La relación que existe entre la fe, la gracia, y la certeza

Por eso es por fe, para que esté de acuerdo con la gracia , a fin de que la promesa sea firme para toda la posteridad, no sólo a los que son de la ley, sino también a los que son de la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros 17 (como está escrito: Te he hecho padre de muchas naciones ), delante de aquel en quien creyó, es decir Dios, que da vida a los muertos y llama a las cosas que no son, como si fueran . 18 El creyó en esperanza contra esperanza, a fin de llegar a ser padre de muchas naciones, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia. 19 Y sin debilitarse en la fe contempló su propio cuerpo, que ya estaba como muerto puesto que tenía como cien años, y la esterilidad de la matriz de Sara; 20 sin embargo, respecto a la promesa de Dios, Abraham no titubeó con incredulidad, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, 21 y estando plenamente convencido de que lo que Dios había prometido, poderoso era también para cumplirlo.

Herederos del Mundo

Comencemos donde nos quedamos la semana pasada: en la promesa de que Abraham y sus descendientes, o sea, todos los que siguen los pasos de la fe de Abraham (judíos y gentiles) —serán herederos del mundo. Versículo 13: “La promesa dada a Abraham o a su descendencia de que él sería heredero del mundo...”. Este era el resumen y la consecuencia de todas las promesas que Dios le hizo a Abraham: él y sus descendientes heredarían el mundo—o cómo dice Pablo en 1ra a los Corintios 3:21, “Todo es vuestro... y vosotros de Cristo, y Cristo de Dios” Concluí haciendo cuatro exhortaciones: Gócese en la esperanza. Esté seguro en la aflicción. Sea audaz en el ministerio. Glorifique a Dios. Algunos de ustedes llevaron a cabo esas exhortaciones esta semana que pasó, y tomaron algunas decisiones radicales que cambiarán el resto de sus vidas.

Hoy sólo se pone mejor. Pablo ansía tan seriamente que usted afiance su esperanza en la promesa de ser heredero del mundo—y que viva su vida con una especie de locura por Cristo que haga que las personas vean, se maravillen, y glorifiquen a Dios—que ahora él se esfuerza para mostrar lo que Dios ha hecho para que la promesa sea garantizada y certera. Así que la pregunta que deben tener en mente durante este mensaje es: ¿Qué ha hecho Dios para afirmar, asegurar, y garantizar la promesa de que su pueblo heredará el mundo?

La Fe

Comencemos con el versículo 16 y demos repuesta a la primera pregunta que surja: “Por eso es por fe...” ¿Qué quiere decir con “es por fe”? “Por eso es por fe”. Si tienen la NVI, en ella la traducción dice, “la promesa viene por la fe”. El original dice simplemente: “Por tanto, es por fe, para que sea por gracia...”. ¿Entonces qué quiere decir con “por fe”? ¿Solo que la promesa es por fe?

Examinemos de nuevo el versículo 13: “Porque la promesa a Abraham o a su descendencia de que él sería heredero del mundo, no fue hecha por medio de la ley, sino por medio de la justicia de la fe”. Aquí Pablo dice que la “promesa” viene no solo por la fe, sino por “la justicia de la fe”. Ciertamente no es incorrecto decir que la promesa es por fe. Pero Pablo está diciendo algo más. No olviden de qué trata todo este capitulo: trata de la justificación que es por la fe. Es decir, de tener una justicia que no es la nuestra propia, sino que nos es acreditada por fe, sin la mediación de las obras. El versículo 13 dice que la promesa de que somos herederos del mundo es nuestra por medio “la justicia de la fe” —o sea, por la justicia de Dios acreditada a nosotros por medio de la fe (vea Romanos 4:5, 9,11.)

¿Entonces qué quiere decir con “por fe” en el versículo 16 cuando Pablo dice, “Por tanto, es por fe”? Respuesta: que la justicia de Dios que nos permite obtener la promesa es por fe. Está bien decir que la promesa es por fe, pero es por fe mediante la justicia de Dios en Cristo que nos es acreditada por fe. Creemos —confiamos en la promesa de Dios que Cristo obtuvo para nosotros—y Dios nos imputa su justicia mediante esta fe, y basándose en esa justicia imputada, se asegura la promesa de que seremos herederos del mundo.

