Sometimiento a Dios y sometimiento al estado, parte 1

Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. 2De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos. 3Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no temer la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella; 4porque es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo. 5Por lo cual es necesario estarle sujetos, no solamente por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia. 6Pues por esto pagáis también los tributos, porque son servidores de Dios que atienden continuamente a esto mismo. 7Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra.

A medida que comenzamos nuestro octavo año juntos en el libro de Romanos, sigo estando asombrado ante la majestad del mensaje de este libro. Nos movemos desde un majestuoso tema a otro y nuestras mentes, corazones y vidas son despegadas de la trivialidad y la banalidad de la vida norteamericana —especialmente como se la ve en la televisión.  Trasladarse desde la cultura norteamericana hacia el libro de Romanos es como ir desde el Buck Hill en Burnsville al Monte Everest en Nepal.

William Tyndale y Romanos

Estoy leyendo una biografía muy buena escrita por David Daniel sobre William Tyndale, quien fue quemado en la estaca por traducir la Biblia del griego al inglés en 1526. Tyndale había sido despertado para la gloria del evangelio de Cristo al leer el Nuevo Testamento griego (especialmente Romanos) por sí mismo en lugar de hacerlo a través de las lentes ceremoniales, sacramentales y legalistas de la Iglesia Católica Romana medieval de entonces y de las erróneas traducciones de la Biblia en Latín ( ej. “penitencia” para el término griego metanoia en lugar de “arrepentimiento”). La biografía contrasta a Tyndale con su famoso contemporáneo, Erasmos, que amó la nueva enseñanza humanista de la época y publicó el primer Nuevo Testamento griego ilustrado y escribió libros bien conocidos sobre temas religiosos.

Sin embargo, existían enormes diferencias entre Tyndale y Erasmos. Hasta donde podemos decir, Erasmos nunca vio las doctrinas centrales del evangelio que liberaron a Lutero, Calvino, Zwingli, Tyndale y otros tantos miles. En todo su aprendizaje bíblico hubo una gran omisión tanto en los escritos, pensamientos como las creencias de Erasmos. Él nunca escribió nada sustancial sobre la carta de Pablo a los Romanos. (“En ninguna parte vemos a Erasmos en Romanos.)1 Este era el libro peligroso, el libro que más completamente y más radicalmente interpretaba el significado de Cristo, su muerte, y su resurrección para justificar a los pecadores solo por la fe. Este era el libro que las personas ordinarias de Inglaterra no debían leer por sí mismos, aunque fuera necesario que la iglesia gobernante tuviera que quemar personas en la estaca para evitarlo.

Cuando el libro de Romanos fue leído con ojos transparentes, estalló el todo el sistema del Catolicismo Romano –y nació la Reforma. El purgatorio estalló. La infalibilidad se iguala a Las Escrituras. La transubstanciación eucarística, el sacerdotalismo, el tesoro del mérito, el papel mediador de María y así sucesivamente.  Romanos y Gálatas debían ser evitados a toda costa y la traducción de la Biblia al simple y llano inglés de la época se volvió un crimen capital, castigado con la quema en la estaca.

Pero usted no puede esconder el Monte Everest por siempre. Dios ha sido muy misericordioso con el mundo, con Romanos y con la Biblia completa. La preciosa Palabra de Dios está disponible en inglés y en otros cientos de idiomas ordinarios. No me siento muy competente ahora que seguimos adelante hasta el capítulo 13. Y tengo la esperanza de que ustedes oren por mí para que no edifique con madera, paja y hojarasca en este púlpito, sino con oro plata y piedras preciosas.

Dios Ha Establecido Todos los Gobiernos

Nos tomará dos o tres mensaje para tratar con Romanos 13:1-7. Aquí está de nuevo uno de esos grandes temas —los grandes asuntos del mundo— que nos aleja de los pensamientos ordinarios.  Aquí está el tema de que Dios estableció todos los gobiernos del mundo de hoy y todos los que haya habido en la historia del mundo; y por ende su soberana destrucción de todo gobierno que ha dejado de existir en el mundo. Versículo 1: “...no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas.” Y derivándose de este tema está el tema de nuestra relación con el gobierno ya sea que vivamos en Boston, Bagdad, Irlanda del Norte o en Corea del Norte.

