Permanecer casados no se trata de permanecer enamorados, parte 2

Y el Señor Dios dijo: No es bueno que el hombre esté solo; le haré una ayuda idónea. 19 Y el Señor Dios formó de la tierra todo animal del campo y toda ave del cielo, y los trajo al hombre para ver cómo los llamaría; y como el hombre llamó a cada ser viviente, ése fue su nombre. 20 Y el hombre puso nombre a todo ganado y a las aves del cielo y a toda bestia del campo, mas para Adán no se encontró una ayuda que fuera idónea para él. 21 Entonces el Señor Dios hizo caer un sueño profundo sobre el hombre, y éste se durmió; y Dios tomó una de sus costillas, y cerró la carne en ese lugar. 22 Y de la costilla que el Señor Dios había tomado del hombre, formó una mujer y la trajo al hombre. 23 Y el hombre dijo: Esta es ahora hueso de mis huesos, y carne de mi carne; ella será llamada mujer, porque del hombre fue tomada. 24 Por tanto el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán una sola carne. 25 Y estaban ambos desnudos, el hombre y su mujer, y no se avergonzaban.

El Matrimonio Y El Evangelio

El matrimonio es más maravilloso de lo que cualquiera en la tierra pudiera imaginarse. Y la razón por la que es maravilloso solo puede aprenderse a partir de la revelación especial de Dios, y solo puede apreciarse correctamente por la obra del Espíritu santo para capacitarnos a aceptar esa maravilla. Necesitamos la ayuda del Espíritu porque la maravilla del matrimonio está entretejida en la maravilla del evangelio de la cruz de Cristo, y el mensaje de la cruz es necedad para el hombre natural; es por eso que el significado del matrimonio es necedad para el hombre natural (1ra a los Corintios 2:14). Por ejemplo, el ateo Richard Dawkins dijo el otoño pasado:

He provisto [...] argumentos convincentes que demuestran que no hay un diseñador inteligente sobrenatural. Pero todavía me parece una idea digna. Refutable, pero sin embargo lo suficientemente grande y estupenda como para ser digna de respeto. No veo en los dioses olímpicos o en Jesús bajando y muriendo en la cruz la dignidad de esa grandeza. Como hombre conservador que soy, estas ideas me golpean1.

Estas son las trágicas palabras del “hombre natural”. Los que observan a Cristo y a su encarnación, y muerte, y resurrección, y señorío sobre todo el universo, porque él sostiene todo el universo por la palabra de su poder (Hebreos 1:3; Colosenses 1:16-17), como conservadores, no verán la maravilla del matrimonio entrelazada en el evangelio. Pero por gracia ustedes la pueden ver. Oro para que así sea. Creo que Dios se la mostrará si consideran con determinación esta revelación en la Palabra de Dios y buscan la ayuda del Espíritu Santo para que les capacite para ver y disfrutar la gloria de Cristo y su pacto comprado con sangre, pacto que hizo con la iglesia y es el reflejado en el matrimonio.

El Matrimonio Es La Obra De Dios, Para La Gloria De Dios

La semana pasada vimos que lo más fundacional que podemos decir acerca del matrimonio es que es la obra de Dios. Y lo más esencial y elevado que podemos decir acerca del matrimonio es que es la imagen de Dios. Y es la imagen de Dios porque en Cristo, Dios ha hecho un nuevo pacto con su pueblo. En él, Dios promete perdonar y justificar y glorificar a todos los que se conviertan a él del pecado y reciban a Cristo como Señor, y Salvador y, Tesoro supremo de sus vidas. El matrimonio entre un hombre y una mujer fue diseñado desde el principio para ser una representación y un reflejo de esa relación de pacto.

Es por eso que Pablo cita Génesis 2:24: “Por tanto el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán una sola carne”, y luego dice: “Grande es este misterio, pero hablo con referencia a Cristo y a la iglesia” (Efesios 5:31-32). La acción de dejar a los padres y unirse a la esposa, y de formar una nueva unión de una-carne ha tenido, desde el principio, el propósito de representar este nuevo pacto –Cristo deja a su Padre y toma a la iglesia como esposa, al precio de su vida, y se une a ella en una unión de un-espíritu para siempre (1ra a los Corintios 6:17)

Así que concluí, permanecer casados no se trata de permanecer enamorados. Se trata de mantener un pacto. Si un cónyuge se enamora de otra persona, una respuesta legítima del cónyuge agraviado y de la iglesia es: « ¿Y qué? Mantén tu pacto». Ahora es tiempo de examinar más profundamente qué significa guardar este pacto y cómo se ve esta permanencia.