La Gracia

La próxima pregunta que surge ante nosotros en el versículo 16: ¿Qué quiere decir “Por eso”? “Por eso [la justicia que nos permite obtener la promesa] es por fe”. ¿Por qué? El versículo 14 da la respuesta: “Porque si los que son de la ley son los herederos, vana resulta la fe y anulada la promesa”. La razón por la cual la justicia que obtiene la promesa es “por fe” es que si fuera por ley, la promesa sería anulada. ¿Por qué sería anulada? Versículo 15: “porque la ley produce ira”. Si usted trata de usar la ley de los mandamientos para hacer cosas para Dios a fin de ser considerado justo delante de él, fracasará. Solo conseguirá ira, porque la justificación es solo por fe, y poner las obras delante de la fe es una especie de rebelión, es intentar establecer nuestra propia justicia, justicia que no es aceptada (Romanos 13).

He aquí la forma en que podemos parafrasear la primera parte del versículo 16, “Como tratar de guardar la ley de los mandamientos cómo una vía de obtener justificación solo produce ira, entonces la justicia que nos permite obtener la promesa es por fe, no por ley”.

Ahora viene un nuevo razonamiento en el versículo 16. Pablo quiere mostrarnos otra razón por la que Dios hace que la fe sea la única vía para obtener la justicia de Dios y la promesa. La primera razón fue que la alternativa a la fe es tratar de ser justificados por la ley de los mandamientos; alternativa que fracasa, produce ira, invalida la promesa. La segunda razón por la que la fe es la única vía de ser justificado —la nueva razón del versículo 16— es que la fe está de acuerdo con la gracia.

Versículo 16: “Por eso es por fe [o sea, ya que la ley produce ira, la justicia que necesitamos para heredar la promesa es por fe], para que esté de acuerdo con la gracia”. ¿Por qué es importante que la vía para heredar la promesa esté “de acuerdo con la gracia”? La próxima cláusula en el versículo 16 da la respuesta: “a fin de que la promesa sea firme para toda la posteridad” —tanto para la posteridad judía como para la creyente, (“los que son de la ley”) y los gentiles creyentes (“los que son de la fe de Abraham”). ¿Por qué la vía para heredar la promesa de ser herederos de todo lo que existe tiene que estar “de acuerdo con la gracia”? Respuesta: A fin de que la promesa sea garantizada—o certera, segura, o inquebrantable.

La Certeza

Y ahora vemos lo que Pablo se propone. En todos estos profundos escritos busca un objetivo precioso y práctico: que tenga la certeza de que la promesa de que será un heredero del mundo se hará realidad para usted, un creyente imperfecto, justificado, pecador y santo, que también tropieza. El interés de Pablo no es expandirles el cerebro con este tipo de escritura y razonamiento por un motivo que no sea urgente. Él quiere que usted se sienta seguro, que sepa que hay una garantía, que esté seguro de la promesa de que hablamos la semana pasada.

Las personas cuya seguridad en las promesas de Dios es más inquebrantable en el sufrimiento y en la sensualidad de la vida, son aquellas que han meditado en el modo de entrar en la mente de Dios con la ayuda de su Palabra —eso es lo que yo estoy tratando de ayudarle a hacer en este momento.

¿Entonces en qué fundamenta Pablo en el versículo 16 la garantía y la certeza de la promesa? Léanlo conmigo de nuevo y sigan los tres pasos del razonamiento de Pablo: “Por eso es por fe, para que esté de acuerdo con la gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda la posteridad”. Fe...gracia...promesa firme.

Ahora mediten en conmigo un momento. Consideren esto, piensen en esto por el bien de sus almas. Profundicemos en las raíces de esta gran declaración. ¿Qué es lo que realmente, en el fondo, garantiza la promesa de que será un heredero? La respuesta es: La gracia de Dios. Su fe es esencial, pero la razón por la que es esencial es que la fe es la única condición del corazón que está de acuerdo con la gracia. Y la gracia de Dios es la base mas profunda de nuestra garantía.

Note la forma en la que Pablo lo dice en el versículo 16. ¿Por qué es tan esencial la fe? Responde: es que la fe está de acuerdo con la gracia. ¿Y por qué es tan importante? Porque la gracia de Dios es la que garantiza la promesa. La única forma de que nuestro futuro eterno puede estar garantizado, es descansando en la gracia de Dios. La gracia es la inmerecida y gratuita obra que Dios hace para llevar a su pueblo a la gloria. La gracia es el propósito poderoso y omnipotente de Dios donde se asegura de que recibamos nuestra herencia. La gracia es la base de nuestra garantía. Y la fe es la única condición del corazón humano que está “de acuerdo” con esa gratis e inmerecida obra de Dios.

