El Santo Niño que nacerá será llamado Hijo de Dios

“Y al sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, 27 a una virgen desposada con un hombre que se llamaba José, de los descendientes de David; y el nombre de la virgen era María. 28 Y entrando el ángel, le dijo: ¡Salve, muy favorecida! El Señor está contigo; bendita eres tú entre las mujeres. 29 Pero ella se turbó mucho por estas palabras, y se preguntaba qué clase de saludo sería éste.30 Y el ángel le dijo: No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios. 31 Y he aquí, concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. 32 Este será grande y será llamado hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de su padre David; 33 y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin. 34 Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto, puesto que soy virgen? 35 Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso lo santo [el niño] que nacerá será llamado hijo de Dios. 36 Y he aquí, tu parienta Elizabet en su vejez también ha concebido un hijo; y este es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril. 37 Porque ninguna cosa será imposible para Dios. 38 Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su presencia”.

El versículo 26 dice: “Y al sexto mes [al sexto mes de embarazo de Elizabet la madre de  Juan el Bautista] el ángel Gabriel fue enviado por Dios […]”. Aquí tenemos el hecho más importante con respecto a la Navidad y la encarnación. Este hecho comienza con Dios y viene de Dios. El ángel fue enviado por Dios. Por tanto, la Navidad sin Dios, no tiene ningún significado bíblico. Tiene un significado americano que no está relacionado con Dios. Tiene un significado europeo que no está relacionado con Dios. Tiene incluso un significado budista que no está relacionado a Dios (como recientemente me comunicó uno de nuestros misioneros).Pero la navidad, sin Dios, no tiene un verdadero significado histórico, ni bíblico.

La navidad nos habla sobre el Creador del universo (quien en sí, no es parte del universo), obrando por sí mismo, en la persona de su Hijo, en el universo que creó. Y lo que hace este hecho aún más sorprendente es que este universo creado (en su parte personal, y en su parte moral) está en rebelión contra su Creador: y aún así, él vino al universo que creó para salvar a los que están en enérgica rebelión contra él. Una de las declaraciones más claras de la Biblia está en 1ra a Timoteo 1:15: “Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores.”

De modo que la Navidad nos habla sobre un hecho originado por Dios (un hecho realizado por Dios en la historia). La navidad se refiere a la manera en que el universo creado se relaciona con el único Ser que es absoluto (que no tiene principio, ni fin, ni variación; que es inmutable). Él simplemente es quien es. De hecho, Dios dice en Éxodo 3:14 que su nombre es: “YO SOY EL QUE SOY.” La Navidad trata de la manera en que este Dios se relaciona con nosotros y de cómo nosotros nos relacionamos con él.

El texto de Lucas 2:26-38 nos dice 1) Cómo este Dios absoluto irrumpe en  su creación para salvar a los pecadores y 2)Quién vino con esta entrada de Dios en el universo. Así que me gustaría hablar respecto al cómo y quién de la encarnación; es decir, sobre cómo sucedió la navidad y quién vino con ella Y al responder la pregunta sobre (quién), mi objetivo será, en todo momento, responder a la pregunta de (¿para qué?): ¿Qué diferencia puede ocasionar este hecho para nosotros?

1. ¿Cómo el Creador de Este Universo Irrumpe En  Su Universo?

1.1 Él irrumpe en el universo haciendo lo imposible.

Lucas 1:37: “Porque ninguna cosa será imposible para Dios”. El ángel Gabriel dice estas palabras a María como la respuesta básica de cómo Dios se hace hombre en el vientre de una virgen. Cuando todas nuestras objeciones se han gastado, esta verdad permanece: “ninguna cosa será imposible para Dios”.

Dios ha estado preparando al mundo, por miles de años, para esta imposibilidad. Escuche los testimonios: Génesis 18:14: “¿Hay algo demasiado difícil para el Señor?” Job 42:2: “Yo sé que tú puedes hacer todas las cosas, y que ningún propósito tuyo puede ser estorbado”. Jeremías 32:17: “¡Ah, Señor Dios! He aquí tú hiciste los cielos y la tierra con tu gran poder y con tu brazo extendido; nada es imposible para ti”. Y ha llegado la hora en que se cumple el hecho más imposible: Dios entrando en su creación, como parte de ella, y sin dejar de ser el Dios no creado.

1.2 Dios irrumpe en el universo escogiendo nacer de una virgen

En Lucas 1:26-27 dice: “Y al sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, 27 a una virgen […]”. En el versículo 31, el ángel dice: “Concebirás en tu seno y darás a luz un hijo”. Y María  responde en el versículo 34: “¿Cómo será esto, puesto que soy virgen [literalmente: puesto que no conozco varón]?” En otras palabras: Nunca he tenido relaciones sexuales con un hombre. Estoy comprometida. No estoy casada. José y yo no hemos dormido juntos.

