos vestirnos de la armadura de luz, debemos vestirnos de fe, esperanza y amor. Solo esto puede mantenernos despiertos, solo esto puede romper el poder de las píldoras somníferas de la televisión, la publicidad, el sexo, el alcohol, el éxito y el orgullo humano.

Pero esto es todavía vago. Decir que la armadura de luz es fe, esperanza  y amor es decirlo de forma ambigua. ¿Fe en qué? ¿Esperanza en qué? ¿Amor por qué? Y ahora introducimos el paralelo del verso 14. El verso 12 dice: “vistámonos las armas de la luz”. El verso 14 dice: “vestíos del Señor Jesucristo”. Y ahora la unión entre ellos es la fe, la esperanza y el amor. Así que yo tomo el verso catorce para decir “Vestíos con la fe en el Señor Jesucristo; vestíos con la esperanza en el Señor Jesucristo; vestíos con el amor por el Señor Jesucristo.”

Vestirse de Cristo cada día no significa usarle como una imposición, molestia o carga. Significa llevarle puesto como protección. O sea, confiar en él y tenerle como Proveedor de todas nuestras necesidades futuras. O sea esperar en él y tenerle como nuestro Tesoro Supremo. Es decir, amarle.

Vestirse del Señor Jesucristo significa tenerle como el paracaídas para su caída libre detrás de las líneas enemigas. Significa tenerle como el traje antiexplosivo protector de altos  impactos mientras usted desarma las bombas del maligno. Significa tenerle como el traje de amianto a prueba de fuego cuando usted rescata a los pecadores de las llamas del infierno. Significa tenerle como el chaleco a pruebas de balas cuando usted haces frente a las pistolas del pecado y la incredulidad.

Vestíos del Señor Jesucristo significa tenerle como la insignia que le brinda acceso a todos los recursos del cielo que usted necesita para hacer Su voluntad. Significa tenerle como el mejor sistema de intercomunicación que jamás hubo, para que pueda haber una  comunicación constante con aquel a quien usted ama por encima de todo lo demás; y quien es él mismo todo lo que usted necesita. Vestir del Señor Jesucristo significa confiar en él, esperar en él, amarle por todas estas cosas.

Por tanto, la noche esta muy avanzada; y el día está cerca quitémonos el pijama del pecado y vistámonos con las armas de luz. La vida cristiana no es solo caminar; es guerra. La armadura de luz es fe, esperanza y amor. Por tanto, vístase de fe en Jesús, de esperanza en Jesús y amor por Jesús. Esto es lo que significa ‘vestíos del Señor Jesucristo’.

¿Cómo Nos Vestimos del Señor Jesucristo?

¿Y cómo lo hacen ustedes? Podríamos responder esa pregunta simplemente desde la naturaleza de la fe. La esperanza y el amor mismo. La fe viene por el oír, entonces vístase de Cristo escuchando la palabra de Dios acerca de Cristo. La esperanza viene de las promesas así que vístase de Cristo recordando sus promesas. El amor viene por la belleza de Cristo, entonces vístase de Cristo trayendo a memoria su belleza.

Pero hay una señal en este texto que confirma que estamos sobre la pista correcta en responder de esta forma en cuanto a como vestir de Cristo. Verso 14: “sino vestíos del Señor Jesucristo, y no para los deseos de la carne,”  La palabra “proveáis” significa literalmente “disposición anticipada” y la oración completa iría así: ‘Vestíos del Señor Jesucristo, y no permitan ningún pensamiento en vuestras mentes que les conduzca a un deseo pecaminoso -no solo por gratificación del deseo pecaminoso, sino aún por el deseo mismo.’

Y todos conocemos como esto funciona -varón y hembra, joven y viejo. Sabemos que por meditar en ciertos pensamientos podemos despertar algunos deseos pecaminosos. Pablo nos menciona tres categorías de deseos pecaminosos y lo que ellos producen. Ellas son solo ejemplos. Verso 13: “Andemos como de día, honestamente; 1) no en glotonerías y borracheras, 2) no en lujurias y lascivias, 3) no en contiendas y envidia.” Los deseos desmesurados por la bebida, o pudiéramos decir, ‘abuso de drogas’ (alcohol, drogas, nicotina, cafeína, etc.). 2) Deseos desmesurados por el sexo, ya sea fornicación, adulterio, incesto, bestialidad o pornografía. 3) Deseos por la atención; la preeminencia y control que producen las discusiones y los celos.

Y el punto del verso 14b,  “no proveáis para los deseos de la carne” es, “No permitan ningún pensamiento en sus mentes que dé lugar a estos deseos pecaminosos”.

Si usted está aburrido solo, cansado, desanimado o se siente sin esperanza, no considere el alivio del alcohol o las drogas. Ellos simplemente le pondrán a dormir; provocarán el sonambulismo al cual Pablo llama ‘obras de las tinieblas’. Es como ir a trabajar en su pijama. No permita esos pensamientos en su mente.

