El corazón del amor está en deleitarse, no en el hacer


Transcripción de audio

La esencia de amar no es hacer. La esencia de amar es deleitarse (cuando Dios es el objeto del deleite). “Si pones tu oro en el polvo… el Todopoderoso será para ti tu oro… Porque entonces te deleitarás en el Todopoderoso, y alzarás a Dios tu rostro” (Job 22:24-26, LBLA).

Amar a Dios no se trata en primera instancia de trabajar para Dios. Al leer esto, hay alguien citando en su mente: ¿Qué hay de Juan 14:15 cuando dice: “Si me amáis, guardaréis mis mandamientos”? Bien, ¿qué pasa con eso? Es sumamente importante ver que hay una diferencia entre las dos acciones. Si haces la primera, harás la segunda. No son lo mismo. Si me amas, lo harás –pero hacer no es amar. Uno es la raíz, el otro es el fruto.

Tal vez sea por eso que cada vez que se mencionan en los Evangelios el corazón, el alma, la mente y la fuerza, el corazón es el primero en la lista. Porque el corazón no es un órgano de acción; es un órgano de preferencia. El corazón prefiere algo, por lo que hacemos las cosas de acuerdo a nuestras preferencias. El primer mandamiento es amar con toda tu preferencia. Prefiérelo a Él por encima de todo. Deja que Él sea tu oro, tu plata, tu todo, y eso cambiará todas tus acciones. Si intentas hacer lo opuesto y eliges ' hacer porque no puedes concebir lo que significa deleitarse, preferir, gozar, atesorar; no serás un cristiano. Eso no es el cristianismo.


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