Desnudos Y No Avergonzados

Para ayudarnos, y para establecer un fundamento completo, iremos hacia el verso de nuestro texto que no comentamos la semana pasada: Génesis 2:25: “Y estaban ambos desnudos, el hombre y su mujer, y no se avergonzaban” ¿Cuál es el mensaje central de este verso? Considere dos razones posibles por las que no estaban avergonzados. Primero, porque ambos tenían cuerpos perfectos, así que debido a que su apariencia era perfecta, no tenían el más mínimo temor de que su cónyuge le desaprobaría. En otras palabras, la ausencia de vergüenza era debido a que no tenían nada, absolutamente, de que avergonzarse ¿Es esa la idea central?

Ciertamente esta es una observación verdadera. Cuando Dios creó al hombre dijo que su creación era buena “en gran manera” (Génesis 1:31). Así que el hombre y la mujer eran perfectamente hermosos y bien parecidos. No había ningún defecto o mancha ¿Es ese el mensaje central de Génesis 2:25? Lo dudo, por tres razones.

No Era Debido A Que Tuvieran Cuerpos Perfectos

Primero, no importa cuán hermoso o bien parecido sea su cónyuge, si usted es gruñón o egoísta, o cruel, usted puede hacer comentarios de una forma que le avergonzará. No avergonzarse en una relación matrimonial involucra mucho más que ser físicamente perfectos; aquel que le mira a usted debe ser moralmente honrado y gracioso.

Segundo, Génesis 2:24-25 tiene la intención de establecer una sabiduría básica para que el matrimonio permaneciera aún después de que el hombre cayera en pecado. Podemos verlo por la manera en que Jesús utiliza el verso 24. Así que no me parece que el punto principal sea solo relatar la situación antes de la caída, a saber, la perfección de sus cuerpos.

Tercero, el verso 24 crea la relación donde puede suscitarse el verso 25. Y el énfasis cae sobre el compromiso del pacto: Ellos dos se están uniendo uno al otro en una nueva unión de una-carne que no es un experimento. Es un nuevo compromiso de unión. Esto produce el contexto para un matrimonio libre de vergüenza –el contexto no es creado por su belleza perfecta.

Por Un Pacto De Amor

Así que consideren una segunda posibilidad por la que ellos se encuentran desnudos y no sienten vergüenza. Mi sugerencia es que el énfasis no cae en que sean libres de la vergüenza debido a la perfección física, sino a la plenitud de su pacto de amor. En otras palabras, puedo ser libre de la vergüenza por dos razones: Una es que soy perfecto y no hay algo de lo que deba avergonzarme; la otra es que soy imperfecto pero no tengo temor de ser desaprobado por mi cónyuge. La primera forma de ser libre de la vergüenza es ser perfecto; la segunda está basada en la naturaleza de gracia del pacto de amor. En el primer caso, no hay vergüenza porque somos impecables. En el segundo, no hay vergüenza porque el pacto de amor cubre multitud de defectos (1ra de Pedro 4:8; 1ra a los Corintios 13:5).

Sé que en Génesis 2:25 la caída al pecado todavía no había ocurrido. Así que no hay defectos que deban ser cubiertos. Pero mi punto es que el verso 25 es consecuencia del verso 24 porque la relación de pacto establecida por el matrimonio está diseñada desde el principio para ser el fundamento principal de la libertad de la vergüenza. Lo cierto es que, antes de que el pecado llegara al mundo y toda clase de imperfecciones con él, Adán y Eva no tenían que ejercer su pacto de amor para cubrir algún pecado e imperfección en el otro. Pero ese era el propósito de Dios. El matrimonio fue diseñado desde el principio para mostrar a Cristo y la iglesia, y la misma esencia del nuevo pacto es que Cristo pasa por alto los pecados de su novia. Su novia es libre de la vergüenza, no porque sea perfecta, sino porque no teme que su amado le condene o avergüence por su pecado. Es por eso que la doctrina de la justificación está en el mismo corazón de la obra del matrimonio. La justificación produce paz con Dios a pesar de nuestro pecado. Y cuando es experimentada horizontalmente, crea una paz libre de vergüenza entre un hombre imperfecto y una mujer imperfecta. La próxima semana tengo la esperanza de dar un vistazo más completo a este tema.

Declarando La Independencia

Pero primero necesitamos terminar de considerar lo que el texto tiene que decir acerca de la desnudez y la vergüenza. En Génesis 2:17, Dios ha dicho a Adán: “pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el día que de él comas, ciertamente morirás”. Entiendo que el “conocimiento del bien y el mal” se refiere al estatus de independencia de Dios en que Adán y Eva debían decidir por sí mismos, sin Dios, qué era bueno y qué era malo. Así que comer de este árbol significaría una declaración de independencia de Dios.