Aquí tenemos la elección de Dios. Un ángel fue enviado por Dios a una virgen. Dios irrumpe en el universo al ser concebido en el vientre de una virgen. No debemos especular más allá del texto por qué él lo hizo de esta manera. La respuesta más clara está en el versículo 35: “Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso lo santo [el niño] que nacerá será llamado Hijo de Dios”. Dios escogió ser concebido en el vientre de una virgen para que la paternidad de su hijo fuera absolutamente única (él es el Hijo de Dios, y no el hijo de José). Él tiene un Padre divino, no un padre biológicamente humano. Por tanto, como Hijo de Dios, es divino y como hijo de María, es humano. Dios escogió irrumpir en el universo eligiendo nacer de una virgen.

1.3 Dios irrumpió en el universo escogiendo para su Hijo un padre legalmente humano que sería un heredero de David, el rey de Israel.

Lucas 1:26-27 dice: “Y al sexto mes, El ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, 27 a una virgen desposada con un hombre que se llamaba José, de los descendientes de David”. Por dos mil años, desde los días de Abraham, Isaac, y Jacob, Dios había estado preparando este momento en la historia. Promesas tras promesas, han profetizado el día cuando un Hijo de David vendría como rey y heredero al trono. La profecía dice: “En aquél día la raíz de Isaí [el padre de David], que estará puesta como señal para los pueblos […]”. Y al final de la Biblia, en Apocalipsis 22:16, Jesús ondea su bandera sobre toda la historia con las palabras: “Yo, Jesús, […] soy la raíz y la descendencia de David, la estrella de la mañana”.

Dios irrumpió en el universo no como un ser humano común, sino como un judío, en cumplimiento de 2000 años de promesas de pactos, para que Israel glorificara a Dios por su fidelidad y para que todas las naciones glorificaran a Dios por su misericordia. Él vino como el Hijo de David y como el Hijo de Dios (vino como un judío para vindicar cada promesa, y como un hombre para identificarse con toda nación).

1.4 Dios irrumpió en el universo enviando a su Espíritu Santo con poder divino para que la virgen María concibiera de él un hijo

María  pregunta en Lucas 1:34: “¿Cómo será esto, puesto que soy virgen? Y el versículo siguiente (Lucas 1:35) debe ser una de las declaraciones más importantes que jamás se haya hecho en algún libro en toda la historia. María, ¿usted pregunta “cómo?” Pues aquí está cómo (versículo 35): “El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso lo santo [el niño] que nacerá será llamado Hijo de Dios”. Dios mismo, el Espíritu Santo con el poder para obrar lo imposible (el poder del Altísimo) tomará el lugar de un padre humano, y bajo la sombra de sus alas, (de una forma pura, virtuosa, santa, invisible y misteriosa) quedarás embarazada con el hijo do Dios.

Por tanto, Lucas nos dice cómo el Dios infinito y absoluto irrumpe en  su creación. Él irrumpe en el universo:

  1. Haciendo lo imposible,
  2. Escogiendo venir al mundo mediante una virgen,
  3. Escogiendo un padre humanamente legal que sería un heredero de David, el rey de Israel,
  4. Enviando a su Espíritu Santo con poder divino para que la virgen María  concibiera de él un hijo divino

Ahora regresamos a la pregunta: ¿Quién vino con esta entrada de Dios? y ¿qué diferencia puede ocasionar este hecho para nosotros?

2. ¿Quién Vino con Esta Entrada Dios en el Universo?

Comencemos con el hecho controversial de que la persona que vino con esta entrada de Dios es un rey. Lucas 1:32b-33 dice: “El Señor Dios le dará el trono de su padre David, 33 y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin”. Tres palabras nos dicen que esta persona sería un rey: “Trono” (“El Señor Dios le dará el trono de su Padre David”); “Reinará” (“Y reinará sobre la casa de Jacob para siempre”); “Reino” (“Y su reino no tendrá fin”).

Lo que hace que este hecho sea controversial es que nosotros creemos en la democracia, no en los reinos. Arabia Saudita no tiene un sistema atractivo para nosotros. El mundo se está moviendo hacia la democracia. Por esa razón estamos luchando en Irak. Ser gobernado por un rey es una de las formas más primitivas de gobierno, ¿no es así? Las democracias son más avanzadas, más desarrolladas, más idóneas para el mundo moderno. Hacia ella se está moviendo la historia (a la democracia y no a la monarquía)

Permítame referirme a esta realidad de una manera muy sobria y muy simple: la única razón legítima por la que el reinado no es atractivo para nosotros es porque, en esta era, y en este mundo, los únicos reyes disponibles son finitos y pecadores. Escuche cómo C. S. Lewis describe por qué cree en la democracia:

Una gran parte del entusiasmo democrático viene de las ideas de personas como Rousseau, quién creyó en la democracia porque imaginó una humanidad tan buena y sabia que todo el mundo merecía tener parte en el gobierno. El peligro de defender la democracia en esos terrenos es que no son verdaderos…encuentro que no son verdaderos sin mirar más allá de mi mismo. No merezco tener parte ni para gobernar un gallinero, y mucho menos una nación…El fundamento real para la democracia es…La humanidad está tan caída que a ningún hombre le puede ser confiado un poder ilimitado sobre sus compañeros. Aristóteles dijo que algunas personas solo servían para ser esclavos. No lo contradigo. Pero rechazo la esclavitud porque no veo hombres capaces de ser amos”.1

Si existiera un rey que no esté limitado en su sabiduría, poder, bondad y amor para sus súbditos, entonces la monarquía sería el mejor de todos los gobiernos. Si tal gobernador apareciera en el mundo (sin debilidad, sin necedad, sin pecado) entonces ninguna persona sabia y humilde querría nuevamente la democracia.

La pregunta no se refiere a si Dios irrumpió en el mundo como un rey. Él lo hizo. La pregunta es: ¿Qué clase de Rey es él? ¿Qué diferencias traería su reinado para nosotros?

Hay cuatro palabras en este texto para responder esa pregunta, y todas ellas implican que nuestro gozo será mucho mayor sometiéndonos a su reinado.

2.1. Santo.

Lucas 1:25: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso lo santo [el Niño] que nacerá será llamado santo”. Santo significa puro, bueno; sin ningún defecto, deficiencia o mancha. Esta palabra está llena de esperanza para nosotros, porque significa que esa persona es la idónea para morir como el Cordero de Dios sin mancha, en lugar nuestro, y la idónea para gobernar como un rey perfecto. Los reyes impíos son los que crean la necesidad de la democracia. Un Rey santo y perfecto crea una paz universal y una justicia perfecta. Así es él: Él es santo.

2.2. Hijo de Dios.

Lucas 1:35: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra, por lo santo [el Niño] que nacerá será llamado Hijo de Dios.” Y Lucas 1:32b: “Será […] Hijo del Altísimo.” La expresión “Hijo de Dios” significa que cuando Dios irrumpió en el universo la persona en la que se convirtió era humana y pero también divina. El rey que gobierna el universo no es solo el rey de Israel como hijo de David; él es el Rey de reyes y Señor de señores como Hijo de Dios. Tener este rey como nuestro rey es estar protegido por un poder infinito. Nadie nos puede destruir.

2.3. Jesús.

Lucas 1:31: “Y he aquí, concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús.” Dios escoge el nombre de su Hijo: Jesús. Mateo 1:21 añade: “Y le pondrás por nombre Jesús, porque Él salvará a su pueblo de sus pecados”. El nombre “Jesús” transliterado del griego Iesous, corresponde al nombre hebreo Joshua y significa salvador. Por tanto, al Rey del universo se le dio el nombre de Salvador. No Salvador de los justos. Sino Salvador de los pecadores. “Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores” (1ra a Timoteo1:15). Toda su santidad, toda su deidad y su poder reposan en el servicio de su misericordia salvadora. Dios irrumpió en el universo para ser un Rey santo, divino y Salvador.

2.4. “Para siempre”

Lucas 1:33: “Y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.” El Rey de Israel, que es también el Rey del universo, nunca será reemplazado. Nunca habrá elecciones para un nuevo presidente del universo. Nunca habrá un sucesor sentado sobre el trono de Jesús. Su reino es para siempre. Por tanto la salvación y su protección son para siempre.

Dios irrumpió en el universo para ser un rey santo, divino y salvador para siempre. Aquí tenemos la respuesta a la pregunta: ¿Quién es el que llegó en la Navidad?

Este Rey me ha comisionado en este día de Navidad del año 2005, a declarar públicamente que hay perdón para todos los hasta ahora han rechazado su reinado. Antes de sentarse en el trono del universo, el murió por nuestros pecados para que cualquiera que crea en él no perezca sino que tenga vida eterna (Juan 3:16). Cualquiera que baje los brazos rebeldes, reciba el perdón del Rey y jure lealtad a él como el Rey santo, divino y salvador, vivirá para siempre. En el nombre del Rey Jesús, venga y reciba este regalo


1 C. S. Lewis, “Equality”, in Present Concerns: Essays by C. S. Lewis, citado In Wayne Martindale and Jerry Root, eds., The Quotable C.S.Lewis (Wheaton, Illinois: Tyndale house Publishers, Inc., 1989), pp.152-153.

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