¿Qué Es Esta Gracia?

Ahora quiero que prueben la gloria de esta poderosa gracia que garantiza la promesa. Para eso, regresemos a examinar algo que ya vimos y después avancemos hacia algo que no hemos visto aún. ¿Qué es esta gracia? ¿Cómo nos garantiza que obtengamos nuestra herencia?

Retrocedan en el texto a Romanos 4:4-5. “Ahora bien, al que trabaja, el salario no se le cuenta como favor [literalmente: “de acuerdo con la gracia”—la frase exacta que aparece en el versículo 16], sino como deuda; 5 mas al que no trabaja, pero cree en aquel que justifica al impío, su fe se le cuenta por justicia”. Pablo está hablando aquí acerca de cómo ser justificados, de cómo tener ante Dios una justicia que nos permita heredar la promesa. Noten qué es lo opuesto a la gracia y a la fe en estos versículos. Lo opuesto a la fe es obrar, y lo opuesto a la gracia es la deuda (o saldo, o merecido). Si en vez de confiar en Dios, usted trata de obtener la justicia mediante las obras; Pablo dice que recibirá un salario que se le debe, y eso no está “de acuerdo con la gracia”. Mas bien es lo opuesto a la gracia. Pero si usted no trata de trabajar por su justificación ante Dios, sino que mas bien cree en aquel que justifica al impío, la justicia de Dios le será acreditada como un regalo. Eso se llama gracia y la única condición del corazón que se corresponde con ella es la fe.

Así que la gracia es el propósito de Dios de darle la justicia y la promesa que usted no merece. Es por eso que la gracia es la garantía a la promesa. La gracia hace caso omiso a nuestro demérito. ¡Oh, préstenle atención a esto! ¡Despierten a esta verdad! ¿Qué condición del corazón se “corresponde con” la gracia? Sólo la fe. La fe es la experiencia relajante de la gracia obrando en nuestras vidas. Si pensamos en este primer acto de fe justificadora en Cristo, podemos decir que la fe está relacionada con la gracia como la vista lo está con la luz, como el oído lo esta al sonido, como el despertar lo está al reloj despertador. La fe está relacionada a la gracia como la dulzura del paladar está relacionada con la miel en su lengua.

¿Por qué lo expreso así? Sé que en la actualidad esa no es una forma muy común de hablar sobre la fe. Pero lo era hace trescientos años. Hoy existe una falta de comprensión generalizada acerca de la naturaleza bíblica de la gracia y de la fe. En la actualidad muchos de los cristianos que asisten a las iglesias están tan desinteresados en la doctrina bíblica y en alcanzar la doctrina bíblica, que han perdido muchas verdades y con ello muchas bendiciones. ¡Oh, cuánto ansío que Dios sea misericordioso para con nosotros en esta serie de capítulos de Romanos, y nos despierte de ese inconcebible sopor!

Y Pregunto de nuevo, ¿Por qué digo que la fe está relacionada con la gracia como la vista lo está a la luz, como el oído al sonido, y como la dulzura del paladar al sabor de la miel en su lengua? ¿No implica esto que la gracia de Dios ciertamente, despierta la fe cómo mismo la luz despierta la vista, y el sonido despierta al oído, y la miel despierta la dulzura en el paladar? La respuesta a esa pregunta es, sí. Yo creo que eso es exactamente lo que la gracia de Dios hace. Y es la segunda razón por la que es la gracia de Dios quien nos garantiza que obtengamos la promesa. Pueden ver una ilustración de esto en los versículos 17 y19.

Sigan cuidadosamente. Al final del versículo 16, Pablo dice que la gracia garantiza la promesa para todos los descendientes de Abraham, para los creyentes judíos y para los creyentes gentiles, ya que Abraham es el padre de todos nosotros. Luego en el versículo 17, Pablo cita Génesis 17:5 para mostrar que Abraham iba a ser el padre de muchas naciones. Después en el resto del versículo 17, dice que la fe de Abraham estaba “delante de aquel en quien creyó, es decir Dios, que da vida a los muertos y llama a las cosas que no son, como si fueran”.