Este texto tiene implicaciones para la guerra y la paz, para los dictadores y el totalitarismo, para campos de concentración y prisiones de campo, para revueltas y revoluciones, para leyes y sus aplicaciones, para el activismo político y la desobediencia civil, para elecciones y presiones políticas, para el voto y el pago de impuestos, para el límite de velocidad y el cinturón de seguridad, para las señales de pare y las sillas de bebitos.  Este no es un texto poco importante.  Es uno de esos picos de montaña del libro de Romanos que hacen que un lector se maree con sus implicaciones.

¿Por Qué Pablo Retoma Este Tema?

Así que aquí está nuestra primera pregunta: ¿Por qué Pablo retoma el tema de la autoridad gobernante?  Si usted ha estado leyendo a lo largo de Romanos 12 ¿habría esperado que él diera este giro en el capítulo 13?  ¿Hubo algo que haya dicho o que estaba ocurriendo en Roma que hizo de esto un tema crucial? Existen varias razones generales por las que se necesita tratar con este asunto y luego dos situaciones específicas que hacen que este asunto sea crucial.

1. En Romanos 12:2 Pablo había dicho, “No os conforméis a este siglo”. Este radical mandamiento puso a la iglesia en camino a enfrentarse a la sociedad secular. Usted puede recordar como dijimos que hay una tensión en el Nuevo Testamento entre el ‘principio de peregrinaje’ (“No os conforméis a este siglo”),  y ‘el principio autóctono’ (“a todos me he hecho de todo” 1 Corintios 9:22). Estamos aquí en este mundo y debemos, en alguna medida, adaptarnos a la cultura donde vivimos. Pero somos ciudadanos del cielo (Filipenses 3:20) y debemos hacer que se conozca el estilo de vida de Cristo en cada cultura en este mundo.

De modo que surgiría naturalmente esta pregunta de la iglesia en Roma: ¿Qué debemos pensar acerca del César? ¿Lo apoyamos o no? ¿Cómo obra el ‘principio de peregrinaje’ y el ‘principio autóctono’ en relación a la autoridad civil? (Marcos 12:13-17) y esta pregunta llegaría pronto a Pablo.

2. Otra razón por la que surge la cuestión de la autoridad civil viene desde Romanos 8:34-38.  Pablo había dicho, “[Cristo] resucitó… [y] está a la diestra de Dios.”  El asunto del César no es un asunto indeterminado acerca de Dios y un gobierno compartido, por ejemplo, con el Islam y el judaísmo.  El asunto para los cristianos es supremamente: Jesucristo.  Cuando él resucitó de la muerte, dijo en Mateo 28:18, “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra”.  Eso incluye a todos los gobiernos en el mundo. La confesión “Jesús es el Señor” era una declaración política.  Su señorío está por encima del señorío del César. Es por esto que mataron a Jesús. Las multitudes intimidaron a Pilatos con las palabras, “No tenemos más Rey que César” (Juan 19:15).  ‘¡Estos seguidores de de Jesús tienen otro Rey! Son subversivos, traicioneros.’ Y cuando él resucitó se dio a conocer como “Rey de reyes y Señor de señores” (Apocalipsis 19:16; 17:14). O sea, un Rey por encima de todos los reyes terrenales. Así que cuando Pablo dice, “no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas” no está hablando solamente de Dios el Padre, sino de Dios el Hijo también.  Los cristianos conocen que cualquier autoridad que es dada al hombre, ha sido dada primero a Jesucristo.

Pero entonces leemos en Romanos 8:35-38 que los fieles súbditos del Rey Jesús “somos muertos todo el tiempo” y por la “espada” –la espada de Romanos 13:4, la espada del estado.  Después leemos que “ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades [los gobernantes de Romanos 13:3], [...] nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro. Y cuando leemos esto, nos preguntamos, ¿Cómo nos entendemos con los gobernantes que matan a los cristianos?   ¿Cómo Dios -cómo el Cristo resucitado- se relaciona con los gobernantes que tratan a los cristianos como a ‘ovejas para el matadero’? Romanos 13:1-7 no salió de la nada.

3. Otra razón por la que surge la cuestión de la autoridad civil está en los versículos anteriores inmediatos al capítulo 12. El capítulo comienza con las misericordias de Dios—“Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios” -y llega al clímax con un llamado repetitivo a la vida de misericordia.  Versículo 9: “El amor sea sin fingimiento”  Versículo 13: “compartiendo para las necesidades de los santos.”  Versículo 14: “Bendecid a los que os persiguen; bendecid, y no maldigáis.”  Versículo 17: “No paguéis a nadie mal por mal.”  Versículo 19: “No os venguéis vosotros mismos, amados míos.”  Versículo 20 “Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer.”