En Génesis 3:5-6, esto es lo que sucede:

“[el tentador dice:] Pues Dios sabe que el día que de él comáis, serán abiertos vuestros ojos y seréis como Dios, conociendo el bien y el mal.
6 Cuando la mujer vio que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y que el árbol era deseable para alcanzar sabiduría, tomó de su fruto y comió; y dio también a su marido que estaba con ella, y él comió”.

El primer efecto de la rebelión contra Dios y el primer efecto de esta declaración de independencia es recordado en el verso 7: “Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; y cosieron hojas de higuera y se hicieron delantales” ¿Qué significa esto?

Repentinamente son conscientes de sus cuerpos. Antes de la rebelión contra Dios no había vergüenza. Ahora, evidentemente, hay vergüenza ¿Por qué? No hay razón para pensar que es porque de repente se volvieron feos. Ese no es, en modo alguno, el enfoque del texto. Su belleza no era el enfoque del Génesis 2:25, y su fealdad no era el enfoque en el 3:7 ¿Por qué entonces la vergüenza? Porque el fundamento del amor que guardaba el pacto había colapsado. Y con él desaparecieron para siempre la dulzura, la confianza absoluta, y la seguridad del matrimonio.

El Fundamento Del Amor Que Guarda El Pacto

El fundamento del amor que guarda el pacto entre un hombre y una mujer es el pacto intacto entre ellos y Dios (Dios gobernándoles para su bien y ellos confiando en él, deleitándose en él y en su seguridad). Cuando comieron del árbol del conocimiento del bien y el mal, este pacto fue quebrantado y el fundamento que sostenía su propio pacto matrimonial colapsó.

Ellos experimentaron inmediatamente este quebrantamiento en la corrupción de su propio pacto de amor. Sucedió de dos formas. Y hoy lo experimentamos en esas mismas dos formas. Y las dos se relacionan con la experiencia de la vergüenza. En el primer caso, aquel que ve mi desnudez ya no es confiable; así que tengo miedo de ser avergonzado. En el segundo caso, yo mismo ya no estoy en paz con Dios, sino que me siento culpable, contaminado, e indigno –merezco ser avergonzado. Piensen en estas dos formas una a la vez.

La Vulnerabilidad A La Vergüenza

En el primer caso, soy consciente de mi cuerpo y me siento vulnerable a la vergüenza porque sé que Eva ha escogido ser independiente de Dios. Ella se ha convertido el centro de su propia vida, en lugar de Dios. Ella es, en esencia una mujer egoísta, desde ahora en adelante, se pondrá a sí misma en primer lugar y a los demás en último, ya no es una sierva, por tanto no está a salvo. Y yo me siento vulnerable junto a ella, porque ella está en disposición de aplastarme si eso le permite salir adelante. Así que repentinamente mi desnudez es precaria. No confío que ella me ame ya con un amor puro que guarda el pacto. Esa es una de las fuentes de la vergüenza, que me hace tomar consciencia de quién soy.

El Pacto Con Dios Quebrantado

La otra fuente es que Adán mismo, no solo su esposa, ha quebrantado el pacto con Dios. Si ella es rebelde y egoísta, y por tanto peligrosa, también yo. Pero me siento contaminado, culpable, e indigno. De hecho, eso es lo que soy. Antes de la Caída, lo que es y lo que debiera ser, eran lo mismo. Pero ahora, lo que es y lo que debiera ser, es diferente. Yo debiera ser humilde, someterme a Dios gustosamente. Pero no lo soy. Este inmenso abismo entre lo que soy y lo que debiera ser, tiñe todo lo que tiene que ver conmigo –incluyendo mis emociones acerca de mi cuerpo. Así que mi esposa pudiera ser la persona más confiable del mundo, pero mi propia sensación de culpa e indignidad me hacen sentir vulnerable. La desnudez de la inocencia, simple y abierta, parece ahora inconsistente con la persona culpable que soy. Me siento avergonzado.

Así que la vergüenza de la desnudez surge de dos fuentes y las dos son el resultado del colapso de la base del pacto de amor en nuestra relación con Dios. Una es que Eva ya no es una persona confiable para quererme; ella se ha vuelto egoísta y yo siento vulnerable porque ella puede aplastarme para sus propios fines egoístas. La otra es que yo ya sé que soy culpable y la desnudez de la inocencia contradice mi indignidad –me avergüenza.

Ellos Se Vistieron A Sí Mismos

Génesis 3:7 dice que trataron de salir adelante en esta nueva situación haciéndose ropas: “y cosieron hojas de higuera y se hicieron delantales”. Entonces en Génesis 3:21, Dios hizo ropas mejores para ellos a partir de pieles de animales: “Y el Señor Dios hizo vestiduras de piel para Adán y su mujer, y los vistió” ¿Qué aprendemos de esto?