Ahora bien, ¿Por qué Pablo nos dice esto? ¿Por qué llama la atención a esta clase de actividad soberana y divina? Esta es la idea: Para que Abraham pudiera tener la garantía de que heredaría la promesa, Dios debe tendría que dar vida a los muertos, y llamar a existir a las cosas que nos existen. Esta es una gracia soberana, omnipotente, y gratis. Aquí Pablo está describiendo qué quiere decir con la ‘gracia que garantiza la promesa’. Lo que está muerto debe venir a la vida y lo que no existe debe existir. Eso es lo que hace la gracia. Eso no lo puede hacer el hombre. El hombre no puede resucitar a los muertos. Y no puede crear algo de la nada. Pero Dios si puede, y lo hace, para garantizar la promesa para su pueblo. Eso es lo que significa gracia.

La Gracia Hace Posible lo que es Humanamente Imposible

Sin el nacimiento de Isaac, la promesa hecha a Abraham hubiera fracasado. Isaac no existe, y humanamente no puede existir. Su padre tiene noventa y nueve años. Su madre tiene noventa y ha sido estéril toda la vida. Se ha probado con obras y recursos humanos: una concubina llamada Agar y un hijo llamado Ismael. Pero Dios dice, No. La promesa no será cumplida y garantizada por mi cooperación con tus recursos humanos, sino por mi soberana gracia de hacer posible lo humanamente imposible.

Pablo explica en el versículo 19: “Y sin debilitarse en la fe [Abraham] contempló su propio cuerpo, que ya estaba como muerto puesto que tenía como cien años, y la esterilidad de la matriz de Sara”. Si la promesa va a ser garantizada, Dios debe hacer lo imposible. Debe hacer lo que los humanos no pueden hacer: “[Dios] da vida a los muertos y llama a las cosas que no son, como si fueran”. Eso es lo que significa gracia.

El nacimiento sobrenatural de Isaac es una ilustración de cómo Dios crea a los hijos de la promesa —usted y yo. Pablo dice en Gálatas 4:28: “Y vosotros, hermanos, como Isaac, sois hijos de la promesa”. No como Ismael, nacido de lo que los humanos pueden hacer. Isaac nació por un milagro del Espíritu; ustedes nacen por un milagro del Espíritu. Isaac fue generado de lo estéril; ustedes también. Él fue llamado a existir de la nada. Ustedes también. La fe de Abraham salió de la nada; la de ustedes también. Eso es lo que quiere decir gracia. Y es por ello que la gracia garantiza la promesa. La gracia hace lo que los recursos humanos no pueden hacer.

La gracia no solo nos da cosas mejores que las que merecemos (Romanos 4:4-5); La gracia nos da cosas que no podemos producir: la resurrección de la muerte —nos permite ver la gloria, escuchar la verdad divina, saborear la dulzura espiritual. Todo ello surge por la dulce y soberana gracia de Dios. Por eso la promesa es cierta.

Da Vida a los Muertos

Permítanme concluir ilustrando un pasaje paralelo que no está en Romanos que nunca antes había notado; pero es tremendamente convincente en esta interpretación de lo que es la gracia. Efesios 2:4-4 nos dice que la gracia es precisamente esto: es la obra de Dios de resucitar espiritualmente a los muertos—hacer por nosotros aquello que nunca hubiésemos podido hacer: “Pero Dios, que es rico en misericordia, por causa del gran amor con que nos amó, 5 aun cuando estábamos muertos en nuestros delitos, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia habéis sido salvados).” El hecho de que Pablo inserte las palabras “por gracia habéis sido salvados” justo después de “aun cuando estábamos muertos en nuestros delitos, nos dio vida”, muestra que la gracia es justo lo que Romanos 4:17 da a entender que es: Es la obra de Dios “da vida a los muertos y llama a las cosas que no son, como si fueran”.

¿Y qué es lo que Dios hace que exista para nosotros? Efesios 2:8: “Porque por gracia habéis sido salvados por medio de la fe, y esto no de vosotros, sino que es don de Dios”. La fe es un regalo de la gracia de Dios; como mismo ver es el don de la vista, y como mismo escuchar es el don del sonido, y la dulzura del paladar es el don de la miel.

La luz del evangelio está resplandeciendo en esta mañana. La palabra del evangelio está sonando en esta mañana. Y el amoroso mandamiento de Dios es: Miren y vean; oigan y escuchen; prueben y disfruten la gloria de la gracia de Dios.

Esto es fe. Esta fe está de acuerdo con la gracia que da vida a los muertos y hace que exista lo que no existe. Y esa gracia soberana garantiza, por encima de toda la volubilidad y flaqueza humana, que usted heredará el mundo.

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