Somos dejados casi sin aliento con la belleza de esta misericordia y, no obstante, con la pregunta: ¿Es cierto Pablo?  ¿Es eso todo lo que tienes que decir acerca de cómo funciona la vida y cómo debe ser manejado el mal en el mundo? Y Pablo responde: No, eso no es  todo lo que tengo que decir. Y eso no es todo lo que ustedes necesitan conocer acerca de la forma en que es manejado el mal en el mundo. Y escribe Romanos 13:1-7.

4. Además de estas tres razones generales con las que Pablo trata con la autoridad gobernante en Romanos 13, existen dos situaciones específicas que probablemente tiene la intención de abordar.  La primera se ve en los versículos 6 y 7.  Todo es general hasta que usted llega aquí: sométanse, no se resistan, hagan lo bueno, apártense de lo malo.  Eso es lo que tenemos hasta que llegamos al versículo 6.  Entonces Pablo especifica.

Pues por esto pagáis también los tributos, porque son servidores de Dios que atienden continuamente a esto mismo. 7 Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra.

De modo que, fuera de toda clase de comportamiento que Pablo pudiera haber usado para ilustrar el sometimiento, él usa el pago de impuestos. Así que asumo que esto necesitaba una mención especial, junto con el honor y el respeto. El asunto nunca estuvo ausente. Los líderes judíos le preguntaron a Jesús, “¿Es lícito dar tributo a César, o no? ¿Daremos, o no daremos?” (Marcos 12:14)  Y aquí nos encontramos, 20 años más tarde, con la necesidad de abordar la misma cuestión. ‘Pablo ¿Debemos pagar impuestos a gobiernos seculares que niegan a Cristo?’ Respuesta: ‘Si, deben.’

5. La otra situación específica que puede haber dado pie a Romanos 13:1-7 se lee en Hechos 18:2. “Y [Pablo] halló a un judío llamado Aquila, natural del Ponto, recién venido de Italia con Priscila su mujer, por cuanto Claudio había mandado que todos los judíos saliesen de Roma.”  Esa expulsión a los judíos había incluido seguramente a los judíos cristianos. Y puede ser que la expulsión haya sido debido a un comportamiento de insubordinación. Romanos fue escrito cerca de 55 años d.C. y esta expulsión ocurrió alrededor de 5 años antes (Según F. F.  Bruce, The Book of Acts, p. 368).   De modo que Pablo, en una conversación con Priscila y Aquila estaría muy sensible al polémico asunto de las relaciones iglesia-estado.

¿Incluye Esto a Los Malos Gobernantes?

Ahora bien, todos sabemos que aquí hay preguntas muy difíciles de responder. Cuando se dice de nuevo en el versículo 1 que “no hay autoridad sino de parte de Dios,” ¿incluye a los malos gobernantes? Cuando se dice en el versículo 1 que debemos someternos a las autoridades civiles, ¿quiere decir esto siempre y sin importar a qué? Cuando en el versículo 3 se dice que las autoridades civiles “Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo” ¿es esto siempre cierto, o existen gobiernos que infunden terror a los que hacen lo bueno? ¿Qué hacemos con las declaraciones aparentemente absolutas de Pablo? Es de eso de lo que hablaremos en las semanas que vienen. Pero hoy solamente quiero afirmar la enseñanza positiva que debemos abrazar, independientemente de cualquiera de aquellas preguntas.

La primera enseñanza positiva y clara, es que las autoridades civiles están instituidas por Dios. Versículo 1b: “no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas”. Sabemos que esto incluye tanto a los malos gobernantes como a los buenos porque la Biblia cuenta acerca de reyes malvados que Dios guió en ese oficio. Por ejemplo, Jeroboam fue uno de los reyes más malvados de Israel y 1 de Reyes 12:15 describe la intriga que lo colocó en un lugar como este: “era designio de Jehová”

Y Nabucodonosor fue el pagano rey Babilónico que destruyó a Jerusalén. Y en Jeremías 27:6 Dios dice, “Y ahora yo he puesto todas estas tierras en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, mi siervo”. El lo llama ‘siervo’, el mismo término para rey que encontramos en Romanos 13:4 (“porque es servidor de Dios”).

¿Y que hay de Pilatos, un gobernante que, por encima de todos los otros gobernantes, no recompensa el buen comportamiento, sino que castigó al único hombre perfecto que haya existido jamás? Cuando él le dijo a Jesús, “Entonces le dijo Pilato: ¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo autoridad para crucificarte, y que tengo autoridad para soltarte? 11Respondió Jesús: Ninguna autoridad tendrías contra mí, si no te fuese dada de arriba” (Juan 19:10). Así que Romanos 13:1 incluye a Pilato.