El esfuerzo de Adán y Eva por vestirse a sí mismos era un esfuerzo pecaminoso para ocultar lo que había sucedido. Ellos continuaron y trataron de esconderlo de Dios (Génesis 3:8). Ya no eran inocentes, sino rebeldes contra Dios. Su desnudez se sentía demasiado reveladora y demasiado vulnerable, así que trataron de cerrar la brecha entre lo que eran y lo que debían ser cubriendo lo que es y presentándose a sí mismos de una nueva forma. Desde su punto de vista, este era el origen de la hipocresía. Fue el primer intento de fraude –y fracasó totalmente.

Entonces Dios Les Vistió

Entonces, ¿qué significa que Dios les haya vestido con pieles de animales? ¿Estaba Dios confirmando su hipocresía? ¿Estaba ayudándoles y apoyándoles en su pretensión? Si estaban desnudos y libres de vergüenza antes de la Caída, y si se pusieron ropas para minimizar su vergüenza después de la Caída, entonces ¿qué hace Dios vistiéndoles aún mejor de como ellos se vistieron a sí mismos? Creo que la respuesta es que Dios está haciendo algo que encierra un mensaje negativo y algo que encierra un mensaje positivo.

Negativamente, está diciendo «Ustedes no son lo que eran y no son lo que debieran ser. El abismo entre lo que son y lo que debieran ser es inmenso. Cubrirse ustedes mismos con ropa es una respuesta adecuada a esto –no para ocultarlo, sino para confesarlo. Por tanto, deberán usar ropa, no para ocultar que no son lo que debieran ser, sino para confesar que no son lo que debieran ser». Una implicación práctica de esto, es que la desnudez pública hoy es una vuelta a la inocencia, pero es también una rebelión contra la realidad moral. Dios ordena que la ropa testifique de la gloria que hemos perdido, y quitárnosla públicamente es añadir otra rebelión.

Y para aquellos que se rebelan en la otra dirección y se hacen ropas a sí mismos como medios de poder y prestigio y para atraer la atención, la respuesta de Dios no es volver a la desnudez, sino volver a la simplicidad (1ra a Timoteo 2:9-10; 1ra de Pedro 3:4-5). Las ropas no fueron creadas para hacer que las personas piensen en lo que hay debajo de ellas. Las ropas fueron creadas para dirigir la atención hacia lo que no está debajo de ellas: Los brazos y las manos que pueden servir a otros en el nombre de Cristo, los pies “hermosos” que pueden llevar el evangelio a donde se necesita, y el resplandor de un rostro que ha contemplado el rostro de Jesús.

La Importancia De La Vestimenta

Ahora, ya hemos llegado al significado más positivo de la vestimenta, el que Dios tuvo en mente cuando vistió a Adán y a Eva con pieles de animales. La vestimenta no solo fue un testigo de la gloria que perdimos y una confesión de que no somos lo que debiéramos ser, también es un testimonio de que Dios mismo un día nos convertirá en lo que debiéramos ser. Dios rechazó la vestimenta que se habían hecho. Y luego, él mismo hizo otra vestimenta. Mostró misericordia con una vestimenta superior. Junto a las otras señales llenas de esperanza en el contexto (como la derrota de la serpiente en el 3:15), la misericordia de Dios señala el día cuando él resolverá el problema de la vergüenza de Adán y Eva, y lo hará de manera decisiva y permanente. Lo hará con la sangre de su propio Hijo (aparentemente hubo derramamiento de sangre en la muerte de los animales de donde sacó las pieles), y con la vestimenta de justicia y el resplandor de su gloria (Gálatas 3:27; Filipenses 3:21).

Lo que significa que nuestras vestimentas son un testimonio tanto de nuestro fracaso pasado y presente, como de nuestra gloria futura. Ellas testifican del abismo entre lo que somos y lo que debiéramos ser. Y testifican de la misericordiosa intención de Dios de construir un puente en ese abismo por medio de Jesucristo y su muerte por nuestros pecados. Él resolverá, con su nuevo pacto comprado por sangre, el problema del temor, del orgullo, del egoísmo y de la vergüenza entre el hombre y la mujer.

El Matrimonio Es La Imagen Del Evangelio

El matrimonio fue creado para reflejar ese pacto, y ese evangelio. Por tanto, lo que estaremos viendo la próxima semana, Dios mediante, es cómo un esposo y una esposa personifican el evangelio del nuevo pacto de la justificación por fe, y así crean un nuevo lugar seguro y sagrado donde de nuevo se puede decir: Y estaban ambos desnudos y no se avergonzaban.


1 “Dios Contra La Ciencia: Una Entrevista Con Francis Collins Y Richard Dawkins” [“God vs. Science: An Interview with Francis Collins and Richard Dawkins”], Time, 5 de agosto de 2006 (http://www.time.com/time/magazine/article/0,9171,1555132-9,00.html)

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