El ama de casas frustrada o la madre trabajadora casada con un hombre que nunca aprendió a dar afecto, a dar ternura, que nunca aprendió a hablar simplemente lo que le importa a usted; no ‘sueñe despierta’ en un romántico señor perfecto que llegará. No permita esos pensamientos en su cabeza.

El esposo frustrado o el hombre soltero que se pregunta porque no hay una mujer para abrazar o por qué la mujer que tiene no le quiere abrazar, no permita pensamientos ilícitos en su mente. No los coloque allí con sus fantasías, y no lo haga con su computadora. El 12% del todos los sitios Webs son pornográficos. El 25% de todas las páginas de búsqueda están relacionadas con la pornografía. El ingreso de Internet por la pornografía es de $2.5 Billones al año. No se moldee a esta oscuridad. La noche está avanzada. El día está cerca vístase con la armadura de luz. Vístase de Cristo. No permita pensamientos en su mente que despierten deseos pecaminosos.

¿Y qué acerca de las discusiones y los celos? Si usted ha sido dañado -tal vez 30 años atrás- o no ha sido tomado en cuenta, o ha sido menospreciado, malentendido, o abandonado; no deje esos pensamientos en su cabeza. Son provisión para la carne. Despiertan resentimiento,  ira, envidia, codicia y celos. No deje esos pensamientos dentro de su mente, dice el Señor.

¿Cómo? A veces solo tratando de resistirlos usted se acuerda de ellos, la respuesta no es dirigir la resistencia -aunque eso es muy importante de veras deberíamos decir ¡no! al pensamiento que se levante y nos conducirá al deseo pecaminoso. La respuesta es vestirse principalmente del Señor Jesucristo -o sea, traer a la mente las palabras de Dios que despiertan más fe en Jesús, y traer a la mente las promesas de Dios que despiertan más esperanzas en Jesús, y traer a la mente la belleza de Cristo que despierta más amor hacia Jesús. Esta es la confirmación de la que estaba hablando.

Vestirse del Señor Jesucristo no es solo la alternativa para proveer para la carne. Es la manera en que nos guardamos de proveer para la carne. Es la forma en que matamos esos deseos pecaminosos. Es la manera en que no permitimos ni siquiera que se levanten. Cuando usted se viste de la armadura de luz -diariamente (¡o cada hora!)- de la  fe fresca en Cristo, de la esperanza en Cristo y del amor por Cristo -es difícil para las obras de las tinieblas el aferrársele. Son empujadas por la luz. Si su ojo es bueno (si usted ve a Cristo como a su Tesoro). Todo su cuerpo estará lleno de luz.

No Debáis a Nadie Nada Sino el Amor.

Ahora permítanme cerrar recordándoles que éste párrafo completo es la continuación del mandamiento del verso 8 a no deber nada a nadie sino el amor. Este párrafo trata acerca de cómo amamos a la gente. Trata acerca de la motivación que viene de conocer que el día de paz, gozo y justicia ha amanecido, y somos gente del día y no de la noche. Trata acerca de cómo se ve el amor en este día de oscuridad mortecina y luz que emerge.

Especialmente, aprendemos del verso 13 (y de estas tres categorías de pecado) que lo que Dios ha unido para nuestro bien, el amor no lo separa. Dios ha unido cuerpo y mente para nuestro bien. Dios ha unido al cuerpo y al pacto del matrimonio para nuestro bien. Dios ha unido comunidades de perdón para nuestro bien.

Cuando usted bebe o consume drogas para que su mente deje de ser una guía fiel para la conducta de su cuerpo, entonces separa la mente del cuerpo que Dios ha unido para nuestro bien. Eso no es lo que hace el amor.

Cuando usted cultiva la estimulación sexual -ya sea en su mente o en su cuerpo- con una persona con quien no tiene un pacto matrimonial, entonces separa lo que Dios ha unido para su bien eso no es lo que el amor hace.

Cuando usted se deleita en pensamientos para llevar siempre la ventaja, su propia preeminencia o control, o cuando medita sobre los males que le han ocasionado, se está preparando para las discusiones, los celos y la discordia y divide a las comunidades. Eso no lo hace el amor.

El amor, más bien, hace lo opuesto. Mantiene la mente clara vistiéndose de Cristo, y dominando el cuerpo. El amor mantiene el pacto de matrimonio claro como un  retrato de Cristo y su iglesia, y domina el cuerpo. Mantiene la comunidad de Cristo clara como una bendición comprada con sangre, y somete a los celos y la discusión vistiéndose con Cristo.

Eso es lo que el verso 13 significa cuando dice, “Andemos como de día, honestamente” Por tanto Bethlehem: Camina honestamente. La noche está avanzada. El día está cerca. Camina honestamente. En esta tarde muéstrale a la localidad de ‘Mounds View’ que compartir la luz de Cristo es lo que el amor hace.

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