Pablo sabía desde Daniel 2:21 que “[Dios] quita reyes, y pone reyes” – a todos los reyes. Todos están bajo su control. Él los pone en ese oficio y él los quita de ese oficio. Así  que la respuesta es sí, Romanos 13:1 se aplica a todos los gobernantes, ya sean buenos o malos. “porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas”

Esto significa tanto para cristianos Romanos como para nosotros, que es la  voluntad de Dios gobernar el mundo humano por medio de au­toridades civiles humanas. Esto es plan de Dios. El hombre no creó el gobierno. Dios lo hizo. El hombre no lo sostiene. Lo sosti­ene Dios. La autoridad civil es una idea de Dios para esta Era. Sí, no existimos para conformarnos con esta Era. Sí, muchos de estos gobernantes matan cristianos. Sí, pueden exiliarle a usted y hacerle dejar Roma o cualquier otra parte. Y yo les digo, la autoridad civil es el instrumento escogido por Dios para gobernar el mundo de los hombres.

Sométanse a ella sin involucrar la reverencia de Dios -no hay re­verencias para los gobernantes. Dios los ha despojado de su autori­dad final. Eso es lo que quiere decir el versículo 1. No son Dios. Dios es Dios. Cuando usted se somete, usted lo hace por el bien de Dios. “Por causa del Señor someteos a toda institución humana” (1 Pedro 2:13). Y este Dios es el Jesús que resucitó, el Jesús que es Rey de reyes y a quien toda autoridad en el cielo y en la tierra le ha sido dada. En otras palabras, no exceder la velocidad legalmente establecida cuando manejamos es adoración Cristiana.

La Autoridad Civil Y La Gracia Común

Aquí hay una segunda y clara enseñanza positiva de estos versículos: Cuando usted se someta por causa de Cristo a las autoridades  civiles, recuerde que estas autoridades son un gran regalo de gracia común para el mundo. Es bien para nosotros. Una de las frases mas importantes en el párrafo es el versículo 4a: “porque es servidor de Dios para tu bien” ¡Para tu bien! ¡Que maremoto de mal irrumpiría sobre el mundo si no existieran autoridades civiles para controlar -aún autoridades civiles malas!

¡OH!  ¡Como debemos dar gracias por el control que causa el gobierno sobre el mal! Considérelo al comparar esta historia del Star Tribune del viernes (10 de Junio, 2005.P. A3). Al otro lado de la frontera de Laredo. Texas es la ciudad de Nuevo Laredo, México. La ciudad ha perdido su autoridad civil y está gobernada por pandi­llas.

Alejandro Domínguez fue la única persona lo suficientemente valiente para ser jefe de la policía. Solo horas después que tomó el despacho, los asaltantes acribillaron su cuerpo con docenas de balas en esta ciudad sumida en el caos producido por la batalla territorial entre las dos bandas de droga principales de México.

Las calles estaban virtualmente vacías el jueves, un día después del asesinato, con solamente un puñado de policías federales armados con fusiles y rifles automáticos...

“Estamos indefensos” dijo la abogada Zorina Medrano en City Hall. “Es obvio que los criminales están mejor organizados (que las autoridades). Enviaron al ejército nacional y ni siquiera ellos fueron respetados. ¿A quien mas le podemos pedir ayuda?”

Esto es una pequeña imagen de lo que sería el mundo sin la gracia general de Dios de establecer la autoridad civil. ¿Que haría us­ted si el 911 no contestara? Si no existiere la policía ni los bomberos. ­Ni la guardia nacional. Solamente los miembros de las pandillas robando y matando sin restricción o retribución alguna. Mantenga esta imagen bien nítida en sus ojos, y luego lea el versículo 4: “porque [la autoridad civil] es servidor de Dios para tu bien. ".

Demos gracias a la sabiduría y gracia de Dios de que el mun­do entero no sea un enorme Nuevo Laredo. Y mientras tengamos una medida de paz -ya que siempre no será así- usémosla para el evange­lio de la gloria de Cristo, del Cristo que gobierna al mundo.


1 David Daniel, William Tyndale: A Biography (New Haven: Yale University Press 1994), p. 162. [Si le gustaría aprender más acerca de William Tyndale, Lain Murray tiene una excelente biografía disponible gratis.]